“Espiritualidades y Teologías Políticas desde Abya Yala: Desafíos y perspectivas descoloniales”

Encuentro Continental – Guatemala, 7-9 Noviembre,2025

Las comunidades organizadas en resistencias, articuladas en CODECA, el forum de teología política PUBLICA y la comunidad de diálogo intercultural, ÑAWI, invitamos a teólogos, teólogas, académicos, portavoces de comunidades en resistencias sociopolíticas, sabios y sabias de pueblos originarios, y actores comprometidos con la transformación socio-política, a participar en un espacio de diálogo y aprendizaje que explora las experiencias de resistencias de los movimientos sociales y eclesiales a través de las espiritualidades y esperanzas comunitarias en Abya Yala.

CONVOCATORIA DE PONENCIAS

Se invita a presentar ponencias que aborden, desde una perspectiva teológica política, los desafíos y oportunidades en las comunidades en resistencias, como promotoras del “Buen vivir” en los siguientes ejes temáticos:

  1. Acción eclesial en la política pública: Estrategias para la incidencia en políticas sociales y públicas en defensa de los derechos humanos.
  2. Educar para las resistencias transformadoras: Metodologías de educación popular para la formación en teología política.
  3. Salud y restauración de los equilibrios: Organización comunitaria para el acceso equitativo a la salud y justicia.
  4. Ecología integral desde Abya Yala: Cuidado de la madre tierra desde una perspectiva indígena y teológica.
  5. Teología política y migración: Reflexionar sobre los procesos migratorios en Abya Yala, y cómo estos exponen las políticas fronterizas, la exclusión y discriminación de los y las migrantes
  6. Identidades nativas y afro-descendencia: Reflexionar desde las perspectivas de la teología y espiritualidades nativas, indígenas, africana o teología negra, los desafíos actuales de las comunidades nativas y afro descendientes en Abya Yala.
  7. Mujer y derechos: Visibilizar las luchas de las mujeres en los diferentes contextos sociales y políticos desde una perspectiva mujerista y feminista comunitaria.

APOYO A LA PARTICIPACIÓN: Las y los seleccionados para presentar sus ponencias o talleres, se les ofrecerá: alojamiento, alimentación y traslado terrestre en el territorio de Guatemala.

Idiomas del Encuentro: Para garantizar la inclusión de voces diversas, contaremos con traducción durante las presentaciones en los siguientes idiomas:

●  Idiomas originarios de Abya Yala

●  Español

●  Portugués

●  Inglés

ENVÍO DE PROPUESTAS

Formato:
Resumen de máximo 300 palabras. Breve biografía del autor/a o autores/as. Institución. Nacionalidad. Identidad ancestral. Idioma de presentación.

Las propuestas deben enviarse con fecha extendida hasta el 15 de Julio al correo electrónico teologiaabyayala@publicatheology.org

Este encuentro es una invitación a construir colectivamente un pensamiento teológico-político desde la perspectiva de Abya Yala, capaz de responder de manera inclusiva, justa y sostenible a los desafíos contemporáneos.

¡Esperamos contar con tu participación!

Mujeres Haciendo Teología en Europa

Las 10 teólogas europeas más influyentes que necesitas conocer

Por Yenny Delgado

La influencia de las teólogas europeas es significativa, desde los inicios de la teología cristiana las mujeres han estado inmersas en el trabajo teológico y reflexivo tanto como los hombres. Aún así, han sufrido invisibilidad debido a que desde la tradición católica no se les dio un lugar, espacio y voz sino hasta las últimas décadas. La misma suerte han corrido las teólogas de tradición protestante dentro de sus iglesias. Desde los inicios del movimiento de las mujeres por la igualdad y las reflexiones desde el feminismo, han sido las teólogas europeas que han dado inicio a una teología feminista y de hacer una academia comprometida con su reflexión. Por tanto, la lista que ahora les ofrezco tiene como objetivo nombrar a las teólogas más significativas y mostrar brevemente su trayectoria y publicaciones.

Aquí les presento a las diez teólogas europeas más influyentes que deben conocer:

1- Elisabeth Schüssler Fiorenza (Alemania)

Elisabeth es reconocida como pionera en la interpretación bíblica feminista. Estudió teología en la Universidad de Würzburg y en la Universidad de Münster en Alemania, donde completó su doctorado en Teología Sagrada. Su trabajo, que destaca el papel de las mujeres en el cristianismo primitivo y aboga por la igualdad de género en la teología. Ha inspirado a una nueva generación de teólogos y teólogas ha tenido un impacto significativo en el campo de la teología feminista.

Libro destacado: 

“En memoria de ella: una reconstrucción teológica feminista de los orígenes cristianos”

2. Sarah Coakley (Reino Unido)

Sarah es una teóloga y filósofa británica. Su camino en teología lo comenzó en la Universidad de Cambridge, donde estudió su licenciatura y maestría. Posteriormente obtuvo su doctorado en teología y, para ampliar sus estudios, una maestría en teología de la Escuela de Divinidad en Harvard. Es una teóloga sistemática y filósofa de la religión conocida por su perspectiva única sobre la teología trinitaria y sus implicaciones para el género y la sexualidad. 

Su trabajo como teóloga anglicana promueve una mayor comprensión inclusiva y holística de estos conceptos teológicos, agregando una perspectiva única y valiosa al campo de la teología. Ha influido significativamente en el campo de la teología feminista, desafiando las interpretaciones tradicionales y allanando el camino para una comprensión más inclusiva de los orígenes cristianos. 

Libro destacado:

“Poderes y Sumisiones: Espiritualidad, Filosofía y Género”: Ensayos sobre espiritualidad, filosofía y género.

3. Halyna Teslyuk (Ucrania)

Halyna estudió teología y filosofía en la Academia Teológica de Lviv. Halyna. Tiene una licenciatura en Escritura Sagrada por el Instituto Pontificio Bíblico (Roma) y un doctorado del Ministerio de Educación de Ucrania.

Como profesora asociada de Antiguo Testamento en la Universidad Católica Ucraniana de Lviv, el trabajo de Halyna Teslyuk ha hecho avanzar significativamente los estudios bíblicos, la memoria cultural y los estudios de la mujer en el antiguo Cercano Oriente. Sus conocimientos y perspectivas han impactado profundamente el campo, subrayando la importancia de sus contribuciones.

4. Maggi Dawn (Reino Unido)

Maggi es una teóloga ordenada en la iglesia anglicana. Estudió la teología de Samuel Taylor Coleridge en el Selwyn College, en Cambridge. Fue directora del St Mary’s College de la Universidad de Durham y profesora del Departamento de Teología y Religión. 

Maggi Dawn, es músico y compositora que aporta una perspectiva única a su trabajo teológico, centrándose en la teología y las artes. Su obra diversa abarca: ‘Teología y artes’, ‘Teología y poesía’ y ‘Liturgia y adoración, música’, interactuando con la teología de una manera rica y multifacética.

Libro destacado: “La escritura en la pared: arte culto, cultura popular y la Biblia”

5. Tina Beattie (Reino Unido)

Tina se graduó con honores en teología y estudios religiosos por la Universidad de Bristol en Reino Unido. Luego, completó un doctorado centrado en la teología mariana y el simbolismo cristiano. Es una teóloga católica especializada en teología mariana, misticismo medieval y teología ambiental. Ha estado involucrada en investigaciones sobre teología ecológica en el contexto de la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco de 2015, abordando cuestiones ecológicas desde las perspectivas de la literatura, el arte, la música, la poesía, la teoría de género y la sacramentalidad. Es conocida por defender la justicia de género y reinterpretar la doctrina católica desde una perspectiva feminista.

Libro destacado:

“Nuevo Feminismo Católico: Teología y Teoría”: Análisis del feminismo católico contemporáneo.

6. Anne-Marie Pelletier (Francia)

Anne–Marie es Exegeta y teóloga católica francesa, miembro ordinario de la Academia Pontificia para la Vida. Estudió Teología en el Instituto Católico de París y obtuvo su doctorado en Ciencias Religiosas. Su tesis defendida en la Universidad de París , “Lecturas del Cantar de los Cantares, del enigma del sentido a las figuras del lector,” fue publicada por el Instituto Bíblico de Roma en 1989.

Su trabajo teológico contribuye a una comprensión más profunda del papel de la mujer en la Biblia. Actualmente es parte de la comisión de estudio sobre el diaconado femenino instituida por el Papa Francisco.

Libros destacados:

“El Signo de la Mujer”: Representación de la mujer en la Biblia.

“Figuras de la mujer en la Biblia”: Estudio de las figuras femeninas en las escrituras.

7. Teresa Forcades (España)

Teresa es una monja benedictina, médica y teóloga española. Se licenció en medicina por la Universidad de Barcelona, ​​especializándose en medicina interna en la Universidad Estatal de Nueva York. Posteriormente, completó una maestría en teología protestante en la Universidad de Harvard. Teresa aboga por una mayor justicia y equidad en la Iglesia y la sociedad. Se le conoce por su pensamiento critico al capitalismo y la industria farmacéutica.

Libros destacados:

“La teología feminista en la historia”: Estudio sobre la evolución de la teología feminista.

“La Trinitad, hoy”: Reflexión sobre la relevancia contemporánea de la Trinidad.

8. Elisabeth Moltmann-Wendel (Alemania)

Elisabeth fue una teóloga feminista alemana (1926-2016). Mejor recordada como fundadora de la Sociedad Europea de Mujeres en Investigación Teológica (ESWTR) en 1986. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Göttingen.

Pionera en teología feminista, centró su trabajo en la teología del cuerpo y la importancia de la experiencia corporal en la vida espiritual, así como en la valorización de las relaciones entre humanos y la amistad.

Libros destacados:

“Yo soy mi cuerpo: nuevas formas de encarnación”. Explora la teología del cuerpo y la espiritualidad encarnada.

“Redescubriendo la Amistad”. Reflexionar sobre la importancia de la amistad desde una perspectiva teológica.

9.Serena Noceti (Italia)

Serena estudió teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, donde obtuvo su doctorado en teología. Es conocida por su trabajo sobre eclesiología y teología litúrgica. Serena aboga por una comprensión reformada del papel de la Iglesia en la sociedad moderna, incluida una mayor inclusión de las mujeres en las estructuras de la Iglesia.

Libro destacado: 

“Eclesiología en diálogo: la Iglesia como comunidad y comunión”.

10. Anne-Marie Reijnen (Holanda)

Anne-Marie es una teóloga protestante y educadora de origen holandés, conocida por su trayectoria académica y su compromiso con la reflexión teológica en temas contemporáneos. Actualmente es catedrática en la Universidad Católica de París, tras haber enseñado durante varios años dogmática en Bruselas. Obtuvo su doctorado en Teología Sistemática de la Universidad de Estrasburgo, Francia. Fue ordenada en 1986. Reijnen es reconocida por su trabajo en eco-teología, cristología y diálogo interreligioso, destacando un enfoque feminista y una profunda preocupación por la responsabilidad ecológica. Ha sido comisionada de Fe y Constitución. Actualmente vicepresidenta de la Asociación Internacional Paul Tillich. 

Libro destacado: 

“El extranjero y el otro: hospitalidad e identidad en diálogo”.

Estas diez teólogas han contribuido al discurso teológico europeo con diversas perspectivas. Sus relevantes reflexiones teológicas, su compromiso inquebrantable con el mundo académico y la sociedad hacen de estas diez mujeres teólogas una lectura esencial.

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Yenny Delgado

Psicóloga y teóloga peruana. Yenny es candidata doctoral en Psicología de la Religión en la Universidad de Lausana, Suiza. Desde el 2020 es convocante de Mujeres Haciendo Teología en Abya Yala y Directora de Publica Theology.

Los cuerpos femeninos crucificados a causa del conflicto armado en Colombia

Por Claudia Chaurra

En el continente se viven realidades de pobreza, migración, violencia, desempleo corrupción, abusos, precariedad en ámbitos de salud, educación y en todo aquello que debe asegurar unas condiciones de vida digna. Los cuerpos en este contexto han sufrido las consecuencias de la injustica social en su mayor extensión, en especial los pueblos indígenas, campesinos y afro han vivido el mayor impacto de este mal encarnado.

En el caso particular de Colombia, en el año 2022, la comisión de la verdad presentó el informe final sobre el conflicto armado del País, en medio del discurso a cargo de Francisco de Roux se resaltó lo siguiente: “ Si hiciéramos un minuto de silencio por cada una de las víctimas del conflicto armado, el país tendría que estar en silencio durante 17 años”, es decir es una historia manchada de sangre, de impunidad e indiferencia, porque viendo lo que pasaba, se permitió que continuara la barbarie.

Más que cifras de las víctimas del conflicto, fueron rostros concretos, de campesinos, indígenas, de hombres, de mujeres, de niños, de jóvenes, que pagaron con su propia vida un precio muy alto. Una de las publicaciones entregadas por la comisión, tiene como protagonistas las experiencias de mujeres en el contexto del conflicto armado. Al pasar las páginas se leen los testimonios de mujeres que más allá del sufrimiento, hablan de sus esperanzas y sus anhelos de cambio para poder vivir en paz. La verbalización de estos hechos, tienen como función, romper el silencio, para redimirlos y luchar por su resurrección.

Estas mujeres fueron doblemente heridas: por el conflicto armado y por la sociedad que, aun viendo su dolor y sufrimiento, las condenó al olvido y a la impunidad, a esto se refiere el documento. Y… ¿Quiénes fueron estas mujeres? Como allí lo expresan: fueron mujeres de diferente edades, etnias, de distintas regiones del país, trabajadoras, amas de casa, lideresas, que experimentaron un profundo sufrimiento y enorme perdidas (cfr,. Comisión de Verdad y Memoria de Mujeres Colombianas, 2022,  p13), por ello, se habla de un doble circulo de confirmación de la violencia: La minusvalorización de las mujeres que permite la agresión con la que se ejerce el control sobre sus vidas y del funcionamiento social en que se da un normalización de la violencia y un silenciamiento de la misma ya sea porque no se visualiza o que se debe se teme a denunciarlo debido a que se estigmatiza y culpabiliza a las mujeres víctimas de la violencia. (cfr, p 20).

En el documento: “Guía para la pedagogía del volumen mi cuerpo es la verdad.” sección mujeres (2022), se exponen las siguientes cifras que reflejan este flagelo:  

  • Víctimas de desplazamiento forzado 7.760.771, 4.031.539 Mujeres.
  • Las mujeres indígenas que contaron su historia a la Comisión reportaron desplazamiento forzado en el 31,6 %  de los eventos de violencia; amenazas, en el 18,8%; violencias sexuales, en el 7,2%; y despojo, en el 3,21%.
  •  El 68,53% del total de mujeres víctimas que dieron su testimonio a la Comisión de la Verdad son campesinas.
  • De acuerdo con el Registro Único de Víctimas (RUV), en Colombia al menos 32.446 personas han sido víctimas de actos en contra de la libertad y la integridad sexual. Las mujeres y niñas son el 92 % del total de víctimas.
  • Las violencias sexuales y reproductivas se exacerbaron en el período de mayor degradación de la guerra entre 1996 y 2007. La mayor parte de las violencias reproductivas se cometieron al interior de los grupos armados. Las FARC en algunos de sus bloques impusieron la planificación y el aborto para las combatientes.
  • La Comisión identificó 173 violaciones de DDHH a mujeres que, en el momento de los hechos, ocupaban algún cargo político o eran funcionarias públicas. Fueron blanco de amenazas, persecuciones y homicidios.

Estos cuerpos en medio del conflicto, vivieron la inclemencia de la violencia, ya fuera física, sexual o psicológica, llevándolas a sentirse sin valor, sin rumbo y sin esperanzas; fueron  niñas, jóvenes, adultas y ancianas que sintieron que su cuerpo era un campo de guerra, sintieron cómo la muerte las rondaba, se sintieron señaladas, perseguidas, con miedo, pensaron quizá merecían esa realidad y que eran culpables de lo que les ocurría. Sufrieron en silencio, lloraron sin consuelo, enterraron sus muertos, perdieron sus tierras y dañaron sus sueños.

Algunas narrativas que permiten ampliar nuestra visión al respecto, son las siguientes:

  • “Había mucha corrupción, robos, infidelidades, estropeo de mujeres, robos de gallinas,  violaciones;  en ese tiempo una mujer no podía salir a hacer una diligencia,  mejor dicho  solo por fuerza mayor,  porque si alguien salía se reunían 10 o 20 hombres para abusar de ella. Nosotros le llamamos a esto “vaca muerta”. ¿A dónde se iba a quejar la pobre mujer? a ninguna parte, todo lo aguantaba” –Entrevista 140 VI-00095 mujer mestiza, ama de casa.
  • “Las mujeres tenían que estar en sus casas a cierta hora, ellos no querían ver mujeres en los billares, en discotecas. Una mujer infiel, podía ser asesinada en ese momento (…) todas bajo este tipo de regulación de la vida de las mujeres, eran castigadas” Entrevista 203 PR00198, mujer investigadora psicóloga.
  • “Yo quiero terminar con esta historia que me hace tanto daño. Primero que todo fui abusada a los seis años por un pariente de mi mamá. Era la más pequeña y siempre abusaban de mí. A los 15 años tomé la peor decisión de mi vida: Me fui de la casa y conocí al padre de mis hijos… A los 18 quedé en embarazo de mi primer hijo y todo ese tiempo fue maltrato, intentos de homicidio hacia mi y hacia mis hijos. Sufrí mucho.” – Entrevista 070- VI-00041 Mujer indígena nasa, empleada doméstica.

Esta dura realidad y otras narrativas que no se alcanzan a compartir en este escrito, representan las heridas de este mal encarnado en la historia, que muestra una vez más como los cuerpos femeninos han estado a merced de estructuras de poder, que oprimen y condenan a la soledad y muerte. Sin embargo, es muy significativo ver cómo la esperanza repunta, y cómo aquellas que se exiliaron de sí mismas y caminaron a oscuras sin tener a donde ir o a quién llamar, encontraron en otros cuerpos femeninos miradas y brazos sororos que las sostuvieron y animaron a continuar. El sufrimiento en común, hizo posible su encuentro, constituyéndose así, como portadoras y protectoras de vida, que acogen y defienden la misma, sea cual sea la circunstancia. En este sentido es muy coherente Margot Bremer, al afirmar que “un pueblo que sufre la pasión de muerte, despierta en la mujer la pasión por la vida”.

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Claudia Lorena Chaurra Romero. Teóloga colombiana. Vive y escribe desde  Cali- Colombia. Es licenciada en filosofía y ciencias religiosas, con maestría en teología latinoamericana por la Universidad Centroamericana ‘José Simeón Cañas’ (UCA) .

LA REDENCIÓN DEL CUERPO COMO EJE FUNDANTE DE LA ESPERANZA

El cuerpo en perspectiva histórica y teológica

Por Claudia Chaurra

Para iniciar esta reflexión sobre el cuerpo, es necesario acercarnos a una definición sobre el mismo, donde encontraremos aportes de diferentes ciencias que nos acercan a su realidad. Aunque es lo más cercano y palpable que tenemos, hay un sesgo muy marcado desde el ámbito cultural y religioso, que ha generado que se asuma la corporeidad como obstáculo de realización y trascendencia.

Regularmente se piensa que simplemente “tenemos un cuerpo”, sin embargo, esto ha sido tema de discusión antropológico, llevando a plantear que no solo tenemos uno, sino que “somos un cuerpo”, es decir, somos una unidad en sí misma que supera los límites de la materialidad y se configura como lugar privilegiado de creación, humanización y relación con todo aquello que lo rodea.  Según los idearios colectivos de la Grecia Clásica, el Medioevo, el renacimiento-Barroco y la sociedad contemporánea, se ha relacionado metafóricamente con elementos tales como:  cosmos, cárcel, máquina o mercancía, de manera respectiva, siendo el concepto de “cárcel” del alma el imaginario más marcado, reflejando así una herencia helenista muy fuerte que ha sido asumida a lo largo de la historia y que ha generado una visión fragmentada de lo que realmente somos, asumiéndolo como algo condenable, que está destinado a la  marginación, el desprecio e inferioridad.

Ivone Gebara, teóloga brasileña, insiste que la reflexión sobre el cuerpo – la carne humana, siempre ha estado exiliado como reflexión positiva, se le ha exiliado de la teología misma y relacionado como un obstáculo para lo divino. Esto ha generado que se convierta en el lugar de la manifestación de los miedos, en especial de la culpa, del dolor, odios y persecuciones , realidad que se potencia si se habla de un cuerpo femenino, ya que se relaciona, según el mito de la creación en el Génesis, como un segundo cuerpo creado y un deseo de otro cuerpo, que tienta y conduce al pecado, condenando a la humanidad  al destierro, el sufrimiento y la muerte. En este sentido Eva, representa para la teología, la “caída” y el “mal” en sí mismo, que solo a través de la maternidad se incorpora a la pareja, imagen de Dios, según el pensamiento de san Agustín.

Esta interpretación androcéntrica y patriarcal, ha hecho mucho daño en la relación a la visión sobre la mujer,  por esto mismo la teología y la moral hecha por hombres solo podía concebir demonios con cara de mujer, relacionándola con el sexo y la sexualidad y en el rechazo de ambas, rechazándola a  ella también.  A este sentimiento intenso de pecado, desde el ámbito religioso, se ligó el deseo profundo de purificación, por ende, vinieron las indulgencias, las confesiones, las penitencias, las flagelaciones y romerías, la culpa acusaba al cuerpo, había más pecados pero todo se reducía a él y aquellas que se revelaban en sus ideas y acciones, fueron castigadas con su propio cuerpo a través de violaciones, abusos, señalamientos, persecuciones, condenas y asesinatos, se las tildaba de “brujas”, “hijas del mal y de la oscuridad”, cuando lo único que hacían eran expresarse y defender su vida de las injusticias y la desigualdad que iban tomando cada vez más fuerza.

De esta manera  se comprende que  los cuerpos  han  asumidos  como objeto de dominación, instrumentalización, señalamientos y experiencias que han desvirtuado su esencia. Por ello,  Seibert expresa que el cuerpo trae consigo una historia de desencuentro, de dominación, de negación, de dualismos,  de jerarquías y ha sido controlado – dominado  en relación al placer, a la reproducción, al trabajo, al servicio y al compromiso. 

Toda la humanidad ha estado expuesta a ello, sin embargo, quienes han sufrido con mayor fuerza este flagelo, han sido los cuerpos femeninos, que han enfrentado y se enfrentan en la actualidad, a sistemas e ideologías que las convierte en blanco de opresión mayor; han sido objeto opresión e injusticia,  ejerciendo sobre ellas diferentes tipos de violencia que hacen pender de un hilo su dignidad, experimentando con mayor  frecuencia la explotación laboral, abusos sexuales, desplazamientos forzados, trata de personas, pobreza, exclusión, silenciamientos y feminicidios que suelen quedarse en la impunidad.

En este sentido y en concordancia con Ellacuría y Sobrino en relación las víctimas de la historia y el pueblo crucificado,  los cuerpos femeninos representan esta realidad,  comprendiendo que viven potencialmente muerte, en especial, si son mujeres pobres, viudas, madres cabeza de hogar, de avanzada edad, con limitaciones de salud y movilidad, afrodescendientes, indígenas, campesinas, extranjeras o con una orientación sexual diversa. Son quienes han cargado cruces individuales, colectivas y de pueblos enteros, afrontando la realidad histórica del tercer mundo. Algunas de ellas experimentan como lo escribe Sobrino la muerte lenta de la pobreza, la muerte rápida y violenta, por causa de la represión y de las guerras o la  muerte indirecta, pero eficaz, cuando se les priva incluso de sus culturas para someterlas, debilitarlas en su identidad y hacerlas más indefensas.

A nivel de la tradición eclesial, las mujeres han sido blanco de marginación dentro de la misma estructura patriarcal y jerárquica, ya que son ellas las que integran y lideran con mayor fuerza los procesos pastorales, pero siempre se les ha excluido de algunos ministerios “exclusivamente masculinos” y se le ha señalado como se mencionó anteriormente, como fuente de pecado. En este sentido, Gebara indica que las iglesias tienen miedo a los cuerpos femeninos, temen abrirle paso porque esto exigiría una nueva organización del espacio y del poder “sagrado. Es por esta misma razón, que cuando ellas han reclamado  la  participación, el reconocimiento y la igualdad,  sus luchas han sido tildadas de escandalosas y por ende silenciadas.

Esto representa, ya no un simple llamado, sino un grito de auxilio, para reconocer, rescatar, resignificar y salvar los cuerpos femeninos en medio de las diversas manifestaciones del mal encarnado.  Gebara lo escribe “Si del cuerpo parten todos los problemas, de allí mismo deben converger todas las soluciones” por tanto, existe la posibilidad de redimirlo y darle el lugar que se merece.  Bajo este panorama, podemos decir que en el momento en que la iglesia, exorcice los miedos que tiene con los cuerpos, dará cabida a nuevas dinámicas integradoras, que defiendan ante todo la vida, la dignidad y configure con ello,  una experiencia de resurrección en medio de la adversidad.

Un elemento muy significativo de todas estas vivencias, es que los cuerpos femeninos crucificados en medio de una realidad histórica adversa, no se quedan quietos, hay una fuerza vital en ellos, que les permite buscar salidas y convertir la “fragilidad” y el sufrimiento, en valentía, resistencia, encuentro y libertad. Las muertes de tantas mujeres, al mismo estilo del resucitado, se convierten en germen e impulso para el cambio y para la paz. 

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Claudia Lorena Chaurra Romero. Teóloga colombiana. Vive y escribe desde  Cali- Colombia. Es licenciada en filosofía y ciencias religiosas, con maestría en teología latinoamericana por la Universidad Centroamericana ‘José Simeón Cañas’ (UCA) .