MUJERES HACIENDO TEOLOGÍA

La reflexión teológica desde las mujeres ha pasado por diversos momentos. Mujeres comprometidas con la reflexión teológica liberadora integral aportan cada día en el quehacer teológico. Este es un espacio para para hacer teología en comunidad.

Acompáñenos este jueves 17 de febrero y sea parte de nuestra comunidad de teólogas, pastoras y seminaristas en Abya Yala.

Un legado que continua “Yo tengo un sueño”

Por Yenny Delgado

Cuando recordamos al Reverendo Dr. Martin Luther King Jr es imposible no reflexionar sobre su mensaje ” Yo tengo un sueño”. Sin embargo, su memoria y su voz profética van más allá de este único discurso.

Rev. King no solo tuvo como mensaje acabar con la segregación y apartheid que vivían los afro descendientes en los Estados Unidos. Dedicó su vida abogando por la justicia y la equidad.  

Al mismo tiempo que movilizaba a la iglesia a ser una comunidad inclusiva y unida contra la opresión mantenida por un gobierno abiertamente racista y discriminatorio. Dió respuestas en tiempo real a la necesidad de los afrodescendientes como a la población nativa, mujeres, inmigrantes y todos los trabajadores que vivían en empobrecimiento y exclusión. 

Es importante recordar que las políticas del gobierno estadounidense no solo guiaban la sociedad secular en el país, en la década de los 60’ la iglesia cristiana vivía también en segregación. Los líderes de la Iglesia blanca que practican la supremacía y exclusión, desde un sentido teológico equivocado y euro céntrico, mantenían los servicios de los domingos “solo para “blancos”. 

Rev. King diría en su tiempo ” Los domingos a las 11 am es la hora mas segregada en los Estados Unidos” mostrando la otra cara de los lideres religiosos que no siempre apoyaron el mensaje de igualdad e inclusión que lideraba Rev.King. 

La historia violenta e injusta en los Estados Unidos se debe entender dentro del contexto politico y religioso en el cual vivió y escribió Rev. King. Su voz profética y de denuncia no fue silenciada con su asesinato en 1968, su mensaje sigue presente hasta el dia de hoy.  Al 2022 seguimos viendo las injusticias y violencia dentro de los Estados Unidos por lo cual como iglesia tenemos que estar atentos cuando vemos:

  • La lucha de muchas familias que viven en la pobreza y sufren los embates de ser trabajadores esenciales sin salarios dignos.
  • El dolor de los jóvenes afrodescendientes que son sistemáticamente atacados, arrestados y, a menudo, asesinados por la policía.
  • El sufrimiento y dolor de migrantes que sufren la separación familiar en la frontera sur.
  • La lucha por defender el derecho al voto en Estados que buscan discriminar y recortar los derechos democráticos para hacerlos exclusivos.

La pandemia que vivimos en este momento ha hecho aún mas visibles las injusticias y la desigualdad en toda las sociedades. El mensaje de Rev. King nos insta a reflexionar en comunidad y tomar acciones para una mayor solidaridad entre todos y todas.

En este momento crucial de la historia, la iglesia esta llamada a practicar la justicia, equidad y compasión. Vivir en comunidad requiere diversidad étnica, ser en lo posible multilingüe y sobre todo respetar el derecho a las diferencias de cada persona.

¡Que Dios nos ayude a vivir los valores del Reino hoy!

Epifanía:  Libertad para  todas las generaciones

Por Yenny Delgado

Hoy celebramos Epifanía, día que conmemoramos la visita de los reyes magos y que confirmaron el nacimiento de Jesús. Una sensación de clamor y bendición durante generaciones marcó este acontecimiento extraordinario y todavía es palpable en la actualidad. Jesús nació fuera de la tierra natal de sus padres y creció parcialmente en Egipto; como muchos niños y niñas hoy con familias refugiadas en todo el mundo, Jesús trae un mensaje para las familias que viven hoy días inciertos.

La narrativa y los primeros años de Jesús reflejan las luchas que enfrentan las personas en todo el mundo debido al empobrecimiento, la opresión y la desigualdad. Sin embargo, en medio de momentos difíciles. Celebramos su nacimiento, la celebración de Epifanía es un símbolo también de esperanza al empezar un nuevo año. 

Hoy según el calendario litúrgico leemos el texto Salmo 72: 1-7, y reflexionamos sobre esta oración:

Dota al rey de tu justicia, oh Dios, al hijo real de tu justicia. 
Juzgue a tu pueblo con justicia, a tus afligidos con justicia. 
Que los montes traigan prosperidad a los pueblos, las montañas frutos de justicia. 
Que él defienda a los afligidos del pueblo y salve a los hijos de los necesitados; que aplaste al opresor. 
Que dure como el sol, como la luna, por todas las generaciones. 
Que él sea como la lluvia que cae sobre un campo segado, como aguaceros que riegan la tierra. 
Que en sus días florezcan los justos y abunde la prosperidad hasta que no haya luna.

Esta oración es significativa porque es la voz de Salomón que le pide a Dios protección para todas las generaciones. Que sus vidas tengan suficientes días para ver los muchos soles y lunas a través de los años. Así como hay momentos de angustia e injusticia, vendrán tiempos de sanación, de verdad y florecimiento para las próximas generaciones.

Hoy en día, muchas personas en los Estados Unidos ven a las familias migrantes que cruzan la frontera sur como criminales, sin preguntar ¿QUIÉNES están migrando? Sin embargo, durante siglos, las personas han migrado a través de territorios entre el norte y el sur, este al oeste. Para ubicarnos, en nuestro continente Abya Yala nombre en idioma Guna: Tierra de sangre vital y tierra fértil nuestras ancestras han migrado buscando el mejor lugar donde habitar, ¿porqué ahora es considerado un crimen?

El proceso de colonización separaron territorios, empobrecieron a la población originarias y rompieron el continente en pedazos.Abya Yala fue dividido y se levantaron fronteras. Cuando hablamos sobre migración y refugiados no podemos desconectar a las familias, las comunidades y las naciones originarias de la tierra. La población originaria, la cual habita estos territorios por milenios no pueden ser excluidos por una frontera inventada, ¿cómo podemos pensar que K’iche, Cocopah, Gunas, Quechuas y Mapuches, ser extraños en sus propias montañas, ríos y tierras?

Como nativa descendiente, es mi deber ser parte de la demanda que tenemos, mantenemos viva una memoria colectiva que los últimos cinco siglos han querido borrar y no han podido. Aunque el gobierno nos ve como invisibles, todavía estamos aquí a lo largo de las generaciones. Como recordamos, “intentaron enterrarnos, pero no sabían ( los colonizadores) que éramos semillas”. La verdad es que estamos floreciendo, y es el momento de Dios para que el pueblo de Abya Yala se muestre y prospere, como escribe Salomón en los Salmos: “Que las montañas traigan prosperidad a la gente, las colinas el fruto de la justicia”. 

Recordemos que nuestros hermanos y hermanas migrantes que han atravesado la dura frontera; lo han hecho como la familia de Jesus, escapando persecución, hambre. Su migración es muchas veces forzada, la falta de lluvias hace que los sembríos no prosperen. la tierra no produce. Los cambios climáticos son críticos y la inestabilidad gubernamental revela injusticia sistemáticas. 

Aun cuando denunciamos las atrocidades cometidas por las autoridades en la frontera, debemos esforzarnos por conocer y dar la bienvenida a quienes cruzan. Para la población originaria, los muros fronterizos son nuevamente un símbolo de colonización. 

Hoy celebramos la Epifanía y recibimos el nuevo año pidiendo a Dios que las familias migrantes y refugiadas logren la libertad para todas sus generaciones.

La migración no es fácil, la despedida de los que más queremos es doloroso.

¡Dios proteja a nuestros hermanos y hermanas en su camino! 


Juntos oramos: 


Madre Tierra, 
Madre Creadora, 
Madre Dios, 
Pacha Mama, 
Te damos gracias por toda la Vida.

Desde el útero nos conociste, y desde el comienzo de nuestra vida en la humanidad, eres la Creadora plantando, derramando y produciendo vida en abundancia.

Madre Creadora gracias por proveernos el maíz y el frijol para crecer, 
Provéenos papa, maíz y quinua para alimentar a nuestra familia 
Provéenos un corazón para compartir y crecer en comunidad.

Tierra sin fronteras 
Tierra de abundancia 
Tierra llena de sueños 

Dios agradecemos tu cuidado porque, desde el principio, nos conociste.  
Creemos en su protección para nuestras próximas generaciones.

Mujeres haciendo teología en Abya Yala

Las 10 mujeres teólogas que debes conocer

La teología es una disciplina que estudia la naturaleza de Dios y sus atributos, así como el conocimiento que tiene el ser humano sobre la divinidad. La teología significa el estudio de Dios desde nuestros contextos, preguntas, reflexiones y experiencias cotidianas. 

Las mujeres venimos haciendo teología desde distintas realidades y reflexiones, pero si alguien nos pregunta a cuantas teólogas conocemos y, si hemos leído a alguna, en la mayoría de los casos nos quedaremos en silencio y pensativos: “¿qué teólogas conocemos?, ¿qué escriben y dicen sobre Dios?”. El trabajo de las mujeres en el mundo teológico y pastoral es diverso y con gran aporte, aunque muchas veces invisibilizado por un sistema patriarcal, centrado en los aportes de teólogos varones y geográficamente centrado en la reflexión desde una visión más europea, anglosajona y blanca.

Las mujeres inmersas en el mundo de la teología escriben y practican su fe en sus congregaciones, su reflexión llega a todo el continente. Hoy queremos cerrar esta brecha de silencio y presentarte a las 10 mujeres teólogas que hacen teología desde Abya Yala.  Es importante mencionar que el nombre Abya Yala proviene del idioma Guna y significa “tierra en plena madurez”. Desde la década de los 70’s, activistas, escritoras y académicas descendientes de la población nativa hemos adoptado Abya Yala como el nombre unificado del continente en resistencia por un largo periodo de colonización. 

Abya Yala es un continente con una población diversa, la población originaria y su descendencia, así como la población migrante llegada de Europa, África y Asia durante cinco siglos han hecho de Abya Yala su hogar. Por lo que, las teólogas aquí mencionadas reflexionan desde su propia experiencia y ancestralidad.

Aquí les presentamos a las 10 mujeres teólogas de Abya Yala que deben conocer:

1. Sofía Chipana (Bolivia)

Principal voz de la teología indígena en Abya Yala, valora la vida digna y sagrada con la tierra y el respeto por todas las formas de vida. Ha trabajado con redes dedicadas a la reflexión teológica y la articulación de saberes, sabidurías y espiritualidades. Es miembro de la Comunidad de Sabias y Teólogas Indígenas de Abya Yala y de la Comunidad Teológica Andina que fomenta el diálogo entre los pueblos andinos. 

Sofía nos dice: “En los contextos de pueblos colonizados de Abya Yala, la Biblia ha sido utilizada como instrumento colonizador para enajenar nuestras identidades, avasallar nuestros territorios y confinarnos a vivir como extranjeros/as en nuestras propias tierras.”

Publicaciones: “Herramientas de hoy para la exégesis y hermenéutica” y “Apocalíptica: Historias para la recreación de la vida.”

2. Luzmila Quezada (Perú)

Luzmila tiene un largo caminar y reflexión sobre el rol de las mujeres desde las comunidades de fe. Ella es doctora en Historia y Teología y se ha dedicado a la docencia enseñando sobre teología Sistemática, Teología Feminista y Género. A parte de su labor académica, Luzmila es pastora ordenada de la Iglesia Wesleyana. Fundadora de Proceso Kairos Perú y coordinadora del Colectivo de Teólogas Feministas del Perú

Publicaciones: “Re-apropiando nuestras vidas, cuerpos y sexualidades. Guía metodológica”, “Fundamentalismos y Sexualidad.  Género y Religión. Pluralismos y disidencias religiosas”, “Mujeres cristianas, movilidad social y ciudadanía.”

3. Ivonne Gebara (Brasil)

Ivonne trabaja desde Brasil y presenta el eco-feminismo conectando la explotación de la naturaleza con la opresión vivida por las mujeres campesinas, a quienes se les ha explotado y dominado igual que a la madre tierra. Las mujeres han sido relegadas a ser fuentes reproductivas al servicio de un sistema jerárquico patriarcal. 

Ivonne denuncia en su trabajo teológico la violencia puesta sobre la naturaleza, y su relación ideológica, antropológica y míticamente con las mujeres.

Publicaciones: “Mujeres sanando la tierra: ecología, feminismo y religión, según mujeres del Tercer Mundo”, “La sed de sentido. Búsquedas ecofeministas en prosa poética” y “Teología ecofeminista” entre otros.

4. Maricel Mena (Colombia)

Maricel es teóloga, biblista e investigadora. Tiene un post doctorado en Hermenéutica feminista, por la Escuela Superior de Teología en Brasil.

Maricel es especialista en teología contextual, hermenéutica bíblica negra feminista y género. Actualmente trabaja en la Facultad de Filosofía y Teología de la Universidad Saint Thomas e investiga sobre otras religiones, religión comparada y religiones abrahámicas. 

Publicaciones: “Panorama Bíblico Latinoamericano”, “Espiritualidad, Justicia y Esperanza desde las Teologías Afro-Americanas y Caribeñas”, Cuestión de Piel: De las Sabidurías Hegemónicas a las Emergentes” entre otros. 

5.Carolina Bacher (Argentina)

Carolina es doctora en teología y profesora de Teología Pastoral. Su trabajo y reflexión esta centrada en la investigación y acción participativa a través de la teología de los signos de los tiempos. Es integrante del Grupo Iglesia, Sociedad y Estado en Argentina y del Grupo de Teología Urbana “Prácticas de Espiritualidad” de la Arquidiócesis de Buenos Aires. Es vicepresidente de la Sociedad Argentina de Teología SAT.

Publicaciones: “Nos habla en el camino. Consideraciones preliminares en torno al sujeto, objetivo y método de una teología pastoral.” 

6. Agustina Luvis (Puerto Rico)

Agustina tiene un largo recorrido en sus estudios teológicos con una maestría en Teología y un doctorado en Teología Sistemática por la Escuela Luterana de Teología en Chicago. Ella escribe sobre las mujeres y su labor pastoral.  Su trabajo incluye teologías pentecostales y feministas. Agustina es actualmente decana del seminario evangélico de Puerto Rico.

Publicaciones: “El sexo en la Iglesia” y “Creada a su imagen: Una pastoral integral para la mujer.” 

7. Elsa Tamez (México)

Elsa es doctora en Teología con énfasis en Liberación y especializada en Biblia. Obtuvo su doctorado en la universidad de Lausana en Suiza. Sus escritos sobre teología feminista y críticas bíblicas contextuales aportaron nuevas perspectivas a estos campos de estudio. Es profesora emérita de la Universidad Bíblica Latino Americana en San José, Costa Rica. 

Publicaciones: “La Biblia de los oprimidos”, “La amnistía de la gracia” y “Luchas por el poder en el cristianismo primitivo: un estudio de la primera carta de Timoteo” entre otros. 

8. Emilie Townes (Estados Unidos)

Ha sido una pionera en la teología Mujerista, un campo de estudios en el que las ideas históricas y actuales de las mujeres afro descendientes en los Estados Unidos se ponen en un compromiso crítico con las tradiciones de la teología cristiana. Emilie tiene un gran interés en pensar críticamente sobre las perspectivas Mujeristas en temas como el cuidado de la salud, la justicia económica, y la teoría literaria.

Fiel a su trabajo académico ella continúa su investigación sobre la mujer y la salud en la diáspora africana en Brasil y Estados Unidos.

Publicaciones: “Ética teológica feminista”, “La ética Mujerista y la producción cultural del mal” entre otros.

9. Ada Isasi (Cuba)

Su quehacer teológico gira en torno al concepto de exilio y la experiencia de ser inmigrante en Estados Unidos donde critica el sexismo y la violencia de la cultura hispana, herencia de un proceso colonizador y violento en el continente.

Ada escribe desde lo cotidiano, en la experiencia diaria de la vida, como marco epistemológico en su reflexión y escritura. Publicaciones: “Teología Mujerista”, “En la Lucha”, “La lucha continua”

10. Geraldina Céspedes (República Dominicana)

Geraldina es religiosa de la Congregación de Hermanas Misioneras Dominicas del Rosario. Su trayectoria misionera y teológica ha transcurrido en diversas comunidades. Es doctora en Teología Sistemática, cofundadora del Núcleo Mujeres y Teología de Guatemala. Realiza su ministerio teológico y misionero en Chiapas, México.

Geraldine escribe sobre el trato deshumanizante en que las personas son objetos de consumo, y ante seudo espiritualidades de prosperidad y «felicidad». Las mujeres son consumidas y donde solo se busca su rentabilidad para el mercado y el patriarcado. Su trabajo confronta el abuso del tiempo de la mujer y su corporeidad.

Publicaciones: “Eco feminismo Teología saludable para la tierra y sus habitantes”, “Las teologías de la liberación ante el mercado y el patriarcado”.

Estas 10 mujeres teólogas de Abya Yala son una fuente de inspiración y reflexión con una perspectiva más centrada en la equidad y el valor de la mujer, resguardando su identidad y redefiniendo su posición en el mundo.

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Yenny Delgado

Psicóloga y teóloga. Estudiante doctoral en Ciencias de la Religión en la Universidad de Lausana, Suiza. Escribe sobre las intersecciones entre memoria ancestral, etnicidad, mujerismo y fe pública.

Teología Abya Yala: Identidad, descendencia y frontera

Por Yenny Delgado, Williams Flores y Claudio Ramírez*

La Teología Abya Yala es una teología cavilada desde nuestro contexto histórico y cotidiano de los pueblos originarios de Abya Yala. Es una teología profética de una reflexión seria, de diálogos honestos, que permiten hablar de la historia, confrontarla, y hacerla nuestra. La teología Abya Yala se piensa desde las subjetividades de las mujeres y hombres, cuyas bocas ya no pronuncian la lengua de nuestras ancestras, donde nuestros cuerpos ya no se mueven libremente al ritmo de las danzas, donde nuestras oraciones ya no se alzan desde las mismas montañas. Aun así, nuestra memoria ancestral sigue guardando en su profundidad la sabiduría y espiritualidad viviente de nuestras madres y abuelas. 

Se ha de aclarar que Teología Abya Yala responde a un proceso de reflexión y entendimiento con un largo recorrido histórico. No proponemos un retorno a la vida ancestral ya que reconocemos la experiencia histórica colonial vivida y sus consecuencias sufridas durante siglos. La teología Abya Yala valora por sobre todo las practicas indígenas que han logrado resistir, manteniendo vivo los saberes y practica espiritual ancestrales que hasta ahora nos acompañan. Proponemos analizar procesos identitarios descolonizadores, que siguen presentes en la población originaria y su descendencia, en un continente pluricultural y pluriétnico.

De este modo, la propuesta de una teología Abya Yala y desde Abya Yala implica analizar tres categorías interpretativas que estarían interrelacionadas entre sí. La primera categoría es la de identidad, desde esta pista de análisis se estudiará el proceso de identidad étnica y su alcance teológico. La segunda categoría interpretativa, trata del estudio de la descendencia, a través de la historia de invisibilización que han transitado los pueblos originarios y que ahora, los nacidos en Abya Yala sin vivir en los mismos pueblos y sin hablar nuestras lenguas originarias podemos seguir honrando a nuestras ancestras como su descendencia. 

Por último, la categoría de fronteras, como los lugares de encuentro donde las resistencias de los pueblos originarios es latente y que habiendo sido divididos por fronteras mantiene viva el sentido de unidad continental, el despertar de una mirada que pasa muros y ciudadanías. Desde la teología Abya Yala creemos en una iglesia como comunidad que se entiende, y que se reforma, desde el acontecer de un Dios que habla desde Abya Yala, de una promesa de resurrección que libera a Abya Yala y que vemos llegar finalmente, para dejarnos ser, siglos después una Abya Yala con identidad propia. 

Identidad: Resurrección de la madre tierra 

Entender Abya Yala como la tierra de sangre vital implica dos cosas, por un lado, que es una tierra llena de pueblos que todavía mantienen sus culturas, sus lenguas, sus creencias, sus formas de entender el mundo, y que por otro lado implica, que esos pueblos en sus luchas de ser visibilizados se convierten en las voces que pueden amamantar a los que han nacido en Abya Yala, pero que han olvidado a la madre. 

En un discurso de Evo Morales, expresidente del estado Plurinacional de Bolivia, diría: «Antes de la llegada de Cristóbal Colón, nuestro continente existía sin fronteras. Era uno solo: Abya Yala. “Las sangres de nuestros padres, corrida por más de cinco centurias en las tierras de Abya Yala, reclama el retorno del equilibrio”. La necesidad de un retorno a un equilibrio no es otra cosa que la practica del “Buen Vivir”. Morales continúa diciendo “Los aymaras queremos nuevamente volver a ser, que significa volver a ser qamiri, que es Vivir Bien; los quechuas han dicho lo mismo: volver a ser capac, persona que vive bien; los guaraníes han dicho que quieren volver a ser yambae, que entraña vivir bien y sin dueños”.

Por consiguiente, Abya Yala es la madre tierra que integra, no solo a todos los pueblos originarios sino también su descendencia sobreviviente de cinco siglos de colonización. Las implicancias teológicas de esta concepción de Abya Yala, nos lleva a reflexionar desde donde nos encontramos, desde nuestra ubicación geográfica, desde el continente, en el sentido de que se ha de pensar la comunidad desde la madre, es decir, la madre tierra, una madre que siente, que se apasiona y que conecta con sus hijos e hijas presentes , que se encuentran en una etapa de madurez, y que reclaman la palabra y el espacio.

De este modo se ha de entender Abya Yala como la madre tierra, la Pachamama, que a sido victima de un proceso histórico colonialista, hegemónico y patriarcal que violentó y dividió a la madre en colonias, virreinatos y países. Por esta razón, la identidad invisibilizada en Abya Yala implica tomar en serio el proceso liberador de Jesús que sana, que cura toda herida, que restaura y que por sobre todo después de la crucifixión resucita. Y aquí estamos el pueblo originario y su descendencia pidiendo por la resurrección de la madre tierra y de sus hijos e hijos que fueron secuestrados y obligados a negar su propia identidad.

En este sentido Jon Sobrino al hablar de Jesús da cuenta de que la resurrección trae entonces esperanza para los crucificados, es decir para la población y a la madre tierra que ha sido despojada y sometida.  “Si se toma en serio lo dicho hasta ahora, se deduce, no por una lectura fundamentalista de los textos, sino por una profunda honradez hacia ellos, que la resurrección de Jesús es esperanza en primer lugar para los crucificados. Dios resucitó a un crucificado, y desde entonces hay esperanza para los crucificados de la historia”

De esta manera habrá que entender que Dios en Abya Yala es el que resucita a la Madre tierra, la crucificada y que se muestra en los cuerpos y rostros diversos de las hijas e hijos que nos identificamos con ella. 

Descendencia una posibilidad de liberación

Es necesario enfatizar que la teología Abya Yala busca honrar a nuestros ancestros y ancestras. Como descendencia reconocemos su legado y su práctica que proporcionó entendimiento entre la cosmología naturalista y una espiritualidad profunda.

La colonización de Abya Yala generó un desorden con el afán de acaparar, en una intensa competencia, la tierra y todo lo que habitaba en ella se creo el caos. Este proceso de colonización afectó la vida de la población y su descendencia; convirtieron a la madre tierra en propiedad privada y subordinada al extraño. Los cristianos europeos recrearon una nueva narrativa apropiándose de la historia de la Biblia Hebrea y concibió a Abya Yala como una “nueva tierra prometida”; no sólo comenzaron a verse a sí mismos como el pueblo elegido por Dios, sino que se crearon una pirámide de la humanidad colocándose como superiores frente a la población originaria de Abya Yala.

La invención de las “razas” y sobre todo de la “raza Blanca” fue desarrollada y explotada por los europeos para gobernar a nuestros ancestros que en su entender no estaba aun completo. Esta ideología encontró en el mensaje cristiano de superioridad sobre otras religiones su base teológica. La Iglesia trabajó para promover, y hacer proselitismo de la supremacía blanca a través de la colonización. La división a través de virreinatos, haciendas, misiones, reducciones y reservas no quedo solo en la repartición de la tierra, sino que llevo a dividir y someter a la población que en ella habitaba.

El genocidio perpetrado hacia la población originaria fue sistemático, la clasificación de quienes eran parte de este “nuevo mundo” estaba a merced de los que tomaron el poder. Para la descendencia que iba naciendo en esta nueva sociedad, olvidar sus practicas ancestrales, su lengua, y luego asimilar practicas del cristianismo blanco normativo era una forma de sobrevivencia.  

Aunque los intentos de olvidar las atrocidades cometidas en Abya Yala han hecho que guardemos silencio, no quiere decir que el espíritu no nos haya acompañado todo este tiempo, la descendencia sigue siendo una posibilidad de liberación.  

Fronteras y el despertar del “nosotras”

Las fronteras territoriales de las nuevas repúblicas son incomprensibles para los pueblos originarios, que han recorrido Abya Yala de norte a sur por miles de años.  La Madre Tierra es una, plena e integral ¿Cómo podemos dividir a nuestra madre?  

Las fronteras no se reducen simplemente a dividir, establecen también jerarquías. Dentro de los territorios de los nuevos estado – nación, se relegó a los pueblos originarios a las periferias. De tal forma que esas fronteras, construyendo divisiones internas muy dolorosas. 

Las fronteras separaron comunidades entre campesinos y citadinos, entre indígenas y cristianos. Vimos una descendencia ajena a la madre la cual quedaron desarticulados, en definitiva, las fronteras externas e internas degradaron el principio epistémico del “nosotras”, que comparte la sangre vital, que vive y convive en la tierra madura y fructífera. Y que a través de la lucha y visibilización de los pueblos originarios, la sangre vital hará resucitar a la madre. 

En este sentido, no final sino continuo, cantamos con las voces de nuestros ancestros y ancestras, ese canto kaiová que es entonado en ocasión de prender fuego al monte, Pa’i Tambeju, diciendo: “Haz que mire hacia mí tu modo de ser. Haz que mire hacia mí el fuego creado para alegrar a la gente. Haz que mire hacia mí el verdadero fuego que se creó para alegrar a las gentes, así como él te dirige hacia mí, en virtud de estas palabras. Haz que mire hacia mí la antorcha destinada a alegrar a la gente, en virtud de estas palabras. Mi hermano mayor, Pa’i Tambeju Grande, haz que vea hacia mí su antorcha originaria, incline para mí su antorcha originaria”

*Este artículo es parte de la ponencia presentada por los autores en la Sociedad teológica Argentina el 21 de octubre, 2021.


Yenny Delgado – Psicóloga y teóloga. Estudiante doctoral en Ciencias Sociales de la Religión en la Universidad de Lausana. Escribe sobre las intersecciones entre memoria ancestral, etnicidad, descolonización y fe pública.

Williams Flores – Filósofo, historiador y Teólogo, escribe sobre movimientos populares, pastorales sociales, inclusión social y educación popular.

Claudio Ramírez – Teólogo con maestría en Teología Dogmática por la Universidad Católica de Córdoba. Miembro fundador de la comunidad en diálogo intercultural ÑAWI. Escribe sobre espiritualidad indígena y eco-teología.

La teología de la prosperidad y su impacto en la espiritualidad de las personas

Por Sharo Rosales

“La peor droga es la que narcotiza el corazón y la conciencia. El peor tráfico es el tráfico con la fe y con la Palabra de Dios. Hay también ‘narcotraficantes religiosos’ que tendrán que dar respuesta al Dios de la justicia y de la vida” . Con estas palabras lapidarias, el teólogo Juan Stam cerraba sus reflexiones sobre la manipulación de la fe para conseguir fines egoístas alejados de la Escritura.

Y es que, por larga data, hemos sido testigos de otro tipo de manipulaciones de la fe a favor del dios dinero. ¿Quién no recuerda aquel corillo entre personas cristianas en muchas iglesias evangélicas en Costa Rica, a mediados de los ochenta, que rezaba a modo de saludo o de respuesta a un “¿cómo está?”: “¡Prosperado, bendecido y en victoria!”? La frase reflejaba el estado ideal de una buena persona cristiana, pero, además, se esperaba que fuera una confesión de fe, aunque el sujeto en cuestión anduviera con un ánimo de arrastre y las finanzas en números rojos.

Sin embargo, esa no era la peor parte. La peor parte era que si la persona “andaba arrancada”, “hecha leña” o deprimida y con la billetera más que vacía, posiblemente, aquello significaba que estaba en pecado o, por lo menos, le faltaba fe.

Pues bien, esto se trata solo de una sombra de lo que hoy en día se da en llamar teología de la prosperidad. La teología de la prosperidad es una enseñanza religiosa basada en un supuesto pacto con Dios, donde las personas deben darse de manera económica y tener una fe ciega en sus líderes religiosos que les han prometido que Dios les prosperará materialmente por haberse dado.

Incluso, ya el teólogo Arturo Piedra, en sus cavilaciones para la revista Espiga, no deja de referirse a la teología de la prosperidad definiéndola de dos maneras: “(…) una corriente religiosa neoprotestante que establece que una buena relación con Dios conduce a una condición de prosperidad material (…) (y) una interpretación de la fe cristiana que percibe las situaciones humanas  de enfermedad y pobreza material como resultado de una relación deficiente  con  Dios” .

Lo cierto es que este paradigma teológico es asumido por cada vez más pastores neopentecostales. Osías Segura hace un recuento histórico y dice: “El pentecostalismo se debe distinguir en tres olas o movimientos históricos. Primero, el pentecostalismo clásico llega a nuestra región desde inicios a mediados del siglo XX. La segunda ola, durante los años 70, nos trae el movimiento carismático. Este movimiento afectó a toda denominación protestante, y hasta la iglesia Católico Romana. Finalmente, el último movimiento es el neopentecostal, o de la tercera ola, que se desarrolló a inicios de los años 90, y hoy se encuentra en su plenitud como parte de los nuevos movimientos religiosos latinoamericanos. Una aclaración es válida: no toda iglesia evangélica o pentecostal debe ser confundida con estos grupos neopentecostales (…). Los líderes neopentecostales, una vez fueron parte de los movimientos pentecostales, pero se separaron de sus denominaciones para ‘ser fieles al mover del Espíritu Santo’”.

No en vano y muy a propósito, Martin Hoffman explicaba, en un foro de la Universidad Bíblica Latinoamericana (UBL) que “la teología de la prosperidad es la versión actual de la teología de la gloria a la que se opusieron los reformadores protestantes. La teología de la gloria construye una imagen de Dios según las ideas humanas de la sabiduría, del poder y de la justicia. Resulta que Dios es el ser más sabio, más poderoso y más justo. Y él actúa igual que la lógica humana: mediante castigo y premio. La prosperidad se considera, entonces, como el premio por la fe y la obediencia”.

Esto no deja de hacernos reflexionar en cómo, en alguna época, se exaltaba la pobreza como fin o propósito divino. De ahí, se pasó a una teología de la liberación que daba cabida y dignificaba a los más desposeídos. Y, ahora, en ciertos círculos, a una teología de la prosperidad donde se hacen promesas mágicas de abundancia económica en nombre de Dios al servicio de unos pocos que están en el poder.

 Hay dos clases sociales en la iglesia: los de arriba y el resto de los y las mortales:

¿Quiénes son los de arriba? Quienes idean y gozan de los poderíos económicos eclesiales, incluyendo sus cercanos y parientes. ¿Quiénes son los de abajo? Las personas que se someten a ellas engañadas con promesas de fe.

En otras palabras, la teología de la prosperidad no es más que una forma de violencia psicológica, de abuso económico y patrimonial. El deseo egoísta y avaricia de algunos líderes discurren y mueven crecientes negocios dentro de la iglesia en nombre de la voluntad de Dios en detrimento de la sana doctrina y del bienestar de las personas.

Es importante añadir que mucho de esta creencia de los de arriba y los de abajo tiene algo que ver con el ego inflado de muchos que dicen seguir las enseñanzas de Jesús, el hijo de un carpintero, pero que, en el fondo, prefieren ser hijos de un Rey pudiente. 

Sharo Rosales

Gestora en desarrollo organizacional y Consultora de Género. Comunicadora de formación, con estudios en Defensa internacional de Derechos Humanos y en Derechos Humanos de las Mujeres. Desde 1992 participa en organizaciones basadas en la fe y en diversas iglesias del continente.Es activista por los Derechos Humanos de las Mujeres. Presidenta de la ASBL, Universidad Bíblica Latino Americana. Miembro del Observatorio centroamericano de medios de comunicación y género, GEMA.

As mentiras que circulam em ambientes religiosos no Brasil

Por Magali Cunha

O título deste artigo é tema da live que foi realizada em 28 de outubro, e esta gravada no Canal do Youtube do Coletivo Bereia – Informação e Checagem de Notícias. O projeto celebra dois anos de atuação, por isso convida leitores e leitoras e pessoas interessadas no tema das religiões para refletir, com dois especialistas, sobre as principais mentiras identificadas no período. Para verificar o conteúdo em circulação, Bereia, única iniciativa de fact-cheking especializada em religiões, monitora sites gospel e mídias sociais de personagens com identidade religiosa consideradas influenciadoras digitais. Recebe também indicação de postagens suspeitas enviadas pelo público, por meio de seus canais de comunicação, incluindo um número de aplicativo de mensagens instantâneas exclusivo para receber as sugestões.

Nos dois anos de atuação do projeto, entre as centenas de conteúdos verificados, nas mais diferentes fontes, cinco temas se destacaram e serão debatidos na live de 28 de outubro. O primeiro deles é a pandemia de Covid-19, que foi alvo de mentiras questionadoras das medidas de isolamento social, disseminadoras de tratamentos preventivos e curativos, acusatórias à China e à Organização Mundial de Saúde e opositoras à campanha de vacinação. A Comissão Parlamentar de Inquérito (CPI) da Covid-19 também foi tema de checagens, uma vez que os senadores Luiz Carlos Heinze (PP/RS, evangélico luterano), Marcos Rogério (DEM/RO, evangélico da Assembleia de Deus) e Eduardo Girão (Podemos/CE, espírita), foram expressivos veiculadores de desinformação dentro da própria comissão. A CPI foi também palco de personagem religiosa, o Reverendo Amilton Gomes de Paula, evangélico sem vinculação com uma igreja específica, depoente envolvido nas irregularidades em torno de negociação de vacinas pelo governo federal. Bereia identificou controvérsias no perfil do pastor que passaram despercebidas pela cobertura da imprensa.

O segundo tema destacado na checagem de desinformação em ambientes religiosos foi o da “ideologia de gênero”, esta que pode ser classificada como a mais bem-sucedida concepção falsa criada no âmbito religioso. Surgido no ambiente católico e abraçado por distintos grupos evangélicos, que reagem negativamente aos avanços políticos no campo dos direitos sexuais e reprodutivos, o termo trata de forma pejorativa a categoria científica “gênero” e as ações diversas por justiça de gênero, atrelando-as ao termo “ideologia”, no sentido banalizado de “ideia que manipula, que cria ilusão”. A “ideologia de gênero”, nesta lógica, é falsamente apresentada como uma técnica “marxista”, utilizada por grupos de esquerda, com vistas à destruição da “família tradicional”, gerando pânico moral e terrorismo verbal entre grupos religiosos.

A terceira mentira mais veiculada em ambientes religiosos, segundo as checagens do Coletivo Bereia é a da cristofobia, ou da perseguição religiosa a cristãos no Brasil. O termo “cristofobia” não se aplica, por conta da predominância cristã no país, onde há plena liberdade de prática da fé para este grupo. Manipula-se, neste caso, a noção de combate a inimigos para alimentar disputas no cenário religioso e político. Além disso, se configura uma estratégia de políticos e religiosos extremistas que pedem mais liberdade e usam a palavra para falarem e agirem como quiserem contra os direitos daqueles que consideram “inimigos da fé”. Ou seja, contra ativistas de direitos humanos, partidos de esquerda, movimentos por direitos sexuais e reprodutivos, religiosos não cristãos e, até cristãos progressistas – nem os da mesma família da fé são poupados. 

A quarta mentira propaga que há uma ameaça comunista em curso no mundo, liderada pela China. O imaginário do “perigo comunista”, da “ameaça vermelha”, está presente historicamente na cultura brasileira há muitas décadas e foi reavivado nos discursos da extrema-direita desde 2013. Na nova abordagem, comunistas, longe do que, de fato, significa esta tendência política, se tornam sinônimo de todos os que propagam justiça econômica (defesa de programas de distribuição de renda, por exemplo), advogam os direitos humanos, em particular os das minorias, e reivindicam e atuam na superação de violência racial, cultural, de gênero, de classe.

A quinta mentira que tem circulado em ambientes religiosos, como pode ser verificado no site Bereia, é a imagem do presidente Jair Bolsonaro como evangélico convertido e a apresentação do seu governo, por blogueiros, youtubers e políticos apoiadores, como um sucesso. Os registros de discursos e atitudes do presidente nos próprios canais oficiais de mídias, somados ao quadro de crise em diversas áreas de ação governamental, facilitam a tarefa de verificação e de confrontação objetiva destes conteúdos.

A marca de dois anos do Coletivo Bereia ocorre no 31 de outubro, Dia da Reforma Protestante. A data ficou conhecida como aquela em que, há 502 anos, o monge alemão Martin Luther [Martinho Lutero] teria pregado suas 95 teses na porta da igreja do castelo da cidade alemã de Wittenberg. Elas representavam uma tomada de posição contra o que Lutero considerava práticas abusivas da sua própria igreja, a Católica Romana, como a venda de indulgências (uma forma de perdão dos pecados), e posições doutrinárias que desviavam dos valores primeiros da fé cristã.

Na segunda década do século 21, o princípio protestante segue inspirando pessoas, como as voluntárias que atuam pelo Coletivo Bereia, para a busca de novas reformas, não só para evangélicos, mas também para cristãos de um modo geral e até mesmo para quem não professa uma religião. Um dos lemas dos reformadores do século 16 era “Igreja reformada sempre se reformando”. Eis aí um chamado à vocação de protestar, de transformar e atuar pela justiça na forma de comunicar nos espaços digitais religiosos, em compromisso com a verdade.

Magali Cunha

Jornalista e doutora em Ciências da Comunicação. É pesquisadora do Instituto de Estudos da Religião (ISER) e colaboradora do Conselho Mundial de Igrejas.

El caldo de cultivo para el abuso sexual por parte de pastores y líderes religiosos

Por Sharo Rosales

El abuso sexual por algunos hombres líderes religiosos tiene una dinámica que se explica bajo ciertas condiciones de prácticas religiosas abusivas, y quiero citar 4 razones que, desde mi parecer y experiencia, sirven como caldo de cultivo para tolerar, preservar y callar los abusos sexuales en algunas iglesias y sectas, en nuestro país y en el mundo. 

De acuerdo con observaciones de Carolyn Holderread, autora del libro Abuso sexual en los hogares cristianos y en la iglesia, existe una innegable relación entre la sumisión y el silencio que se imponen a través del adoctrinamiento a las mujeres, que redunda en abusos sexuales que se callan y se ocultan y en una gran impunidad para esos delincuentes, resume Holderread esta dolorosa historia. 

1. La socialización en roles rígidos de género para los hombres y las mujeres, favorece el abuso sexual dentro de sectas e iglesias conservadoras.

Atributos y designaciones sociales diferenciadas para los hombres y las mujeres se dan la mano con los imaginarios religiosos de género, esperando de los Hombres: poder, dominio, control, sobre imposición, mando y de las Mujeres: docilidad, silencio en nombre de la paz, sometimiento, renuncia, aguante, y obediencia

Se “naturalizan” (en nombre de mandatos divinos) los privilegios para los hombres y los servilismos para las mujeres. Es por esta razón que, muchas veces, los hombres religiosos se sienten con derecho a apropiarse de las mujeres, sus recursos y sus cuerpos.

Algunos atributos subjetivos atribuidos a los hombres y a las mujeres que favorecen los abusos:

Asignaciones femeninas 

Comportamiento sacrificial. Desplazadas de sí mismas. Ser para otros y educadas para servir. Perdonadora. Sexualidad reprimida. Incitadora al pecado. 

Asignaciones masculinas

Agresividad. Dueños de la pareja y de los cuerpos de las mujeres. Independencia. Iniciativa sexual y de “conquista”. Sexualidad permisiva. Seducido por las “Jezabeles”. 

Los valores masculinos son dominantes: poder, control y dominio sobre la vida de otros/as y obtener su productividad a través de la sujeción u obediencia. Mientras que los asignados a lo femenino son subordinados: perdonar, ceder, callar, complacer, cuidar, obedecer.

2. Sumisión de las mujeres y culpa por “los cuerpos pecaminosos de las mujeres” Muchos creyentes legitiman la violencia espiritual al apoyar la idea de que es normal forzar a las mujeres y niñas a tapar sus cuerpos, hipersexualizarlas como tentadoras de hombres adultos.

Las cifras en Costa Rica y Latinoamérica, nos muestran que el abuso sexual es cometido principalmente por hombres heterosexuales que abusan principalmente de mujeres y niñas.

Mujeres y niñas que se fiaban de este tipo de pastores o líderes y en quienes confiaban como depositarios de una autoridad espiritual especial, hacen que este delito sea más grave y aborrecible.

Cuando un hombre-pastor se cree que controlar es un derecho que Dios le dio, se encuentra fácilmente justificado para hacer lo que quiera, sobre todo con el cuerpo y voluntad de las mujeres que deben ser obedientes a sus deseos (mismos que hasta justifican con pasajes bíblicos), pero que además tienen la culpa por “seducirlos, con sus cuerpos carnales, curveados y pecaminosos que seducen a los hombres santos”.

3. La cultura del silencio ante los abusos sexuales en casa y en la iglesia. Culturas religiosas que hacen eco del mandato “los trapos sucios se lavan en casa” con nuevos mandatos, tales como: 

– “Acusar es ser traidora”

– “Romper el silencio pone en peligro a la familia y a la iglesia como obra de Dios”.

– “Los hombres están luchando con su carne” 

– “Los ungidos saben lo que hacen y si algo no está bien, serán ellos quienes den cuentas a Dios”.

– “El matrimonio debe preservarse a toda costa, pero no solamente el matrimonio propio, sino el ajeno, en este caso del pastor o líder abusador”.

Parte de los requisitos tácitos de la membresía es la demanda de lealtad a los miembros de la iglesia o a la “familia espiritual”.

Ante estos casos, muy dolorosa es también la negación institucional, cuestionando la veracidad de las denuncias de las víctimas, la congregación, entra en negación o desplazan la culpa a las víctimas o esconden los rumores y denuncias.

Algunas sufren de amenazas y persecuciones por personas de la misma congregación. Estas mujeres y niñas, son víctimas atrapadas en un doble o triple conflicto: con ellas mismas, con Dios y con la comunidad religiosa… incapaces de contar acerca del abuso que están sufriendo y no pueden recibir apoyo externo que les ayude con la violencia que están experimentando.

4. El mandato del perdón y olvido.

Cuando finalmente abusos y violaciones salen a luz, por ejemplo, por un embarazo o una denuncia formal, muchas feligresías tratan de “restaurar a las víctimas” más para callarlas y evitar el escándalo y el consejo alcahuete, simplista y revictimazante, será “perdonar y olvidar”.

En otras ocasiones, son acusadas de ser incitadoras, “Jezabeles o Dalilas” porque desacreditándolas a ellas, desestiman sus testimonios. Son acusadas de haber tenido aventuras con el líder o pastor, cuando no se trata de un adulterio de dos adultos que estaban de acuerdo, sino de un abuso de poder bajo la investidura espiritual de quién dice “representa a Dios”, incapaz de hacer algo incorrecto… caldo de cultivo ideal para ser presa fácil de un depredador sexual religioso.

Artículo publicado originalmente en Informa-Tico

Sharo Rosales

Gestora en desarrollo organizacional y Consultora de Género. Comunicadora de formación, con estudios en Defensa internacional de Derechos Humanos y en Derechos Humanos de las Mujeres. Desde 1992 participa en organizaciones basadas en la fe y en diversas iglesias del continente.Es activista por los Derechos Humanos de la Mujeres. Directora de Rosarce Consultoría Empresarial. Presidenta de la ASBL, Universidad Bíblica Latinoamericana. Miembro del Observatorio centroamericano de medios de comunicación y género, GEMA.

MUJERES, SOCIEDAD Y POLÍTICA

María de Galilea como paradigma de espiritualidad integral

Por Dario López

Poco se ha escrito desde una perspectiva evangélica sobre la mujer, las mujeres, como personajes públicos y, consecuentemente, como artesanas de una nueva manera de comprender y expresar la experiencia humana en sus múltiples dimensiones. Este vacío, con toda seguridad, se debe a la mentalidad patriarcal predominante en nuestras sociedades machistas que son replicadas en la iglesia, cuya resultante ha sido la invisibilización de las mujeres. Sin embargo, las mujeres, con sus voces y silencios, gestos y palabras, fueron forjando historias de vida y modelos de presencia pública, lamentablemente no siempre registrados, pero que quedaron en la memoria colectiva y en historia oral u escrita.

Una de estas mujeres es María de Galilea. A pesar de la escasa y dispersa información que se tiene sobre ella, los datos del Nuevo Testamento hacen posible reconstruir -así sea al paso o entre líneas- su papel como paradigma de espiritualidad cristiana integral. Las palabras y los gestos de María, registrados en los Evangelios de Mateo y Lucas, son de mucha ayuda para pensar en el papel de la mujer, las mujeres, en la sociedad y en la política, incluso en sociedades como la judía y la greco-romana del primer siglo en las que ser mujer implicaba no tener derechos ni ser considerada y tratada como ciudadana. María, desafiando al mundo patriarcal de su tiempo, fue capaz de sembrar novedad de vida y expresar con sus palabras y sus gestos quién era Dios para ella: Dios de la historia, de la vida y la justicia.

Bajo el paraguas de la historia de vida de María de Galilea, reflexiono entonces en el papel de la mujer, las mujeres, en la sociedad y en política; especialmente, en su papel como paradigma de espiritualidad integral. Una espiritualidad que, partiendo de la afirmación que el Evangelio es una verdad pública, exige confesar y vivir esa verdad en todas las dimensiones de la experiencia humana y, entre ellas, la vida social y política. A la luz de las palabras y los gestos de María de Galilea, se puede construir una vereda teológica sólida sobre la que afirme la presencia de los creyentes en el espacio público o, expresado de otra manera, en la sociedad y en la política. 

María de Galilea

De María, la joven campesina Galilea que aceptó ser la madre del Mesías, se tiene poca información en el Nuevo Testamento. A María se le menciona directamente en los Evangelios y en Hechos de los Apóstoles e, indirectamente, en dos de las cartas Paulinas[1]. Sin embargo, a pesar del papel protagónico de esta campesina Galilea en la historia de la salvación, llama la atención la información breve y dispersa sobre su vida personal y familiar, su militancia en la comunidad de Jesús y su compromiso con el anuncio de la buena noticia de salvación. 

La práctica creyente de María, su calidad de discípula fiel, su condición de testigo y mensajera insobornable, interpela y desacomoda. Interpela porque su ejemplo exige que seamos coherentes y consecuentes en todo tiempo. Desacomoda porque invita a un Seguimiento que ante nada y nadie se detiene, y que es capaz de encarar las situaciones más difíciles con una fe inquebrantable que jamás se vende o se subasta ante ningún señor temporal. María de Galilea: ¡Creyente, madre y discípula!

María la creyente, dispuesta siempre a la obediencia, traza un modelo de confianza sin reservas y de entrega absoluta de la vida al servicio del propósito salvífico de Dios. Ella estuvo dispuesta a ofrecerle a Dios uno de los bienes más preciados y sagrados que tiene una mujer: su vientre. Estuvo dispuesta a sufrir la vergüenza pública de ser madre soltera en la sociedad patriarcal de su tiempo y de ser sospechosa de adulterio o de una conducta moral indeseable. Este fue un problema que, aparentemente, le acompañó buena parte de la vida, tal como se desprende de la acusación y reproche que le hicieron públicamente a Jesús: «…Nosotros no somos nacidos de fornicación» (Jn. 8:41). Las mujeres de hoy, creyentes coherentes, integras y fieles, tienen en María un modelo y ejemplo a seguir, sean o no madres solteras, o mujeres que sufren diversas formas de violencia al interior o fuera del círculo familiar y religioso. 

Teniendo en cuenta la información escasa y dispersa que se tiene sobre ella en el Nuevo Testamento, una pregunta que brota directamente, relacionada con la invisibilidad de María de Galilea, es la siguiente: ¿Se puede reconstruir su papel como creyente, madre, discípula, testigo de la buena noticia de salvación y paradigma de espiritualidad integral, con en esta información escasa y dispersa que se tiene sobre ella? Para responder a esta pregunta se tiene que considerar que la disposición, entrega, compromiso y militancia de María de Galilea, tiene lecciones valiosas para las iglesias y para los creyentes de todos los tiempos, siendo esta una razón suficiente para indagar sobre ella en los documentos del Nuevo Testamento que registran aspectos significativos de su historia de vida.

A los evangélicos nos haría bien reflexionar sobre el papel de María como creyente, madre y discípula, particularmente, porque debido a la polémica histórica con la Iglesia Católica Romana sobre su doctrina acerca de María y, especialmente sobre la Mariolatría tan arraigada en América Latina, hemos dejado a un lado el testimonio del Nuevo Testamento sobre ella, limitándonos a citarla solamente como un personaje central en las historias del nacimiento del Mesías registradas por Mateo y Lucas, o referirnos a María simplemente como una mujer extraordinaria o virtuosa. 

Haríamos bien entonces en examinar lo que se afirma sobre María en los Evangelios y en Hechos de los Apóstoles y en pensar en las lecciones teológicas, pastorales y misionales que se derivan de esta información sobre la joven campesina Galilea que, en obediencia y en entrega sin reservas a la voluntad de Dios, traza un camino de compromiso, integridad y coherencia que se expresa en un discipulado que se va afinando y galvanizando en la cotidianidad de la vida. De María se puede afirmar que es «bendita entre las mujeres» (Lc. 1:42), ni como diria Martin en su libro “la canción de Maria” por «su embarazo ni por una santidad intrínseca o mérito alguno, sino porque a través de ella el propósito salvífico de Dios se fue cumpliendo.» 

Como María en el Magnificat pueden proclamar con gratitud y alegría la salvación de Dios. Dios que libera y que provoca un canto liberador que nadie puede silenciar, amordazar o secuestrar. Ellas pueden decir con María: «…He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra» (Lc. 1:38). 

Esto puede explicar en palabras de Gustavo Gutiérrez, que subraya que el Magnificat es uno de los textos de mayor contenido liberador y político del Nuevo Testamento. Y es así, entre razones, porque el Magnificat en su contenido y alcance liberador, visibiliza no sólo la fe de María, sino además su comprensión de una espiritualidad integral que no separa en compartimientos lo privado de lo público, la religión de la vida cotidiana, la espiritual de lo material.

María de Galilea es discípula que, en comunión con otros discípulos, aprende a esperar y confía que Dios cumplirá finalmente su promesa de empoderar a los crucificados del mundo para que sean testigos-mártires de la buena noticia de salvación en todas las esquinas y avenidas de la ciudad (polis), dentro y fuera de la frontera religiosa, y especialmente en la plaza pública tan necesitada de personas ejemplares como María de Galilea. María es un paradigma de espiritualidad integral que desafía a ser creyentes comprometidos con la vida y la justicia, creyentes que no separan la ciudadanía celestial de la ciudadanía terrenal, creyentes que viven su fe en el Dios de la Vida en todas las esquinas del peregrinaje humano común y en la cotidianidad de sus relaciones, especialmente, con las y los pobres de la tierra.


[1] Al respecto, se precisa que «El apóstol Pablo no nombra a María en carta alguna, pero hace algunas referencias ocasionales al nacimiento de Jesús (Rom 1,3-4; Gál 4,4-5), y otras más generales al modo de ese nacimiento (Gál 4, 28-29)» (Brown-Donfried-Fitzmyer-Reumann 1994:21).

Dario López 

Doctor, Pastor, teólogo, escritor, profesor de varias instituciones de Educación teológica. Ha sido miembro del Consejo Directivo de la Sociedad Bíblica Peruana, y miembro de la Fraternidad Teológica Latinoamericana (FTL) es pastor de la Iglesia Monte Sinaí en Villa María del Triunfo en Lima, Perú.

Mujeres Doing Theology

Encuentro de Mujeres haciendo teología en Abya Yala

Será un bello tiempo para conocernos, compartir y crecer juntas!

Compartirá nuestra hermana Dr. Agustina Luvis Nuñez, Teóloga puertorriqueña. Una aprendiz de por vida, con una maestría en teología y un doctorado en Teología Sistemática de la Escuela Luterana de Teología en Chicago. Actualmente se desempeña como Decana del Seminario Evangélico de Puerto Rico.

Jueves 29 de Julio – Vía zoom

Horarios según ciudades:

5:30pm – 7:00pm New York, Puerto Rico, Bolivia

6:30 – 8:00pm Brasil, Argentina

4:30 – 6:00pm Peru,México

3:30pm-5:00pm Nicaragua,Costa Rica

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