EL CAOS GENERATIVO: REFLEXIÓN DESDE EL GÉNESIS

Por Steve Privat

En la narración del Génesis, específicamente en la creación, Dios parte desde el desorden: “y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo” (Gn.1:2), este es uno de los mitos fundacionales más poderosos y universales en la historia de la humanidad. Desde una perspectiva antropológica, esta historia no solo tiene relevancia teológica sino también cultural y psicológica, ofreciendo una profunda comprensión de cómo los seres humanos han percibido y manejado el caos y el orden a lo largo de milenios.

En el mismo texto no nos relatan por qué todo era caos, pues ya el segundo verso del inicio de la Biblia nos menciona que hubo un momento en que todo estaba desordenado y vacío; pero no sabemos cómo se llegó a esa condición. Este misterio sobre el origen del caos nos deja reflexionando sobre la naturaleza de la existencia y su tendencia a veces inexplicable hacia el desorden. Nuestras vidas pueden tomar ese rumbo de manera inesperada. Nos encontramos viviendo en una aparente normalidad y, en un cerrar y abrir de ojos, nos vemos sumidos en un escenario similar al descrito en el Génesis: un vacío abrumador y un estado de desorden caótico. Es en estos momentos de crisis personal cuando la narrativa bíblica cobra un nuevo sentido y relevancia.

Los desafíos cotidianos, las pérdidas inesperadas y los cambios abruptos pueden dejarnos sintiéndonos desorientados y vacíos. Muchas veces, ante estos momentos de oscuridad, podemos quedarnos absorbidos por la desesperanza, incapaces de ver una salida o de reconocer algún potencial en ese estado caótico. Sin embargo, cuando Dios comenzó a trabajar en la creación, la tierra estaba desordenada y vacía. Esta imagen inicial del Génesis no es simplemente una descripción de un estado físico, sino una metáfora profunda que se puede aplicar a nuestras propias vidas. Nos recuerda que no importa cuán caótico o vacío pueda parecer nuestro mundo interior, hay siempre la posibilidad de transformación y renovación.

El relato bíblico nos muestra que la creación no fue un proceso instantáneo, sino una serie de pasos meticulosos y deliberados. Primero, Dios dijo: “Hágase la luz” (Gn.1:3), y la luz se hizo. Este acto de traer luz a la oscuridad es simbólico de la claridad y la dirección que se introduce en una situación caótica. Cuando nos encontramos en medio de la confusión y el vacío, el primer paso hacia la transformación es permitir que la luz de la verdad y la esperanza ilumine nuestras vidas. Esta luz puede venir en muchas formas: la sabiduría de un mentor, la comprensión profunda de una experiencia dolorosa, o la guía espiritual que nos brinda una nueva perspectiva.

Después de la creación de la luz, Dios separó las aguas de los cielos y las aguas de la tierra (Gn.1:6-7). Este acto de separación y organización es crucial para la creación de un mundo habitable. En nuestras vidas, este paso puede reflejarse en la necesidad de poner límites, de ordenar nuestras prioridades y de establecer un sentido de propósito. Separar lo que es valioso de lo que no lo es, identificar nuestras metas y trabajar hacia ellas con determinación, nos permite transformar el caos en orden.

El siguiente paso en la narrativa de la creación es la aparición de la tierra seca y la vegetación (Gn.1:9-12). Aquí, Dios no solo crea un espacio habitable, sino que también introduce la vida y la capacidad de crecimiento. Este es un recordatorio poderoso de que no solo necesitamos orden, sino también la capacidad de florecer y desarrollarnos. En la vida humana, esto puede significar nutrir nuestras pasiones, desarrollar nuestras habilidades y cultivar relaciones significativas. Es el proceso de descubrir y alimentar lo que nos da vida, lo que nos llena de propósito y alegría.

A medida que avanza la creación, vemos la introducción de los cuerpos celestes (Gn.1:14), los animales (Gn. 1:20-21; 24-25) y, finalmente, los seres humanos (Gn.1:26). Cada uno de estos elementos añade complejidad y belleza al mundo, transformándolo de un estado de desorden y vacío a uno de armonía y plenitud. En nuestras propias vidas, esto nos recuerda que la transformación no es un proceso solitario. Involucra la interacción con otros, la creación de conexiones significativas y la contribución al bienestar de la comunidad. Al igual que la creación del mundo, nuestras vidas pueden alcanzar un estado de plenitud y belleza a través de la colaboración y la interdependencia.

El proceso de la creación culmina con Dios viendo todo lo que había hecho y declarando que era “bueno en gran manera” (Gn.1:31). Este es un momento de satisfacción y realización, donde el trabajo arduo y la dedicación culminan en un resultado que supera todas las expectativas. En la vida humana, alcanzar este punto puede parecer una tarea monumental, especialmente cuando estamos atrapados en el desorden y el vacío. Sin embargo, la historia de la creación nos enseña que, con paciencia, fe y esfuerzo, es posible transformar cualquier situación en algo extraordinario.

Es importante recordar que este proceso de transformación no es lineal ni exento de dificultades. A lo largo de nuestras vidas, enfrentaremos desafíos y retrocesos que pueden hacernos dudar de nuestra capacidad para crear algo “bueno en gran manera” (Gn.1:31). Sin embargo, en muchas ocasiones, nuestras vidas pueden sentirse de esta manera. Los retos, las pérdidas, las dudas y los fracasos pueden dejar nuestro corazón desordenado, y a menudo, experimentamos un vacío que parece insuperable. Es en estos momentos cuando la narrativa de la creación se vuelve especialmente relevante y consoladora.

La historia del Génesis nos enseña que Dios no se asusta ante el caos, pues “su espíritu se movía sobre la faz de las aguas” (Gn.1:2). No se desanima por el desorden. En lugar de eso, comienza su obra creativa precisamente en medio de ese desorden y vacío. La creación de la luz, la separación de las aguas, el surgimiento de la vida y la belleza, todo empieza desde un punto de caos total. Esta verdad es una fuente de esperanza, sugiriendo que no importa cuán desordenadas o vacías sean nuestras vidas, Dios tiene el poder y la intención de crear algo bueno y hermoso en medio de ello.

Cuando reflexionamos sobre nuestros propios mierderos – esos momentos en que nuestra vida parece ser un caos absoluto – es crucial recordar que estos no son puntos finales, sino puntos de partida. La obra de Dios en la creación nos muestra que el desorden no es un estado permanente, sino una fase transitoria. El vacío puede ser doloroso, pero también es un espacio donde algo nuevo puede nacer. Al igual que la tierra al principio de los tiempos, nuestras vidas pueden ser moldeadas, llenadas y transformadas.

La promesa de la creación es que el final de la obra de Dios siempre es algo “bueno en gran manera”. Esto no significa que todos los problemas desaparezcan mágicamente o que la vida se convierta en una sucesión ininterrumpida de alegrías. Más bien, sugiere que, a pesar de los desafíos y las dificultades, el resultado final de la intervención divina será algo que vale la pena, algo que trasciende nuestro entendimiento y expectativas.

Esta perspectiva puede cambiar radicalmente nuestra forma de ver las dificultades. En lugar de ver el desorden y el vacío como una señal de fracaso, podemos verlos como una oportunidad para la creación divina. Cada caos, cada vacío, es una oportunidad para que algo nuevo y maravilloso emerja. Es un recordatorio de que Dios no solo ve nuestras vidas en su estado actual, sino en el potencial de lo que pueden llegar a ser.

La narrativa de la creación también nos invita a participar en este proceso. No somos simplemente observadores pasivos. Se nos llama a ser co-creadores, a colaborar con Dios en la transformación de nuestras vidas y del mundo que nos rodea. Esto implica fe, paciencia y la disposición a ver más allá del caos presente hacia la posibilidad de un futuro redimido y lleno de propósito.

En última instancia, la historia de la creación es una invitación a la esperanza. No importa cuán desordenada o vacía sea nuestra situación actual, hay siempre la posibilidad de renovación. Dios tiene la capacidad de tomar el caos y transformarlo en cosmos, de llenar el vacío con vida y propósito. Y así como el Génesis concluye con la declaración de que todo era “bueno en gran manera”, podemos confiar en que, a través de la intervención divina, el final de nuestra historia también será bueno en gran manera. Esta es la promesa que nos sostiene, la luz que brilla en la oscuridad de nuestro desorden y vacío, guiándonos hacia un futuro lleno de esperanza y belleza.

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Steve Privat: Activista peruano por la justicia climática. Estudiante de antropología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Mulheres fazendo Teologia na África

As 10 teólogas africanas que você precisa conhecer

Por Yenny Delgado e Aline Frutuoso

Nos estudos teológicos contemporâneos, a voz e o impacto das teólogas africanas têm sido fundamentais na redefinição de paradigmas religiosos e éticos em todo o mundo. Suas contribuições não apenas enriquecem a teologia com perspectivas historicamente marginalizadas, mas também desafiam e transformam as estruturas de poder dentro das comunidades de fé.

O trabalho teológico das mulheres visibiliza e denuncia, bem como investiga e ensina em favor da justiça social para compreender as intersecções entre práticas espirituais, construções de gênero, sexo, etnia e justiça social, que se entrelaçam para aprofundar e enriquecer a reflexão teológica das mulheres.

A seguir, apresentamos as 10 teólogas africanas mais inspiradoras. Cada uma delas não apenas ampliam o cânon teológico, como também motivam e capacitam a uma nova geração de acadêmicas e crentes a pensar criticamente sobre o fazer teológico das mulheres no seio da igreja e da sociedade.

  1. Mercy Amba Oduyoye (Gana)

Mercy Amba Oduyoye, nascida em Gana em 1933, é uma acadêmica, teóloga e ativista conhecida como a “mãe das teologias das mulheres africanas”. Foi educada nas escolas metodistas e depois estudou na Faculdade de Tecnologia Kumasi. Fez seu mestrado em Teologia Sagrada na Universidade de Cambridge. Oduyoye foi a primeira mulher na África a ter um título universitário em Teologia e com esta formação ensinou em diversas universidades na África, como Cidade do Cabo e Nairobi. Além disso, foi professora visitante na Universidade de Gana e em instituições nos Países Baixos, África do Sul e Estados Unidos.

Éfundadora do Círculo de Teólogas Africanas e diretora fundadora do Instituto de Mulheres na Religião e Cultura do Seminário Teológico Trinity em Legon, Gana. Alcançou avanços significativos nas discussões teológicas e éticas contemporâneas. Mercy, é uma teóloga influente na compreensão da espiritualidade africana e na defesa dos direitos das mulheres.

Publicações:

 “Contas e fios: reflexões de uma mulher africana sobre o cristianismo na África.”.

  1. Musa W. Dube (Botsuana)

Musa W. Dube é uma acadêmica, teóloga e ativista de Botsuana. Ela obteve seu doutorado em Novo Testamento pela Vanderbilt University em Nashville, Estados Unidos. Musa é professora de Novo Testamento na Universidade do Botswana e é amplamente reconhecida pelas suas contribuições à teologia feminista e pós-colonial. O seu trabalho sobre a interpretação bíblica a partir de uma perspectiva africana tem sido influente em ambientes acadêmicos e práticos. Ela é a coordenadora geral do Círculo de Teólogos Africanas Preocupadas. As suas contribuições para a descolonização da teologia e a sua defesa da justiça de gênero fizeram avanços significativos nas discussões teológicas e éticas contemporâneas. Vencedora do Prêmio Gutenberg Ensino (2017) da Universidade Gutenberg, Alemanha.

Musa trabalha arduamente e consistentemente na intersecção de gênero, raça, etnia e ideologia colonial e no seu impacto na produção e uso de textos bíblicos na história. Explorou formas de ler a Bíblia para uma resposta eficaz no contexto do VIH/SIDA, integrando o género e desafiando as instituições teológicas a reverem o seu currículo. Ele é um membro ativo da Igreja Metodista Unida e da Sociedade de Literatura Bíblica.

Publicações:

“Interpretação Feminista Pós-colonial da Bíblia.” (Chalice Press, 2000)

“A Bíblia sobre HIV e AIDS: alguns ensaios selecionados.” (Scranton Press, 2008)

3. Isabel Apawo Phiri (Malauí)

Isabel Apawo Phiri é uma acadêmica, teóloga e ativista do Malawi. Obteve seu doutorado em Teologia pela Universidade de Cambridge, Reino Unido. Phiri é conhecida pelo seu trabalho em teologia feminista africana, estudos de gênero e justiça social no contexto africano. Ela trabalhou em diversas instituições acadêmicas e é amplamente reconhecida por suas contribuições à teologia e à defesa dos direitos das mulheres.

Ela é Secretária Geral Adjunta para Testemunho Público e Diaconia do Conselho Mundial de Igrejas. Professora de Teologia Africana e Reitora da Escola de Religião, Filosofia e Clássicos da Universidade de KwaZulu-Natal. Isabel é uma figura proeminente na teologia africana contemporânea e o seu trabalho tem sido fundamental para o avanço das discussões sobre gênero e religião na África.

Publicações:

“Mulheres africanas, religião e saúde: ensaios em homenagem à misericórdia” (Coeditora).

  1. Musimbi Kanyoro (Quênia)

Musimbi Kanyoro é um acadêmico, teólogo e ativista queniano. Ela obteve seu doutorado em Teologia Feminista pelo San Francisco Theological Seminary, Estados Unidos. Musimbi é reconhecida pelas suas contribuições significativas para a teologia feminista africana e pelo seu trabalho incansável na defesa dos direitos das mulheres e da justiça social. Ocupou posições de liderança em diversas organizações internacionais e continua a ser uma voz influente no campo da teologia e dos estudos de gênero.

Ela foi diretora executiva da Associação Cristã Mundial de Jovens Mulheres (YWCA) e secretária geral da Federação Luterana Mundial por vários anos. Ela tem sido uma figura chave na promoção da justiça de género e dos direitos das mulheres em contextos religiosos e seculares. Seu trabalho abordou questões críticas como saúde, direitos reprodutivos e empoderamento das mulheres.

Publicações:

“Apresentando a Hermenêutica Cultural Feminista: Uma Perspectiva Africana.”

  1. Oluwatomisin Olayinka Oredein (Nigéria)

Oluwatomisin Olayinka Oredein é uma acadêmica e teóloga nigeriana. Ela obteve seu doutorado em Teologia e Estudos de Gênero pela Duke University, Estados Unidos. Oredein é reconhecida pelas suas contribuições para a teologia feminista africana e pelo seu trabalho na intersecção de género, raça e religião em contextos africanos e diaspóricos. Ele lecionou em diversas instituições acadêmicas e é uma voz respeitada nos estudos teológicos contemporâneos.

Vencedora inaugural do Prêmio Notre Dame de Imprensa pelo seu livro: “A Teologia da Misericórdia Amba Oduyoye: Ecumenismo, Feminismo e Prática Comunal”. Recebeu o prêmio Louise Clark Brittan Endowed Docente de Excelência no Ensino. Ela abordou criticamente a teologia a partir de perspectivas mulheristas e pós-coloniais. Seu trabalho influenciou a compreensão de como as identidades raciais e de gênero afetam as práticas religiosas e teológicas.

Publicações:

“Teopoética em cores: abordagens incorporadas no discurso teológico”.

  1. Léocadie Lushombo (Congo)

Léocadie Lushombo é uma teóloga consagrada, membro da Instituição Teresiana. Ela obteve seu doutorado em Ética Teológica pelo Boston College, Estados Unidos, e possui vários mestrados em ética teológica, desenvolvimento sustentável e economia e desenvolvimento. A sua principal área de investigação é a ética cristã, com foco na teologia política, teologia descolonial e da libertação, economia católica e pensamento social, ética teológica africana e inculturação, não-violência e ética da paz justa. É consultora e formadora em questões de justiça, paz e gênero na África Central e em Abya Yala.

Publicações:

“Uma Ética Cristã e Africana da Participação Política das Mulheres: Vivendo como Seres Ressuscitados” (2023).

“Teologias das Mulheres Africanas” (2023).

  1. Kate Coleman (Gana)

Kate Coleman é teóloga e ministra. Ela nasceu em Gana e mudou-se para a Inglaterra, onde se tornou a primeira mulher africana a ser ministra batista credenciada e ordenada. Mais tarde, tornou-se a primeira mulher africana presidente da União Baptista (2006-2007).

Ele fundou a Next Leadership, uma organização dedicada ao desenvolvimento de liderança em diversas áreas e especialmente na igreja. Em 2017, ela foi reconhecida como uma das 20 líderes negras cristãs mais influentes do Reino Unido.

Publicações:

“7 pecados capitais das mulheres na liderança” (2010).

  1. Elizabeth W. Mburu (Quênia)

Elizabeth W. Mburu é uma teóloga queniana que ensina Novo Testamento e Grego na Internationale Leadership University, na África internacional University e na Pan África Christian University em Nairobi. Ele obteve um Mestrado em Divindade pela Escola Internacional de Teologia de Nairobi e um Mestrado em Teologia Sagrada pelo Seminário Batista do Noroeste. Concluiu seu doutorado em Novo Testamento no Southeastern Baptist Theological Seminary, nos Estados Unidos.

Atualmente é professora de Novo Testamento e Grego em diversas universidades de Nairóbi.

Publicações:

“Hermenêutica africana” (2019)

“Qumran e as origens da língua e simbolismo joaninos” (2010).

  1. Loreen Maseno. (Quênia)

Loreen Maseno obteve seu doutorado pela Universidade de Oslo, Noruega, em um programa acadêmico interdisciplinar que abrange estudos de parentesco, teologia e gênero. A sua investigação de pós-graduação concentrou-se em estudos etnográficos entre o povo Abanyole da zona rural do oeste do Quênia.

Ao regressar ao Quênia, se deparou com um acesso limitado às bases de dados online, mas o programa HRAF Global Scholars deu-lhe acesso a um extenso repositório de informação etnográfica e arqueológica, que utiliza para citações em publicações de investigação e para ministrar cursos de pós-graduação. Ela é professora sênior do Departamento de Religião, Teologia e Filosofia da Universidade Maseno.

Publicações:

“Mulheres nas religiões: patriarcado, feminismo e o papel das mulheres em religiões mundiais selecionadas” Oregón, EE. UU.: Wipf y Stock (2019).

  1. Teresa Okure (Nigeria)

Teresa Okure é uma freira católica nigeriana e a primeira africana a tornar-se membro da Companhia do Santo Menino Jesus. Ela é professora residente no Departamento de Teologia Bíblica do Instituto Católico da África Ocidental em Port Harcourt, Nigéria, onde leciona Novo Testamento e Hermenêutica de Gênero desde 1999. Ela obteve seu doutorado na Universidade Fordham e foi mencionada como possível candidata. para a nomeação de cardeal pelo Papa Francisco em 2013.

Reitora Acadêmica e Reitora de Assuntos Estudantis do Instituto Católico da África Ocidental. Membro de diversas associações teológicas e bíblicas nacionais e internacionais. Presidente Fundador da Associação Bíblica Católica da Nigéria. Estudioso bíblico reconhecido com inúmeras conferências proferidas.

Publicações:

Ela é coeditora da série de comentários bíblicos Texts @ Contexts (2010-) y Global Bible Commentary (2004).

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Aline Frutuoso

Economista e teóloga brasileira. Doutoranda em Ciências da Religião pela Pontifícia Universidade Católica de São Paulo. Membro do Movimento Evangélico Negro e da Rede Teomulher. Ela escreve sobre teologia feminista negra, mulherismo e descolonização.

Yenny Delgado

Psicóloga e teóloga peruana. É doutoranda em Psicologia da Religião na Universidade de Lausanne. É a organizadora do Mulheres Fazendo Teologia em Abya Yala e diretora da Publica Theology. Ela desempenha um papel fundamental na promoção de diálogos que amplificam as vozes das mulheres e promovem a reflexão mulheristas e descolonial.

Mujeres Haciendo Teología en África

Las 10 teólogas africanas que debes conocer

Por Yenny Delgado y Aline Frutuoso

En los estudios teológicos contemporáneos, la voz y el impacto de las teólogas africanas han sido fundamentales en la redefinición de paradigmas religiosos y éticos en todo el mundo. Sus contribuciones no solo enriquecen la teología con perspectivas históricamente marginadas, sino que también desafían y transforman las estructuras de poder dentro de las comunidades de fe.

El trabajo teológico de las mujeres visibiliza y denuncia, así como investiga y enseña en favor de la justicia social para comprender las intersecciones entre prácticas espirituales, construcciones de género, sexo, etnicidad y justicia social, que se entrelazan para profundizar y enriquecer la reflexión teológico de las mujeres.

A continuación, les presentamos a las 10 teólogas africanas más inspiradoras. Cada una de ellas no solo amplía el canon teológico, sino que también motivan y capacitan a una nueva generación de académicas y creyentes a pensar críticamente sobre el quehacer teológico de las mujeres en el corazón de la iglesia y sociedad.

  1. Mercy Amba Oduyoye (Ghana)

Mercy Amba Oduyoye, nacida en Ghana en 1933, es una académica, teóloga y activista conocida como la “madre de las teologías de las mujeres africanas”. Fue educada en las escuelas metodistas y luego cursó estudios en la Facultad de Tecnología Kumasi. Obtuvo su maestría en Teología Sagrada de la Universidad de Cambridge. Oduyoye ha sido la primera mujer en África en obtener un título universitario en Teología y con esta formación enseñó en diversas universidades en África, como Ciudad del Cabo y Nairobi. Además, ha sido profesora visitante en la Universidad de Ghana y en instituciones en los Países Bajos, Sudáfrica y Estados Unidos.

Es fundadora del Círculo de Teólogas Africanas y directora fundadora del Instituto de Mujeres en Religión y Cultura del Seminario Teológico Trinity en Legon, Ghana. Ha logrado avances significativos en las discusiones teológicas y éticas contemporáneas. Mercy, es una teóloga influyente en la comprensión de la espiritualidad africana y la defensa de los derechos de las mujeres.

Publicaciones:

 “Cuentas e hilos: reflexiones de una mujer africana sobre el cristianismo en África”.

  1. Musa W. Dube (Botsuana)

Musa W. Dube es una académica, teóloga y activista de Botsuana. Obtuvo su doctorado en Nuevo Testamento de la Universidad de Vanderbilt en Nashville, Estados Unidos. Musa es profesora de Nuevo Testamento en la Universidad de Botsuana y es ampliamente reconocida por sus contribuciones a la teología feminista y poscolonial. Su trabajo sobre la interpretación bíblica desde una perspectiva africana ha sido influyente en entornos académicos y prácticos. Es la coordinadora general del Círculo de Teólogas Africanas Preocupadas. Sus contribuciones a la descolonización de la teología y su defensa de la justicia de género han logrado avances significativos en las discusiones teológicas y éticas contemporáneas. Ganadora del Premio Gutenberg de Ensino (2017) de la Universidad de Gutenberg, Alemania.

Musa tiene una labor ardua y consistentemente en la intersección de género, raza, etnia e ideología colonial y su impacto en la producción y uso de textos bíblicos en la historia. Exploró formas de leer la Biblia para una respuesta eficaz en el contexto del VIH/SIDA, integrando el género y desafiando las instituciones teológicas a revisar su currículo. Es miembro activo de la Iglesia Metodista Unida y de la Sociedad de Literatura Bíblica.

Publicaciones:

“Interpretación feminista poscolonial de la Biblia”. (Chalice Press, 2000)

“La Biblia sobre el VIH y el SIDA: algunos ensayos seleccionados”. (Scranton Press, 2008)

3. Isabel Apawo Phiri (Malauí)

Isabel Apawo Phiri es una académica, teóloga y activista malauí. Obtuvo su doctorado en Teología de la Universidad de Cambridge, Reino Unido. Phiri es conocida por su trabajo en teología feminista africana, estudios de género y justicia social en el contexto africano. Ha trabajado en diversas instituciones académicas y es ampliamente reconocida por sus contribuciones a la teología y su defensa de los derechos de las mujeres.

Es Secretaria General Adjunta para Testimonio Público y Diaconía por el Consejo Mundial de Iglesias. Profesora de Teología Africana y decana de la Escuela de Religión, Filosofía y Clásicos de la Universidad de KwaZulu-Natal. Isabel es una figura prominente en la teología africana contemporánea, y su trabajo ha sido fundamental para avanzar en las discusiones sobre género y religión en África.

Publicaciones:

“Mujeres africanas, religión y salud: ensayos en honor a la misericordia” (Coeditora).

  1. Musimbi Kanyoro (Kenia)

Musimbi Kanyoro es una académica, teóloga y activista keniana. Obtuvo su doctorado en Teología Feminista en el Seminario Teológico de San Francisco, Estados Unidos. Musimbi es reconocida por sus importantes contribuciones a la teología feminista africana y por su incansable trabajo en defensa de los derechos de las mujeres y la justicia social. Ha ocupado cargos de liderazgo en varias organizaciones internacionales y sigue siendo una voz influyente en el campo de la teología y los estudios de género.

Fue directora ejecutiva de la Asociación Mundial de Mujeres Jóvenes Cristianas (YWCA) y, secretaria general de la Federación Luterana Mundial por varios años. Ha sido una figura clave en la promoción de la justicia de género y los derechos de las mujeres tanto en contextos religiosos como seculares. Su trabajo ha abordado temas críticos como la salud, los derechos reproductivos y el empoderamiento de las mujeres

Publicaciones:

“Presentación de la hermenéutica cultural feminista: una perspectiva africana”.

  1. Oluwatomisin Olayinka Oredein (Nigeria)

Oluwatomisin Olayinka Oredein es una académica y teóloga nigeriana. Obtuvo su doctorado en Teología y Estudios de Género en la Universidad de Duke, Estados Unidos. Oredein es reconocida por sus contribuciones a la teología feminista africana y por su trabajo en la intersección de género, raza y religión en contextos africanos y diaspóricos. Ha enseñado en varias instituciones académicas y es una voz respetada en los estudios teológicos contemporáneos.

Ganadora inaugural del Premio Notre Dame Press por su libro: “A Teologia da Misericordia Amba Oduyoye: Ecumenismo, Feminismo e Práctica Comunal”. Recibió el premio Louise Clark Brittan Endowed Docente de Excelencia en Ensino. Ha abordado críticamente la teología desde perspectivas mujerista y poscoloniales. Su trabajo ha influenciado la comprensión de cómo las identidades de género y raciales afectan las prácticas religiosas y teológicas

Publicaciones:

“Teo poética en color: enfoques incorporados en el discurso teológico”.

6. Léocadie Lushombo (Congo)

Léocadie Lushombo es una teóloga consagrada, miembro de la Institución Teresiana. Obtuvo su Doctorado en Ética Teológica en Boston College, Estados Unidos, y posee varias maestrías en ética teológica, desarrollo sostenible, y economía y desarrollo. Su área de investigación principal es la ética cristiana, con un enfoque en teología política, teología decolonial y de la liberación, economía y pensamiento social católico, ética teológica africana e inculturación, no violencia y ética de la paz justa. Es consultora y formadora en temas de justicia, paz y género en África Central y Abya Yala.

Publicaciones:

Una ética cristiana y africana de la participación política de las mujeres: vivir como seres resucitados” (2023).

“Teologías de las mujeres africanas” (2023).

7. Kate Coleman (Ghana)

Kate Coleman es teóloga y ministra. Nació en Ghana y se trasladó a Inglaterra, donde se convirtió en la primera mujer africana en ser ministra bautista acreditada y ser ordenada. Más tarde, se convirtió en la primera mujer africana presidenta de la Unión Bautista (2006-2007).

Fundó Next Leadership, una organización dedicada a desarrollar el liderazgo en diversos ámbitos y sobre todo en la iglesia. En 2017 fue reconocida como una de las 20 mujeres líderes cristianas negras más influyentes del Reino Unido.

Publicaciones:

“7 pecados capitales de las mujeres en el liderazgo” (2010).

8. Elizabeth W. Mburu (Kenia)

Elizabeth W. Mburu es una teóloga keniana que ejerce como profesora de Nuevo Testamento y griego en la International Leadership University, África International University y Pan África Christian University en Nairobi. Obtuvo una Maestría en Divinidad de la Escuela Internacional de Teología de Nairobi y una Maestría en Teología Sagrada del Seminario Bautista del Noroeste. Completó su doctorado en Nuevo Testamento en el Southeastern Baptist Theological Seminary en los Estados Unidos.

Actualmente es profesora de Nuevo Testamento y griego en varias universidades de Nairobi.

Publicaciones:

“Hermenéutica africana” (2019)

“Qumran y los orígenes del lenguaje y el simbolismo juaninos” (2010).

9. Loreen Maseno. (Kenia)

Loreen Maseno obtuvo su doctorado de la Universidad de Oslo, Noruega, en un programa académico interdisciplinario que cubre estudios de parentesco, teología y género. Su investigación de posgrado se centró en estudios etnográficos entre el pueblo Abanyole de la zona rural del oeste de Kenia.

Tras su regreso a Kenia, se enfrentó a un acceso limitado a bases de datos en línea, pero el programa HRAF Global Scholars le brindó acceso a un extenso depósito de información etnográfica y arqueológica, el cual utiliza para citas en publicaciones de investigación y para impartir cursos de posgrado. Es profesora titular del Departamento de Religión, Teología y Filosofía de la Universidad de Maseno.

Publicaciones:

“Mujeres dentro de las religiones: patriarcado, feminismo y el papel de mujeres en religiones mundiales seleccionadas”  (2019).

10. Teresa Okure (Nigeria)

Teresa Okure es una monja católica nigeriana y la primera africana en convertirse en miembro de la Compañía del Santo Niño Jesús. Es profesora residente del Departamento de Teología Bíblica del Instituto Católico de África Occidental en Port Harcourt, Nigeria, donde enseña Nuevo Testamento y Hermenéutica de Género desde 1999. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Fordham y fue mencionada como posible candidata para el nombramiento de cardenal por el Papa Francisco en 2013.

Decana académica y decana de asuntos estudiantiles en el Instituto Católico de África Occidental. Miembro de varias asociaciones teológicas y bíblicas nacionales e internacionales. Presidenta fundadora de la Asociación Bíblica Católica de Nigeria. Reconocida biblista con numerosas conferencias impartidas.

Publicaciones:

Es Coeditora de la serie de comentarios bíblicos “Texts @ Contexts” (2010-) y “Global Bible Commentary” (2004).

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Aline Frutuoso

Economista y teóloga brasileña. Estudiante de Doctorado en Ciencias Religiosas en la Pontificia Universidad Católica de São Paulo. Miembro del Movimiento Evangélico Negro y de la Red Teomulher. Escribe sobre teología feminista negra, mujerismo y descolonización.

Yenny Delgado

Psicóloga y teóloga peruana. Es candidata doctoral en Psicología de la Religión en la Universidad de Lausana. Es convocante de Mujeres Haciendo Teología en Abya Yala y directora de Publica Theology. Escribe sobre teología publica, mujerismo y feminismo descolonial.

Women’s Body

A Theological Reflection on Menstruation

Women worldwide continue to be stigmatized, excluded, and discriminated against simply because of the lack of understanding of women’s natural body cycle. Unfortunately, menstruation is still considered unspeakable in polite conversation or society in general. This has been made even more prescient in light of the recent shortages and price hikes for tampons and sanitary napkins here in the United States. Even though, as a society is still great hesitancy and silence with the idea of the monthly regulatory cycle of women because the idea of seeing blood is considered dirty, impure, and painful. Why keep a stigma on a natural women bodily function?

Let’s talk about bleeding as sacred, not stigmatization

Our grandmothers, mothers, and daughters share ancestral wisdom on caring for our bodies during a menstrual cycle. Still, we often only talk about it when girls start menstruating. We share recipes for healing infusions in case of pain, how nourishment and food can heal, and preparing infusions to have balance, rest, and massage the lower area in distress. However, in patriarchal societies, the stigma closes the doors to sharing with our fathers, brothers, and later partners and husbands out of this feeling of shame. Instead of being treated positively in educating men about the menstrual cycle, women and this biological process are relegated to see how they solve their menstruation cycle alone.

Women’s body has a natural women’s cycle that allows women to be co-creators of life to the new generations. Women start their menstruation cycle around age 12, some earlier, some later in life, and menstruate for around 37 to 43 years.

The cycle is interrupted for diverse motives; a big one is considered a miracle to conceive the beginning of a new life. Pregnancy is the conception of a new life in development. It means new life for the next generation. The embryo, around week 12, is defined with chromosomes. A baby with XY chromosomes will be considered a male with no ability to reproduce or have a menstrual cycle. A baby with chromosomes XX will complete the developed reproductive system, with the uterus and ovaries with six to seven million eggs that develop around week 20 in the womb. At this moment, the life of a baby girl and the mother relate to the miracle of continued humanity.

Women are more than long hair, breasts, hips, and vagina. Focusing on only the external appearance of women’s bodies reduces the understanding of who women are and our decisive role in society as a co-creator of life. Women face possible bleeding risks due to their physical well-being, depending on the different stages of their lives. We should not be embarrassed about what happens to us each menstrual cycle. Abnormal vaginal bleeding has several causes, including endometrial polyps, fibroids, uterus infection, abortion, ectopic pregnancy, miscarriage, and cervical cancer, among other complications. All these ills are specific to women, and we are often unaware of all possible medical conditions.

Millennials of the ancestral menstrual cycle are reduced to using pills and tampons without considering that the blood cycle carries harmony and balance in a woman’s life. In the middle of this natural process of life, women struggle to be behind and punished. Many women do not have the economy to buy monthly pads or pay medical attention if needed.In silence, many women die because of complications and a lack of understanding about our uterus, ovaries, and women’s functionality reproductive system.

From a theological perspective, as a church, we have also been silent on the bodily function of women. The complications each woman has and how to assume them have been limited primarily to punitive text. We read in Genesis 3: 16, “To the woman he said: —I will increase your pains when you have children, and with pain, you will give birth to them. But your desire will take you to your husband, and he will have authority over you.” The curse states that the pain experienced by the woman is due to original sin. However, Jesus and his healing found in Luke 8:43-48 helps to bring menstruation and bleeding out of the shadows.  We read: “There was a woman who had suffered from a hemorrhage for twelve years; and although she had spent all she had on doctors, no one could cure her. She came up behind Jesus and touched the edge of his clothes, and immediately the bleeding stopped.”

We focus on menstruation pain, pregnancy, and childbirth as a punishment women experience when both can also be read as a lack of social understanding and medical care. The pain of a woman suffering from bleeding for 12 years shows a difficult situation in her uterus and ovaries; her reproductive system needs attention and health and should never be seen as a punishment. It is also a social context of discrimination against women’s bodies.

In this story of Luke, we do not know the woman’s name, age, or other physical conditions of this woman who bled for so many years. Confined to anonymity, we can assume that her blood loss was due to a disease in her uterus or her ovaries, which caused low levels of iron, leading to a lack of iron, anemia, and profound fatigue. Jesus’ miracle removes the social vilification the woman had endured because of her persistent bleeding. This woman shows us the courage to reach out and touch Jesus’ dress to be healed. In this act, Jesus returned her to society with health and courage. The woman comes out of the cover-up and the shame for her physical condition stigmas of complications to a menstruation cycle that needs attention.

Still today, women face various situations due to their condition of being a woman. However, we do not fully understand or embrace our body’s biological function, which is essential to assume a positive and healthy relationship with our body. It is necessary to create a process of support and teach the next generations about what are women’s bodies and women’s cycle are very important to care.

I believe if all women unite and speak openly about our menstruation cycle, we will start channeling a more empowering view of women’s bodies. It is time to speak up and provide resources, education, and accessible medical attention to all women to ensure that menstruation can be a healthy and safe part of our life.

Here are some steps to move forward on reaffirming positivity in women’s cycle:

– Embrace your menstrual cycle with love and pride.
– Reaffirm women’s natural cycle as a women’s power of life.
– Talk about menstruation in your cycles of friends to promote ending the stigma and discrimination.
– Share your healthy practices with other women and girls.
– Donate and support initiatives to provide education about menstruation and care practices.

Storytelling With the Divine Feminine: A Powerful Pastoral Narrative

By Samantha N. Mayne

Storytelling is just as powerful as preaching. Pastorally, the capacity to tell myself and others a story that differs from an imposed narrative is essential for survival. Many of us are excluded from the pulpit and invisibilized in the academy. In these spaces, we are forced to accept narratives that actively contribute to our erasure to be pronounced competent. I use storytelling via pastoral en conjunto (together) to highlight the presence of the Divine Feminine in everyday life.

Storytelling with the Divine Feminine can weave together cultural memory, spirituality, and identity from a perspective that de-centers a white supremacist, hetero-patriarchal god. This way of doing pastoral en conjunto can also allow us to do theology in a manner that honors our cultural place within the Christ consciousness- rather than erase it in favor of only one narrative. The braiding of mythologies, theological concepts, and my nepantlera approach to spirituality has resulted in the following excerpt. Las diosas (The Divine Feminine) feature at its center and they do things differently. 

Y así fue…
Two thousand years ago, las diosas ( the feminine divine)got together and came before the Great Wisdom of
the Universe.
“Ey,” they said. “We want to make…a womxn.”
“Holaaaa mamas,” came a voice. Las diosas turned to see the most macho of machitos sauntering into Sabiduria’s throne room. Coatlicue’s snakes hissed, and Bast bared her teeth.
It was the male god built on the violation of womxn.
“Don’t mind him,” Sabiduria said, “I let him in, I was reminiscing about that time with Job.”
Side-eyeing the macho machito, they looked at the Maker of the Universe and asked, “Can’t you get rid of him?”
Sabiduria sighed. “Mira, mijas, I wish I could- but he is not even a part of creation, he purely lives in the minds of men, and even they don’t like him.”
“Ugh.” Coyolxauhqui muttered.
“Ey, but he has nice pecs.” Tia Venus whispered.
“I wish I could grind up pecs like that…” Cihuacoatl said wistfully, looking down at her
molcajete.
“The point is-” Artemis butted in, redirecting because she’s helpful like that,“-we want to make a woman.”
“Ah sí?” Sabiduria looked pensive.
“We want to make someone who has the capacity to withstand all that HE-” Inanna waggled her eyebrows at the macho machito, “brings.”
“She will have something from each of us,” Tonantzin interjected. “So that even though HE spreads,” she glared disgustedly at the macho machito, “everywhere he goes, there will be an element of us. It will be as though he comes from us, and that is how we will be his undoing.”
Sabiduria’s eyes glowed with the light of one thousand stars, and galaxies swirled around the throne room, wrapping each of the goddesses in light. “So be it mijas. You have my permission. Go.”
“I love it when Sabiduria does that…” Astarte said to herself, lost in the great expanse of stars swirling around her.
So it was that las diosas got together and forged a baby girl. They made a pact, each swearing that they were committed to raising her, on top of choosing the earthly parents they would give her to. As to where they were going to send her, well, that was a no-brainer.
“The macho machito has occupied Astarte’s, Hera’s, Isis’s, Inanna’s, and Brigid’s territories with his Roman empire.” Coyolxauhqui said. “We must send her there.”
“Are you sure?” Artemis looked concerned. “It seems like Huitzilopochtli’s getting ideas…”
“I will handle Huitzilopochtli.” Coatlicue said firmly.
So to a town called Nazareth in Inanna’s and Astarte’s territory, the baby girl went, and
they called her…Mariam.
Per the pact las diosas had made, Mariam’s childhood was full of goddess schooling. When she was three, Chalchiutlicue taught her the ways of water.
“No Mariam, not like that,” Chalchiutlicue sighed, “Mira, you touch the water, like this.” As she touched the water, it shimmered and danced. “And now you say…” “SHALOM! BE STILL!” the little girl cried out enthusiastically. The water became still as
glass.
“Very good, mama!” Chalchiutlicue nodded. “Okay, now, you walk.” Mariam put her little
baby hands in the goddess’s palms, and slowly, slowly, she put one foot in front of the other, walking on the River Jordan.
“¡Mira! No qué no!” Chalchiutlicue smiled proudly.
“Tlazocamati, Chalchiutlicue.” Mariam said suddenly, hugging the goddess’s legs with her chubby baby arms. Chalchiutlicue’s eyes filled with gratitude spilling over.
“You’re welcome, mama.”
When Mariam turned ten and got her first period, Coyolxauhqui, Artemis, and Diana told her about the sacredness of the moonblood and how virginity meant that she was a sexually sovereign person and that this could absolutely NEVER be lost. They also said not to listen to the idiot men who insisted you had to bleed when you first had sex.
“Anyone who makes you bleed doesn’t deserve to have sex with you, mija.” Diana looked seriously into Mariam’s ten-year-old eyes.
“Okay, Tia.” (Ok, aunt)
“Foreplay is absolutely crucial.” Diana said.
“Okay, Tia.”
Coyolxauhqui laughed as Artemis rushed over to cover Mariam’s ten-year-old ears. “DIANA!”
“What?!”
When Mariam was thirteen, Tia Venus and Tonantzin showed Mariam how to use the creative energy in her womb as something that gave her power. Brigid showed her how to make a protective shield and which plants would talk back to you if you said hello.
“Ohhh, is this how Moses did it?” Mariam’s eyes went wide as the bush she was talking to suddenly began to glow.
Tonantzin elbowed Tia Venus. “Ehh, smart too. She gets it from me.” Brigid smiled. “Sabiduria helped Moses. You have us.”
When Mariam turned fifteen, she found out she was promised to be married. She assembled las diosas and said, “I want to make a baby.”
They were shocked.
“But-” Astarte began.
“I don’t want help. I’m making him myself.” Mariam said stubbornly. “Him?!” Tia Venus was bug-eyed.
“That, she got from you.” Cihuacoatl muttered at Isis.
To be continued…

Sam Mayne (United States)

She received her masters in Pastoral Ministry from the University of Dayton, and is currently enrolled in the Forum for Theological Exploration’s first ever pastoral ministry course. Her main interests are goddess culture, storytelling, and liberation theology. She is passionate about the protection of sacred land sites, and encourages her readers to learn about La Herida Abierta, Mauna Kea, Oak Flat, Line 3, and the Dakota Access Pipeline. Her podcast “El Callejón de Las Diosas” will premiere May 1st, 2022 on Overcast and Spotify.

Mujeres haciendo teología en Abya Yala

Las 10 mujeres teólogas que debes conocer

La teología es una disciplina que estudia la naturaleza de Dios y sus atributos, así como el conocimiento que tiene el ser humano sobre la divinidad. La teología significa el estudio de Dios desde nuestros contextos, preguntas, reflexiones y experiencias cotidianas. 

Las mujeres venimos haciendo teología desde distintas realidades y reflexiones, pero si alguien nos pregunta a cuantas teólogas conocemos y, si hemos leído a alguna, en la mayoría de los casos nos quedaremos en silencio y pensativos: “¿qué teólogas conocemos?, ¿qué escriben y dicen sobre Dios?”. El trabajo de las mujeres en el mundo teológico y pastoral es diverso y con gran aporte, aunque muchas veces invisibilizado por un sistema patriarcal, centrado en los aportes de teólogos varones y geográficamente centrado en la reflexión desde una visión más europea, anglosajona y blanca.

Las mujeres inmersas en el mundo de la teología escriben y practican su fe en sus congregaciones, su reflexión llega a todo el continente. Hoy queremos cerrar esta brecha de silencio y presentarte a las 10 mujeres teólogas que hacen teología desde Abya Yala.  Es importante mencionar que el nombre Abya Yala proviene del idioma Guna y significa “tierra en plena madurez”. Desde la década de los 70’s, activistas, escritoras y académicas descendientes de la población nativa hemos adoptado Abya Yala como el nombre unificado del continente en resistencia por un largo periodo de colonización. 

Abya Yala es un continente con una población diversa, la población originaria y su descendencia, así como la población migrante llegada de Europa, África y Asia durante cinco siglos han hecho de Abya Yala su hogar. Por lo que, las teólogas aquí mencionadas reflexionan desde su propia experiencia y ancestralidad.

Aquí les presentamos a las 10 mujeres teólogas de Abya Yala que deben conocer:

1. Sofía Chipana (Bolivia)

Principal voz de la teología indígena en Abya Yala, valora la vida digna y sagrada con la tierra y el respeto por todas las formas de vida. Ha trabajado con redes dedicadas a la reflexión teológica y la articulación de saberes, sabidurías y espiritualidades. Es miembro de la Comunidad de Sabias y Teólogas Indígenas de Abya Yala y de la Comunidad Teológica Andina que fomenta el diálogo entre los pueblos andinos. 

Sofía nos dice: “En los contextos de pueblos colonizados de Abya Yala, la Biblia ha sido utilizada como instrumento colonizador para enajenar nuestras identidades, avasallar nuestros territorios y confinarnos a vivir como extranjeros/as en nuestras propias tierras.”

Publicaciones: “Herramientas de hoy para la exégesis y hermenéutica” y “Apocalíptica: Historias para la recreación de la vida.”

2. Luzmila Quezada (Perú)

Luzmila tiene un largo caminar y reflexión sobre el rol de las mujeres desde las comunidades de fe. Ella es doctora en Historia y Teología y se ha dedicado a la docencia enseñando sobre teología Sistemática, Teología Feminista y Género. A parte de su labor académica, Luzmila es pastora ordenada de la Iglesia Wesleyana. Fundadora de Proceso Kairos Perú y coordinadora del Colectivo de Teólogas Feministas del Perú

Publicaciones: “Re-apropiando nuestras vidas, cuerpos y sexualidades. Guía metodológica”, “Fundamentalismos y Sexualidad.  Género y Religión. Pluralismos y disidencias religiosas”, “Mujeres cristianas, movilidad social y ciudadanía.”

3. Ivonne Gebara (Brasil)

Ivonne trabaja desde Brasil y presenta el eco-feminismo conectando la explotación de la naturaleza con la opresión vivida por las mujeres campesinas, a quienes se les ha explotado y dominado igual que a la madre tierra. Las mujeres han sido relegadas a ser fuentes reproductivas al servicio de un sistema jerárquico patriarcal. 

Ivonne denuncia en su trabajo teológico la violencia puesta sobre la naturaleza, y su relación ideológica, antropológica y míticamente con las mujeres.

Publicaciones: “Mujeres sanando la tierra: ecología, feminismo y religión, según mujeres del Tercer Mundo”, “La sed de sentido. Búsquedas ecofeministas en prosa poética” y “Teología ecofeminista” entre otros.

4. Maricel Mena (Colombia)

Maricel es teóloga, biblista e investigadora. Tiene un post doctorado en Hermenéutica feminista, por la Escuela Superior de Teología en Brasil.

Maricel es especialista en teología contextual, hermenéutica bíblica negra feminista y género. Actualmente trabaja en la Facultad de Filosofía y Teología de la Universidad Saint Thomas e investiga sobre otras religiones, religión comparada y religiones abrahámicas. 

Publicaciones: “Panorama Bíblico Latinoamericano”, “Espiritualidad, Justicia y Esperanza desde las Teologías Afro-Americanas y Caribeñas”, Cuestión de Piel: De las Sabidurías Hegemónicas a las Emergentes” entre otros. 

5.Carolina Bacher (Argentina)

Carolina es doctora en teología y profesora de Teología Pastoral. Su trabajo y reflexión esta centrada en la investigación y acción participativa a través de la teología de los signos de los tiempos. Es integrante del Grupo Iglesia, Sociedad y Estado en Argentina y del Grupo de Teología Urbana “Prácticas de Espiritualidad” de la Arquidiócesis de Buenos Aires. Es vicepresidente de la Sociedad Argentina de Teología SAT.

Publicaciones: “Nos habla en el camino. Consideraciones preliminares en torno al sujeto, objetivo y método de una teología pastoral.” 

6. Agustina Luvis (Puerto Rico)

Agustina tiene un largo recorrido en sus estudios teológicos con una maestría en Teología y un doctorado en Teología Sistemática por la Escuela Luterana de Teología en Chicago. Ella escribe sobre las mujeres y su labor pastoral.  Su trabajo incluye teologías pentecostales y feministas. Agustina es actualmente decana del seminario evangélico de Puerto Rico.

Publicaciones: “El sexo en la Iglesia” y “Creada a su imagen: Una pastoral integral para la mujer.” 

7. Elsa Tamez (México)

Elsa es doctora en Teología con énfasis en Liberación y especializada en Biblia. Obtuvo su doctorado en la universidad de Lausana en Suiza. Sus escritos sobre teología feminista y críticas bíblicas contextuales aportaron nuevas perspectivas a estos campos de estudio. Es profesora emérita de la Universidad Bíblica Latino Americana en San José, Costa Rica. 

Publicaciones: “La Biblia de los oprimidos”, “La amnistía de la gracia” y “Luchas por el poder en el cristianismo primitivo: un estudio de la primera carta de Timoteo” entre otros. 

8. Emilie Townes (Estados Unidos)

Ha sido una pionera en la teología Mujerista, un campo de estudios en el que las ideas históricas y actuales de las mujeres afro descendientes en los Estados Unidos se ponen en un compromiso crítico con las tradiciones de la teología cristiana. Emilie tiene un gran interés en pensar críticamente sobre las perspectivas Mujeristas en temas como el cuidado de la salud, la justicia económica, y la teoría literaria.

Fiel a su trabajo académico ella continúa su investigación sobre la mujer y la salud en la diáspora africana en Brasil y Estados Unidos.

Publicaciones: “Ética teológica feminista”, “La ética Mujerista y la producción cultural del mal” entre otros.

9. Ada Isasi (Cuba)

Su quehacer teológico gira en torno al concepto de exilio y la experiencia de ser inmigrante en Estados Unidos donde critica el sexismo y la violencia de la cultura hispana, herencia de un proceso colonizador y violento en el continente.

Ada escribe desde lo cotidiano, en la experiencia diaria de la vida, como marco epistemológico en su reflexión y escritura. Publicaciones: “Teología Mujerista”, “En la Lucha”, “La lucha continua”

10. Geraldina Céspedes (República Dominicana)

Geraldina es religiosa de la Congregación de Hermanas Misioneras Dominicas del Rosario. Su trayectoria misionera y teológica ha transcurrido en diversas comunidades. Es doctora en Teología Sistemática, cofundadora del Núcleo Mujeres y Teología de Guatemala. Realiza su ministerio teológico y misionero en Chiapas, México.

Geraldine escribe sobre el trato deshumanizante en que las personas son objetos de consumo, y ante seudo espiritualidades de prosperidad y «felicidad». Las mujeres son consumidas y donde solo se busca su rentabilidad para el mercado y el patriarcado. Su trabajo confronta el abuso del tiempo de la mujer y su corporeidad.

Publicaciones: “Eco feminismo Teología saludable para la tierra y sus habitantes”, “Las teologías de la liberación ante el mercado y el patriarcado”.

Estas 10 mujeres teólogas de Abya Yala son una fuente de inspiración y reflexión con una perspectiva más centrada en la equidad y el valor de la mujer, resguardando su identidad y redefiniendo su posición en el mundo.

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Yenny Delgado

Psicóloga y teóloga. Estudiante doctoral en Ciencias de la Religión en la Universidad de Lausana, Suiza. Escribe sobre las intersecciones entre memoria ancestral, etnicidad, mujerismo y fe pública.

Teologia Abya Yala: Identidade, descendência e fronteira

Por Yenny Delgado, Williams Flores e Claudio Ramírez

A Teologia Abya Yala é uma teologia refletida desde nosso contexto histórico e cotidiano dos povos originários de Abya Yala. Quer ser uma teologia profética de una reflexão seria, de diálogos honestos, que permitam falar da historia, confronta-la, e fazê-la nossa. A teologia Abya Yala pensa-se desde as subjetividades das mulheres e homens, cujas bocas já não pronunciam a língua de nossos ancestrais, onde seus corpos já não se movem ao ritmo das danças, onde sua oração a Deus já não se ergue desde as montanhas. Todavia, nossa memória ancestral segue guardando em sua profundidade a sabedoria e espiritualidade viva. 

Tem que ser esclarecido que dita teologia não está finalizada, senão que está em processo de reflexão e entendimento. Não propõe uma volta à vida ancestral já que reconhecemos a experiência histórica colonial vivenciada, mas resgatamos y respeitamos à população que, no esforço do resistir, têm conseguido manter viva até agora a cultura, o conhecimento e prática espiritual ancestral.  A teologia Abya Yala resgata as práticas, reflexões e o agir de nossos ancestrais num continente que segue resistindo os embates dum processo colonizador de cinco séculos.  Propomos analisar processos identitários descolonizadores, que seguem presentes na população originária e sua descendência, num continente pluricultural e pluriétnico.

Deste modo, a proposta de una teologia Abya Yala e desde Abya Yala implica analisar três categorias interpretativas que estariam inter-relacionadas entre si. A primeira categoria é a da identidade, desde esta faixa de analise se estudará o processo de identidade étnica y seu alcance teológico. A segunda categoria interpretativa trata do estudo da descendência, através da historia de invisibilização que tem transitado os povos originários e que agora, os nascidos em Abya Yala sem viver-nos mesmos povos e territórios podem seguir honrando a nossas ancestrais como sua descendência. Por último, a categoria de fronteiras, como os lugares de encontro onde as resistências dos povos originários são latentes e que tendo sido divididos por fronteiras mantém viva o sentido de unidade, o despertar de um olhar que passa muros y cidadanias. Desde a teologia Abya Yala acreditamos em uma igreja como comunidade que se entenda, e que se reforma, desde o acontecer de um Deus que fala desde Abya Yala, de um Jesus que libera a Abya Yala para deixarmos ser, séculos depois do processo colonizador, uma Abya Yala com identidade própria. 

Identidad: Resurreição da mãe terra 

Entender Abya Yala como a terra de sangue vital implica duas coisas, por um lado, que é uma terra cheia de povos que ainda mantem suas culturas, suas línguas, suas crenças, suas formas de entender o mundo, e que por outro lado implica que esses povos em suas lutas de ser visibilizados se convertem nas vozes que podem amamentar aos que tem nascido em Abya Yala, mas que tem esquecido à mãe. Evo Morales, ex-presidente do estado Plurinacional de Bolívia, diria: «Antes da chegada de Cristóvão Colombo, nosso continente existia sem fronteiras”. Era um só: Abya Yala. «O sange de nossos pais, corrida por mais de cinco centurias en las tierras de Abya Yala, reclama o retorno do equilibrio». A necessidade de um retorno a um equilibrio não é outra coisa que a prática do “bem viver”: «Os aymaras queremos novamente voltar a ser, que significa voltar a ser qamiri, que é Viver Bem; os quechuas tem dito o mesmo: voltar a ser capac, pessoa que vive bem; os guaranís têm dito que querem voltar a ser yambae, que entranha viver bem e sem donos» 

Por conseguinte, Abya Yala é a mãe que integra, não só a todos os povos originários senão também até a sua descendência. Como o dizia o poeta peruano Arguedas, um lugar de todos os sangues, mas não como uma utopia de ser um só como o tinham criticado, como uma realidade mono cultural, onde se esmorecem e se sacrificam as fronteiras indenitárias, senão como uma pluralidade que se entrelaça a modo de urdidura que tece uma trama de uma mesma esperança, um território sem discriminações nem supremacias. 

As implicâncias teológicas de esta concepção de Abya Yala, nos leva a refletir desde onde nos encontramos, desde nossa localização geográfica, desde o continente, no sentido de que se tem de pensar a comunidade desde a mãe, é dizer, a mãe terra, una mãe que sente que se apaixona e que conecta com seus filhos e filhas presentes que se encontram em uma etapa de madures que reclama a palavra y o espaço.

De este modo se há de entender Abya Yala como a mãe terra, a Pachamama, que tem sido vitima de um processo histórico colonialista, hegemônico e patriarcal que violentou y dividiu à mãe nas colônias, virreinatos e países. Por esta razão, a identidade visibilizada em Abya Yala implica tomar em sério o processo libertador de Jesus que sana, que cura toda ferida, que restaura e que por sobre tudo depois da crucifixão ressuscita. E aqui estamos o povo originário e sua descendência pedindo pela ressurreição da mãe terra e de seus filhos e filhos que furam sequestrados para não saber e não dizer onde estávamos divididas por que levantaram muros para não encontrarmos e submetida para que guardasse silencio, mas que agora se libera y ressuscita como nossa Abya Yala.

Em este sentido Jon Sobrino ao falar de Jesus da conta de que a resurreição traz então esperança para os crucificados, é dizer para a população e à mãe terra que tem sido despojada y subjugada.  «Se se toma em sério o dito até agora, se deduz, não por uma leitura fundamentalista dos textos, senão por uma profunda honradez em direção a eles, que a ressurreição de Jesus é esperança em primeiro lugar para os crucificados”. Deus resucitou a um crucificado, e desde então há esperança para os crucificados da historia» 

De esta maneira haverá que entender que Deus em Abya Yala é o que ressuscita à Mãe terra, a crucificada e que Jesus é o que libera visibilizando a identidade e os rostos diversos das filhas e filhos da Mãe. 

Descendência uma possibilidade de libertação

É necessário enfatizar que a teologia Abya Yala busca honrar a nossos ancestrais como descendência reconheceu seu legado e sua prática que proporcionou entendimento entre a cosmologia naturalista e uma espiritualidade que honrava a mãe terra. Símbolos básicos nos povos com fé e com uma espiritualidade profunda.  .

A colonização de Abya Yala gerou uma enorme energia por acaparar, em una intensa competência, a terra y todo o que habitava nela.   Este processo de colonização afetou a vida da população e sua descendência; converteram à mãe terra em propriedade privada. Os cristãos europeus recriaram uma nova narrativa apropriando-se da historia da Bíblia Hebraica e conceveu a Abya Yala como uma “nova terra prometida”; no só começaram a verse a si mesmos como o povo escolhido por Deus, senão que se criaram uma pirâmide da humanidade colocando-se como superiores.

A invenção das “raças” e sobre todo da “Raça Branca” foi desenvolvida e explorada pelos europeus para governar a outro ser humano que em seu entender não estava ainda completo. Esta ideologia encontrou em a mensagem cristã de superioridade sobre outras religiões sua base teológica. A Igreja trabalhou para promover, y fazer proselitismo da supremacia branca através da colonização, fazendas, missões, reduções ou reservas. 

O genocídio perpetrado contra a população originária foi sistemático, a classificação de quem era parte de este “novo mundo” estava à mercê dos que tomaram o poder. Para a descendência que ia nascendo em esta nova sociedade, esquecer suas práticas ancestrais, e logo assimilar práticas do cristianismo branco normativo era uma forma de sobrevivência.  .

Embora as tentativas de esquecer as atrocidades cometidas em Abya Yala têm feito que guardemos silêncio, não quer dizer que o espirito não nos tenha acompanhado todo este tempo, a descendência segue sendo una possibilidade de libertação.  

Fronteiras e o despertar das “nossas”

As fronteiras territoriais das novas repúblicas são incompreensíveis para os povos originários, que têm recorrido Abya Yala de norte a sul por milhes de anos.  A Mãe Terra é uma, plena e integral Como podemos dividir a nossa mãe?  

As fronteiras não se reduzem simplesmente a dividir, estabelecem também hierarquias. Dentro dos territórios dos novos estados – nação se relegou aos povos originários às periferias. De tal forma que essas fronteiras, construindo divisões internas muito dolorosas. 

As fronteiras separaram comunidades entre camponeses e moradores urbanos, entre indígenas e cristãos. Vimos uma descendência alheia à mãe a qual ficaram desarticulados, em definitiva, as fronteiras externas e internas degradaram o princípio epistêmico de “nossas”, que compartilham o sangue vital, que vive e convive na terra madura e frutífera. E que através da luta e visibilizarão dos povos originários, o sangue vital fará ressuscitar à mãe. 

Em este sentido podemos cantar com as vozes de nossas (os) ancestrais, esse canto caio-a que é entoado em ocasião de prender fogo ao monte, Pa’i Tambeju, dizendo: «Faz o olhar para o teu modo de ser”. Faz que olhe até mím o fogo creiado para alegrar a gente. Faz que olhe em direção a mím o verdadeiro fogo que se criou para alegrar as gentes, assim como ele te dirige para mim, em virtude de estas palavras. Faz que olhe até mim a tocha destinada a alegrar a gente, em virtude de estas palavras. “Meu irmão mais velho, Pa’i Tambeju Grande, faz que veja até mim sua tocha originária, incline para mim sua tocha originária».


Yenny Delgado’Qullaw – Psicóloga e Teóloga. Doutoranda em Ciências Religiosas pela Universidade de Lausanne, Suiza. Ela escreve sobre as intersecções entre a memória ancestral, etnicidade, política e fé publica.

Williams Flores – Filosofo, Historiador e Teólogo, escreve sobre os movimentos populares, pastorais sociais, a inclusão social e a educação popular.

Claudio Ramírez – Teólogo argentino com mestrado em Teologia Dogmática pela Universidade Católica de Córdoba. Membro fundador da comunidade no diálogo intercultural ÑAWI.


Prevenir y atender la violencia contra las mujeres desde la iglesia

Por Luzmila Quezada Barreto 

El informe del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables en el Perú registra que en el 2021 se han cometido 6,311 violencias contra las mujeres y 70 feminicidios. Entre las principales causas que quienes cometen la violencia son los varones cuya intención es tener autoridad, dominar, ejercer control y negar la autoafirmación de las mujeres como sujetos de derechos.

La mayoría de los hombres que abusan de las mujeres llegan a convencerse de que tienen el derecho “autoridad” divina para hacerlo. A esto es lo que llamamos violencia simbólica en donde se asienta el patriarcado y quienes trasmiten estas ideas y creencias son las instituciones como estructura material. 

Por tanto, si queremos enfrentar la violencia se tiene que deconstruir los discursos y narrativas de la violencia simbólica que avala la subordinación y sumisión de la mujer. Sabemos que para que se difunda y tenga fluidez los discursos, se sirve de los espacios que socializan los valores, normas, roles, estereotipos naturalizados y sacralizados en todos los ámbitos de la sociedad, como la familia, las escuelas, universidades, los medios de comunicación y las iglesias.

En la cultura y las religiones se construye las relaciones de poder, la estructura piramidal de las jerarquías y el kiriarcado que permite y tolera la violencia y discriminación de género en las interrelaciones humanas en la familia, la comunidad y el Estado al no dar seguimiento a las políticas para erradicar la violencia.

Cuando se habla de la composición social de las iglesias, se ha dicho con optimismo -sin importar el estrato social- que más del 70 % de la feligresía son mujeres porque son más sensibles y religiosas, más en ningún momento critican la estructura piramidal, la dominación y sumisión de parte de las mujeres. Todo el trabajo que realizan las mujeres en las iglesias es una extensión de las tareas domésticas y reproductivas, de servicio al otro, autoexcluyéndose a sí mismas debido al discurso religioso de la superioridad masculina, por ser la cabeza, discurso basado en los relatos bíblicos de la creación y otros.

Entre los criterios que tenemos que trabajar para deconstruir la violencia simbólica y promover relaciones saludables de convivencia son:

El enfoque de género es un instrumental teórico – metodológico que nos ayuda a analizar, que sobre las diferencias biológicas entre hombres y mujeres se construyó las relaciones de poder, las relaciones sociales y culturales que las identidades conforme a su clase, etnia, generación, y edad, desarrollan y organizan la sociedad de manera simbólica, subjetiva e institucional. Pero que muchas veces al afirmar la diferencia la sociedad patriarcal y androcéntrica acabo creando la desigualdad. 

Nuevos símbolos e imágenes de lo trascendente Dios.- Las imágenes de Dios que se socializa en los espacios eclesiales son masculinos, como Dios padre, Señor, soberano y rey, desmarcando otras imágenes del misterio de Dios cuya identificación va más allá de las dimensiones antropológicas masculinas, tales como como vida plena, amor, gracia, fuerza y paz. La importancia de analizar los símbolos que utiliza el cristianismo radica en que son armas ideológicas poderosas para fijar en el inconsciente colectivo actitudes y comportamientos en las relaciones humanas. Esto reta al cristianismo reinterpretar la teoría de la expiación -la idea que Dios dio a su único hijo (masculino) para salvar el mundo. Esta imagen simbólicamente es violenta porque se pide sacrificios humanos para la salvación, así se ha visto a través de la historia.

Practicar un enfoque de la ética del cuidado.- Las iglesias como comunidad terapéutica de iguales han de ser espacios de sentido y dignidad para sus vidas, que enfrentan todo tipo de marginación por su condición de pobreza y baja autoestima. Para ello se tiene que hacer una revisión de los dogmas, fundamentos religiosos y creencias en Dios porque antes de dejar la relación abusiva, lo que hace la diferencia luego de la separación es la forma como se experimenta a Dios. Las malas interpretaciones de fundamentos religiosos y la falta de información influencian las alternativas de las mujeres maltratadas al seleccionar ayuda e ideas acerca de Dios.

Practicar el enfoque de la espiritualidad.- Crear espacios de espiritualidad, cuestionando aquellas prácticas que las mantiene postergadas para restaurarlas y dar fortaleza para que dejen la relación violenta y empezar con el trabajo de sanación  y recuperar la imagen de Dios que habita en las mujeres

Salir del circulo vicioso de la violencia es uno de los eventos más difíciles de manejar para la mujer que lo vive y quiere salir de esa situación. Una comunidad que acompañe el proceso y recuperación implica que las mujeres reconstruyan una fe saludable, confronten a la iglesia por el rol permisivo y pasivo de sus experiencias abusivas y lleven a cabo un proceso para redefinir su lugar y su relación con la iglesia. Es ahí donde podemos tener cuidado, apoyo, consuelo, para crear espacios de seguridad que nos permitan tener vida plena y libre de violencia.

Luzmila Quezada Barreto 

Doctora en Historia y Teología por la Escola Superior de Teología. Maestría en Ciencias de la Religión en la Universidad Metodista de Sao Paulo. Licenciatura en Teología en la Universidad Bíblica Latinoamericana.Pastora Ordenada de la Iglesia Wesleyana de Perú.

Violencia policial y asesinato de Adam Toledo

Los Estados Unidos tienen una larga historia de violencia policial y brutalidad hacia personas de color. Debemos recordar que el actual sistema policial está vinculado a las patrullas organizadas por europeos que migraron a Estados Unidos y que ejercieron control sobre los africanos y nativo americanos forzados a trabajar en condiciones inhumanas y en esclavitud durante siglos. 

En el período colonial, un hombre blanco pobre a menudo no tenía la riqueza para esclavizar a otros, pero se unía al servicio en las Patrullas que controlaban y restringían el movimiento de los que eran considerados inferiores. A pesar de la abolición de la esclavitud hace más de 160 años, el legado y los impactos todavía están con nosotros hoy en día. Esta violencia policial se ha convertido en otras formas de terror contra las personas de color. 

El 29 de marzo, Adam Toledo, un estudiante de séptimo grado de 13 años de la escuela Primaria Gary, que vivía en La Villita de Chicago, se convirtió en una de las personas más jóvenes asesinadas de la ciudad. Un oficial de policía de Chicago mató a Adam sustentando que el adolescente tenia un arma. Adam no solo era “latino” – etiqueta que colocan a toda persona con nombre y apellido en idioma español-, sino que Adam además, era un joven nativo americano descendiente, posición que se invisibiliza y denigra, en una sociedad que solo valora a los europeos descendientes, como legado colonial. 

Según las imágenes registradas en el video de la cámara corporal del oficial, se observa al policía cuando le grita repetidamente al joven Toledo: “¡Policía! ¡Detente! ¡Para ahora mismo! ¡Manos! ¡Manos! ¡Muéstrame tus manos!”. Adam Toledo: se da la vuelta y levanta las manos. 

Es allí cuando el oficial Eric Stillman, de 34 años, dispara su arma y asesina a Adam, 20 segundos después de salir de su patrulla. El mismo video también muestra cuando la oficial estira las piernas de Adam, levantándole la camisa para comenzar a buscar un arma. Pero ¿por qué buscar un arma, si el oficial afirma que realizó el disparo al ver un arma en las manos de Adam? 

El asesinato de Adam refleja la realidad de los nativos americanos y visibiliza la verdad de que en la “comunidad latina”, la piel más morena y los descendientes nativos están excluidos y tienen más probabilidades de sufrir tiroteos y violencia relacionados con la policía. El año pasado, Andrés Guardado, de 18 años, murió luego de recibir cinco disparos en la espalda por parte de la policía en California; Carlos López, de 27 años, murió bajo custodia policial en Tucson.

Las manifestaciones en los Estados Unidos denuncian la brutalidad policial y exigen que los presupuestos de la policía se destinen a programas comunitarios. “No necesitamos oficiales enojados. Necesitamos trabajadores sociales y psicólogos que nos ayuden a superar el trauma social”, es la petición de las comunidades cansadas de la violencia sancionada por el Estado. Los agentes de policía reciben entrenamiento y equipo militar para responder a una situación de guerra y no asegurar ni proteger a las comunidades en las que vivimos. 

Estados Unidos tiene un problema de racismo normalizado y un profundo complejo de superioridad blanca. Muchos líderes eclesiásticos y políticos blancos afirman: “Esto no es lo que somos”; en respuesta a cada tiroteo policial o un acto de supremacía blanca. Desafortunadamente, la brutalidad policial es un fiel reflejo de quiénes somos como país. 

Estos atroces asesinatos son el resultado de una larga historia de vigilancia, control y destrucción de las vidas de nativos americanos y descendientes africanos. Hasta que responsabilicemos a todos los individuos que con traje policial se encubren para cometer asesinatos de odio y racismo, nunca podremos cambiar el rol de la policía que desde sus inicios tiene en su centro mantener la ideología de la supremacía blanca y terror en la comunidad.

Tengo sed

Sed que seca mi garganta por clamar Justicia y verdad.

Sed de abrazos intensos y empáticos.

Sed del silencio restaurador en medio de ruido hipócrita y acusador.

Sed de lo sencillo que brille en medio de lo ostentoso.

Sed de humildad que apague la autosuficiencia.

Se seca mi ser entero frente a los destellos del fuego del malvado embebido de poder

que no es otra cosa que carencias y miedos encubiertos.

Tengo Sed

Sed de lo trascendente.

De lo eterno, de lo divino. SED de TI.

Sed del AMOR encarnado que es PODER

Para amar a mis acusadores/ras.

Para perdonar y dejar libre mi ser.

Para confrontar el mal y la mentira.

Poder que vence la hasta la misma muerte.

PODER que me envuelve, me nutre y me sacia.

Pero el que beba del agua que yo le daré no volverá a tener sed jamás,

sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna.

Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni siga viniendo aquí a sacarla. (Juan 4.14 NVI)

Santa Cruz, Bolivia

Septiembre 12, 2020

Eva Esther Morales