Reconocer el trauma para desmantelar el racismo

El trauma es una palabra que viene del griego que significa herida, es una ruptura que lastima y es aterradora al mismo tiempo porque contiene los momentos y experiencias dolorosas que deseamos olvidar. La forma en que las personas interactúan y lidian con el trauma causado por la discriminación, la brutalidad policial y el racismo es única para cada persona, pero va generando en la comunidad un dolor profundo. 

Nuestro cuerpo, así como nuestro comportamiento muestra nuestras profundas heridas. Sin embargo, es necesario sentarse con el pasado y lidiar con nuestros traumas para superar estos recuerdos dolorosos que nos lleven a la curación y la liberación.

A partir del trabajo de investigación de Heijmans publicado en la Academia Nacional de Ciencia, es bien sabido que los eventos traumáticos pueden tener efectos duraderos en el epigenoma. Esencialmente, el impacto del trauma pasado continúa en nuestro ADN y puede manifestarse en las generaciones futuras.

El especialista en trauma Resmaa Menakem un abolicionista somático señala que “las respuestas al trauma nunca son razonables. Son protectoras y reflexivas.” El desafío que tenemos por delante es alcanzar la curación de esta generación. Para aquellos que sus familias han sufrido siglos de opresión, colonización, esclavitud, violación, abuso y otros tratamientos inhumanos el trauma continua vigente.

Como seres humanos tenemos la capacidad de desarrollar nuevas habilidades para sobre llevar el dolor, especialmente para la supervivencia, pero eso no hace que desaparezca el dolor, sino que continua con nosotros cada dia. 

¿Cómo podemos hacer el camino para sanar nuestra mente y cuerpo de la discriminación y racismo por el color de nuestra piel y etnicidad?

Nuestro cuerpo experimenta dolor y sufrimiento, incluso nuestro tono de voz y las contorsiones del cuerpo, reflejan cómo procesamos y sentimos las cosas en el interior. Esas son las marcas psicológicas que se convierten en parte de las marcas físicas que llevamos en nuestro cuerpo. Sabemos que no es fácil manejar esas emociones que provienen de lo más profundo de nuestro ser por lo cual necesitamos de especialistas en trauma así como apoyo familiar y de la comunidad.Conocer nuestra historia familiar nos llevará a comprender el dolor causado por un pasado traumático y asumir el presente con mayor fortaleza. Sabemos bien que como seres humanos tenemos la capacidad de curar.

La curación no es fácil, pero podemos tomar de la resistencia grandes lecciones, somos producto de una colonización tan desigual y brutal que nuestra mera existencia es un ejemplo de vida y esperanza. La resiliencia nos ayuda a sostenernos y podemos usarla para desarrollar y fortalecer herramientas en las cuales podamos enfrentar nuestro dolor y traumas pasados. Para lograr esta curación, debemos comenzar a hablar más libremente sobre ellos. 

Para los descendientes de la población originaria en el continente, nuestro trauma por el despojo de nuestra tierra, el trauma de la violación, abusados y esclavizados sistemáticamente aún persiste, la pérdida de la cultura, el idioma impacta incluso nuestra propia identidad. El dolor de ser considerados “animales” “indios sin alma” por la iglesia cristiana por siglos sigue presente. La descolonización es un trabajo en proceso necesario y nos trae preguntas desafiantes ¿Cómo podemos procesar el trauma generacional cuando seguimos siendo discriminados?

Reconocer el trauma es necesario para juntos desmantelar el racismo que tanto daño a causado y sigue causando a las nuevas generaciones ya que ataca nuestra identidad, nuestro ser y existencia. Reconocer nuestros miedos y nuestras historias familiares nos dará fortaleza para enfrentar con valentía un sistema opresivo y construir uno de liberación.

Published by

Yenny Delgado

Yenny Delgado (she/her/ Ella) Psychologist and theologian. She writes about the intersections between ethnicity, politics, faith, and resistance. Twitter @Publicayenny