Comunidad de Teólogas de Abya Yala

Bienvenidas!

Hemos abierto un formulario en línea con el objetivo de crear una base de datos de las teólogas que viven, reflexionan y escriben desde Abya Yala. Este es un espacio dedicado a amplificar las voces de las mujeres teólogas en la iglesia, la sociedad y los centros de estudios teológicos de nuestro continente.

Desde 2020, nos venimos reuniendo como comunidad de “mujeres haciendo teología en Abya Yala”, construyendo un valioso archivo/ registro con las presentaciones de las teólogas más influyentes y relevantes del continente. Puedes escucharlas en nuestro canal de Youtube PUBLICA.

Te invitamos a sumarte para que puedas recibir los boletines mensuales, participar de las actividades que promovemos y ser parte del directorio y archivo histórico que estamos construyendo de las Teólogas de Abya Yala.

Solo te tomará cinco minutos!  

El nombre de Abya Yala proviene de la lengua Guna y significa “tierra en plena madurez y tierra de sangre vital”. El pueblo Guna habitan entre los actuales territorios de Panamá y Colombia. Abya Yala representa simbólicamente la conectividad del continente. En la década de 70′, el término Abya Yala fue adoptado por muchos activistas nativos, historiadores, políticos y teólogas como el nombre unificado de nuestra madre tierra. Decimos Abya Yala en lugar de decir “América Latina, Latinoamerica, Hispanoamérica, Las Americas,” entre otros nombres que perpetúan la mirada eurocéntrica y las divisiones coloniales sobre nuestro continente.

Políticas anti-migratorias: Una muestra de un patriarcado colonizador

El crecimiento de políticas anti-migratorias a lo largo del continente sigue creciendo. En los últimos años diversos países han demostrado poco o nada de entendimiento sobre las diversas migraciones que existen. En el caso sobre todo de las mujeres, la migración puede ser la muestra más grande de sobrevivencia, la cual se le denomina “migración forzada.” Las mujeres con sus familias deben salir de sus casas o pueblos de origen por la violencia, las guerras, la hambruna. Muchas mujeres lo hacen tomando el riesgo de viajar solas o hasta con sus bebes en brazos, esta difícil situación nos muestra no solo la fragilidad de las mujeres, sino la dureza de las fronteras entre países que comparten territorios. Estas situaciones parecen ser desconocidas por los políticos de turno, que asumen el poder con políticas discriminatorias, supremacistas y opresoras que nos muestra el legado colonial al que hemos sido sujetas por varios siglos.

A lo largo del continente no solo estamos viendo fronteras tan duras entre Estados Unidos y México, sino que las políticas fronterizas se han extendido entre Guatemala y México, Venezuela y Colombia. Bolivia y Chile. Argentina y Brasil, Perú y Ecuador por mencionar algunos, estas políticas son diseñadas y compartidas cada vez con más dureza, como es el caso de una pequeña isla en el caribe, las políticas anti-migratorias entre República Dominicana y Haití. 

Hace unos días el presidente de República Dominicana, Luis Abinader, ha anunciado medidas contra la migración haitiana, con el argumento de “proteger la República Dominicana y asegurar el respeto a las leyes del país”. Pero ¿acaso deportar mujeres recién paridas con sus bebés en brazos, o mujeres en estado de gestación, es una forma legítima y humana de protección nacional? 

La historia de Haití y República Dominicana está entrelazada desde los inicios del proceso colonial y esclavista ejecutadas por los europeos, específicamente del reinado español y francés. Ambos se establecieron a un extremo de la misma isla, y sus poblaciones afro-descendientes de esa época y que hasta ahora habitan lo que es hoy, Dominicana y Haití provienen de una historia común de esclavismo, lucha, resistencia y deseo de emancipación. Entonces, ¿por qué se actúa como si Dominicana quiere proteger su territorio de una forma exclusiva? que seguridad nacional está cuidando?- Sigue perpetuándose las rivalidades español/francés en las actualidades repúblicas? ¿siguen sosteniéndose el colorismo, la blanquitud entre ambos pueblos? – Si no se comprende esta historia compartida de colonialismo, esclavismo y supremacías en una misma isla, ya nos podemos imaginar lo que ocurre en el resto del continente, lleno de países inventados durante las independencias republicanas, nos siguen atontando con historias de protección de fronteras, que ya con cuento viejo. Las famosas fronteras son cuestión natural de poder, control, división, reparto y despojo sobre la madre tierra.

Las actuales deportaciones masivas plantean preguntas fundamentales: ¿a quienes beneficia estas leyes? ¿a quiénes se está deportando? ¿A quiénes está enriqueciendo estas leyes anti-migratorias? ¿Hacia dónde y hasta cuándo? Una y otra vez se repite el mismo patrón colonial. Un continente repartido en fragmentos “republicanos”, donde aún gobernantes con mentalidad colonial, descendientes de europeos o con cuerpos racializados por un contexto clasista sigue escondiéndose tras máscaras de blanquitud, ejercen el poder y control. 

Se trata de élites patriarcales, con cortes coloniales, que se imponen sobre los cuerpos de los más vulnerables, las mujeres, las niñas, los hombres empobrecidos. Ya sean que se deporten desde Estados Unidos a El Salvador hombres tatuados, despojándoles de derecho a un proceso penal, despojándoles de sus nombres, de historia, de familia.En Dominicana en el primer día del plan anti-migratorio, 87 mujeres y 48 niños fueron arrestados en los hospitales, la mitad de ellas embarazadas y otras que recién habían dado a luz. La verdad es que detrás de estas dolorosas noticias que nos llegan casi de inmediato gracias a las redes sociales y la cobertura de noticias, la población recibe estas noticias con mas dolor y miedo, las iglesias tratando de entender estos tiempos violentos en silencio, los partidos políticos más cómplices, y así nos vamos sumergiendo en un continente más aislado y complice. 

Esta situación anti-migratoria, si les prestamos mayor atención, se dan a más grande escala, solo para mencionar el caso de Bolivia que firmó un acuerdo con Chile para recibir de regreso a bolivianos y hasta venezolanos que se encuentran en Chile indocumentados. Cada uno de estos ejemplos muestran la cara de preocupación nacional, pero en el fondo es la cara de un modelo colonial fronterizo, de un supremacismo álgido, descarado e histórico que muchos se niegan a denunciar en la tan presumida “Latino América” donde seguimos negando el colorismo, los derechos a los pueblos originarios, y existe una nebulosa idea de “mestizaje” sin identidad. Mientras tanto van tomando ventaja, los de siempre, los blancos descendientes europeos que siguen al mando de las decisiones políticas y siguen perpetuando un patriarcado colonizador. 

Sin duda este tema da para seguir reflexionando, entre nuevas políticas, firma de acuerdos, construcción de muros, control de mega cárceles, entre otras medidas inhumanas. Se repite de una manera de “defensa nacional” el control sobre la población históricamente empobrecida y oprimida en Abya Yala. 

Faith and Science

Can we believe in science and be people of faith? As much as I am a theologian, I am also a scientist. As a psychologist trained in the study, observation and analysis of human behavior, I believe that rigorous scientific research—both quantitative and qualitative—is essential for understanding ourselves and making meaningful contributions to humanity. Therefore, the attack on science is and must be a serious concern.

Yesterday nearly 2,000 scientists and researchers penned an open letter this week to Trump’s administration, calling for a stop to its “assault” on science.No one who is committed to science and dedicated to finding cures and treatments for diseases should have to endure this oppressive situation—especially under a government that debates whether vaccinations are necessary or questions the use of masks and other basic health measures during a pandemic.

I strongly believe science and their contribution to the progress of humanity. For this reason, the assault on science—particularly against those who dedicate their lives to research and saving lives—must be addressed with dignity. They should not be treated as they have been thus far: silenced and arbitrarily dismissed by a government that, from within, seeks to dismantle the country’s scientific progress out of sheer revenge for its handling of the COVID-19 pandemic in 2020.

If anyone wonders whether it is possible to believe in God and be a scientist, there is no doubt that it is. Just as one can be a Christian while also being a scientist, or be a theologian and deeply trust in science, or develop a genetic disease and find healing through both medical treatment and spiritual practice, including prayer. In this sense, faith and science walk hand in hand. See the case of Dr. Francis Collins, a prominent geneticist and former director of the National Institutes of Health (NIH), is known for his work reconciling faith and science, arguing that they can coexist and even complement each other.

Our spiritual practices have an impact on our well-being, just as taking medication does—both are necessary, sometimes in equal or even greater measure. It has already been confirmed that spiritual practices have a profound foundation in healing, much like tradicional and modern medicine. So why should this still be questioned?

There should be no doubt about this—not at this moment, not under these circumstances—as we lift our prayers to God for an end to this senseless destruction. The reckless attacks on scientists and the dismantling of our most important scientific institutions serve no purpose other than to spread chaos and harm those who dedicate their lives to research. As a community of faith, can we demand to stop the “assault” on science? #ScienceAndFaith

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Doloridad y Resistencia: El papel de las mujeres negras en las Iglesias Evangélicas Brasileñas

Por Aline Frutuoso

Las mujeres negras en Brasil enfrentan múltiples formas de opresión relacionadas con la raza, el género y la clase, y esta realidad también se manifiesta en las iglesias. A pesar de su significativa presencia y contribución fundamental, siguen siendo marginadas en los espacios de liderazgo y toma de decisiones. 

Vilma Piedade señala que “la relación entre la mujer negra y el poder es un tema prácticamente inexistente”. Por su parte, Maricel Mena López complementa esta visión al destacar que la ausencia de estas mujeres en posiciones de liderazgo perpetúa un ciclo de exclusión estructural.

El concepto de doloridad, creado por Piedade, refuerza la unión entre mujeres negras a partir de la vivencia del racismo y el machismo. Más que sororidad, se trata del reconocimiento de los dolores compartidos por las mujeres negras y de la necesidad de resignificarlos. En este contexto, la teología de las mujeres negras se configura como un acto de resistencia dentro de las iglesias, promoviendo la acogida y la transformación.

Invisibilidad y exclusión en las Iglesias

Aunque son mayoría en muchas iglesias evangélicas, las mujeres negras siguen limitadas a funciones subalternas, mientras que los cargos de liderazgo están ocupados mayoritariamente por hombres blancos. 

Esta exclusión va más allá de la falta de representación, pues también implica un borramiento simbólico: sus voces, dolores y perspectivas; rara vez son consideradas en debates teológicos y decisiones litúrgicas.

Una investigación de Datafolha, citada por Simony dos Anjos en Carta Capital, confirma que las iglesias evangélicas son predominantemente femeninas y negras, pero esta presencia no se traduce en poder institucional. Esta disparidad refuerza un ciclo de exclusión en el que las mujeres negras siguen relegadas al servicio comunitario, sin acceso a los espacios de toma de decisiones.

La escucha como un acto sagrado de resistencia

La escucha ocupa un papel central en la práctica teológica de las mujeres negras. Más que un acto de empatía, escuchar es una herramienta política y espiritual que rompe con el silencio histórico. Compartir historias permite que estas mujeres tengan sus experiencias reconocidas y validadas, creando un espacio de fortalecimiento y aprendizaje.

Además, la escucha desafía las jerarquías tradicionales de las iglesias, cuestionando la ausencia de mujeres negras en los espacios de poder y resignificando su papel en la vivencia religiosa. De este modo, la escucha se convierte en un elemento de transformación, abriendo camino a nuevas formas de espiritualidad y pertenencia.

Acogida como espacio de sanación y reexistencia

Para que la acogida entre mujeres negras en las iglesias sea efectiva, debe basarse en la doloridad y en la construcción de redes de apoyo. Como afirma Vilma Piedade, “no es solo sororidad, es doloridad.” Esta acogida debe ir más allá del apoyo emocional: debe ser un acto de fortalecimiento espiritual y político, ayudando a estas mujeres a transformar el dolor en resistencia colectiva.

Caldeira señala que la acogida entre mujeres negras desafía las estructuras raciales y patriarcales de las iglesias, permitiendo la creación de nuevas formas de comunidad de fe. Este proceso de sanación colectiva es esencial para hacer de las iglesias espacios más inclusivos y equitativos.

Resignificando el dolor: de los márgenes al centro

Resignificar el dolor es un paso fundamental para las mujeres negras en las iglesias, ya que les permite transformar experiencias de marginación en una espiritualidad liberadora. Como destaca López, “la identidad negra está ligada a la pertenencia y al compromiso de reconstruir la historia compartida por los ancestros”.

Este proceso también se refleja en la forma en que las mujeres negras reinterpretan los textos bíblicos y las prácticas litúrgicas. Al resignificar sus vivencias, construyen una teología afro-feminista que desafía las estructuras excluyentes de las iglesias y propone nuevos modelos de liderazgo espiritual.

Vilma Piedade enfatiza que “un concepto camina, recorre la historia, acumula e interactúa con otros conceptos”, reforzando la idea de que la doloridad no es solo una respuesta al sufrimiento, sino un movimiento dinámico de resistencia y transformación.

Arte y Doloridad: expresión y resistencia

La doloridad también se manifiesta en el arte, un poderoso medio de expresión y resignificación del dolor. La experiencia de las mujeres negras puede transformarse en literatura, música, danza y artes visuales, creando espacios de sanación y empoderamiento.

El arte permite que estas mujeres compartan sus historias, cuestionen narrativas racistas y reafirmen su existencia. Al expresar sus vivencias a través de la creación artística, fortalecen su identidad y construyen un legado de resistencia y resiliencia. Como destaca Piedade, la doloridad contiene “las sombras, el vacío, el discurso silenciado”, y el arte es una herramienta para traer estas experiencias a la luz.

Consideraciones finales

La práctica teológica de las mujeres negras en las iglesias evangélicas brasileñas puede y debe ser un ejemplo de resistencia basada en la doloridad. La escucha, la acogida y la resignificación del dolor forman una teología transformadora que desafía las estructuras de opresión y propone nuevas posibilidades de vivencia espiritual.

Aunque todavía enfrentan invisibilidad en muchos espacios, estas mujeres están promoviendo cambios significativos dentro de las iglesias, convirtiendo su fe en un instrumento de empoderamiento y justicia social. Como afirma López (2015), “la teología afro-feminista afirma que la experiencia de las mujeres es el punto de partida de la reflexión teológica”. Así, la lucha de las mujeres negras no es solo una reivindicación por inclusión, sino un llamado a la transformación de las iglesias y de la sociedad en su conjunto.

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Aline Frutuoso

Economista y teóloga brasileña. Estudiante de Doctorado en Ciencias Religiosas en la Pontificia Universidad Católica de São Paulo. Miembro de Agar – Sociedad Teológica de Mujeres Negras. Escribe sobre teología mujerista negra, feminismo y descolonización.

Dororidade e Resistência: O Papel das Mulheres Negras nas Igrejas Evangélicas Brasileiras

Por Aline Frutuoso

Introdução

As mulheres negras no Brasil enfrentam múltiplas formas de opressão ligadas à raça, gênero e classe, e essa realidade também se manifesta nas igrejas evangélicas. Apesar de sua presença expressiva e contribuição fundamental, elas continuam marginalizadas nos espaços de liderança e tomada de decisão. Vilma Piedade ressalta que “a relação entre mulher negra e poder é um tema praticamente inexistente” (PIEDADE, 2017, p. 15). Maricel Mena López (2023) complementa, destacando que a ausência dessas mulheres em posições de comando perpetua um ciclo de exclusão estrutural.

O conceito de dororidade , criado por Piedade, reforça a união entre mulheres negras a partir da vivência do racismo e do machismo. Mais do que sororidade, trata-se do reconhecimento das dores compartilhadas pelas mulheres negras e da necessidade de ressignificá-las. Nesse contexto, a teologia das mulheres negras se configura como um ato de resistência dentro das igrejas, promovendo acolhimento e transformação.

Mesmo sendo maioria em muitas igrejas evangélicas, as mulheres negras continuaram restritas às funções subalternas, enquanto os cargos de liderança são ocupados majoritariamente por homens brancos. Essa exclusão vai além da falta de representatividade, evidenciando também um apagamento histórico: suas vozes, dores e perspectivas raramente são consideradas nos debates teológicos e decisões litúrgicas.

A pesquisa feita pelo Datafolha, publicada por Simony dos Anjos na Carta Capital , afirma que as igrejas evangélicas são predominantemente femininas e negras, mas essa presença não se traduz em poder institucional (DOS ANJOS, 2023). Essa disparidade reforça um ciclo de exclusão, onde as mulheres negras seguem relegadas ao serviço comunitário, sem acesso a espaços de tomada de decisão.

Escuta como Ato Sagrado de Resistência

A escuta ocupa um papel central na prática teológica das mulheres negras. Mais do que um ato de empatia, a escuta é uma ferramenta política e espiritual que rompe com o silenciamento histórico. Compartilhar suas vivências permite que essas mulheres tenham suas experiências reconhecidas e validadas, criando um espaço de fortalecimento e aprendizado.

Além disso, a escuta desafia as posturas tradicionais, questionando a ausência de mulheres negras nos espaços de poder e ressignificando seu papel na vivência religiosa. Dessa forma, a escuta se torna um elemento de transformação, abrindo caminho para novas formas de espiritualidade e pertencimento.

Acolhimento como Espaço de Cura e Reexistência

Para que haja efetividade no acolhimento entre e das mulheres negras nas igrejas evangélicas, é importante que este,  fundamente-se  na dororidade e na construção de redes de apoio. Como afirma Vilma Piedade, “não é só sororidade, é Dororidade” (PIEDADE, 2017, p. 8). Esse acolhimento precisa ir além do apoio emocional: ele deve ser um ato de fortalecimento espiritual e político, ajudando essas mulheres a transformar a dor em resistência coletiva.

Caldeira (2022) aponta que o acolhimento entre mulheres negras desafia as estruturas raciais e patriarcais das igrejas, possibilitando a criação de novas formas de comunidade de fé. Esse processo de cura coletiva é essencial para tornar as igrejas mais inclusivas e equitativas.

Ressignificar a dor é um passo fundamental para as mulheres negras nas igrejas, pois lhes permite transformar experiências de marginalização em uma espiritualidade libertadora. Como destaca López (2015), “a identidade negra está ligada à pertença e ao compromisso de reconstruir a história compartilhada pelos ancestrais”.

Esse processo também se reflete na forma como as mulheres negras reinterpretam os textos bíblicos e as práticas litúrgicas. Ao ressignificar suas vivências, elas constroem uma teologia feminista negra que desafia as estruturas excludentes das igrejas e propõe novos modelos de liderança espiritual.

Arte e Dororidade: Expressão e Resistência

doridade também se manifesta na arte, um meio poderoso de expressão e ressignificação da dor. A experiência de dor das mulheres negras pode ser transformada em literatura, música, dança, artes visuais, e tantas outras formas livres e criativas de expressões artísticas criando espaços de cura e empoderamento coletivo.

A arte permite que essas mulheres compartilhem suas histórias, questionem narrativas racistas e reafirmem sua existência. Ao expressarem suas vivências por meio da arte, elas fortalecem sua identidade e constroem um legado de resistência e resiliência. Como destaca Piedade, a dororidade contém “as sombras, o vazio, a fala silenciada” (PIEDADE, 2017, p.18), e a arte é um instrumento para trazer essas experiências à luz.

Considerações Finais

A prática teológica das mulheres negras nas igrejas evangélicas brasileiras pode e deve ser um exemplo de resistência. A escuta, o acolhimento e a ressignificação da dor abrem caminhos para uma teologia transformadora que questiona e desafia as estruturas de opressão e propõe novas possibilidades de vivência espiritual.

Embora ainda sejam invisibilizadas em muitos espaços, essas mulheres têm promovido mudanças significativas nas igrejas evangélicas, transformando sua fé em um instrumento de empoderamento e justiça social. Como afirma López (2015), “a teologia feminista negra afirma que a experiência das mulheres é o ponto de partida da reflexão teológica”. Assim, a luta das mulheres negras vai além da busca pela inclusão — é um chamado à transformação tanto das igrejas evangélicas quanto da sociedade como um todo.

REFERÊNCIAS

BURROW JR, Rufus. Development of Womanist theology: Some Chief Characteristics. The Asbury Journal, v. 54, n. 1, p. 5, 1999

CALDEIRA, Cleusa. LEITURA BÍBLICA NA PERSPECTIV A DA MULHER NEGRA:: CONTRIBUIÇÕES PARA SUPERAR O RACISMO. Identidade!, v. 27, n. 1, p. 55-72, 2022.CALDEIRA, Cleusa; ARTUSO, Vicente. Sacerdotisas africanas no mundo bíblico. Leitura decolonial de Êxodo 4.24-26. Revista Estudos Feministas, v. 28, p. e61311, 2020.

CRENSHAW, Kimberlé. Documento para o encontro de especialistas em aspectos da discriminação racial relativos ao gênero. Rev. Estudos Feministas, v. 10, n. 172, p. 171-188,2002.

MENA LÓPEZ, Maricel. A Força da Solidariedade. O livro de Rute numa perspectiva negra e feminista. Rio de Janeiro: Koinonia, série Mosaicos da Bíblia, n. 20, 1995.

MENA LÓPEZ, Maricel. Bíblia e Descolonização: Apontes desde uma Hermenêutica Bíblica Negra e Feminista de Libertação. Mandrágora, v. 24, n. 2, p. 115-144, 2018.

MENA LÓPEZ, Maricel. Hermenêutica Bíblica Negra Feminista Latino Americana. 2003.

MENA-LÓPEZ, Maricel. Sou negra e formosa: raça, gênero e religião. Corporeidade, etnia e masculinidade, p. 29, 2015.

PIEDADE, Vilma. Dororidade. São Paulo: Editora Nós, 2017.

GRANT, Jacquelyn. White Women’ s Christ and Black Women’ s Jesus: Feminist Christology and Womanist Response. Atlanta: Scholars Press, 1989.

MORAES, Aza Njeri Viviane. Reflexões artístico-filosóficas sobre a humanidade negra.Ítaca, n. 36, p. 164-226, 2020.

TOWNES, Emilie. Womanist Ethics and the Cultural Production of Evil. New York: Palgrave Macmillan, 2007.

WILLIAMS, Delores S. Sisters in the Wilderness: The Challenge of Womanist God-Talk. Maryknoll: Orbis Books, 1993.

Aline Frutuoso

Economista e teóloga brasileira. Doutoranda em Ciências da Religião pela Pontifícia Universidade Católica de São Paulo. Integrante do Agar-Sociedade Teológica de Mulheres Negras. Ela escreve sobre teologia feminista negra, mulherismo e descolonização.

Las Mujeres y la Teología en Abya Yala

Desde una Perspectiva Mujerista.

Las mujeres han estado involucradas en el trabajo teológico desde el comienzo del cristianismo. Sin embargo, sus contribuciones han sido subestimadas o invisibilizadas en los espacios teológicos y académicos debido al estigma, la sospecha y los celos de un sistema patriarcal que ha dispuesto jerarquías en las cuales la mujer no es vista como igual. A pesar de la invisibilidad impuesta, las mujeres han guiado su labor teológica desde sus propios contextos, respondiendo a las necesidades de sus comunidades y encarnando una teología que es real, experiencial, accesible y profundamente mujerista. Su compromiso con desarrollar una teología de la encarnación y su profunda creencia en la resurrección del mensaje de esperanza de Jesús han sido esenciales para moldear una teología que interpreta la tradición y responde a la vida cotidiana.

Las mujeres teólogas se apoyan en sus experiencias diarias como abuelas,madres, tías, hermanas e hijas. Su teología trasciende los límites académicos, enraizándose en una profunda espiritualidad en comunidad. Las comunidades de base de fe, informadas por las reflexiones de estas mujeres, han integrado perspectivas teológicas en conversaciones alrededor de la mesa de la cocina, en los desafíos de la maternidad y la crianza, en la resistencia contra la pobreza y la violencia dentro de la familia como en la sociedad, en las luchas de la migración forzada en busca de un futuro mejor, en las prácticas espirituales ancestrales de esperanza y en la sabiduría que surge de las resistencias generacionales por vivir bien, vivir bonito. 

Nosotras las mujeres hemos establecido comunidades, colectivos y redes de esperanza y resiliencia, al tiempo que han ampliado su comprensión del Evangelio para incluir la interseccionalidad que acontece a la Mujer por su sexo, por su acceso educativo y económico, por su color de piel y su herencia ancestral que es base de su identidad la cual engendra un senti-pensar y corazonar profundo de la relación con Dios.

Para la generación venidera de mujeres, nos encontramos en un tiempo en el que nosotras hemos trazado un camino significativo en las reflexiones teológicas arraigadas en nuestras experiencias cotidianas y en las que las comunidades de fe, son las que promueven y fortalecen estas experiencias. 

Es importante reconocer que las contribuciones de las mujeres como teólogas han enriquecido nuestra comprensión de la fe y han transformado la Iglesia y las comunidades creyentes en entornos más inclusivos y diversos, dedicados a elevar a quienes han sido históricamente marginadas, por eso debemos de seguir abriendo camino desde dentro para irradiar el mensaje hacia fuera. De esta manera, el trabajo teológico de las mujeres es tanto nutritivo como generativo. encarnando los principios de la teología de la liberación que está estrechamente entrelazada con la vida, el compromiso y la esperanza en comunidad.

En la foto de portada aparecen Ana María Jara, Yenny Delgado, Luzmila Quezada e Irma Espinoza, amigas y teólogas peruanas.

Este texto fue publicado originalmente en AETH https://aeth.info/wp-content/uploads/2025/03/MUJER-TEOLOGIA-Eng-March-9.pdf (8 de marzo de 2025)

Yenny Delgado es psicóloga y teóloga peruana. Candidata doctoral en Psicología de la Religión en la Universidad de Lausana. Convocante de Mujeres Haciendo Teología en Abya Yala. Fundadora y directora de PUBLICA, una organización que facilita diálogos, encuentros y un espacio que amplifica las voces de las mujeres desde perspectivas decoloniales y de liberación.

Women and Theology: From a Womanist Perspective

Women have been involved in theological work since the beginning of Christianity. However, their contributions have been undervalued or rendered invisible in theological and academic spaces due to the stigma, suspicion, and jealousy of a patriarchal system that has arranged hierarchies in which women are not seen as equals. Despite the imposed invisibility, women have guided their theological work from their own contexts, responding to the needs of their communities and embodying a theology that is real, experiential, accessible, and deeply womanist. Their commitment to developing a theology of incarnation and their deep belief in the resurrection of Jesus’ message of hope has been essential in shaping a theology that interprets tradition and responds to everyday life.

Women theologians draw, color and reflect on their daily experiences as grandmothers, mothers, aunts, sisters, and daughters. Their theology transcends academic boundaries, rooted in a deep spirituality in community. Grassroots faith communities, informed by the reflections of these women, have integrated theological perspectives into conversations around the kitchen table, into the challenges of motherhood and parenting, into resistance against poverty and violence within the family and in society, into the struggles of forced migration in search of a better future, into ancestral spiritual practices of hope and into the wisdom that emerges from generational resistance to living well, living beautifully.

Women have established networks of hope and resilience while expanding their understanding of the Gospel to include the intersectionality that happens to women because of their sex, their educational and economic access, their skin color, and their ancestral heritage that is the basis of their identity and engenders a deep feeling-thinking of the relationship with God.

For the coming generation of women, we find ourselves in a time when we have forged a significant path in theological reflections rooted in our everyday experiences and in which communities of faith are those that promote and strengthen these experiences.

It is essential to recognize that the contributions of women as theologians have enriched our understanding of faith and have transformed the Church and believing communities into more inclusive and diverse environments, dedicated to uplifting those who have been historically marginalized, and so we must continue to blaze a trail from within to radiate the message outward. In this way, women’s theological work is both nourishing and generative, embodying liberation theology principles closely intertwined with community life, commitment, resistance, and hope.

In the cover photo features Ana Maria Jara, Yenny Delgado, Luzmila Quezada, and Irma Espinoza, peruvian theologians.

This text was originally published on AETH https://aeth.info/wp-content/uploads/2025/03/MUJER-TEOLOGIA-Eng-March-9.pdf (March 8, 2025)

Yenny Delgado is a psychologist and theologian. Doctoral candidate in Psychology of Religion at the University of Lausanne. Convener of Women Doing Theology in Abya Yala. Yenny is the founder and director of PUBLICA, an organization that facilitates dialogues, gatherings, and a space that amplifies women’s voices from decolonial and liberation perspectives.

We Are from Abya Yala

We are Native people, we are descendants, we are roots

Native people of Abya Yala* who emigrate to the north of the continent are not illegal; we were from this land before Europeans arrived and divided our motherland into pieces. The United States was invented in our Native land. To expel and tell us that we do not belong here is the continuation of colonization and oppression acts. Do we need papers or permission to exist? We must return to where we came from? The United States is not white land, not European land. No matter how much they try to erase us from their maps, no matter how much they want us to forget the history of colonization and invasion. We are Native peoples of Abya Yala!

Now ICE/they are entering homes, schools, and stores—not just to remove “Latinos,” but to remove brown and black people. Since the government made us believe that our identity is Hispanic or Latino, they erased our native identity and roots. They wanted to benefit from Spanish colonization by creating the “mestizo cast system.” The Indigenous population suddenly became “Hispanic” or “Latino” just because the Spanish colonized us first and imposed their language? Our identity remains alive even if we do not say it loudly. Though inconvenient to some, our existence, skin color, spiritual practices, and ancestry remind us that we belong here. We are from Abya Yala!

That is why the United States desires to invent its own continent and claim North America is a separate landmass. No, that does not exist. We are one from Tierra del Fuego to Alaska. This is one motherland and one Abya Yala. Since when does building a wall create a new continent? Believing that was a mistake—giving them the power to rename everything was a mistake. We have always been one. We remain one, no matter what the owner of Google Maps or Trump thinks.We are from Abya Yala!

Even if they try to shackle us now and throw us to the other side of their wall, we are still here; our roots and ancestors are everywhere— all across Abya Yala.

This is the time for the people to awaken, to rise again! The resurrection of Native and Indigenous peoples is here, standing against those who wish to erase us from history.We are from Abya Yala!

It is crucial to acknowledge that Indigenous peoples are at risk of being displaced from their ancestral lands, not only in the United States but also in countries like Argentina, Brazil, and Chile, among others. This ongoing reality reflects a colonial mindset, wherein European settlers and their descendants have appropriated land and marginalized Native populations. Since 1492, Europeans have consistently resized territories and pushed Native communities to the periphery. We must continue to denounce this injustice repeatedly!

Colonization, No More!

Mass Deportation, No More!

Division of our Motherland, No More!

Decolonization is our act of Liberation!

We, the people of Abya Yala, will not be silenced!

* Abya Yala’s name comes from the Guna language and means “land in full maturity and land of vital blood.” The Guna people inhabit the north and south, geographically meeting points between Panama and Colombia. Abya Yala symbolically represents the connectivity of the lands. In the 1970s, the term Abya Yala was adopted by many Native activists, farmers, historians, politicians, and theologians as the unified name instead of using North America, English America, Latin America, or Hispano America, perpetuating Eurocentric and colonial divisions. (Delgado & Ramírez, 2022)

Teología Mujerista desde las Mujeres Negras de Abya Yala

Método teológico para la liberación

Por Dra. ELENA VÁZQUEZ GONZÁLEZ

El acercamiento a lo empírico no es una consecuencia de la teoría, sino que pudiera ser el centro de la teología mujerista negra en Abya Yala. El propósito es establecer el valor de la historia negra como punto de partida de la reflexión teológica con el fin de llegar a ser un instrumento concreto y eficiente para la transformación del mundo. 

Hay cuestiones fundamentales que se hacen necesarias de abordar en este ensayo: primero, que se entienda el lugar desde donde surge la reflexión teológica mujerista de la mujer negra en Abya Yala, quien ha sido silenciada por décadas dentro de la propia teología negra, la teología mujerista y la teología de la liberación. 

En segundo lugar, la búsqueda de la integración de este nuevo lugar teológico dentro del quehacer disciplinar de la teología, de una manera metodológicamente fundamentada. Esto se ha convertido en un desafío para mi investigación, la cual he ido explorando la forma de hacerlo en los últimos catorce años. La importancia de la hermenéutica dentro del quehacer teológico y para la teología mujerista negra, ese lugar sería el mundo de la mujer negra. 

Sin embargo, apoyo lo novedoso de los teólogos Segundo y Sobrino, quienes reconocen la historia como lugar y fuente teológica y, no únicamente como lugar hermenéutico. Bajo esta base, es relevante tomar la historia de la mujer negra en Abya Yala, tratándose de un pueblo particular, que deja evidencia de la exclusión vivenciada y que refleja la imagen de Dios. A partir de nuestra historia con su densidad teologal y autoridad, se establece el diálogo hermenéutico con otras fuentes teológicas, como las Escrituras y la Tradición. Así se propone el círculo hermenéutico de la teología práctica de creer, ver, juzgar y actuar de forma dialéctica.

Creer: En el Dios que defiende y camina junto a la mujer negra

En la teología negra mujerista el enfoque “creer” permite integrar la espiritualidad y la fe de las mujeres negras, en plena libertad para expresar su espiritualidad y conocer lo que Dios le dice a ella como imago Dei. Es crear una norma teológica que esté en armonía con la condición de la mujer negra y la revelación de la Biblia. La fe de la mujer negra y su relación personal con Dios, como su consuelo, amigo, padre, defensor, es parte de las tesis principales de la teología negra feminista. La Biblia es importante para la tarea de la teología y trae a la Escritura la perspectiva de la comunidad. La fe en Cristo es la que imparte fuerza a la comunidad negra para la resistencia y la lucha por la liberación el cual brinda dignidad y valor a la mujer negra oprimida. La teología negra nace en un contexto de lucha y resistencia a la esclavitud, pero no se queda ahí, sino que se enfoca también en que la persona negra oprimida recupere su valor y dignidad en Cristo. 

El Dios de la teología negra es el Dios de y por los oprimidos quien se da a conocer a través de sus liberaciones. Desde los comienzos de la formación teológica de la teología negra norteamericana de James Cone, se ha mostrado a Dios luchando a favor de los oprimidos, a favor de los negros, que han sido víctimas no tan solo de pobreza sino también de opresión.

Ver: La experiencia de las mujeres negras en Abya Yala

La teología negra mujerista tomaría el método inductivo para ver por qué su punto de partida no son las ideas, los conceptos, los dogmas o las doctrinas sino la realidad histórica de la mujer negra. Esta mediación socio analítica nos desafía a ver la pobreza, discriminación, la falta de oportunidades y la soledad de la mujer negra. 

Es un llamado a ver la realidad que vive la mujer negra, el ver también exige una aproximación y presencia, al reconocer las condiciones de opresión que enfrentan como mujeres negras en diversas comunidades; racismo, sexismo, exclusión económica y violencia estructural. El ver también es una invitación a escuchar los testimonios de las mujeres negras y darle importancia a la voz y experiencias de cada una de nuestras historias del pasado y en la actualidad.

Como teología del proceso histórico gracias a las narrativas religiosas afrodescendientes y prácticas de resistencia se puede ver cómo se ha atentado contra el proyecto salvífico de Dios para la mujer negra. La mujer negra que fue traída como esclava a Abya Yala, venía con sus propios patrones de cultura, religión y costumbres muy arraigadas y la teología negra mujerista, que toma esta realidad de la mujer negra y su experiencia, para rescatar lo valioso de cada uno de estos elementos. 

A pesar de la cruenta esclavitud que se vivió desde el siglo XVI al XIX , no lograron arrancar la fe, todo lo contrario, los negros y negras tomaron su fe como un medio para luchar contra la opresión que padecían. Es importante ver y conocer cómo las prácticas de fe les ayudaron a sobrevivir.

Las iglesias anglosajonas ignoraron a los creyentes negros, los esclavizaron y oprimieron. Se hicieron necesarias las iglesias negras para vivir su propia espiritualidad, por lo que es necesario conocer la historia, aprender de ella y no repetir los mismos errores. A continuación, veremos el tercer paso, juzgar.

Juzgar: La crítica desde la fe y la justicia

Juzgar es el acto teológico de evaluación, mediación hermenéutica y en consecuencia con el Reino de Dios sobre la praxis eclesiástica y religiosa. ¿Se ha analizado teológicamente e interpretado la Biblia y la tradición cristiana desde una perspectiva liberadora hacia la mujer negra? Se hace necesario utilizar teorías feministas negras o mujerismo africano, para una crítica teológica que desafié las estructuras de poder dentro y fuera de la iglesia. Sin lugar a duda, la teología negra feminista necesita evaluar las instituciones eclesiásticas y sociales a la luz de valores como la identidad, la equidad y la comunidad. El criterio del reino de Dios para la mujer negra debe apuntar a una vida plena y digna. Si aplicamos el acercamiento de Martín Hoffmann a la teología negra feminista se puede decir que el reino de Dios para la mujer negra despunta y puede experimentar signos de libertad, paz, justicia y amor, como experiencias básicas que corresponden al Espíritu de Dios manifestado en Jesús. 

El paso de juzgar implica interpretar la realidad de opresión a la luz de la fe y la justicia, lo que en la teología feminista negra significa una lectura crítica de la Biblia, la tradición cristiana y la sociedad desde la perspectiva de las mujeres negras. Este aspecto es crucial para juzgar y generar nuevas interpretaciones teológicas que reflejen la dignidad y la resistencia de las mujeres negras. La imagen de Dios ha sido utilizada históricamente para justificar sistemas de opresión, la teología feminista negra propone al igual que la teología de la liberación una visión de Dios como libertador y compañero en la lucha, pero de la mujer negra. El juzgar implicaría una revisión de pasajes donde las mujeres marginadas, desempeñan roles claves en la historia de la salvación. En la Escritura tenemos mujeres como la esclava egipcia Agar, ella puede ser vista como esa figura de resistencia y revelación del Dios que se detiene, mira y conversa con una mujer esclava dándole una promesa. El Dios que libera a Agar, hoy desafía estructuras de poder dentro y fuera de la iglesia. El feminismo negro, pone en evidencia su inconformidad ante el feminismo blanco, porque la teología negra incorpora en su agenda la lucha contra la opresión racial, sexual y clasista; e introduce su propuesta basada en la intersección de los sistemas de opresión, simultáneos y múltiples.

Actuar: La praxis transformadora

El cuarto paso del círculo hermenéutico describe la praxis, como lo dice Ezequiel Martín Silva: “es la mediación práctica, y en cada una de las mediaciones anteriores se hace necesario disponer los medios e instrumentos adecuados para la construcción de la teología pastoral”. El actuar implica el promover espacios de diálogo para escuchar las necesidades de la mujer negra y promover liderazgo para mujeres negras en las iglesias y la sociedad. Es una participación constante en movimientos de justicia racial y de género. Es levantar la voz desde nuestros espacios para dar a conocer la teología que se identifica con nosotras como mujeres negras, nuestra historia, cultura y luchas. Solo así será posible crear narrativas que reflejen la espiritualidad y la identidad de las mujeres negras que han encontrado en el Dios de las Escrituras a su Dios. El Dios no solo de Abraham, Isaac y Jacob sino el Dios de las mujeres como la Cusita, Agar y muchas que han sido olvidadas y silenciadas. En muchas instituciones no es frecuente la presencia de personas de piel negra y menos aún de mujeres negras, en los puestos más altos de jerarquía, tampoco las iglesias cristianas acostumbran a convocar para sus puestos de dirigentes a personas cuyo color no se encuadre con los patrones dominantes, así lo comparte Paulo al narrar la realidad de Brasil.

Esta realidad se puede apreciar en toda Abya Yala. El actuar implica el bajar y encarnar el proceso de descubrimiento de una hermenéutica negra de la Biblia, enseñando al Dios que no hace acepción de personas. Una hermenéutica mujerista negra que enseñe el creer, el ver, el juzgar y el actuar como lo haría Jesús. Una actitud fundamental sería la del despojamiento y vestirse de amor al prójimo, siendo esta la mujer negra, el amor cómo lo enseña Jesús.

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Dra. ELENA VÁZQUEZ GONZÁLEZ es de nacionalidad cubana y actualmente reside en Guatemala.Desde el 2009 forma parte del cuerpo docente del Seminario Teológico Centroamericano SETECA. Es autora de varios libros y escritora de la revista digital “Entre niños”, ha desarrollado un amplio ministerio de exposición bíblica y teológica, impartiendo conferencias y predicaciones en distintas iglesias en Centro Abya Yala.