Emancipación en los Estados Unidos

Por Guesnerth Josue Perea

El año pasado, mientras la pandemia asolaba a las poblaciones vulnerables a nivel mundial, al mismo tiempo muchos alzaron su voz exigiendo justicia por el asesinato sistemático de afroamericanos en manos de la policía. Se comenzó a demandar respeto por la vida de los ciudadanos y ciudadanas afrodescendientes de manera más integral. El llamado de muchas personas en los Estados Unidos, y en algunos otros países, fue de reconocer la historia de Afrodescendientes durante todo el año; No solo resaltar datos importantes de la historia negra durante el mes de la historia afroamericana, sino comprender la negritud de manera más completa. Reconocer, apreciar y entender las contribuciones de afrodescendientes en el país. La atención se centró de inmediato en una celebración que en los Estados Unidos se llama ‘Juneteenth’, 19 de Junio.

La emancipación de los africanos esclavizados en Estados Unidos tuvo lugar el 19 de junio de 1865 en el estado de Texas, dos años y medio después de que el presidente Abraham Lincoln emitiera la Proclamación de Emancipación, la cual vino al final de una guerra civil en los Estados Unidos en 1863.

‘Juneteenth’ acaba de convertirse en un día feriado federal en los Estados Unidos, ratificado por el Senado y el presidente Joe Biden el 17 de junio de 2021. Para Afro descendientes en los Estados Unidos, honrar y observar ‘Juneteenth’ no es algo nuevo. Afrodescendientes en el estado de Texas, y en otros estados, siempre han observado este día porque es un recordatorio importante del fin de la esclavitud. Interesantemente este día llamado el “Día de Los Negros” en algunas comunidades AfroMexicanas, es reconocido y celebrado anualmente en el norte de México por una comunidad de Mascogos, descendientes de poblaciones Negras y Nativas. [1]

Para afroamericanos y todas las personas de ascendencia africana, la conmemoración de esta fecha es fundamental no porque es la celebración de la primera vez que se terminó la esclavitud africana (no la fue, técnicamente los Estados Unidos fue uno de los últimos países en “abolir”[2] la esclavitud, Haití fue la primera nación del mundo en abolir la esclavitud en 1804) [3], ni es importante porque sucedió en junio (no hay ninguna intencionalidad específica de la fecha de junio, fue simplemente el tiempo que tardaron las tropas de la Unión en llegar a Texas).

Aun teniendo este día de conmemoración en Estados Unidos aun se continúa negando la negritud, problematizando y considerando a los cuerpos negros como intrínsicamente diferentes. La discriminación y el racismo es una muestra que aun no vivimos en una sociedad inclusiva, hay personas que aun no creen en la libertad y la igualdad para todos. Es la tarea de las siguientes generaciones luchar por la igualdad y habrá un momento en que esa esperanza se hará realidad. Es un recordatorio de las palabras de la escritora afroamericana Zora Neale Hurston “hay años que hacen preguntas, años que nos hacen preguntar.” ahora nos preguntamos ¿por qué ha tardado tanto?,¿Por qué no estamos donde deberíamos estar todavía?’ ¿Por qué perdimos otro hermoso cuerpo negro? Y, sin embargo todos estos años nos dan respuestas y nos ayudarán a ganar la libertad.

James Baldwin, destacado escritor afroamericano, en su libro The Fire Next Time (el fuego la próxima vez), escribe una carta en 1963, 100 años después de la emancipación de la esclavitud en Estados Unidos, haciendo una gran reflexión que sigue siendo vigente para nosotros en estos momentos “Aquellos inocentes que creen que tu encarcelamiento los puso a salvo, están perdiendo la comprensión de la realidad. Pero estos [estadounidenses blancos] son ​​tus hermanos, tus hermanos menores perdidos. Si la palabra integración significa algo, esto es lo que significa: que nosotros, con amor, obligaremos a nuestros hermanos a verse como son, a dejar de huir de la realidad y empezar a cambiarla. Porque esta es tu casa, amigo mío, no te dejes expulsar de ella; grandes personas han hecho grandes cosas aquí, y lo harán nuevamente, y podemos hacer de los Estados Unidos lo que los Estados Unidos deben llegar a ser. Tú lo sabes, y yo lo sé, que el país está celebrando cien años de libertad, cien años antes de tiempo. No podemos ser libres hasta que ellos sean libres “.

Y así, en la conmemoración número 156 de la emancipación de la esclavitud en los Estados Unidos, al considerar el significado del diecinueve de junio debemos detenernos un momento y pensar en cómo podemos amarnos a nosotros mismos y a los demás de una manera que comience a cambiar la realidad. Al hacer eso estamos cambiando la narrativa del odio o de la injusticia en una de amor y unidad y junto con otros, podemos hacer de América, los Estados Unidos y todo el continente, en lo que América debe convertirse; un lugar donde todas las personas sean libres. Aún no hemos llegado allí, pero tal vez este sea el año en el que podamos comenzar a responder a este llamado.


[1] Para leer más sobre esta población AfroMexicana – https://www.latimes.com/espanol/eeuu/articulo/2020-09-16/renovado-interes-en-esclavos-de-eeuu-que-huyeron-a-mexico

[2] Usamos el término abolir cuando hablamos de la Proclamación de Emancipación de los Estados Unidos. La servidumbre involuntaria no se marcó como ilegal oficialmente hasta 1865, cuando se ratificó la decimotercera enmienda a la constitución de la EE.UU. Sin embargo, se puede argumentar que el lenguaje de la 13ª enmienda permite la servidumbre involuntaria si alguien comete un delito. Es por esta razón qué la población afroamericana y otras poblaciones de ascendencia africana son encarceladas a una tasa más alta que cualquier otra población.

[3] Haití fue la primera nación del mundo en abolir la esclavitud en 1804, Dinamarca-Noruega fue la primera nación europea en prohibir el “intercambio” de esclavos africanos en 1807. En América Latina, Chile abolió la esclavitud en 1823, México en 1829, la esclavitud fue abolida en Uruguay en 1842, Colombia abolió la esclavitud en 1851, Argentina en 1853, Perú abolió la esclavitud en 1854.

Guesnerth Josue Perea es pastor docente en Metro Hope Covenant Church y director del foro afrolatin@, una organización sin fines de lucro que crea conciencia sobre los latinos y latinas afrodescendientes en los Estados Unidos.

Juneteenth “Emancipation Day”

By Guesnerth Josue Perea

“There are years that ask questions and years that answer” Zora Neale Hurston

Last year, as the pandemic was ravaging through vulnerable populations and justice was demanded, the many people who died and suffered at the hands of police violence started to question honoring and celebrating Blackness and people of African descent more holistically. The call of many people throughout the United States was to acknowledge Black History throughout the year, not to only highlight important tidbits of African American history during Black History Month but rather to make an effort to understand Blackness more completely. To acknowledge, appreciate and recognize the contributions of People of African Descent, whether from the United States or abroad, throughout the entire calendar year. Attention immediately went to Juneteenth, the commemoration of the emancipation of enslaved Africans, which occurred on June 19, 1865, in the state of Texas, two and a half years after President Lincoln issued the Emancipation Proclamation.

Juneteenth just became a Federal holiday, ratified into law by the Senate and the President on June 17, 2021. For AfroLatin@s in the United States, honoring and observing Juneteenth is not new. AfroLatin@s in Texas and throughout the United States have always observed Juneteenth because it is an important reminder of the freedom of slavery. Interestingly, Juneteenth, called Dia de Los Negros in some Black Mexican communities, is recognized and celebrated annually in northern Mexico by a community of Mascogos, Black Seminoles.[1] 

For African Americans, and all people of African Descent, the commemoration of this date is essential. Not because it was the first of its kind (it was not, technically the U.S. was one of the last countries to “abolish”[2] slavery, Haiti was the first nation in the world to abolish Slavery in 1804)[3], nor is it important because it happened in June (there isn’t any specific intentionality of the June date, it was simply the time it took for the Union troops to arrive to Texas); it is important because it symbolizes what many people hope that the United States, and all other nations, can become. Juneteenth is important for all people of African descent because in a world that continues to deny Blackness and problematize and otherize Black bodies, it is a reminder that there are people who believe in freedom and equality for all. It symbolizes that even if it takes years for us to see a glimmer of hope in the struggle for equality, there will be a time when that hope will be realized. It is a reminder of the words of Zora Neale Hurston that there are years that ask questions, years that make us ask, ‘why has it taken this long?’ ‘why are we not where we should be yet?’ ‘Why did we lose another beautiful Black body?’. And yet some years will give us answers, years that will provide us with justice, years that will help us gain freedom even after years that did not. 

James Baldwin specifically highlighted this problem of having to hold the present nature of the U.S. while waiting for it to be better.  In The Fire Next Time, which begins with a letter he sent to his nephew 100 years after the emancipation of slavery in the U.S.:

“Those innocents who believe that your imprisonment made them safe are losing their grasp of reality. But these [white Americans] are your [siblings], your lost, younger [siblings]. And if the word integration means anything, this is what it means: that we, with love, shall force our [siblings] to see themselves as they are, to cease fleeing from reality and begin to change it. For this is your home, my friend, do not be driven from it; great [people] have done great things here, and will again, and we can make America what America must become. You know, and I know, that the country is celebrating one hundred years of freedom one hundred years too soon. We cannot be free until they are free.”

And so, on this 156th commemoration of the emancipation, as we consider the meaning of Juneteenth and what it signifies, we should pause for a moment. We should think of how we can love ourselves and others in a way that starts to change reality, changing the narrative of hate, injustice, or othering into one of love and unity.  Together with others, we can make America, the United States and the entire continent, what America must become, a place where all people are free. We are not there yet, but maybe this is the year that can begin to answer that call.


[1]  For more information, read: https://www.texasmonthly.com/being-texan/mexican-village-juneteenth-celebration/

[2] We use the term abolish when discussing the Emancipation Proclamation with care. Involuntary servitude was not officially made illegal until 1865, when the 13th amendment was ratified. However, one can argue that the language of the 13th amendment allows for involuntary servitude if someone commits a crime. Hence why African Americans, and other people of African Descent are imprisoned at a higher rate than any other population.

[3] Haiti was the first nation in the world to abolish Slavery in 1804, Denmark-Norway was the first European nation to ban the African slave trade in 1807. In Latin America, Chile abolished slavery in 1823, Mexico in 1829, Slavery was abolished in Uruguay in 1842, Colombia abolished slavery in 1851, Argentina in 1853, Peru abolished slavery in 1854.

Guesnerth Josue Perea is a teaching Pastor at Metro Hope Covenant Church, and Director of the afrolatin@ forum, a non-profit that raises awareness of Latin@s of African descent in the United States.   

La masculinidad de Jesús

Estamos poco acostumbrados a pensar y a aceptar en la práctica de vida de Jesús, gestos y acciones consideradas como asuntos exclusivos de las mujeres. Los estereotipos de masculinidad y femineidad predominantes, producto de conceptos patriarcales que se expresan en prácticas machistas visibles o encubiertas, actúan como barreras infranqueables para leer los Evangelios desde una óptica distinta. Desde una óptica liberadora y transformadora en las relaciones mujer-hombre, hombre-mujer.

La masculinidad, según las normas socialmente aceptadas y culturalmente validadas y justificadas, consideran como impropio de lo masculino expresiones naturales de nuestra humanidad como la ternura, derramar lágrimas (y peor aún si es públicamente), ocuparse de los quehaceres domésticos, cuidar y cargar a los niños cotidianamente, y manifestar nuestras emociones de manera visible. “Los hombres no lloran”, “los hombres no son para la cocina”, “los hombres no tienen que ser tiernos”, “los hombres no se rinden”, son frases que se escuchan con frecuencia en distintos espacios privados y públicos. Frases que reafirman, justifican y legitiman el machismo, presente incluso en las iglesias y en las familias evangélicas. 

La ternura de Jesús, particularmente en su trato con los indefensos de la sociedad mujeres, niñas, niños, cobradores de impuestos, enfermos de todo tipo, aparece como un eje transversal en los Evangelios. Una de las escenas más tiernas en los Evangelios es el momento en el que Jesús carga a un niño y ora por ellos. Jesús aparece en esta escena como una persona cuya ternura le conduce a desafiar y a cuestionar los estereotipos sociales, culturales y religiosos, según los cuales un maestro no podía perder el tiempo con personas insignificantes, como los niños o los infantes.

En un mundo en el que las mujeres estaban confinadas al desván de las relaciones sociales, Jesús de Nazaret, con sus palabras y sus gestos de amor y justicia, rompió frontalmente con las categorías sociales, culturales y religiosas de su tiempo, forjando nuevas formas de relaciones hombre-mujer, mujer-hombre, realizando tareas domésticas social y culturalmente asignadas a las mujeres.

Juan en el Evangelio que lleva su nombre es el único que registra un incidente de Jesús resucitado en el cual los discípulos son atendidos por el Maestro luego de una ardua jornada de trabajo en la que no habían pescado nada durante una noche y madrugada. Debió haber sido una experiencia difícil para ellos, pescadores expertos y diestros como estos galileos, no conseguir nada luego de tanto trabajo. Cansados, hambrientos y frustrados, tuvieron que seguir las instrucciones de un desconocido que, desde la orilla del Lago de Galilea, les ordenó que echaran la red al lado derecho, y la pesca que lograron fue abundante: 153 peces grandes (Jn. 21:11).

Llama la atención que Jesús, a diferencia de muchos de los hombres de su tiempo (y también de hoy), realizó acciones inusuales, inapropiadas, fuera de lugar, para el común de los hombres en las sociedades patriarcales y machistas. Jesús cocinó para los discípulos un desayuno reparador y saludable (pescado asado y pan), hizo las veces de anfitrión u hospedador, y sirvió los alimentos a pescadores cansados, hambrientos y frustrados. En todas esas acciones, consideradas como femeninas o propias de las mujeres, para nada menguó su masculinidad, hombría u hombridad. 

Juan en su relato subraya que cuando los discípulos descendieron de la barca «vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan» (Jn. 21:9). ¿Cómo consiguió Jesús el pescado? ¿Lo compró a los pescadores a orillas del Lago de Galilea o el mismo lo pescó? Antes de poner el pez a la brasa, ¿lo lavó, limpio y retiró las partes no comestibles o las vísceras? ¿Cómo consiguió la leña para las brasas? ¿Las recogió el mismo, las compró? Cualquiera sea la respuesta a estas preguntas, no queda duda que Jesús se ensució las manos, trabajó con esmero, con el fin de preparar y servir un desayuno nutritivo para los cansados pescadores galileos. ¡Jesús hizo las veces de cocinero experto!

En el relato se destaca también que Jesús, además de preparar el desayuno, invitó a los discípulos para que se sirvan del pan y del pescado que él tenía listos para comer: «Les dijo Jesús: Venid y comed…» (Jn. 21:12). ¡Hizo las veces de anfitrión u hospedador! Fue amable, bondadoso y gentil. Pero allí no terminaron las acciones de Jesús en favor de sus discípulos cansados, frustrados y hambrientos. Seguidamente, Juan en su relato, registra que Jesús: «…tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado» (Jn. 21:13). ¡Jesús actuó como una ama de casa, como un sirviente, como un criado!

Cuando Jesús realizó todas estas acciones que social y culturalmente estaban asignadas a las mujeres y eran propias de ellas o del mundo femenino del primer siglo (y también de este tiempo), ¿perdió su masculinidad, hombría u hombridad? ¿Se afeminó Jesús por hacer las veces de cocinero, anfitrión y servidor? ¿Puso en riesgo su masculinidad o con sus acciones de servicio afirmó más bien que la masculinidad, la hombría u hombridad, no depende de esas acciones, sino de la capacidad de no hacer diferencias y de servir a todos sin prejuicios de ningún tipo?

Los gestos y las acciones de Jesús enseñan que la masculinidad no depende ni está limitada a lo que, en las sociedades patriarcales, machistas y piramidales, se ha determinado que son los papeles o roles que les competen a los hombres. La masculinidad, según la práctica y el ejemplo de Jesús, se expresa y se vive también en el servicio desinteresado al prójimo. La masculinidad no se mella, disminuye, desfigura o altera, cuando un hombre cocina, atiende y sirve a los demás, o cuando un hombre realiza tareas consideradas femeninas o de mujeres. Estas acciones no son ni deben ser tareas exclusivas de las mujeres. La feminidad no se reduce a estas prácticas socialmente aceptadas y culturalmente justificadas como asunto de mujeres o quehaceres femeninos. La práctica de Jesús nos enseña que no tenemos que aceptar pasivamente que la masculinidad se reduzca a lo que la sociedad y la cultura consideran como masculino.

La masculinidad y la femineidad no es cuestión de papeles o roles asignados socialmente, validados culturalmente y justificados con la Biblia en la mano. La masculinidad y la femineidad no se reducen, limitan o confinan a ser tiernos, derramar lágrimas, ocuparse de los quehaceres domésticos o cuidar y cargar a los niños. La ternura, el dolor y las lágrimas, cocinar o preparar la mesa, ocuparse de los niños, no es asunto exclusivo de mujeres, sino de ser plenamente humanos, verdaderamente humanos, auténticos, vulnerables, solícitos, amables. Tiene que ver con expresar nuestra humanidad en la cotidianidad de las relaciones con el prójimo a quien estamos llamados a amar, servir y acompañar en cada tramo del camino. De lo que se trata es de ser solidarios y generosos en la alegría y en el dolor que compartimos como miembros de la familia humana. Se trata de ser lo que somos por la Gracia de Dios, sin menospreciar o desvalorizar la condición humana del prójimo, su sexualidad y sus emociones, y valorar y respetar la manera como expresa su masculinidad o femineidad en la cotidianidad de su peregrinaje humano.

La práctica de Jesús nos enseña a romper con los estereotipos y con las categorías sociales y culturales dominantes que cosifican a las personas limitando sus saberes, destrezas y aspiraciones. Cocinar, atender y servir a los demás, al prójimo, no es asunto de mujeres o quehaceres que solo les corresponde a ellas los hombres tambien estan llamados a servir.

Dr. Dario López 

Pastor, teólogo, escritor, profesor de varias instituciones de Educación teológica. Ha sido miembro del Consejo Directivo de la Sociedad Bíblica Peruana, y miembro de la Fraternidad Teológica Latinoamericana (FTL) es pastor de la Iglesia Monte Sinaí en Villa María del Triunfo en Lima, Perú.

Mujeres Doing Theology

Mujeres Doing Theology is a year-long mentoring and training program designed to engage Latinas to reflect, write, and develop their critical voice. The program will be focused on developing experiences and skills-based in Leadership, Empowerment, and Advocacy (LEA)

Through providing open and challenging spaces for collective growth, solidarity, and support: fellows will begin the transformation of self and community. Through this cohort program, participants will start to develop community-engaged theological responses to the most critical issues facing society and the church. Through participation in Mujeres Doing, Theology women can find their voice to create, expand and reimagine public and sacred spaces in both English and Spanish.

The year-long training will include monthly gatherings that will have:

  • Plenary Speakers 
  • Group Discussions 
  • Exchange of experiences and collective learning
  • Space for self-care
  • Opportunity to publish articles, essays, poems, and other forms of creative expressions

The Mentoring program requests the commitment of every participant:

  1. Write one 500 – 700 words reflection paper on their selected theme
  2. At the end of the program, write 3000 words article for publication in a book entitled Mujeres doing Theology

Application open from: April 20, 2021, to May 20, 2021.

If you want to be part of Mujeres, please complete the following application.

Register Here

A learning resource for future female leaders powered by the Forum for Theological Exploration.

For more information ydelgado@publicatheology.org

El papel de las mujeres

Por Dario López 

¿Tienen las mujeres un papel protagónico en la misión de Dios o son simples personajes secundarios en la historia de la salvación? A la luz de la propuesta teológica lucana se responderá a esta pregunta. En las cartas paulinas se encuentra referencias claves con respecto a la participación de las mujeres en la misión de Dios, como compañeras y colaboradoras encontramos a Priscila, Febe, Evodia, Síntique, Trifena, Trifosa, Pérsida, María y Junias. En Hechos de los Apóstoles, además de Priscila, destacan también Dorcas, Lidia y las hijas de Felipe.

¿Qué se afirma en el tercer evangelio con respecto al papel de las mujeres en la misión de Dios, tanto como beneficiarias de la buena noticia de salvación, y como embajadoras de la gracia de Dios?

La universalidad de la salvación y la amistad especial de Jesús de Nazaret con los que se encuentran en la periferia del mundo, hebras teológicas lucanas que tejen la alfombra sobre la que se asentó su práctica liberadora, tuvo como correlato la gestación de una comunidad alternativa a la sociedad circundante. La formación de esta comunidad tuvo consecuencias sociales y políticas que, a la larga, afectaron notablemente la estructura, mentalidad y modelo de vida del mundo patriarcal del primer siglo. Fue así, porque Jesús liberó integralmente a todos los que se unieron a su movimiento galileo. Liberó a las personas, hombres y mujeres de distinta condición de vida, de todas las opresiones que las cosificaban y deshumanizaban, convirtiéndolas en desperdicio cultural, social y religioso. El Jesús lucano rompe prejuicios sociales, culturales, religiosos y políticos, tanto de género como de generación, afirmando así la universalidad del amor de Dios. 

Entre estas personas estuvieron las mujeres galileas que, desde el inicio del movimiento de Jesús en la marginal Galilea, formaron parte de la comunidad de discípulos (Lc. 23:55). Jesús de Nazaret, a diferencia de los rabinos judíos y de las escuelas rabínicas de ese tiempo, además de aceptar mujeres como discípulas en clara oposición a las reglas socialmente aceptadas de ese tiempo, caminaba con ellas en lugares públicos y se relacionaba abiertamente con mujeres que tenían poder económico y con mujeres de dudosa reputación (Lc. 8:1-3). Esta fue una práctica contracultural y antisistema, única en su tiempo, y paradigmática para todos los tiempos. No se tiene que olvidar, además, que las mujeres que seguían a Jesús, si bien provenían de distintos estratos sociales asi tenemos a Juana y Susana en contraste con María Magdalena, compartían, sin embargo, la condición de personas excluidas en la sociedad estamental y patriarcal de Palestina.

El autor del tercer evangelio coloca a las mujeres como protagonistas de la historia de la salvación. Ellas no son simples espectadoras, personajes secundarios, accesorios desechables o material de relleno en la historia de Jesús que Lucas registra en su evangelio. En el evangelio lucano las mujeres no son ninguneadas o tratadas como sobrantes, nunca están calladas, y no son amordazadas o invisibilizadas. Hablan con su silencio o con su voz, con gestos y con palabras, con su compromiso firme con la vida. Ellas participan activamente en el movimiento de Jesús, son puestas como ejemplo y modelo de confianza en Dios, estuvieron al pie de la cruz y fueron testigos privilegiadas de la resurrección. Las mujeres galileas destacan por su compromiso público con Jesús (Lc. 8:1-3), su fidelidad hasta las últimas consecuencias (Lc. 23:49, 55-56), los riesgos que tuvieron que enfrentar cuando fueron a la tumba de Jesús (Lc. 24:1) y como pregoneras privilegiadas de la buena noticia de la resurrección de Jesús (Lc. 24:9-11). 

Sobre su protagonismo en la historia de la salvación, Lucas en el evangelio de infancia (Lc. 1-2), subraya que fueron testigos primarios del advenimiento del Mesías, portavoces del amor universal de Dios y sujetos favorecidos de la amistad especial que Dios tiene con los de la periferia del mundo. De esa manera, dos mujeres ancianas (Elisabet y Ana) y una joven campesina galilea (María), dan testimonio de la forma como Dios actúa en la historia, utilizando para su propósito de salvación a quienes para nada se les tenía en cuenta en el discurso oficial o que estaban consideradas como desperdicio social.

Las historias paradigmáticas de la suegra de Pedro (Lc. 4:38-39), la viuda de Naín (Lc. 7:11-17), la mujer que ungió a Jesús con perfume (Lc. 7:37-50), la hija de Jairo (Lc. 8:40-42, 49-56), la mujer que tenía flujo de sangre (Lc. 8:43-48), Marta y María (Lc. 10:38-42), la mujer encorvada (Lc. 13:10-17) y la viuda pobre (Lc. 21:1-4), abonan también en la misma dirección: el trato favorable que Jesús tuvo con las mujeres y su protagonismo central como sujetos del amor y de la justicia del reino de Dios.

Lucas puntualiza entonces, a lo largo de su historia de Jesús, que la buena noticia de salvación fue desmantelando, paso a paso, las estructuras de opresión de la sociedad estamental y patriarcal que tenía a las mujeres como menos importantes, como sobrantes, como ripio social, o como artículos accesorios. Al darles voz y ponerlas como protagonistas en la historia de Jesús, además de resucitarlas socialmente, valoró su dignidad como creación de Dios y reconoció su importancia como sujetos en pie de igualdad con los hombres. Aquí es importante acentuar el esmero que Lucas tiene en su evangelio por visibilizarlas, situándolas en el centro de las historias que registra, dejando que hablen con palabras y con gestos que dan testimonio de que han sido liberadas integralmente de todas las opresiones que las cosificaban y deshumanizaban. 

Las mujeres lucanas, como las mujeres galileas, son señales visibles de la presencia del reino de Dios que acoge a todos, transforma todo, y libera para disfrutar de la libertad y de la justicia de Dios en la cotidianidad de todas las relaciones humanas. En otras palabras, según Lucas, la radicalidad de la buena noticia de salvación no está reñida con la universalidad del amor de Dios. Desde la perspectiva lucana, todo es prójimo y de todo somos prójimo, y esta exigencia incluye, por supuesto, a la presencia de las mujeres como embajadoras en primera línea de la Gracia y la Justicia del Dios de la Vida. ¿No fue ésta la comisión encargada a María Magdalena, testigo privilegiada del triunfo de la vida sobre la muerte, y embajadora singular de la resurrección de Jesús?

Jesús con sus palabras y con sus acciones de justicia, va proclamando y visibilizando una liberación integral. Denuncia los pecados personales y sociales, desestructurando prácticas sociales, culturales y religiosas que rebajaban la dignidad humana de mujeres, cobradores de impuestos, samaritanos y enfermos de todo tipo. Libera a personas como las mujeres de todas las opresiones que desfiguraban su valor como imagen de Dios y devaluaban su dignidad como creación de Dios. Da voz a quienes no tienen voz en la sociedad oficial. Convierte en protagonistas de la historia de la salvación a quienes estaban considerados como insignificantes y sobrantes, como fue el caso de las mujeres. Y forma una comunidad voluntaria de igualados que, con su estilo de vida, se convierten en una crítica abierta a la sociedad estamental y patriarcal del primer siglo.

Dr. Dario López 

Pastor, teólogo, escritor, profesor de varias instituciones de Educación teológica. Ha sido miembro del Consejo Directivo de la Sociedad Bíblica Peruana, y miembro de la Fraternidad Teológica Latinoamericana (FTL) es pastor de la Iglesia Monte Sinaí en Villa María del Triunfo en Lima, Perú.

La iglesia y la supremacía blanca en América

 

La colonización de América estuvo centrada en el extractivismo y posesión de tierras junto con el desarrollo de una construcción social basada en el color de la piel. Los europeos que invadieron América se colocaron en una pirámide de humanidad, la población nativa era vista como inferior e incivilizada.

La jerarquía creada se desarrolló en la orquestación entre empresas comerciales dirigidas por los reinos de España, Portugal, Francia e Inglaterra y el apoyo teológico de la iglesia cristiana que mantuvo la opresión durante siglos. 

La creencia de que los blancos eran bendecidos por Dios para gobernar el mundo y someterlo, fue sustentada por la doctrina del descubrimiento, promulgada por varias bulas papales durante el siglo XV en Europa, la cual proporcionó un marco legal y eclesiástico a los invasores europeos, primero católicos y luego protestantes, llevaron la espada y la Biblia a una nueva tierra, un continente que Dios les había dado para su conquista.  

La iglesia tomó posesión de grandes extensiones de tierra, sometió a la población nativa de América y hasta participó en la esclavitud de africanos para acumular riquezas. En las iglesias se predicaba la ideología de la supremacía blanca, de como ser un buen amo y señor, de como tratar a los esclavizados, de como castigarlos, etc. 

Este tipo de mensajes teológicos de opresión y sumisión marcó los fundamentos, ya que luego de 500 años, en pleno siglo XXI, vemos muy latente el racismo y discriminación a la población indígena y negra no solo en los Estados Unidos, sino en todo el continente americano. 

La creación y construcción del concepto de raza

La raza es una construcción social, no biológica, que fue usaba para sostener que existía no solo una raza humana, sino varias razas y que la raza blanca era superior y se diferenciaba de los de piel oscura. No existe una base biológica para la superioridad o inferioridad de cualquier ser humano en función de la cantidad de melanina en su piel. 

Esa construcción social creada, donde los europeos blancos eran superiores que los nativos americanos, fue desastroso. El resultado fue que los blancos expropiaron las tierras, cometieron genocidio, acumularon riquezas y un nuevo camino hacia la prosperidad que no se basaba en su supuesta superioridad racial sino en la subyugación y la opresión. Siglos de ejecución y opresión sembró la idea que unos deberían servir y otros eran servidos. 

Esta ideología de la superioridad encontró en la iglesia un espacio de educación masiva para fomentar una teología manipuladora y una lectura de la Biblia mal intencionada. El usó del pasaje de Génesis 9:18-21 donde narra que Dios maldice a Cam, quien se convirtió en el padre de Canaán y representó a la gente más oscura de la tierra. Esta maldición bíblica proporcionó un marco útil para justificar crueldades indescriptibles. Los descendientes de Cam deberían ser esclavizados porque era un castigo que venía de Dios, por lo cual ellos no estaban haciendo nada malo cuando esclavizaban a indígenas y africanos.

En las colonias españolas y portuguesas la esclavitud y el comercio transatlántico de trata de personas africanas empezó en 1520, más tarde en 1619 las colonias inglesas recibían los primeros africanos que serian vendidos y forzados a trabajar para las colonias. La inhumana práctica de esclavismo fue normalizada por la iglesia y los gobiernos de esa época. Desde una perspectiva teológica, los esclavizadores usaron la Biblia para condonar sus acciones, incluso se sentían bendecidos por Dios por tener todo un continente, cinco veces más grande de lo que es Europa, para extraer, violar, someter, enriquecerse, acumular y amasar fortunas nunca inimaginables para reinos como España, Inglaterra, Francia y Portugal que antes de la invasión a América eran pobres, sin educación, barbaros y cristianos. 

Adoración a la riqueza

El auge económico que trajo el esclavismo, amaso riqueza en Europa, así como en la iglesia. Para muchos líderes cristianos, el valor monetario de los pueblos indígenas y africanos esclavizados valía más que cualquier alma potencial que pudiera salvarse siguiendo el evangelio. En su búsqueda de riquezas, las y los esclavizadores blancos separaron a las familias: los hijos de las madres, los maridos de las esposas y el hermano de la hermana, creyendo que los seres humanos eran bienes, de valor similar al ganado. Las acciones de la iglesia y sus líderes fueron contradictorios e hipócritas porque era la misma iglesia quien enseñaba el valor de la familia y la vida de sus blancos feligreses mientras que la población indígena no tenía ningún derecho, las mujeres podían ser violadas por los hombres blancos, los niños y niñas podían ser regalados para que sirvieran a las familias blancas; el dinero era su único valor.   

Tanto la iglesia católica como la iglesia protestante eligieron esencialmente la comodidad en lugar de ver lo lejos que vivían del mensaje genuino de Jesucristo. La comodidad en el mantenimiento de los sistemas de opresión para proporcionar facilidad para la creación de la sociedad basada en la supremacía blanca, que en el transcurso de los años fue dando una construcción social de pensamiento donde los blancos son ricos, inteligentes, bellos, limpios, educados, etc. y las personas de piel oscura son tontas, incivilizadas, pobres, ignorantes, etc.

El Dios blanco y europeo

Para cuando se dieron las guerras por la independencia y la formación de las Repúblicas reemplazaron al sistema colonial, la idea de quienes eran los dueños y señores de América estaba ya construida. El blanco, hijos e hijas de españoles, ingleses, portugueses, franceses entre otros, tomarían las riendas y poder político en las nuevas Repúblicas. Ningún indígena ni africano descendiente asumiría el liderazgo ni ningún rol importante en los nuevos gobiernos. 

La práctica teológica predicada por la iglesia durante la colonia se pregonó durante el periodo de la creación de los países, la supremacía blanca estaba instalada como base de pensamiento natural en América. 

La iglesia desarrolló la teología necesaria para mantener el culto al Jesús blanco de ojos azules y rubio. La adoración a la blancura dada por Dios hizo que su práctica de superioridad se trasladara afuera de la iglesia los otros seis días de la semana, siendo mucho más cómoda. Como tal, las iglesias eran parte integrante del desarrollo de leyes que conservaban las estructuras de poder y regulaban los cuerpos de hombres y mujeres indígenas que servían en la pirámide de la sociedad, todos los días. Los y las cristianas no veían ninguna contradicción entre su fe y el racismo que practicaban en la sociedad.

Un nuevo tiempo, arrepentimiento y sanación

Situándonos en la historia de los Estados Unidos, la práctica del racismo que vemos día a día en el país ha sido posible gracias a la cooperación y complicidad entre la clase política y religiosa. Hasta ahora seguimos sufriendo y luchando contra los impactos y la práctica de la ideología de la supremacía blanca creada hace más de cinco siglos en el continente. Los grandes movimientos de las últimas décadas contra el racismo y la discriminación liderados por personas de fe como el Reverendo Martin Luther King aún muestran lo necesario que es continuar alzando nuestra voz en estas nuevas generaciones.

Como teóloga y miembra activa de la iglesia, considero que nuestra misión es también denunciar el rol histórico de la iglesia en actuar en complicidad y predicar la ideología de la supremacía blanca por siglos. Es tiempo de generar espacios de diálogo que permita una reflexión liberadora a la vez que empecemos un proceso de sanación en una sociedad profundamente dividida y fragmentada por pensamientos de superioridad, que sabemos fueron creados para justificar la más dolorosa y terrible colonización en el continente.

Yenny Delgado

Psicóloga social y teóloga contextual. Escribe sobre fe, género y política. Puedes seguirme en twitter @Publicayenny

The Complicity of the Christian Church to Create White Supremacy Ideology

European colonization of America opened the door to the development of a societal structure built upon skin color and ancestry. Europeans placed themselves on top of a God-ordained pyramid of humanity.

The created hierarchy developed in orchestration between business ventures and theological support from the Christian church sustained oppression for centuries. The church worked hand in glove to promote, permit, and proselytize white supremacy through colonization. To many, this may be an inflammatory view based on personal encounters. However, if we further explore the historical record, the actions paint an alarming image that cannot be sanitized or “white-washed.” 

The doctrine of discovery, enacted by many Papal Bulls during the 15th century, provided a legal and ecclesiastical framework in which God had uniquely blessed white, Christian Europeans.  The doctrine gave Europeans the legitimate right to oppress all people into their religion and, at the same time, take the land and be the “new administrators.” In this way, European invaders, first Catholic and later Protestant, brought the sword and God’s Word to a new land given to them by God for their conquering.  This is a far cry from the story of brave discovers or refugees looking for freedom of worship is taught, and so begins the collaboration on all levels of power to instate racist systems.  

There is no biological basis for any human being’s superiority or inferiority based on the amount of melanin in their skin. The race is a social construction exploited by and for Europeans to enslave native Americans and committed genocide without remorse.

Centuries of execution and oppression brought the development of the ideology and theology of white supremacy.  This idea of superiority found a willing participant in the church, which used Genesis 9:18-21 to validate its actions. In the biblical story, Noah curses Ham, who became the father of Canaan and represented the earth’s darker people.  This biblical curse provided a useful framework to justify unspeakable cruelties. 

As slavery became institutionalized as a standard practice, the church aided in the Biblical narrative’s accommodation to support white people as a master and indigenous people and Africans as servants.

Comfort over Conscious 

The economic boom of enslaving other human beings led to a growth in wealth in Europe and throughout the colonies.  For many Christian leaders, enslaved African and indigenous people’s monetary value was worth more than any potential soul saved in following the gospel.   In their quest for riches, enslavers separated families – children from mothers, husbands from wives, and brother from sister, believing that human beings were chattel – of similar value as livestock or cattle. The church’s actions and its leaders were contradictory and hypocritical, for it was the same church that taught the family’s value to their white parishioners. 

Both the Protest and Catholic church essentially choose comfort over reflection and ignored whether or not the society was living out the message of Jesus Christ. The comfort in maintaining systems of oppression provided ease for creating a community based on white supremacy. 

The Civil War did not topple the pyramid structure based on fealty to white supremacist ideology and theological practices; legally defined oppression only morphed.  Indeed, 528 years of building a society based on a false hierarchy of race continued in the Jim Crow era and continues today. The church developed the theology needed to maintain a way of life.  

White people continued worshiping in their sanctuaries and preaching what they believe was the gift of God – whiteness. Their worship of God-given whiteness made their practice of superiority outside the church the other six days of the week much more comfortable.  As such, churches were part and parcel in developing laws that conserved the power structures mainly in silence with only a handful of objections.  Christians saw no contradiction between their faith and the racism they practiced in subtle yet ubiquitous ways.

The practice of racism in this country depends on political, social, and religious cooperation and unity alongside the church’s complicity– White Supremacy.  Christian faith has been so corrupted in the United States that it saw bondage by their own hands as morally right and, as a result, show the lack of moral grounding of these institutions and it’s practitioners.  

Still to this today, we continue to suffer and struggle with the impacts and practice of racist ideology created over five centuries ago. The large movements in the last decades for liberation and freedom still carry the heritage of centuries of brutal oppression and separation based on our skin color. 

How can a country’s built-in blood and pain produce something useful? This story is the same in countries throughout the continent. Reflections are the necessary steps to reconstruct a more just church and society. The church can choose to lead for justice as opposed to justifying oppression.  As an active member of the Christian church, our mission and God-given command denounce the church’s role in supporting white supremacist ideology to bring real healing.

The church worked against the message of Christ and worked in concert with a doctrine of white supremacist ideology. If we want to return to the message of Jesus of Nazareth, we must deconstruct and de-entangle Christianity from these evil roots.  

 

Yenny Delgado-Qullaw

Social psychologist and contextual theologian. She writes about the intersections between faith, ethnicity and politics.

 

Howard Thurman: Radical Transformation

By Kenia Vanessa Rodriguez

Howard Thurman’s impact on the ecclesiastical and political society is still as liberating today as when he first preached and wrote in the mid 20th century.  Thurman did not hold doctrine or dogmas over individual and communal religious experience. Instead, he focused on “a proper sense of self and the urge to establish community,” which is edifying for the Church and society today. The focus on a proper sense of self is prominent in that once a self-awareness as a child of God is harnessed, it derives a sense of community as God’s children. A “proper” sense of self will then drive self-actions, guide how one lives, and purpose.  Once one is committed to self and purpose, then everything else falls into place.  Thurman affirms that self cannot be fully actualized without community, showing how intertwined the one is with the many.  

What does all of this mean for today’s church and society? It means that instead of focusing on doctrines and dogmas which separate and divide people into those who believe, we need to first focus on our spiritual unity before God as equals, as children of God. Unity from God and with God in the community is the basis for our existence. Unfortunately, today many churches are transfixed on teaching people the doctrines and dogmas that define “their” church or denomination.  

It seems that churches only want fellowship with those who fit into their pre-determined boxes and rejects all dubbed “others.”  How can it be that one day one is part of a church, and then when one begins to question church doctrine or dogma, all of a sudden, they are no longer part of that church? Is fellowship in the church so vain that it can be given and taken in an instance? 

Genuine fellowship in which Thurman ascribes coming from a sense of self in community and unity with God, unity in community is what needs to be preached, taught, and lived out in churches today if we are to have any hope of the kingdom of God coming into full fruition.  Only when we understand ourselves in the community and the value of all those who make up our community can we have genuine fellowship with God and neighbor.  When we view a community member as lesser than or exclude our neighbor from the community, we shatter the possibility of unity to which we are all called to as one body of Christ. 

Thurman’s discussion of self and community in fellowship with God and community can be translated to living out the presumption and responsibility of the imago Dei (image of God).  If we are the imago Dei as Genesis states, then we must live that out in deed and action.  What does it mean to be the imago Dei? Does it not mean that as the imago Dei with dominion over all that God has given, it is my responsibility to care for such following the will of God in God’s manner? How does God care for us? Is it not with incomprehensible love and fellowship? Is it not with the ultimate sacrifice of God’s only begotten son so we may be reconciled? If so, then how can I, as the imago Dei do likewise?  At a minimum, I would argue that I can strive and struggle daily to form a genuine fellowship with the community to grow in a proper sense of self before God with the community and in the community. 

If churches today continue to do what they have always been doing, it would be insanity – which is defined as doing the same thing over and over again and expecting a different result.  In this climate of Black Lives Matter, Me Too movement, immigration debates about children in cages, and a global pandemic, the time is ripe for transformation within church and society to live out our purpose.  The question is – what do we want? What is it that we are going to pursue? What will we hold as our purpose above all else without regard to life or death or rich or poor or suffering? What will we pursue with the purpose that is all-consuming and contagious, like Pentecost? That is where Thurman leaves us and where we must stand up and continue.    

__________________________________________________________

Kenia Vanessa Rodriguez, is an Lawyer focussing on immigration law and a student of divinity at Wesley Theological Seminary. 

Tengo sed

Sed que seca mi garganta por clamar Justicia y verdad.

Sed de abrazos intensos y empáticos.

Sed del silencio restaurador en medio de ruido hipócrita y acusador.

Sed de lo sencillo que brille en medio de lo ostentoso.

Sed de humildad que apague la autosuficiencia.

Se seca mi ser entero frente a los destellos del fuego del malvado embebido de poder

que no es otra cosa que carencias y miedos encubiertos.

Tengo Sed

Sed de lo trascendente.

De lo eterno, de lo divino. SED de TI.

Sed del AMOR encarnado que es PODER

Para amar a mis acusadores/ras.

Para perdonar y dejar libre mi ser.

Para confrontar el mal y la mentira.

Poder que vence la hasta la misma muerte.

PODER que me envuelve, me nutre y me sacia.

Pero el que beba del agua que yo le daré no volverá a tener sed jamás,

sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna.

Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni siga viniendo aquí a sacarla. (Juan 4.14 NVI)

Santa Cruz, Bolivia

Septiembre 12, 2020

Eva Esther Morales

Diversidad en la comunidad latina

La comunidad latino americana no es un grupo homogéneo; en cambio, refleja la diversidad de la colonización del continente y es parte de nuestro pasado y presente. Hoy en los Estados Unidos, la comunidad latina demuestra diversidad racial y herencias distintivas. La población nativa sigue siendo fuerte con sus tradiciones y lengua, los afrodescendientes están reclamando su narrativa y luchas, y los euro descendientes se aprovechan de una sociedad supremacista blanca para salir adelante.

Para comprender la comunidad latina en los Estados Unidos, debemos entender la expansión impulsada por las ideas del Destino Manifiesto en la cual el país pasó de tener trece Estados en la costa este para extenderse e incluir territorios como Puerto Rico, California, Nevada, Utah, Nuevo México y Texas, que pasaron de ser colonia española para estar ahora bajo el dominio inglés.

Según la historiadora Dra. Cristina Mora, quien escribió “Haciendo Hispanos“, grupos previamente dispares, incluidos puertorriqueños, mexicanos y cubanos, fueron categorizados bajo grupos raciales como “blancos” o “negros”. Sin embargo, debido a su segmentación, los grupos carecían de representación política como individuos cuyo primer idioma era el español. Un grupo de líderes influyentes de la comunidad se dio cuenta de que combinar los grupos podría conducir a un poder económico y político significativo. Decidieron que el término “hispano”, descendiente de español, podría reflejar el nombre de toda la comunidad. El gobierno de los Estados Unidos utilizó por primera vez el término hispano en la década de 1970 bajo la administración del presidente republicano Richard Nixon.  

La creación del término “hispano” fue un esfuerzo por consolidar una comunidad diversa en una sola etiqueta. Así, se hicieron varios avances para ampliar su base y tener un rápido crecimiento. Después de la década de 1990, el término “latina / latino” se hizo más popular entre los jóvenes que reconocían su lazo con la región latino americana, que va desde México hasta el sur de Chile.

¿Blanco, negro y marrón?

“La gente marrón” o “la raza” se ha convertido en una forma codificada de identificar a la comunidad latina. Sin embargo, como debe quedar muy claro, la comunidad latina no refleja solo un grupo de un solo color.  Cuanto más oscuro seas, más invisible serás. La comunidad latina no es inmune a la supremacía blanca; el color importa.  El colorismo sigue actuando en silencio y beneficia al grupo en el poder. Veamos los principales presentadores de noticias, redes sociales o entretenimiento: son personas blancas, descendientes europeos, a la vez migrantes y bilingües (español – inglés) que se han posicionado como la cara de la comunidad latina. Este grupo de latinos se encuentran en la mayoría de las posiciones de poder y prestigio. Esto porque en las reglas de la sociedad blanca estadounidense, ellos son los “latinos” bienvenidos. 

Pero ¿qué pasa con los indígenas y afro descendientes que también forman parte de la comunidad latina?  a menudo, son los menos visibles cuando se trata de puestos de liderazgo. Sin embargo, los indígenas y afrodescendientes son los primeros en mencionarse cuando se trata de problemas económicos, migratorios y de criminalidad. Esta población sufre una doble discriminación por los anglosajones y los latinos blancos. Los pueblos indígenas se ven obligados a guardar silencio por su sufrimiento a causa de la colonización, el robo de tierras, destrucción de sus comunidades, falta de oportunidades y, por ende, su empobrecimiento. Asimismo, los afro descendientes se ven obligados a guardar silencio sobre el esclavismo de sus antepasados y perpetrado por más de 200 años por los españoles y portugueses en América Latina, así como el racismo persistente y normalizado con la que deben convivir día a día.

¿Inglés, español o náhuatl?

Surge la pregunta ¿qué idioma representa a la comunidad latina?. El reconocimiento de que el español o el inglés son idiomas europeos aclara que hablar uno o ambos no significa que seamos descendientes de europeos. En cambio, las consecuencias de la colonización todavía están presentes en nuestras sociedades hoy. Para muchas y nuevas generaciones, el idioma no es una referencia a la etnia porque las lenguas nativas fueron eliminadas o empujadas a espacios privados. Para entender este contexto es necesario valernos de la experiencia de la población indígena enlos Estados Unidos, ellos han sido forzados a hablar inglés, pero a la vez se tiene claro que no son ingleses. ¿Porqué se considera latinos a los indígenas que hablan español? El término o etiqueta de “latino” es otro mecanismo para poner a todos en una caja sin entender quiénes somos. 

¿Te sorprende la historia sobre la comunidad latina? Todos necesitamos leer más sobre el periodo de colonización deAmérica para desempacar lo que algunas etiquetas pretenden ocultar.

Yenny Delgado

Psicóloga social y teóloga contextual. Escribe sobre las intersecciones entre política y fe.