Método teológico para la liberación
Por Dra. ELENA VÁZQUEZ GONZÁLEZ
El acercamiento a lo empírico no es una consecuencia de la teoría, sino que pudiera ser el centro de la teología mujerista negra en Abya Yala. El propósito es establecer el valor de la historia negra como punto de partida de la reflexión teológica con el fin de llegar a ser un instrumento concreto y eficiente para la transformación del mundo.
Hay cuestiones fundamentales que se hacen necesarias de abordar en este ensayo: primero, que se entienda el lugar desde donde surge la reflexión teológica mujerista de la mujer negra en Abya Yala, quien ha sido silenciada por décadas dentro de la propia teología negra, la teología mujerista y la teología de la liberación.
En segundo lugar, la búsqueda de la integración de este nuevo lugar teológico dentro del quehacer disciplinar de la teología, de una manera metodológicamente fundamentada. Esto se ha convertido en un desafío para mi investigación, la cual he ido explorando la forma de hacerlo en los últimos catorce años. La importancia de la hermenéutica dentro del quehacer teológico y para la teología mujerista negra, ese lugar sería el mundo de la mujer negra.
Sin embargo, apoyo lo novedoso de los teólogos Segundo y Sobrino, quienes reconocen la historia como lugar y fuente teológica y, no únicamente como lugar hermenéutico. Bajo esta base, es relevante tomar la historia de la mujer negra en Abya Yala, tratándose de un pueblo particular, que deja evidencia de la exclusión vivenciada y que refleja la imagen de Dios. A partir de nuestra historia con su densidad teologal y autoridad, se establece el diálogo hermenéutico con otras fuentes teológicas, como las Escrituras y la Tradición. Así se propone el círculo hermenéutico de la teología práctica de creer, ver, juzgar y actuar de forma dialéctica.
Creer: En el Dios que defiende y camina junto a la mujer negra
En la teología negra mujerista el enfoque “creer” permite integrar la espiritualidad y la fe de las mujeres negras, en plena libertad para expresar su espiritualidad y conocer lo que Dios le dice a ella como imago Dei. Es crear una norma teológica que esté en armonía con la condición de la mujer negra y la revelación de la Biblia. La fe de la mujer negra y su relación personal con Dios, como su consuelo, amigo, padre, defensor, es parte de las tesis principales de la teología negra feminista. La Biblia es importante para la tarea de la teología y trae a la Escritura la perspectiva de la comunidad. La fe en Cristo es la que imparte fuerza a la comunidad negra para la resistencia y la lucha por la liberación el cual brinda dignidad y valor a la mujer negra oprimida. La teología negra nace en un contexto de lucha y resistencia a la esclavitud, pero no se queda ahí, sino que se enfoca también en que la persona negra oprimida recupere su valor y dignidad en Cristo.
El Dios de la teología negra es el Dios de y por los oprimidos quien se da a conocer a través de sus liberaciones. Desde los comienzos de la formación teológica de la teología negra norteamericana de James Cone, se ha mostrado a Dios luchando a favor de los oprimidos, a favor de los negros, que han sido víctimas no tan solo de pobreza sino también de opresión.
Ver: La experiencia de las mujeres negras en Abya Yala
La teología negra mujerista tomaría el método inductivo para ver por qué su punto de partida no son las ideas, los conceptos, los dogmas o las doctrinas sino la realidad histórica de la mujer negra. Esta mediación socio analítica nos desafía a ver la pobreza, discriminación, la falta de oportunidades y la soledad de la mujer negra.
Es un llamado a ver la realidad que vive la mujer negra, el ver también exige una aproximación y presencia, al reconocer las condiciones de opresión que enfrentan como mujeres negras en diversas comunidades; racismo, sexismo, exclusión económica y violencia estructural. El ver también es una invitación a escuchar los testimonios de las mujeres negras y darle importancia a la voz y experiencias de cada una de nuestras historias del pasado y en la actualidad.
Como teología del proceso histórico gracias a las narrativas religiosas afrodescendientes y prácticas de resistencia se puede ver cómo se ha atentado contra el proyecto salvífico de Dios para la mujer negra. La mujer negra que fue traída como esclava a Abya Yala, venía con sus propios patrones de cultura, religión y costumbres muy arraigadas y la teología negra mujerista, que toma esta realidad de la mujer negra y su experiencia, para rescatar lo valioso de cada uno de estos elementos.
A pesar de la cruenta esclavitud que se vivió desde el siglo XVI al XIX , no lograron arrancar la fe, todo lo contrario, los negros y negras tomaron su fe como un medio para luchar contra la opresión que padecían. Es importante ver y conocer cómo las prácticas de fe les ayudaron a sobrevivir.
Las iglesias anglosajonas ignoraron a los creyentes negros, los esclavizaron y oprimieron. Se hicieron necesarias las iglesias negras para vivir su propia espiritualidad, por lo que es necesario conocer la historia, aprender de ella y no repetir los mismos errores. A continuación, veremos el tercer paso, juzgar.
Juzgar: La crítica desde la fe y la justicia
Juzgar es el acto teológico de evaluación, mediación hermenéutica y en consecuencia con el Reino de Dios sobre la praxis eclesiástica y religiosa. ¿Se ha analizado teológicamente e interpretado la Biblia y la tradición cristiana desde una perspectiva liberadora hacia la mujer negra? Se hace necesario utilizar teorías feministas negras o mujerismo africano, para una crítica teológica que desafié las estructuras de poder dentro y fuera de la iglesia. Sin lugar a duda, la teología negra feminista necesita evaluar las instituciones eclesiásticas y sociales a la luz de valores como la identidad, la equidad y la comunidad. El criterio del reino de Dios para la mujer negra debe apuntar a una vida plena y digna. Si aplicamos el acercamiento de Martín Hoffmann a la teología negra feminista se puede decir que el reino de Dios para la mujer negra despunta y puede experimentar signos de libertad, paz, justicia y amor, como experiencias básicas que corresponden al Espíritu de Dios manifestado en Jesús.
El paso de juzgar implica interpretar la realidad de opresión a la luz de la fe y la justicia, lo que en la teología feminista negra significa una lectura crítica de la Biblia, la tradición cristiana y la sociedad desde la perspectiva de las mujeres negras. Este aspecto es crucial para juzgar y generar nuevas interpretaciones teológicas que reflejen la dignidad y la resistencia de las mujeres negras. La imagen de Dios ha sido utilizada históricamente para justificar sistemas de opresión, la teología feminista negra propone al igual que la teología de la liberación una visión de Dios como libertador y compañero en la lucha, pero de la mujer negra. El juzgar implicaría una revisión de pasajes donde las mujeres marginadas, desempeñan roles claves en la historia de la salvación. En la Escritura tenemos mujeres como la esclava egipcia Agar, ella puede ser vista como esa figura de resistencia y revelación del Dios que se detiene, mira y conversa con una mujer esclava dándole una promesa. El Dios que libera a Agar, hoy desafía estructuras de poder dentro y fuera de la iglesia. El feminismo negro, pone en evidencia su inconformidad ante el feminismo blanco, porque la teología negra incorpora en su agenda la lucha contra la opresión racial, sexual y clasista; e introduce su propuesta basada en la intersección de los sistemas de opresión, simultáneos y múltiples.
Actuar: La praxis transformadora
El cuarto paso del círculo hermenéutico describe la praxis, como lo dice Ezequiel Martín Silva: “es la mediación práctica, y en cada una de las mediaciones anteriores se hace necesario disponer los medios e instrumentos adecuados para la construcción de la teología pastoral”. El actuar implica el promover espacios de diálogo para escuchar las necesidades de la mujer negra y promover liderazgo para mujeres negras en las iglesias y la sociedad. Es una participación constante en movimientos de justicia racial y de género. Es levantar la voz desde nuestros espacios para dar a conocer la teología que se identifica con nosotras como mujeres negras, nuestra historia, cultura y luchas. Solo así será posible crear narrativas que reflejen la espiritualidad y la identidad de las mujeres negras que han encontrado en el Dios de las Escrituras a su Dios. El Dios no solo de Abraham, Isaac y Jacob sino el Dios de las mujeres como la Cusita, Agar y muchas que han sido olvidadas y silenciadas. En muchas instituciones no es frecuente la presencia de personas de piel negra y menos aún de mujeres negras, en los puestos más altos de jerarquía, tampoco las iglesias cristianas acostumbran a convocar para sus puestos de dirigentes a personas cuyo color no se encuadre con los patrones dominantes, así lo comparte Paulo al narrar la realidad de Brasil.
Esta realidad se puede apreciar en toda Abya Yala. El actuar implica el bajar y encarnar el proceso de descubrimiento de una hermenéutica negra de la Biblia, enseñando al Dios que no hace acepción de personas. Una hermenéutica mujerista negra que enseñe el creer, el ver, el juzgar y el actuar como lo haría Jesús. Una actitud fundamental sería la del despojamiento y vestirse de amor al prójimo, siendo esta la mujer negra, el amor cómo lo enseña Jesús.
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Dra. ELENA VÁZQUEZ GONZÁLEZ es de nacionalidad cubana y actualmente reside en Guatemala.Desde el 2009 forma parte del cuerpo docente del Seminario Teológico Centroamericano SETECA. Es autora de varios libros y escritora de la revista digital “Entre niños”, ha desarrollado un amplio ministerio de exposición bíblica y teológica, impartiendo conferencias y predicaciones en distintas iglesias en Centro Abya Yala.