Teólogas de Abya Yala

Las 20 teólogas que debes conocer y escuchar

Después de años estudiando teología en distintos países y continentes, en aulas, comunidades, universidades y encuentros de fe, he comprendido algo fundamental: la importancia de conocer a las teólogas que piensan y reflexionan desde sus propios territorios, culturas y experiencias de vida.

En este camino he tenido el privilegio de encontrarme con mujeres que están abriendo nuevas sendas teológicas desde lo cotidiano, las luchas de sus pueblos, la espiritualidad y la memoria ancestral. De esa experiencia nació la serie Teólogas en el cristianismo global.

Conocerlas ha sido transformador, pero también lo ha sido compartir y visibilizar sus aportes. Entre las teólogas de Abya Yala, reconocernos mutuamente ha sido una experiencia profundamente enriquecedora: una oportunidad para caminar junto a mentoras, hermanas y amigas.

Con frecuencia cuando facilito clases y talleres sobre mujeres haciendo teología en Abya Yala surge una pregunta: ¿quiénes son las teólogas de nuestro continente? 

Muchas veces, al pedir a las participantes que nombren mujeres teólogas, aparece el silencio. Y ese silencio dice mucho. Refleja cómo las contribuciones de las mujeres han sido invisibilizadas en numerosos espacios académicos, eclesiales y teológicos. Nuestra formación también ha estado marcada por la ausencia de sus voces, sus nombres y sus pensamientos.

Por eso considero urgente comenzar a nombrarlas, leerlas, escucharlas, estudiarlas y compartir sus trabajos. Crear comunidad, abrir espacios de diálogo y reconocer la labor de tantas mujeres teólogas de Abya Yala es también una manera de hacer justicia y mantener viva la memoria.

Esta lista nace de encuentros comunitarios realizados de forma virtual desde el 2020, con el deseo de construir una red de mujeres haciendo teología desde Abya Yala. Durante estos años hemos tenido la alegría de encontrarnos, escucharnos y descubrir la enorme riqueza que existe en las teologías de nuestro continente.

Te presento a 20 teólogas de Abya Yala que debes conocer y escuchar. El recorrido que sigue está organizado de sur a norte de Abya Yala.

1. Sandra Arenas (Chile)

Sandra es teóloga católica chilena especializada en eclesiología y diálogo ecuménico. Obtuvo su doctorado en Teología Sistemática en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica.

Su trabajo académico y pastoral se centra en el Concilio Vaticano II, el ecumenismo y la crisis de abusos dentro de la Iglesia Católica, contribuyendo a la búsqueda de caminos de justicia y sanación. Actualmente es decana de la Facultad de Ciencias Religiosas y Filosofía de la Universidad Católica de Temuco, Chile.

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2. Claudia Leal (Chile)

Claudia es teóloga de la Pontificia Universidad Católica de Chile y doctora en Teología Moral por la Academia Alfonsiana de Roma. Ha sido profesora de moral fundamental, social y sexual en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Actualmente es académica del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia en Roma. Además, fue designada para formar parte del equipo de 28 expertos y expertas que asesoran al organismo vaticano en cuestiones doctrinales.

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3. Virginia Azcuy (Argentina)

Virginia es doctora en teóloga argentina comprometida con el trabajo comunitario y la participación de las mujeres en espacios teológicos y pastorales.Es fundadora de Teologanda, colectivo de teólogas argentinas dedicado a promover investigaciones, publicaciones y espacios de encuentro para mujeres en teología.

Su reflexión se enfoca en la espiritualidad, la dignidad de las mujeres y la construcción de comunidades más inclusivas. Actualmente integra el consejo académico de la Facultad de Teología de la UCA y desde el 2003 ocupa la cátedra de Teología Espiritual.

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4. Carolina Bacher (Argentina)

Carolina es doctora en Teología y profesora especializada en Teología Pastoral. Su trabajo académico y pastoral se desarrolla desde la investigación participativa y la lectura de los signos de los tiempos en las realidades urbanas y comunitarias.

Integra el Grupo Iglesia, Sociedad y Estado en Argentina y el Grupo de Teología Urbana “Prácticas de Espiritualidad” de la Arquidiócesis de Buenos Aires. Actualmente es vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Teología. Su reflexión teológica busca tender puentes entre espiritualidad, vida cotidiana y compromiso social.

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5. Sofía Chipana (Bolivia)

Sofía es una de las voces más importantes de la teología Abya Yala. Su trabajo promueve la dignidad de los pueblos originarios, la defensa de la tierra y la relación sagrada con todas las formas de vida.

Forma parte de la Comunidad de Sabias y teólogas de Abya Yala y de la Comunidad Teológica Andina, espacios desde los cuales impulsa el diálogo entre pueblos indígenas y la valoración de las espiritualidades ancestrales.

Su reflexión denuncia el uso colonizador de la religión y reivindica las identidades, memorias y saberes de los pueblos originarios. “En los contextos de pueblos colonizados de Abya Yala, la Biblia ha sido utilizada como instrumento colonizador para enajenar nuestras identidades, avasallar nuestros territorios y confinarnos a vivir como extranjeros y extranjeras en nuestras propias tierras.”

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6. Ivone Gebara (Brasil)

Ivone es una de las principales representantes del ecofeminismo en Abya Yala. Desde Brasil, ha desarrollado una reflexión teológica que vincula la explotación de la naturaleza con la opresión histórica de las mujeres, especialmente de las mujeres empobrecidas y campesinas.

Obtuvo su doctorado, en Ciencias de la Religión, en Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica. Fue profesora durante casi 17 años en el Instituto Teológico de Recife. Su trabajo cuestiona las estructuras patriarcales, jerárquicas y coloniales que afectan tanto a los cuerpos como a la tierra, proponiendo una espiritualidad basada en el cuidado, la justicia y la interdependencia. Su pensamiento ha influido profundamente en las teologías feministas y ecológicas del continente.

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7. Silvia Regina de Lima (Brasil)

Silvia es doctora en Estudios de la Sociedad y la Cultura en la Universidad de Costa Rica. Cuenta con una Maestría en Ciencias Bíblicas y actualmente se desempeña como directora del Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI) y profesora en la Universidad Nacional. Su trabajo académico y pastoral se centra en la teología feminista y la lectura popular de la Biblia, promoviendo espacios de reflexión crítica, justicia y transformación social desde las comunidades de fe.

Entre sus temas de investigación destacan los aportes de las religiones de matriz africana a la Teología Negra, promoviendo una teología comprometida con la memoria, la dignidad y la resistencia de los pueblos afro descendientes.

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8. Irma Espinoza (Perú)

Irma Espinoza es teóloga peruana que ha dedicado más de cuarenta años al acompañamiento de pueblos originarios de la Amazonía entre Perú y Brasil.Obtuvo su doctorado en el Seminario Teológico de Suráfrica.

Su trabajo misionero y teológico promueve una evangelización integral y contextual, comprometida con la interculturalidad, la justicia y el respeto a las espiritualidades indígenas. Su caminar constituye un puente entre fe, culturas ancestrales y defensa de la dignidad de los pueblos amazónicos.

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9. Luzmila Quezada (Perú)

Luzmila Quezada ha dedicado su vida a reflexionar sobre el papel de las mujeres en las comunidades de fe y a promover espacios de transformación desde una perspectiva de justicia de género.

Es doctora en Historia y Teología y ha trabajado en la enseñanza de la teología sistemática, feminista y de género, inspirando a nuevas generaciones de estudiantes y lideresas. Además de su labor académica, es pastora ordenada en la Iglesia Wesleyana, fundadora del Proceso Kairos Perú y coordinadora del Colectivo de Teólogas Feministas del Perú.

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10. Margarita de la Torre (Ecuador)

Margarita de la Torre es teóloga ecuatoriana comprometida con la educación intercultural y el diálogo entre saberes comunitarios y académicos. Cuenta con un doctorado internacional realizado en convenio entre Oslo Met de Noruega, la UAIIN de Colombia y la URACCAN de Nicaragua, espacios enfocados en la educación intercultural y los saberes de los pueblos originarios.

Su reflexión teológica y educativa busca fortalecer las voces de las comunidades históricamente excluidas y promover procesos de aprendizaje desde la diversidad cultural.

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11. Maricel Mena (Colombia)

Maricel es teóloga, biblista e investigadora colombiana. Cuenta con un posdoctorado en hermenéutica feminista por la Escuela Superior de Teología en Brasil.

Su trabajo se centra en la teología contextual, la hermenéutica bíblica negra feminista y los estudios de género. A través de sus investigaciones promueve lecturas bíblicas comprometidas con la justicia racial, la dignidad humana y las experiencias de las comunidades afrodescendientes. Se desempeña como docente e investigadora en la Facultad de Filosofía y Teología de la Universidad Saint Thomas.

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12. Berla Andrade (Venezuela)

Berla es una teóloga venezolana con maestría en Teología por la Universidad Católica Santa Rosa de Venezuela y doctoranda en educación. Es pastora ordenada de la Iglesia Presbiteriana de Venezuela. Ha desarrollado una amplia trayectoria en la formación universitaria y eclesial. Dentro de la Iglesia Presbiteriana de Venezuela ha ejercido importantes espacios de liderazgo, acompañando procesos de reflexión y articulación teológica de las mujeres en Abya Yala.

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13.Nidia Fonseca Rivera (Costa Rica)

Nidia es teóloga costarricense, pastora desde 1986 y Obispa de la Iglesia Unión Evangélica Pentecostal Venezolana. Estudio teología en la Universidad Bíblica Latinoamericana y cuenta con una amplia formación académica en teología y pedagogía. Obtuvo una Maestría en Pedagogía Crítica en la Universidad Simón Rodríguez de Venezuela y una Diplomatura en Prevención de la Prostitución y Trata de Personas en la Universidad Católica de Córdoba.

Nidia se ha dedicado en el acompañamiento pastoral, así como ha escrito comprometidamente sobre las mujeres, la sexualidad y religión.

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14. Agustina Luvis (Puerto Rico)

Agustina es una de las voces más destacadas de la teología puertorriqueña contemporánea. Obtuvo una maestría y un doctorado en Teología Sistemática en la Escuela Luterana de Teología de Chicago.

Su reflexión aborda el papel de las mujeres en la pastoral, así como los aportes de las teologías pentecostales y feministas. Fue decana del Seminario Evangélico de Puerto Rico, donde impulsó la formación y el liderazgo de nuevas generaciones de mujeres en espacios teológicos y pastorales.

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15. Ofelia Ortega (Cuba)

Ofelia es teóloga cubana, estudió teología en el Seminario Evangélico de Matanzas y fue ordenada presbítera pastora en febrero de 1967. En 1985 se trasladó a Suiza como profesora de teología para impartir clases en el Instituto Ecuménico de Ginebra. Posteriormente se desempeñó como Secretaria Ejecutiva del Programa de Educación Teológica del Consejo Mundial de Iglesias.

En 1997 regresó a Cuba para asumir el cargo de rectora del Seminario Evangélico de Teología de Matanzas, donde organizó el «Instituto Cristiano de Estudios de Género» y continuó trabajando hasta su retiro como profesora de Ética Teológica y Estudios de Teología y Género.

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16. Elena Vázquez (Cuba)

Elena es teóloga cubana de ascendencia africana, es educadora, escritora y una importante voz de la Teología Negra en Abya Yala. Realizó estudios teológicos en el Seminario Teológico Centroamericano de Guatemala y obtuvo un Doctorado en Ministerio en el Seminario Teológico de Dallas.

Es profesora de Historia y Teología en SETECA, institución donde actualmente es vicepresidenta. Además, es fundadora de Trasciende, un ministerio enfocado en la formación teológica y educativa de mujeres. Su trabajo aborda temas de identidad, dignidad, justicia y fe desde la experiencia de las mujeres afrodescendiente.

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17. Elsa Tamez (México)

Elsa Tamez es una reconocida teóloga mexicana especializada en estudios bíblicos y teología de la liberación. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Lausana, Suiza, y ha desarrollado una extensa trayectoria académica enfocada en la interpretación bíblica contextual y feminista.

Como profesora emérita de la Universidad Bíblica Latinoamericana en San José, Costa Rica, ha acompañado la formación de generaciones de estudiantes comprometidos con la justicia y la dignidad humana.

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18. María Pilar Aquino (México)

María Pilar es teóloga feminista católica mexicano-estadounidense y profesora emérita de Teología y Estudios Religiosos en la Universidad de San Diego. Estudió en el Instituto Teológico de Estudios Superiores de la Ciudad de México y obtuvo su doctorado en la Universidad Pontificia de Salamanca, España.

Su trabajo se centra en la teología de la liberación, la ética social y la dignidad humana desde una perspectiva feminista y de género. Es cofundadora y primera presidenta de la Academia de Teólogos Católicos Hispanos de los Estados Unidos.

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19. Marilú Rojas Salazar (México)

Marilú es teóloga católica mexicana reconocida por su activismo feminista y sus investigaciones en estudios de género. Su reflexión teológica promueve reformas dentro de la Iglesia católica para reconocer plenamente la participación y liderazgo de las mujeres.

Es religiosa misionera de Santa Teresa de Lisieux y posee una maestría y un doctorado en Teología Sistemática por la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Actualmente es profesora de teología en la Universidad Iberoamericana Puebla y en el Instituto Interreligioso de México.

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20. Elizabeth Conde-Frazier (Estados Unidos)

Elizabeth es pastora bautista ordenada y teóloga práctica con una amplia trayectoria en educación teológica y liderazgo académico. Se desempeñó como profesora titular en la Escuela de Teología Claremont y como decana académica y vicepresidenta de educación en Esperanza College of Eastern University.

Su trabajo se enfoca en la educación teológica y liderazgo de las mujeres en la iglesia de los Estados Unidos, las comunidades evangélicas migrantes y las experiencias teológicas surgidas desde las márgenes.

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Las teólogas de Abya Yala continúan sembrando pensamiento, espiritualidad y esperanza desde múltiples territorios. Conocerlas es también reconocer que la teología no se construye solo desde los centros académicos, sino también desde las comunidades, en las luchas cotidianas y en la sabiduría de quienes han sido históricamente silenciadas. Que esta lista sea una puerta de entrada para seguir conociendo, escuchando y acompañando el trabajo de muchas más teólogas que siguen transformando la teología desde Abya Yala.

Que esta primera lista sea una puerta de entrada para seguir conociendo, escuchando y acompañando el trabajo de muchas más teólogas que continúan transformando la teología desde Abya Yala.

Visita nuestro canal de YouTube,  donde puedes escuchar a más de 40 teólogas.

Yenny Delgado
Teóloga y psicóloga peruana. Tiene una licenciatura en teología por la Universidad Bíblica Latinoamericana en Costa Rica, una maestría en Teología Pública por el seminario teológico Wesley en los Estados Unidos. Es candidata doctoral en Ciencias Sociales de la Religión en la universidad de Lausana, Suiza. Durante más de una década, ha trabajado con comunidades de fe, movimientos sociales y gobiernos locales para promover una educación descolonial. Es parte del Comité Asesor de Políticas Sociales de la Iglesia Presbiteriana. También forma parte del Comité Directivo del estatus de las Mujeres y Género de la Academia Americana de la Religión. Yenny es directora de Publica Theology, fundadora de la Red de Teología Política y Espiritualidades y convocante de Mujeres haciendo teología en Abya Yala, una comunidad ecuménica, feminista e intergeneracional.

Haciendo teología política desde Abya Yala

Hoy damos inicio al curso de Formación Popular en Teología Política y Espiritualidades, una iniciativa impulsada por la Red de Teología Política y Espiritualidades desde Abya Yala. Durante las próximas ocho semanas compartiremos un espacio de reflexión crítica, diálogo, espiritualidad y construcción colectiva de saberes desde las luchas, memorias y esperanzas de nuestros pueblos.

Nos alegra profundamente encontrarnos en este proceso comunitario de aprendizaje, donde convergen distintas experiencias académicas, territoriales, pastorales y populares comprometidas con la justicia social, la dignidad humana y la defensa de la vida.

Este curso nace del deseo de fortalecer una teología situada en los territorios, en diálogo con las espiritualidades liberadoras, las resistencias comunitarias y las voces históricamente marginadas por las estructuras coloniales, patriarcales y extractivistas.

Equipo de facilitadoras y facilitadores

La Red de Teología Política y Espiritualidades presenta al equipo de facilitadoras y facilitadores que acompañarán este proceso formativo:

Sofía Chipana

Teóloga boliviana, licenciada por la Universidad Bíblica Latinoamericana. Cuenta con una maestría en temas socio-religiosos, género y diversidades. Es referente de la teología andina e integrante de la comunidad de sabias y teólogas indígenas de Abya Yala.

Fray Julián Cruzalta

Teólogo mexicano, especialista en Teología Moral y Ecofeminista. Miembro de la Cátedra UNESCO de Derechos Humanos en la UNAM y cofundador de Católicas por el Derecho a Decidir.

Claudio Ramírez

Teólogo argentino y doctorando en Ciencias Sociales en la Universidad Nacional de Jujuy. Profesor de Teología y Doctrina Social en la Universidad Católica de Salta y miembro fundador de la comunidad intercultural Ñawi.

Eliezer Burgos

Teólogo puertorriqueño, doctorando en Teología en la Universidad Interamericana de Puerto Rico, pastor y escritor. Trabaja temas de ética, eclesiología y justicia social.

Ameyali Martínez

Pedagoga mexicana y responsable del área de articulación académica e investigación en el Centro Latinoamericano de Formación Teológica y Bíblica a Distancia. Promueve la educación liberadora y comunitaria.

Diego Ramos

Educador y politólogo argentino, militante político y educador popular. Profesor de Filosofía y Ciencias Sagradas, presidente del Partido Nacional República Modelo y director del Centro de Educación Popular Antonio Gramsci.

Katya Colmenares

Filósofa mexicana, especialista en filosofía de la liberación y doctora en Humanidades con enfoque en filosofía política por la Universidad Autónoma Metropolitana.

Yenny Delgado

Teóloga y psicóloga peruana, doctoranda en Ciencias Sociales de la Religión en la Universidad de Lausana. Convocante de Mujeres Haciendo Teología en Abya Yala, directora de PUBLICA y una de las principales impulsoras de la Teología Abya Yala.

Una teología desde Abya Yala

Cada una y cada uno aportará desde su experiencia, trayectoria y compromiso comunitario para enriquecer este proceso formativo, promoviendo espacios de intercambio, reflexión crítica y aprendizaje colectivo.

El nombre Abya Yala proviene de la lengua Guna y significa “tierra en plena madurez” o “tierra de sangre vital”. Su uso representa simbólicamente la conectividad de nuestros pueblos y territorios, así como la decisión política y espiritual de dejar atrás denominaciones coloniales como América Latina, Hispanoamérica o Las Américas, nombres que históricamente han fragmentado y subordinado las identidades de nuestra madre tierra.

Para seguir conociendo más lea teología Abya Yala

Political Theology and Spiritualities Network

Decolonial. Comunal. Prophetic.

The Political Theology and Spiritualities Network was established at the beginning of 2025 with a commitment to fostering dialogue, critical reflection, and collective efforts. Its aim is to strengthen theological, political, and decolonial thought grounded in the territories, ancestral knowledge, and the resistance of Native peoples of Abya Yala.

Our network serves as a meeting space for theologians, wisdom people for communities, faith leaders, committed to critical reflection on the relationships among spirituality, politics, and community life. We seek to promote a theology that is not constructed from colonial logics or from perspectives imposed by Western centers of power, but rather one that grows from the memories, spiritualities, and resistances of Indigenous peoples and communities across the continent.

Political theology, understood in this context, explores the connections between religious ideas and political practices, recognizing that spirituality has historically been a source of inspiration, resistance, and organization for communities. From our perspective, this reflection develops in dialogue with diverse disciplines, including native philosophy, decolonial approach, ethics, cultural studies, and critical theories, while remaining firmly grounded in the lived realities of the peoples of Abya Yala.

The network aims to serve as a space that integrates thought, formation, and action, connecting academics, community leaders, activists, popular educators, and others interested in advancing social transformation rooted in liberating spirituality. We maintain that theology should not remain confined to academia; it must engage with the struggles, aspirations, and practices of communities.

Guided by this conviction, we promote a political theology that is decolonial, communal, and prophetic. This approach seeks to amplify voices silenced by colonial history and to recognize the spiritual wisdom embedded in ancestral worldviews, communal practices, and ongoing struggles for justice and dignity.

As part of this process, in 2025, we organized the First Gathering of Political Theology and Spiritualities from Abya Yala, a space for exchange and collective construction that brought together more than 400 participants, including farmer leaders, human rights activists, defenders of the land, theologians, political scientists, and diverse voices committed to a community-based political theology.

We are currently launching the First Popular Education Course in Political Theology and Spirituality, which begins on May 8 and runs over eight consecutive Fridays until June 26, 2026 ( Time, 6:00 pm Puerto Rico). This educational process aims to strengthen critical reflection and communal discernment through the following themes:

  1. Abya Yala: Territory, Memory, and Spirituality
  2. Popular Spiritualities: Political and Liberating Pedagogies
  3. Theology of Politics or Politics of Theology? A Continental Perspective
  4. Decolonial Methodologies of Feeling, Caring, and Repairing
  5. Spirituality and Political Struggle from Abya Yala
  6. Digital Networks, Communication, and Political Spirituality
  7. Ancestral Spiritualities and Cosmologies
  8. Communal Discernment and Political Action

We invite all those interested in learning, reflecting, and building knowledge in the community to register and participate in this formative process. Follow the registration link HERE.

Please note that the course will be offered entirely in Spanish.

It is important to emphasize that although the course is offered free of charge, this does not diminish its value. The course represents the collective effort of the Network as organizers, the facilitators responsible for the eight sessions, and all participants who will contribute to making this formation process a space for communal growth.

The program will be led by the Peruvian theologian Yenny DelgadoArgentine theologian Claudio Ramírez, and political scientist Diego Ramos, who, together with other collaborators and members of the Network, are promoting this continental space for dialogue, formation, and collective action.

Red de Teología Política y Espiritualidades desde Abya Yala

La Red de Teología Política y Espiritualidades desde Abya Yala nace a inicios del 2025 con el compromiso de generar diálogo, reflexión crítica y esfuerzos colectivos para fortalecer un pensamiento teológico, político y educativo profundamente arraigado en los pueblos, territorios y saberes de Abya Yala.

Nuestra red surge como un espacio de encuentro entre personas comprometidas con la reflexión crítica sobre la relación entre la espiritualidad, la política y la vida comunitaria. Buscamos promover una teología que no se construya desde las lógicas coloniales ni desde las perspectivas impuestas por los centros de poder occidentales, sino desde las memorias, espiritualidades y resistencias de los pueblos originarios y de las comunidades del continente.

La teología política, entendida en este contexto, explora las conexiones entre las ideas religiosas y las prácticas políticas, reconociendo que la espiritualidad ha sido históricamente una fuente de inspiración, resistencia y organización para los pueblos. Desde nuestra perspectiva, esta reflexión se desarrolla en diálogo con diversas disciplinas como la filosofía, la ética, los estudios culturales, las ciencias sociales y las teorías críticas, pero siempre con un fuerte anclaje en la realidad concreta de los pueblos de Abya Yala.

La red busca funcionar como un espacio articulador de pensamiento, formación y acción, conectando académicos, líderes comunitarios, activistas, educadores populares y personas interesadas en construir caminos de transformación social desde una espiritualidad liberadora. Creemos que la teología no puede permanecer aislada en la academia, sino que debe dialogar con las luchas, esperanzas y prácticas de las comunidades.

Desde esta convicción, promovemos una teología política que es decolonial, comunitaria, y profética, que escuche las voces silenciadas por la historia colonial y que reconozca la sabiduría espiritual presente en las cosmovisiones ancestrales, en las prácticas comunitarias y en las luchas por la justicia y la dignidad.

Como parte de este proceso, en 2025 organizamos el Primer Encuentro de Teología Política y Espiritualidades desde Abya Yala, un espacio de intercambio y construcción colectiva que reunió mas de 400 participantes, líderes campesinos, activistas por los derechos humanos, protectores de la tierra, teólogas, teólogos, politólogos, diversas voces comprometidas por una Teología Política comunitaria.

Actualmente impulsamos el primer Curso de Formación Popular en Teología Política, que iniciará el 8 de mayo y se desarrollará durante ocho viernes consecutivos a las 6pm hora de Puerto Rico. Este proceso formativo busca fortalecer la reflexión crítica y el discernimiento comunitario a partir de los siguientes temas:

  1. Abya Yala: territorio, memoria y espiritualidad
  2. Espiritualidades populares: pedagogías políticas y liberadoras
  3. ¿Teología de la política o política de la teología?: perspectiva continental
  4. Metodologías decoloniales de sentir, cuidar y reparar
  5. Espiritualidad y lucha política desde Abya Yala
  6. Redes digitales, comunicación y espiritualidad política
  7. Espiritualidades ancestrales y cosmovisiones de la Tierra
  8. Discernimiento comunitario y acción política

Invitamos a todas las personas interesadas en aprender, reflexionar y construir conocimiento en comunidad a registrarse y participar en este proceso formativo sigue el enlace de inscripción AQUÍ

Es importante anotar que el curso se ofrece de manera gratuita, esto no implica que carezca de valor; representa el esfuerzo conjunto de la Red como organizadores, las y los facilitadores a cargo de los ocho encuentros, así como de ustedes, público participante, que haremos de este encuentro de formación un crecimiento comunitario.

El programa de formación será impartido y liderado por la teóloga peruana Yenny Delgado, el teólogo argentino Claudio Ramírez y el politólogo Diego Ramos, quienes, junto a otros colaboradores y miembros de la Red, impulsaran un espacio de diálogo, formación y acción continental.

Curso de Formación Popular en Teología Política desde Abya Yala

Por Yenny Delgado

En un contexto continental atravesado por profundas crisis sociales, políticas y ecológicas, la Red de Teología Política y Espiritualidades desde Abya Yala ha anunciado la apertura de su próximo curso de formación popular «Teología Política desde Abya Yala», una propuesta formativa que busca fortalecer nuestra historia, resistencias y compromisos de las comunidades de fe en nuestra Abya Yala.

La iniciativa, impulsada junto a la plataforma Abya Yala Soberana, está dirigida a teólogas, teólogos, activistas, estudiantes, comunidades de fe, defensoras y defensores de derechos humanos, militantes sociales y a todas las personas interesadas en la intersección entre espiritualidad y transformación política. El curso se desarrollará en modalidad virtual del 8 de mayo al 26 de junio, con encuentros semanales todos los viernes.

Para facilitar la participación en todo el continente, las sesiones se realizarán a las 4:00 PM hora de Guatemala, El Salvador y México; 5:00 PM en Colombia, Ecuador y Perú; 6:00 PM en Bolivia; y 7:00 PM en Argentina, Chile y Brasil.

El espacio formativo surge como respuesta a la necesidad urgente de descolonizar el pensamiento teológico y político tradicional, reconociendo que la fe y la espiritualidad no son dimensiones privadas o aisladas de la realidad social, sino fuerzas públicas capaces de cuestionar estructuras de poder y acompañar procesos de liberación. Desde esta perspectiva, el curso propone comprender la teología como herramienta de resistencia y discernimiento en tiempos marcados por el avance del neoliberalismo, el autoritarismo y la devastación ambiental.

Uno de los ejes centrales del programa es situar en el centro las experiencias de los pueblos originarios, y movimientos sociales de Abya Yala, reconociendo sus saberes ancestrales como fuentes vivas de reflexión teológica. La propuesta parte del territorio como lugar de enunciación, entendiendo que las espiritualidades que emergen desde la tierra, la memoria y la lucha cotidiana ofrecen claves fundamentales para imaginar alternativas al modelo hegemónico.

El curso contará con la participación de teólogas y teólogos comprometidos con la liberación, quienes abordarán temáticas como las teologías políticas y los territorios en lucha, las eco espiritualidades de la liberación, las metodologías de las teologías políticas, la relación entre inteligencia artificial y pensamiento teológico, así como las espiritualidades de la Tierra y el discernimiento para la liberación. También se promoverán diálogos interseccionales entre la teologías desde Abya Yala y las teologías de la liberación.

Las inscripciones ya se encuentran abiertas, y las personas interesadas pueden completar su registro a través del formulario oficial dispuesto por la organización. Con esta convocatoria, la Red de Teología Política y Espiritualidades desde Abya Yala reafirma su apuesta por una teología viva, situada y en diálogo con los pueblos, convencida de que la transformación política también pasa por la profundidad espiritual y el discernimiento colectivo.

Completa el formulario de inscripción aquí

The Unexpected Treasure: God Came to the Margins of Abya Yala

By Eliezer E. Burgos-Rosado 

The story of Nativity is part of our faith’s DNA. We have heard it so many times we risk domesticating it, rendering it inoffensive. Yet when it is viewed from the margins—from the impoverished, racialized, displaced, and forgotten peoples of Abya Yala*. Christmas ceases to be a gentle tale and is revealed for what it truly is: a dangerous disruption, because it destabilizes orders sustained by exclusion; subversive, because it overturns the logics of power and restores dignity to those who have been pushed aside; and profoundly hopeful, because it affirms that God does not abandon suffering peoples, but walks with them.

The Gospel of Luke does not narrate a neutral birth. It situates the event amid an imperial census, a policy of control that displaced bodies and fractured households. Mary and Joseph did not travel out of religious devotion, but under imperial compulsion. In that context of forced mobility and vulnerability, God chose to be born and insert himself into history, taking on its weight.

Here is where the prophetic denunciation begins. While the empire presented itself as the guarantor of the Pax Romana, the true peace of God arrived wrapped in fragility. Augustus called himself the “savior of the world,” yet the true Savior was not born in Rome or in a palace. He was born in Bethlehem, Palestine. Laid in a manger, surrounded by animals and impoverish. For the reason Christmas thus unmasks the lie of the powerful that promise order at the cost of the lives of the poor.

This contrast is no accident. Luke presents a social world in miniature—from the emperor at the top to the infant at the base. In that world, God chooses the most vulnerable body. In an era when infant mortality was extremely high and children possessed no social status, God chose to reveal himself as a baby—not as a strong adult, not as a warrior, nor as a triumphant king. God chooses fragility.

This choice unsettles our image of God and compels us to ask: what if God does not resemble our images of power, but rather those of our shared vulnerability? What if God is not on the side of those who control, but of those who struggle simply to survive?

It is no coincidence that the first to receive the news were shepherds. In their context they were people of low social status, suspect, rural, and despised by urban and imperial culture. They were not “respectable.” Yet to them was entrusted the greatest announcement in history. God not only is born in poverty; God announces his arrival to the poor.

Here the preferential option of God is revealed—not as a theory, but as an embodied praxis. God comes to those who “do not count,” to tell them that they do. God comes to those who have been displaced, to affirm that their stories matter. God comes to those labeled “surplus,” to proclaim that they are bearers of good news.

For this reason, Christmas remains profoundly relevant for Abya Yala. It is not merely a date on the Christian calendar nor an annual pious memory, but a lasting theological key for discerning where and how God continues to come into the world—especially where life is denied or discarded. In territories marked by colonialism, structural inequality, economic violence, racism, and dispossession, the manger still speaks volumes. God continues to come to us: in poverty that is not a choice but a wound; in the abused woman who endures another day; in children who live in hunger and should not bear the consequences of any system that has failed them; in exploited workers; in communities defending their land against voracious capitalists.

The Incarnation tells us something decisive: God claims us by becoming one of us. Not from above, but from within. God knows what pain is because God lived it. God knows what it means to have no place, to depend on others to survive, to be displaced, migrant, and vulnerable.

For this reason, Christian faith cannot be resignation. Christmas calls us to rise with hope. The salvation announced by the angels is not abstract nor merely future. It is concrete, communal, and begins now: where bread is shared, where solidarity is organized, where life is defended, where the lies of empire are exposed.

This is the prophetic call to our communities: you have not been forgotten. The God who was born in a manger continues to walk with you. And just as the shepherds left their routines to see what God was doing, we too are called to move from fear to action, from silence to voice, from a private faith to embodied hope.

Rise up in the name of the One who came before you!

For EMMANUEL is not merely a pious name; it is a spiritual and political proclamation. God is with us and no empire has the final word.

Abya Yala in the Guna language means “land in full maturity and land of vital blood.” In the 1970s, activists, historians, politicians, and theologians with a strong sense of ancestral identity adopted the term Abya Yala as a unified name for the continent, instead of referring to it as Latin America, among other names that perpetuate colonial divisions (Delgado & Ramírez, 2022).

Eliezer E. Burgos-Rosado 

Puerto Rican theologian. Doctoral student in Theology at the Interamerican University of Puerto Rico. Pastor and graduate of the Evangelical Seminary of Puerto Rico. Works on topics of ethics, ecclesiology, and social justice. Founder of Ediciones Didásko.

Ser Mamá y Teóloga en Abya Yala

La historia de mi maternidad no empieza con mi embarazo, ni únicamente con la transformación física y emocional que viví durante ese tiempo. Para mí, fue un proceso que tomó muchos años. Durante mucho tiempo pensé que la maternidad era una carga, una tarea que limitaría mi ser mujer y mi independencia. Pasó tiempo hasta que realmente lo deseé, y cuando quise, no fue tan fácil. Nuestro cuerpo, el cuerpo de las mujeres, tiene ciclos que influyen; mientras más años pasan, nuestra capacidad co-creadora cambia. Cada una tiene su propia historia de cómo llegó a la maternidad. Esta es la mía.

Llevar en mi vientre a mi hija fue una experiencia maravillosa que me multiplicó, cambió mis prioridades y revolucionó todos mis planes. Puedo decir que valió la pena cada una de esas cuarenta semanas que tuve a mi hija dentro de mí, los recuerdo como los más tiernos de mi vida. Pero convertirme en mamá no ocurrió solo durante la gestación; fue un proceso que se fue dando poco a poco, al sostener a mi bebé en brazos, al amamantarla, al acompañarla día y noche, en el cuidado diario. Así, entre ternura y cansancio, entre entrega y acogimiento, fui transformándome y aprendiendo a ser madre.

Ya inmersa en la tarea de la maternidad entiendo que mi experiencia no es solo personal, es comunal, espiritual, intelectual y política. Empecé a escribir mis reflexiones teológicas mucho antes que fuera madre, ahora como mamá y teóloga me acerco a lo más íntimo de senti-pensar a Dios.Mi propuesta teológica surge de una raíz profundamente ancestral y traigo a la memoria a mis abuelas, a mi madre, a todas las mujeres que corazonaron y siguen corazonando a Dios en medio de la crianza. Sentir a Dios desde el fogón de la cocina, preparar los alimentos, lavar ropa, cambiar pañales, amamantar. En ese tiempo circular que es cotidiano, que crea rutinas, intensifica fatigas se revela la poderosa tarea que asumimos las madres para crear familias. A la vez que criamos, administramos y organizamos la casa, a la vez que anidamos y seguimos buscando cumplir con nosotras, nuestros compromisos y sueños.

Así también yo en medio de mis responsabilidades maternas y comunitarias, corazono a Dios y continúo mi labor teológica que me apasiona, consciente de que mi maternidad es a la vez fuente, método y camino de mi pensamiento espiritual. Mi hija me acompaña mientras hago mis labores de la casa, mientras leo y escribo, mientras doy presentaciones en conferencias, en mi visita a comunidades rurales; en medio de este camino, y sobre la marcha de la vida me acompaña esa fuerza vital, que me recuerda que estos días son mi presente y mi pasado, lleno de ternura y de acompañamiento mutuo.

La sagrada continuidad de la vida

La maternidad no es solo una función biológica de reproducirnos; para mí, es una experiencia espiritual de co-creación. Traer un nuevo ser al mundo me introdujo en el misterio profundo de comprenderme como co-creadora. En esta experiencia, entendí que no solo parimos hijas e hijos, parimos mundos, parimos historias, parimos resistencia.

Desde que soy madre, he visto cómo transmitimos la memoria colectiva a través de relatos, ritos y creencias que practicamos en la vida cotidiana. Mi cuerpo recuerda, mis relatos se vuelven carne, y así entiendo que el cuerpo materno es un microcosmos de tierra fértil, nutriente, cíclico y generoso. Desde esta visión, siento que la maternidad sostiene la armonía de gestar humanidad. Esta comprensión me enfrenta a los dualismos occidentales que separan y dividen entre cuerpo y espíritu, lo humano y lo animal, lo sagrado y lo cotidiano. Para mí, el cuerpo de las mujeres es unidad, es territorio, un ser holístico donde lo divino se encarna y sostiene.

He aprendido de las mujeres de mi comunidad y de muchas comunidades originarias que la transmisión de la vida y de la memoria es un acto sagrado. Desde niñas, nos enseñan que nuestro cuerpo, nuestra voz y nuestra capacidad de gestar y sostener la vida son dones que debemos cuidar y honrar. Sin embargo, esta continuidad co-creadora enfrenta hoy amenazas muy concretas, violencia sexual en la infancia, abusos dentro la pareja, embarazos no deseados, abortos clandestinos, infertilidad y otras formas de violencia contra las mujeres. La maternidad, lejos de ser solo celebración de la vida, se vuelve frágil en contextos que vulneran la plenitud de la vida.

Ser mamá teóloga para mí significa hacer teología desde el cuerpo, desde la memoria de la celebración y de la resistencia, y también desde la herida colonial que violentó los cuerpos de las mujeres. Reconozco que, desde esta continuidad ancestral de resistencia, no puedo quedarme en el dolor que paraliza, nos condena, nos culpa, nos señala por denunciar las violencias que vivimos como mujeres, ni por asumir la maternidad crucificada que tantas de nosotras hemos enfrentado.

Al mirar el dolor ancestral inscrito en el cuerpo abusado que han sufrido las mujeres de mi familia, mi madre y abuelas, me vuelvo hacia la sanación. Necesito salir del cuerpo crucificado para centrarme en un cuerpo resucitado, que me libera del dolor sufrido por abusos generacionales, para así ser capaz de engendrar una nueva vida. Es desde este lugar de liberación que asumo mi maternidad: para crear una familia en la que mi hija pueda crecer libre de violencia.

Mi hija es la quinta generación de mujeres en ambas líneas familiares cuyos nombres, historias y lugares de origen conocemos. Entre ella y mis bisabuelas se extiende un hilo de 135 años de memoria femenina ininterrumpida, un tejido vivo donde maternidad, sabiduría y resistencia se entrelazan generación tras generación. Así como yo tuve el privilegio de conocer a mis dos abuelas (Candelaria y Juanita), mi hija ha tenido la bendición de conocer a las suyas. Esta continuidad no es casual, es herencia, es ancestralidad y es responsabilidad espiritual.

La Maternidad como espiritualidad y resistencia

Las tradiciones bíblicas también reconocen la maternidad como signo continuidad sagrada de vida. En Lucas 11:27 se proclama “Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron.” Esta afirmación reconoce la maternidad como un acto sagrado, profundamente ligado a la gestación, al cuidado, al alimentar.

Sin embargo, por siglos hemos recibido una imagen de Dios casi exclusivamente masculina. La teología patriarcal silenció la dimensión femenina del “imago Dei”. Pero si Dios crea a la humanidad “varón y mujer”, entonces la imagen divina abarca también lo femenino. La experiencia cotidiana de las mujeres, su capacidad de gestar, amamantar, nutrir, resistir, es lugar teológico donde la presencia de Dios se revela. 

Reflexionar sobre esta dimensión femenina de lo divino exige atender todas las formas de acción y expresión de las mujeres, así como las diversas opresiones que enfrentamos. Como señala McFague, “los símbolos de Dios deben reflejar la totalidad de la experiencia humana, y no únicamente aquello que ha sido asociado históricamente al dominio masculino.”

Desde esta perspectiva, la maternidad divina se manifiesta en la tierra, en el agua, en el territorio y en los cuerpos femeninos que dan vida, haciendo visible la presencia de Dios en los procesos vitales y en las realidades concretas de las mujeres. Para los pueblos originarios, la madre tierra, es fuente de vida y destino “Nacemos de ella, nos alimenta, nos recibe en el descanso y volvemos a ella cuando morimos.”

La madre tierra, nuestra Abya Yala no es una metáfora ni un recurso simbólico, sino una realidad ontológica y espiritual, es cuerpo de mujer, matriz originaria y destino cíclico. Desde esta perspectiva, la maternidad no es solo un acto biológico, sino una categoría teológica que expresa la relación sagrada de interdependencia entre los seres humanos, los otros seres vivos y el territorio. La tierra es madre porque gesta, nutre, protege y regula la vida; por eso, el cuerpo femenino, también generador y cuidador de vida, es reconocido como extensión concreta de esa sacralidad.

Sin embargo, la colonización quebró este modo sagrado de co-creación. La invasión europea sobre Abya Yala no solo ocupó territorios, sino que desmanteló las cosmologías que reconocían la sacralidad materna del mundo. Así como la Madre Tierra fue violentada, dividida como propiedad privada y explotada, también lo fueron los cuerpos de las mujeres. La lógica colonial trasladó la idea de propiedad del territorio al cuerpo femenino: colonizadores, terratenientes y patrones convirtieron a las mujeres nativas en territorio conquistable, mano de obra forzada y objeto de abuso sexual sistemático. Como sostiene Segato, el cuerpo de las mujeres se transformó en el principal territorio político del colonialismo, un espacio donde se disputó poder, dominio y control. Su liberación, por tanto, no es un añadido, sino el corazón mismo de cualquier proyecto serio de descolonización.

La violencia sexual colonial funcionó como estrategia espiritual además de política, buscaba deshumanizar a las mujeres, fracturar la transmisión cultural y quebrar la resistencia comunitaria. El cuerpo materno, convertido en instrumento de explotación y reproducción forzada, sufrió un doble ataque, por ser cuerpo de mujer y por ser cuerpo indígena. Esta doble opresión dejó heridas profundas que se transmiten de generación en generación.

No obstante, incluso en medio de estas violencias, la maternidad en Abya Yala emergió como territorio espiritual de resistencia. Desde la memoria ancestral, parir, amamantar, criar y sostener la vida se han convertido en actos profundamente teológicos, gestos cotidianos mediante los cuales las mujeres rehacen el mundo, resguardan la cultura, regeneran la comunidad y desafían las lógicas patriarcales y coloniales. La maternidad, entendida como relación y no como imposición, es un acto político y espiritual que reconstituye la alianza entre cuerpo y territorio.

En esta cosmovisión, el cuerpo materno es espejo de la Madre Tierra, ambos gestan vida, ambos han sido violentados y ambos son hoy espacios sagrados de lucha y sanación. Una teología desde Abya Yala nos recuerda que defender la tierra es defender el cuerpo de las mujeres, y sanar el cuerpo de las mujeres es sanar también el territorio. Por eso, la maternidad como cuerpo–territorio se convierte en una categoría teológica fundamental para los procesos de resistencia y reconstrucción de los pueblos originarios, es el lugar donde se afirma la vida frente a la muerte, la memoria frente al olvido, y la dignidad frente al colonialismo aún persistente.

Volver a la maternidad como ciclo sagrado y relacional

Ser madre es una alegría profunda, pero también un camino de cansancio, desvelo y responsabilidad compartida, sin redes de apoyo ni condiciones dignas, las mujeres y nuestras hijas e hijos enfrentamos riesgos altísimos. Violencia física, sexual y psicológica; empobrecimiento estructural; falta de acceso a salud intercultural y respetuosa. Estas violencias fragmentan la experiencia materna y la separan de su dimensión espiritual y comunitaria.

Frente a ello, muchas comunidades de Abya Yala están retomando la sabiduría ancestral que comprende la maternidad como un ciclo sagrado. Reconocer los ritmos del cuerpo, honrar la fertilidad, acompañar los procesos de gestación con medicina ancestral, reconectar con los ritmos lunares y cuidar la gestación como prácticas que restauran el tejido de la vida. Como enseña la teóloga Aymara Sofía Chipana, en el Kuti, el tiempo del retorno y la transformación, las comunidades reconocen que cada ciclo requiere equilibrio, uywaña, el cuidado tierno y responsable de todos los seres. Desde esta perspectiva, la maternidad no es un acto individual sino un movimiento relacional, un diálogo constante entre cuerpo, territorio, cosmos y comunidad.

Ser madre hoy, en Abya Yala, es abrazar la continuidad, la resistencia y la espiritualidad de seguir existiendo en medio de un proceso colonial que, desde sus inicios, ha buscado desaparecer a la población nativa en su totalidad. Ser madre es cuidar la vida con ternura y fortaleza, incluso en estructuras que todavía reproducen violencia colonial. Es sanar las heridas de abuso y reconectar con nuestros cuerpos. Desde esta visión, nuestros vientres y nuestras tierras no son territorios de conquista, sino territorios de vida.

Asumir la maternidad implica reconocer que quienes optamos por ella encarnamos un legado y una responsabilidad ancestral. Es la continuidad de las memorias de nuestras abuelas, que resistieron la colonización, las migraciones y los exilios; de aquellas que mantuvieron la lengua ancestral, la ceremonia espiritual y la memoria viva incluso bajo la opresión.

Por eso, al escribir sobre mi maternidad y mi experiencia como madre y teóloga, afirmo que mi hija es memoria y resistencia de nuestras abuelas. Es por ella que soy madre, y con ella cultivo una teología viva, un ciclo sagrado que florece, que nos sostiene y nos promete la esperanza de la resurrección.

Abya Yala, el nombre proviene de la lengua Guna, pueblo originario que habita entre Panamá y Colombia. Abya Yala significa “tierra en plena madurez y tierra de sangre vital”. En la década de 1970, activistas, historiadores, políticos, sociólogas, teólogas con un fuerte sentido de identidad y trabajo decolonial adoptaron el término Abya Yala como nombre unificado para el continente, en lugar de referirse como América Latina, Latinoamérica, Las Américas entre otros nombres que perpetúan las divisiones coloniales (Delgado & Ramírez, 2022).

Nota: Este artículo es un pequeño entretejido de dos textos que escribí y fueron publicados entre el 2024 y 2025

Motherhood in Abya Yala: A womanist approach to ancestral memory of care and resistance. (2025). In Divine Interruptions: Maternal Theologies and Experiences (1st ed., pp. 64–78). Paulist Press.

The Sacredness of Motherhood in Abya Yala. La sacralità della maternità in Abya Yala. Anthropotes – Rivista ufficiale del Pontificio Istituto Teologico Giovanni Paolo II per le Scienze del Matrimonio e della Famiglia in Rome.


Spiritualities and Political Theology from Abya Yala

Statement at the Conclusion of the First Continental Gathering on “Spiritualities and Political Theology from Abya Yala.” (Over 400 participants, including women, men, and children.)

Mazatenango, Suchitepéquez, Guatemala November 10, 2025

​Gathered in Mazatenango, Guatemala, from November 7–9, 2025, representatives of faith communities, social movements, grassroots organizations, farmers, educators, academics, and theologians from across Abya Yala convened to share experiences and deepen our common search for meaning. This First Encounter of Spiritualities and Political Theology From Abya Yala* arose as a space of attentive listening and collective discernment, inviting us to reimagine faith, justice, and hope in light of our continental realities and the ancestral wisdom of the original peoples of Abya Yala.

​Over the course of three days of dialogue, a shared conviction emerged: our spiritualities, born in Abya Yala, cannot be separated from history, from our bodies, or from our motherland. They are embodied spiritualities, expressed in the daily struggles of our peoples, in the memory of those who gave their lives for justice, and in the care for life in all its forms. Confronted with the open wounds of colonialism, patriarchy, racism, and the new manifestations of global capitalism, we affirm the urgent need for a theology conceived and lived within communities—one that is political, liberating, and decolonial.

We understand that our spiritualities as christians and followers of Jesus of Nazareth is characterized by a commitment to the life and dignity of the oppressed, distinguishing it from the power dynamics that, throughout history, have shaped Christianity as a system of domination. In this sense, we affirm that Christian Native spiritualities cannot be separated from transformative action or from the horizon of the Kingdom of God, understood as justice, equity, and universal solidarity.

During this first encounter, the conviction emerged strongly that Abya Yala theology is ancestral, comunal and political theology and must begin with feeling, caring, and repairing. These three dimensions express a profoundly human and spiritual methodology. Feeling involves allowing oneself to be affected by the suffering and hope of people; caring implies assuming mutual responsibility among human beings and with creation; repairing, finally, refers to transformative action that seeks to restore dignity and build new conditions for life.

Furthermore, the importance of critically engaging with digital spaces was emphasized, recognizing that networks can be both sites of domination and territories of encounter and resistance. From the perspective of political theology, there is an urgent need to construct narratives that promote discernment, solidarity, and communion in a world fragmented by disinformation and indifference.

​These shared reflections also led us to recognize the value of ancestral memories as a source of wisdom for political action. Our ancestral identity is a symbol of spirituality and cultural heritage for the peoples of Abya Yala: a memory that resists oblivion, teaches us to walk with humility, and inspires us to build community in the face of adversity.

In this context, we express our appreciation for the support of CODECA, PUBLICA, ÑAWI, and the delegations from various countries who, through their commitment to human rights, land and territories, and the dignity of peoples, embody the Gospel as a life-giving force in the face of fascism, racism, impoverishment, supremacies, and the many forms of exclusion and genocide committed in Abya Yala. Their decolonial actions stand as a living testament to a spirituality that takes shape and becomes resistance.

These days together leaves us with the conviction that reflecting on spiritualities is not an isolated theoretical exercise but an urgent necessity for sustaining and guiding the political struggles of our peoples. A political theology without spirituality risks becoming meaningless, and a spirituality without political commitment becomes sterile in the face of the world’s suffering. Both dimensions must be intertwined so that faith becomes transformative praxis.

From Abya Yala, we invite faith communities, ecclesial and academic institutions, and social movements to continue forging common paths. We call for a spirituality rooted in decolonial history, one that looks with compassion and acts courageously in the face of injustice.

​We firmly believe that without spiritual practices there can be no lasting political transformation, and that without justice there can be no true spirituality. With this conviction, we reaffirm our commitment to life and to building a future of peace, equity, and dignity for all in our motherland.

With hope and determination,
We, the participants of the First Gathering on Spiritualities and Political Theology in Abya Yala.

​*Abya Yala in the Guna language means “land in full maturity and land of vital blood.” In the 1970s, activists, historians, politicians, and theologians with a strong sense of ancestral identity adopted the term Abya Yala as a unified name for the continent, instead of referring to it as Latin America, The Americas among other names that perpetuate colonial divisions (Delgado & Ramírez, 2022).

Las Mujeres y la Teología en Abya Yala

Desde una Perspectiva Mujerista.

Las mujeres han estado involucradas en el trabajo teológico desde el comienzo del cristianismo. Sin embargo, sus contribuciones han sido subestimadas o invisibilizadas en los espacios teológicos y académicos debido al estigma, la sospecha y los celos de un sistema patriarcal que ha dispuesto jerarquías en las cuales la mujer no es vista como igual. A pesar de la invisibilidad impuesta, las mujeres han guiado su labor teológica desde sus propios contextos, respondiendo a las necesidades de sus comunidades y encarnando una teología que es real, experiencial, accesible y profundamente mujerista. Su compromiso con desarrollar una teología de la encarnación y su profunda creencia en la resurrección del mensaje de esperanza de Jesús han sido esenciales para moldear una teología que interpreta la tradición y responde a la vida cotidiana.

Las mujeres teólogas se apoyan en sus experiencias diarias como abuelas,madres, tías, hermanas e hijas. Su teología trasciende los límites académicos, enraizándose en una profunda espiritualidad en comunidad. Las comunidades de base de fe, informadas por las reflexiones de estas mujeres, han integrado perspectivas teológicas en conversaciones alrededor de la mesa de la cocina, en los desafíos de la maternidad y la crianza, en la resistencia contra la pobreza y la violencia dentro de la familia como en la sociedad, en las luchas de la migración forzada en busca de un futuro mejor, en las prácticas espirituales ancestrales de esperanza y en la sabiduría que surge de las resistencias generacionales por vivir bien, vivir bonito. 

Nosotras las mujeres hemos establecido comunidades, colectivos y redes de esperanza y resiliencia, al tiempo que han ampliado su comprensión del Evangelio para incluir la interseccionalidad que acontece a la Mujer por su sexo, por su acceso educativo y económico, por su color de piel y su herencia ancestral que es base de su identidad la cual engendra un senti-pensar y corazonar profundo de la relación con Dios.

Para la generación venidera de mujeres, nos encontramos en un tiempo en el que nosotras hemos trazado un camino significativo en las reflexiones teológicas arraigadas en nuestras experiencias cotidianas y en las que las comunidades de fe, son las que promueven y fortalecen estas experiencias. 

Es importante reconocer que las contribuciones de las mujeres como teólogas han enriquecido nuestra comprensión de la fe y han transformado la Iglesia y las comunidades creyentes en entornos más inclusivos y diversos, dedicados a elevar a quienes han sido históricamente marginadas, por eso debemos de seguir abriendo camino desde dentro para irradiar el mensaje hacia fuera. De esta manera, el trabajo teológico de las mujeres es tanto nutritivo como generativo. encarnando los principios de la teología de la liberación que está estrechamente entrelazada con la vida, el compromiso y la esperanza en comunidad.

En la foto de portada aparecen Ana María Jara, Yenny Delgado, Luzmila Quezada e Irma Espinoza, amigas y teólogas peruanas.

Este texto fue publicado originalmente en AETH https://aeth.info/wp-content/uploads/2025/03/MUJER-TEOLOGIA-Eng-March-9.pdf (8 de marzo de 2025)

Yenny Delgado es psicóloga y teóloga peruana. Candidata doctoral en Psicología de la Religión en la Universidad de Lausana. Convocante de Mujeres Haciendo Teología en Abya Yala. Fundadora y directora de PUBLICA, una organización que facilita diálogos, encuentros y un espacio que amplifica las voces de las mujeres desde perspectivas decoloniales y de liberación.

Women and Theology: From a Womanist Perspective

Women have been involved in theological work since the beginning of Christianity. However, their contributions have been undervalued or rendered invisible in theological and academic spaces due to the stigma, suspicion, and jealousy of a patriarchal system that has arranged hierarchies in which women are not seen as equals. Despite the imposed invisibility, women have guided their theological work from their own contexts, responding to the needs of their communities and embodying a theology that is real, experiential, accessible, and deeply womanist. Their commitment to developing a theology of incarnation and their deep belief in the resurrection of Jesus’ message of hope has been essential in shaping a theology that interprets tradition and responds to everyday life.

Women theologians draw, color and reflect on their daily experiences as grandmothers, mothers, aunts, sisters, and daughters. Their theology transcends academic boundaries, rooted in a deep spirituality in community. Grassroots faith communities, informed by the reflections of these women, have integrated theological perspectives into conversations around the kitchen table, into the challenges of motherhood and parenting, into resistance against poverty and violence within the family and in society, into the struggles of forced migration in search of a better future, into ancestral spiritual practices of hope and into the wisdom that emerges from generational resistance to living well, living beautifully.

Women have established networks of hope and resilience while expanding their understanding of the Gospel to include the intersectionality that happens to women because of their sex, their educational and economic access, their skin color, and their ancestral heritage that is the basis of their identity and engenders a deep feeling-thinking of the relationship with God.

For the coming generation of women, we find ourselves in a time when we have forged a significant path in theological reflections rooted in our everyday experiences and in which communities of faith are those that promote and strengthen these experiences.

It is essential to recognize that the contributions of women as theologians have enriched our understanding of faith and have transformed the Church and believing communities into more inclusive and diverse environments, dedicated to uplifting those who have been historically marginalized, and so we must continue to blaze a trail from within to radiate the message outward. In this way, women’s theological work is both nourishing and generative, embodying liberation theology principles closely intertwined with community life, commitment, resistance, and hope.

In the cover photo features Ana Maria Jara, Yenny Delgado, Luzmila Quezada, and Irma Espinoza, peruvian theologians.

This text was originally published on AETH https://aeth.info/wp-content/uploads/2025/03/MUJER-TEOLOGIA-Eng-March-9.pdf (March 8, 2025)

Yenny Delgado is a psychologist and theologian. Doctoral candidate in Psychology of Religion at the University of Lausanne. Convener of Women Doing Theology in Abya Yala. Yenny is the founder and director of PUBLICA, an organization that facilitates dialogues, gatherings, and a space that amplifies women’s voices from decolonial and liberation perspectives.