Cuando la vida real interpela la fe

Por Lisette Genao Duran

En demasiados espacios de fe, las mujeres llegan con dolor y salen con culpa. Los debates sobre derechos reproductivos suelen presentarse como discusiones abstractas, formuladas desde principios doctrinales generales y respuestas aparentemente absolutas. Pero fuera de esos discursos existen vidas concretas: historias atravesadas por miedo, vulnerabilidad, salud, violencia, pérdida y decisiones difíciles.

Es precisamente allí, en la vida real, donde la reflexión ética y teológica se vuelve más exigente. Hablar de derechos reproductivos desde la fe implica reconocer que no estamos solo ante conceptos morales, sino ante cuerpos, conciencia, dignidad y vida. Sin embargo, durante años, muchas mujeres han experimentado las comunidades religiosas no como espacios de acompañamiento espiritual, sino como lugares donde sus vivencias son juzgadas antes de ser escuchadas.

Frente a eso, los evangelios muestran una y otra vez a Jesús acercándose a las personas desde la compasión antes que desde la condena. En más de una ocasión, Jesús desafió las formas religiosas que colocaban la norma por encima de la vida humana. “Misericordia quiero y no sacrificios” (Mt 9:13) no aparece solo como una frase aislada, sino como una manera de comprender la relación entre fe, dignidad y cuidado.

Jesús y la complejidad humana

Uno de los rasgos más sorprendentes del ministerio de Jesús es su capacidad de encontrarse con las personas dentro de la complejidad de sus vidas. No se relaciona con seres humanos ideales, sino con personas atravesadas por sufrimientos, exclusiones y dilemas reales.

Mientras las autoridades religiosas de su tiempo esperaban respuestas rígidas, Jesús desplazaba la discusión hacia la dignidad humana. La pregunta central parece ser siempre la misma: ¿qué decisión protege la vida?, ¿qué acción restaura a la persona?, ¿dónde está la compasión?

Esto no significa que los dilemas éticos desaparezcan. Significa, más bien, que la vida humana no puede reducirse a fórmulas abstractas desconectadas del sufrimiento concreto.

La conciencia como espacio espiritual

La tradición cristiana ha reconocido históricamente la importancia de la conciencia moral. No se trata simplemente de una opinión individual, sino de ese espacio interior donde las personas disciernen, luchan, oran y toman decisiones frente a situaciones complejas de la vida.

Sin embargo, en muchos debates públicos, la conciencia de las mujeres desaparece. Se habla sobre ellas, pero pocas veces se escucha lo que viven; se discuten normas, pero no siempre se consideran las consecuencias humanas de esas normas.

Desde una perspectiva pastoral y psicológica, esto tiene efectos profundos. Las experiencias relacionadas con embarazo, maternidad, violencia sexual, salud reproductiva o pérdida gestacional suelen estar cargadas de miedo, culpa, dolor e incertidumbre. Abordarlas únicamente desde categorías jurídicas o doctrinales puede deshumanizar el acompañamiento espiritual.

La ética del cuidado

Uno de los aportes más importantes de las teologías feministas y de las éticas del cuidado ha sido recordarnos que las decisiones humanas ocurren dentro de contextos concretos. No todas las personas viven las mismas condiciones sociales, económicas o emocionales; no todas las mujeres enfrentan los mismos riesgos ni cargan con las mismas posibilidades.

Por eso, una ética verdaderamente comprometida con la vida necesita aprender a escuchar las circunstancias humanas con humildad. La pregunta ética no puede limitarse a “qué está permitido” o “qué está prohibido”. También debe preguntarse quién está sufriendo, quién está siendo invisibilizada y quién está cargando sola con las consecuencias.

El cuerpo y la dignidad

La fe cristiana afirma que toda persona ha sido creada a imagen y semejanza de Dios. Esa afirmación incluye también el cuerpo. Sin embargo, durante siglos, el cuerpo de las mujeres ha sido tratado como territorio de regulación social y religiosa. Se ha hablado con más insistencia del control del cuerpo femenino que de su dignidad.

Una espiritualidad centrada en la vida debería preguntarse cómo proteger integralmente a las personas, especialmente en contextos de vulnerabilidad. Hablar de derechos reproductivos desde la fe no significa abandonar la ética, sino ampliar la mirada para incluir la realidad completa de las vidas humanas.

Las mujeres y el silencio religioso

Muchas mujeres creyentes viven profundas tensiones internas cuando enfrentan decisiones difíciles relacionadas con su salud reproductiva. Algunas sienten miedo de hablar; otras experimentan culpa religiosa; muchas cargan silenciosamente experiencias dolorosas sin encontrar espacios seguros dentro de sus comunidades de fe.

Esto plantea una pregunta ineludible para las iglesias: ¿estamos siendo espacios de acompañamiento o espacios de condena? Los evangelios muestran a Jesús acercándose, precisamente, a quienes eran marginados por los discursos religiosos dominantes de su tiempo. Tal vez hoy también la fe está siendo llamada a escuchar más y a juzgar menos.

Una teología que acompañe la vida

La teología pública tiene el desafío de dialogar con la realidad contemporánea sin perder profundidad espiritual. Eso implica reconocer que las preguntas éticas de nuestro tiempo son complejas y requieren sensibilidad humana, escucha y discernimiento.

No se trata de relativizar la fe, sino de evitar respuestas simplistas frente a situaciones profundamente dolorosas. Acompañar la vida humana exige compasión, y la compasión no es debilidad moral, sino una forma radical de reconocer la dignidad del otro.

Hacia comunidades más humanas

Quizás uno de los llamados más urgentes para las comunidades cristianas hoy sea recuperar la capacidad de acompañar: acompañar sin controlar, escuchar sin condenar de inmediato y reconocer que detrás de cada debate hay personas reales.

La fe no debería aumentar el sufrimiento de quienes ya atraviesan situaciones difíciles. Por el contrario, debería convertirse en un espacio donde las personas encuentren cuidado, dignidad y esperanza. Allí donde una comunidad deja de vigilar cuerpos y aprende a acompañar conciencias, el Evangelio vuelve a hacerse buena noticia para quienes durante demasiado tiempo solo encontraron silencio, culpa o condena.

Lisette Genao Durán es psicóloga, teóloga. Es presidenta de Alianza Cristiana Dominicana y de Católicas por el Derecho a Decidir República Dominicana (CDD-RD). Su trabajo se sitúa en la intersección entre fe, justicia social y derechos humanos, promoviendo reflexiones teológicas y acciones de incidencia pública que defienden la dignidad, la autonomía y la vida de las mujeres.

Teólogas de Abya Yala

Las 20 teólogas que debes conocer y escuchar

Después de años estudiando teología en distintos países y continentes, en aulas, comunidades, universidades y encuentros de fe, he comprendido algo fundamental: la importancia de conocer a las teólogas que piensan y reflexionan desde sus propios territorios, culturas y experiencias de vida.

En este camino he tenido el privilegio de encontrarme con mujeres que están abriendo nuevas sendas teológicas desde lo cotidiano, las luchas de sus pueblos, la espiritualidad y la memoria ancestral. De esa experiencia nació la serie Teólogas en el cristianismo global.

Conocerlas ha sido transformador, pero también lo ha sido compartir y visibilizar sus aportes. Entre las teólogas de Abya Yala, reconocernos mutuamente ha sido una experiencia profundamente enriquecedora: una oportunidad para caminar junto a mentoras, hermanas y amigas.

Con frecuencia cuando facilito clases y talleres sobre mujeres haciendo teología en Abya Yala surge una pregunta: ¿quiénes son las teólogas de nuestro continente? 

Muchas veces, al pedir a las participantes que nombren mujeres teólogas, aparece el silencio. Y ese silencio dice mucho. Refleja cómo las contribuciones de las mujeres han sido invisibilizadas en numerosos espacios académicos, eclesiales y teológicos. Nuestra formación también ha estado marcada por la ausencia de sus voces, sus nombres y sus pensamientos.

Por eso considero urgente comenzar a nombrarlas, leerlas, escucharlas, estudiarlas y compartir sus trabajos. Crear comunidad, abrir espacios de diálogo y reconocer la labor de tantas mujeres teólogas de Abya Yala es también una manera de hacer justicia y mantener viva la memoria.

Esta lista nace de encuentros comunitarios realizados de forma virtual desde el 2020, con el deseo de construir una red de mujeres haciendo teología desde Abya Yala. Durante estos años hemos tenido la alegría de encontrarnos, escucharnos y descubrir la enorme riqueza que existe en las teologías de nuestro continente.

Te presento a 20 teólogas de Abya Yala que debes conocer y escuchar. El recorrido que sigue está organizado de sur a norte de Abya Yala.

1. Sandra Arenas (Chile)

Sandra es teóloga católica chilena especializada en eclesiología y diálogo ecuménico. Obtuvo su doctorado en Teología Sistemática en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica.

Su trabajo académico y pastoral se centra en el Concilio Vaticano II, el ecumenismo y la crisis de abusos dentro de la Iglesia Católica, contribuyendo a la búsqueda de caminos de justicia y sanación. Actualmente es decana de la Facultad de Ciencias Religiosas y Filosofía de la Universidad Católica de Temuco, Chile.

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2. Claudia Leal (Chile)

Claudia es teóloga de la Pontificia Universidad Católica de Chile y doctora en Teología Moral por la Academia Alfonsiana de Roma. Ha sido profesora de moral fundamental, social y sexual en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Actualmente es académica del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia en Roma. Además, fue designada para formar parte del equipo de 28 expertos y expertas que asesoran al organismo vaticano en cuestiones doctrinales.

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3. Virginia Azcuy (Argentina)

Virginia es doctora en teóloga argentina comprometida con el trabajo comunitario y la participación de las mujeres en espacios teológicos y pastorales.Es fundadora de Teologanda, colectivo de teólogas argentinas dedicado a promover investigaciones, publicaciones y espacios de encuentro para mujeres en teología.

Su reflexión se enfoca en la espiritualidad, la dignidad de las mujeres y la construcción de comunidades más inclusivas. Actualmente integra el consejo académico de la Facultad de Teología de la UCA y desde el 2003 ocupa la cátedra de Teología Espiritual.

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4. Carolina Bacher (Argentina)

Carolina es doctora en Teología y profesora especializada en Teología Pastoral. Su trabajo académico y pastoral se desarrolla desde la investigación participativa y la lectura de los signos de los tiempos en las realidades urbanas y comunitarias.

Integra el Grupo Iglesia, Sociedad y Estado en Argentina y el Grupo de Teología Urbana “Prácticas de Espiritualidad” de la Arquidiócesis de Buenos Aires. Actualmente es vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Teología. Su reflexión teológica busca tender puentes entre espiritualidad, vida cotidiana y compromiso social.

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5. Sofía Chipana (Bolivia)

Sofía es una de las voces más importantes de la teología Abya Yala. Su trabajo promueve la dignidad de los pueblos originarios, la defensa de la tierra y la relación sagrada con todas las formas de vida.

Forma parte de la Comunidad de Sabias y teólogas de Abya Yala y de la Comunidad Teológica Andina, espacios desde los cuales impulsa el diálogo entre pueblos indígenas y la valoración de las espiritualidades ancestrales.

Su reflexión denuncia el uso colonizador de la religión y reivindica las identidades, memorias y saberes de los pueblos originarios. “En los contextos de pueblos colonizados de Abya Yala, la Biblia ha sido utilizada como instrumento colonizador para enajenar nuestras identidades, avasallar nuestros territorios y confinarnos a vivir como extranjeros y extranjeras en nuestras propias tierras.”

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6. Ivone Gebara (Brasil)

Ivone es una de las principales representantes del ecofeminismo en Abya Yala. Desde Brasil, ha desarrollado una reflexión teológica que vincula la explotación de la naturaleza con la opresión histórica de las mujeres, especialmente de las mujeres empobrecidas y campesinas.

Obtuvo su doctorado, en Ciencias de la Religión, en Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica. Fue profesora durante casi 17 años en el Instituto Teológico de Recife. Su trabajo cuestiona las estructuras patriarcales, jerárquicas y coloniales que afectan tanto a los cuerpos como a la tierra, proponiendo una espiritualidad basada en el cuidado, la justicia y la interdependencia. Su pensamiento ha influido profundamente en las teologías feministas y ecológicas del continente.

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7. Silvia Regina de Lima (Brasil)

Silvia es doctora en Estudios de la Sociedad y la Cultura en la Universidad de Costa Rica. Cuenta con una Maestría en Ciencias Bíblicas y actualmente se desempeña como directora del Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI) y profesora en la Universidad Nacional. Su trabajo académico y pastoral se centra en la teología feminista y la lectura popular de la Biblia, promoviendo espacios de reflexión crítica, justicia y transformación social desde las comunidades de fe.

Entre sus temas de investigación destacan los aportes de las religiones de matriz africana a la Teología Negra, promoviendo una teología comprometida con la memoria, la dignidad y la resistencia de los pueblos afro descendientes.

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8. Irma Espinoza (Perú)

Irma Espinoza es teóloga peruana que ha dedicado más de cuarenta años al acompañamiento de pueblos originarios de la Amazonía entre Perú y Brasil.Obtuvo su doctorado en el Seminario Teológico de Suráfrica.

Su trabajo misionero y teológico promueve una evangelización integral y contextual, comprometida con la interculturalidad, la justicia y el respeto a las espiritualidades indígenas. Su caminar constituye un puente entre fe, culturas ancestrales y defensa de la dignidad de los pueblos amazónicos.

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9. Luzmila Quezada (Perú)

Luzmila Quezada ha dedicado su vida a reflexionar sobre el papel de las mujeres en las comunidades de fe y a promover espacios de transformación desde una perspectiva de justicia de género.

Es doctora en Historia y Teología y ha trabajado en la enseñanza de la teología sistemática, feminista y de género, inspirando a nuevas generaciones de estudiantes y lideresas. Además de su labor académica, es pastora ordenada en la Iglesia Wesleyana, fundadora del Proceso Kairos Perú y coordinadora del Colectivo de Teólogas Feministas del Perú.

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10. Margarita de la Torre (Ecuador)

Margarita de la Torre es teóloga ecuatoriana comprometida con la educación intercultural y el diálogo entre saberes comunitarios y académicos. Cuenta con un doctorado internacional realizado en convenio entre Oslo Met de Noruega, la UAIIN de Colombia y la URACCAN de Nicaragua, espacios enfocados en la educación intercultural y los saberes de los pueblos originarios.

Su reflexión teológica y educativa busca fortalecer las voces de las comunidades históricamente excluidas y promover procesos de aprendizaje desde la diversidad cultural.

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11. Maricel Mena (Colombia)

Maricel es teóloga, biblista e investigadora colombiana. Cuenta con un posdoctorado en hermenéutica feminista por la Escuela Superior de Teología en Brasil.

Su trabajo se centra en la teología contextual, la hermenéutica bíblica negra feminista y los estudios de género. A través de sus investigaciones promueve lecturas bíblicas comprometidas con la justicia racial, la dignidad humana y las experiencias de las comunidades afrodescendientes. Se desempeña como docente e investigadora en la Facultad de Filosofía y Teología de la Universidad Saint Thomas.

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12. Berla Andrade (Venezuela)

Berla es una teóloga venezolana con maestría en Teología por la Universidad Católica Santa Rosa de Venezuela y doctoranda en educación. Es pastora ordenada de la Iglesia Presbiteriana de Venezuela. Ha desarrollado una amplia trayectoria en la formación universitaria y eclesial. Dentro de la Iglesia Presbiteriana de Venezuela ha ejercido importantes espacios de liderazgo, acompañando procesos de reflexión y articulación teológica de las mujeres en Abya Yala.

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13.Nidia Fonseca Rivera (Costa Rica)

Nidia es teóloga costarricense, pastora desde 1986 y Obispa de la Iglesia Unión Evangélica Pentecostal Venezolana. Estudio teología en la Universidad Bíblica Latinoamericana y cuenta con una amplia formación académica en teología y pedagogía. Obtuvo una Maestría en Pedagogía Crítica en la Universidad Simón Rodríguez de Venezuela y una Diplomatura en Prevención de la Prostitución y Trata de Personas en la Universidad Católica de Córdoba.

Nidia se ha dedicado en el acompañamiento pastoral, así como ha escrito comprometidamente sobre las mujeres, la sexualidad y religión.

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14. Agustina Luvis (Puerto Rico)

Agustina es una de las voces más destacadas de la teología puertorriqueña contemporánea. Obtuvo una maestría y un doctorado en Teología Sistemática en la Escuela Luterana de Teología de Chicago.

Su reflexión aborda el papel de las mujeres en la pastoral, así como los aportes de las teologías pentecostales y feministas. Fue decana del Seminario Evangélico de Puerto Rico, donde impulsó la formación y el liderazgo de nuevas generaciones de mujeres en espacios teológicos y pastorales.

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15. Ofelia Ortega (Cuba)

Ofelia es teóloga cubana, estudió teología en el Seminario Evangélico de Matanzas y fue ordenada presbítera pastora en febrero de 1967. En 1985 se trasladó a Suiza como profesora de teología para impartir clases en el Instituto Ecuménico de Ginebra. Posteriormente se desempeñó como Secretaria Ejecutiva del Programa de Educación Teológica del Consejo Mundial de Iglesias.

En 1997 regresó a Cuba para asumir el cargo de rectora del Seminario Evangélico de Teología de Matanzas, donde organizó el «Instituto Cristiano de Estudios de Género» y continuó trabajando hasta su retiro como profesora de Ética Teológica y Estudios de Teología y Género.

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16. Elena Vázquez (Cuba)

Elena es teóloga cubana de ascendencia africana, es educadora, escritora y una importante voz de la Teología Negra en Abya Yala. Realizó estudios teológicos en el Seminario Teológico Centroamericano de Guatemala y obtuvo un Doctorado en Ministerio en el Seminario Teológico de Dallas.

Es profesora de Historia y Teología en SETECA, institución donde actualmente es vicepresidenta. Además, es fundadora de Trasciende, un ministerio enfocado en la formación teológica y educativa de mujeres. Su trabajo aborda temas de identidad, dignidad, justicia y fe desde la experiencia de las mujeres afrodescendiente.

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17. Elsa Tamez (México)

Elsa Tamez es una reconocida teóloga mexicana especializada en estudios bíblicos y teología de la liberación. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Lausana, Suiza, y ha desarrollado una extensa trayectoria académica enfocada en la interpretación bíblica contextual y feminista.

Como profesora emérita de la Universidad Bíblica Latinoamericana en San José, Costa Rica, ha acompañado la formación de generaciones de estudiantes comprometidos con la justicia y la dignidad humana.

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18. María Pilar Aquino (México)

María Pilar es teóloga feminista católica mexicano-estadounidense y profesora emérita de Teología y Estudios Religiosos en la Universidad de San Diego. Estudió en el Instituto Teológico de Estudios Superiores de la Ciudad de México y obtuvo su doctorado en la Universidad Pontificia de Salamanca, España.

Su trabajo se centra en la teología de la liberación, la ética social y la dignidad humana desde una perspectiva feminista y de género. Es cofundadora y primera presidenta de la Academia de Teólogos Católicos Hispanos de los Estados Unidos.

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19. Marilú Rojas Salazar (México)

Marilú es teóloga católica mexicana reconocida por su activismo feminista y sus investigaciones en estudios de género. Su reflexión teológica promueve reformas dentro de la Iglesia católica para reconocer plenamente la participación y liderazgo de las mujeres.

Es religiosa misionera de Santa Teresa de Lisieux y posee una maestría y un doctorado en Teología Sistemática por la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Actualmente es profesora de teología en la Universidad Iberoamericana Puebla y en el Instituto Interreligioso de México.

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20. Elizabeth Conde-Frazier (Estados Unidos)

Elizabeth es pastora bautista ordenada y teóloga práctica con una amplia trayectoria en educación teológica y liderazgo académico. Se desempeñó como profesora titular en la Escuela de Teología Claremont y como decana académica y vicepresidenta de educación en Esperanza College of Eastern University.

Su trabajo se enfoca en la educación teológica y liderazgo de las mujeres en la iglesia de los Estados Unidos, las comunidades evangélicas migrantes y las experiencias teológicas surgidas desde las márgenes.

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Las teólogas de Abya Yala continúan sembrando pensamiento, espiritualidad y esperanza desde múltiples territorios. Conocerlas es también reconocer que la teología no se construye solo desde los centros académicos, sino también desde las comunidades, en las luchas cotidianas y en la sabiduría de quienes han sido históricamente silenciadas. Que esta lista sea una puerta de entrada para seguir conociendo, escuchando y acompañando el trabajo de muchas más teólogas que siguen transformando la teología desde Abya Yala.

Que esta primera lista sea una puerta de entrada para seguir conociendo, escuchando y acompañando el trabajo de muchas más teólogas que continúan transformando la teología desde Abya Yala.

Visita nuestro canal de YouTube,  donde puedes escuchar a más de 40 teólogas.

Yenny Delgado
Teóloga y psicóloga peruana. Tiene una licenciatura en teología por la Universidad Bíblica Latinoamericana en Costa Rica, una maestría en Teología Pública por el seminario teológico Wesley en los Estados Unidos. Es candidata doctoral en Ciencias Sociales de la Religión en la universidad de Lausana, Suiza. Durante más de una década, ha trabajado con comunidades de fe, movimientos sociales y gobiernos locales para promover una educación descolonial. Es parte del Comité Asesor de Políticas Sociales de la Iglesia Presbiteriana. También forma parte del Comité Directivo del estatus de las Mujeres y Género de la Academia Americana de la Religión. Yenny es directora de Publica Theology, fundadora de la Red de Teología Política y Espiritualidades y convocante de Mujeres haciendo teología en Abya Yala, una comunidad ecuménica, feminista e intergeneracional.

Influencias interreligiosas en la teología antiguerra y ética de Martin Luther King Jr. 

Por Frederick Xavier Rodríguez-Castro

Cada mes de enero, Estados Unidos y Puerto Rico conmemoran el legado de Martin Luther King Jr., una figura cuya lucha no estaba representada exclusivamente por la justicia racial, que, sin duda alguna, continúa interpelando a nuestras sociedades. Su lucha, en términos de religión, fue inter-confesional e interreligiosa. Inter-confesional a causa de la opinión de obispos que levantaron su voz en contra de su quehacer profético. Inter-religiosa, porque en su trayecto encontró mayores ejemplos de justicia y amor al prójimo en diálogo con otras fes. Consecuencia propia de cuando el sufijo “–ismo” de toda religión (cristian-ismo), abandona la ética y la fe hacia el prójimo para convertirse en un movimiento. Antes de sus luchas, como parte de su formación académica, mostraba interés por las influencias de las religiones sobre el cristianismo. A esto se suma, la reconocida influencia que tuvo el hinduismo, a través de la figura de Mahatma Gandhi, el budismo zen en la figura del moje Thich Nhat Hanh y del judaísmo, con su colega Abraham Joshua Heschel. King habitaba en un contexto marcado por la persecución de migrantes, color de piel y personas no cristianas. Su relación con personas de otras religiones, de quienes adoptó enseñanzas, modeló profundamente su comprensión de la justicia, la no violencia y del prójimo. Sin duda alguna, podemos afirmar que, en su teología, existían diálogos interreligiosos. 

Influencias interreligiosas

Aunque fue un pastor cristiano, su ética pública trascendió los límites confesionales. Como bien destaca el Centro King en Atlanta, Georgia, existe una sección dedicada a Mahatma Gandhi. Lo que evidencia una influencia relevante no solo en su teoría de la no violencia contra la violencia, también en la práctica de marchar, boicotear y afrontar cárcel sin derramar sangre. A pesar de que comentaristas políticos usan el contexto para afirmar una influencia de inspiración política, los estudios vigentes sobre la vida de Kings, afirman que fue un guía espiritual para su vida con réplicas muy prácticas en su caminar pastoral.

En 2008, la revista The Buddhist Review: Tricycle publicó un artículo de Charles Johnson. Explica cómo King adoptó el satyagraha (la fuerza de la verdad y la resistencia no violenta) como fundamento táctico de su lucha. El propio King lo expresó con claridad durante el boicot a los autobuses de Montgomery: “Cristo nos dio los objetivos y Mahatma Gandhi las tácticas.”

Asimismo, King compartía con el monje budista Thich Nhat Hanh, la convicción de que la no violencia no es solo una estrategia política, sino una disciplina espiritual. Estas influencias muestran que integró principios éticos provenientes de otras religiones, no para sustituir su fe cristiana, sino para encarnarla de manera radical.

Con relación a Abraham Joshua Heschel, recibió del judaísmo una comprensión del profetismo. No es un profetismo espiritual, es un profetismo encarnado histórico y práctico. Por lo que King comprendía que la lucha por los derechos civiles no solo era local y política, era teológica, dado que el silencio de los pastores ante la injusticia o la toma de posesión neutral era una blasfemia. En King, la lucha contra el racismo es una lucha contra el satanismo, equivalente a la humillación pública. Por lo que el racismo y la discriminación religiosa cobra un lenguaje de sinónimo de pecado y negación de la imagen de Dios.

King en sus estudios realizados en la Universidad de Stanford, identifica, a partir de diversas lecturas, la presencia de mitos paganos que sugieren una posible influencia pagana en el pensamiento de los primeros cristianos. Entre estos paralelismos se encuentran los cultos a Cibeles y Attis en Roma (concepción virginal, resurrección); al dios Adonis en Antioquía y Belén (descenso al inframundo y resurrección); a Osiris, Isis y Horus en Egipto (triada divina, ascensión y maternidad divina); y al dios Mitra en Persia, actual Irán (domingo como día sagrado, natividad, inmortalidad, mediador).

La crítica profética a las iglesias cristianas

En su célebre Carta desde la cárcel de Birmingham, dirigida a religiosos de Alabama, King lamenta que muchos pastores se opusieran a la lucha por los derechos civiles, quienes argumentaban que no era el momento. Fue señalado por “extremismos”, pero tal como haría Jesús, reconfiguró la acusación en la pregunta ¿qué tipo de extremismo seremos? Si del odio o del amor. En la carta se atribuye a las congregaciones estar a favor de la opinión pública, pues se comprende que puede ser manipulada e incluso no tener la razón o la verdad con ella.

La fe, de acuerdo con King, transforma las injusticias de la sociedad. Es por ello que pensando en principios tomistas, ilustra a los pastores en que las leyes por responder a marcos legales, no necesariamente son justas si menoscaban al prójimo. Esta postura revelaba una incapacidad de leer los “signos de los tiempos” y de comprender la historia como un lugar teológico donde Dios actúa. La respuesta cristiana debía ser combatir la violencia con no violencia, las leyes injustas con desobediencia civil, y el odio con amor.

El Buen Samaritano como descolonización teológica

En su libro La fuerza de amar, King ofrece un comentario sobre Lc 10,29 y la parábola del Buen Samaritano. En su sermón “Ser un buen prójimo”, King descoloniza el pensamiento social y teológico cristiano. Afirma que el prójimo no es un concepto exclusivo del cristianismo, sino un principio de altruismo (1999, pp.32- 35). Para King, el samaritano no representa simplemente a un hermano de otra raza; representa a alguien de otra religión y otra nacionalidad. Esta lectura rompe con cualquier intento de reducir el amor al prójimo a un círculo identitario nacional o confesional. No hay nada peor que la segregación y la discriminación, estas trascienden el plano social.  

Al igual que en los tiempos de Jesús, la religión; la del centurión romano (culto al césar y politeísmo), de la mujer sirofenicia (divinidades semíticas) y de los samaritanos (yahvismo), no fue un obstáculo para negar el amor al prójimo.  El odio entre religiones no tiene justificación moral. La moralidad, dice King, no puede dibujarse en forma de ley, porque su raíz es más profunda: es la dignidad humana.

Para King el mandamiento “no matarás” implicaba no matar a blancos, pero sí a negros. Él tenía plena conciencia de su contexto étnico, social, teológico y religioso: “si el blanco solo se preocupa por su propio color y no por el negro, el empresario por su empresa y no por los trabajadores y… no por los pobres, significa que existe un provincialismo” (1999, p.33). La pregunta que surge es inevitable: Si un cristiano solo se preocupa por los cristianos, ¿no traiciona el corazón mismo del Evangelio? Para King, la respuesta es clara: el amor al prójimo no conoce fronteras religiosas, raciales ni nacionales.

Conclusión

La vida y el pensamiento de King revelan que la justicia no puede construirse desde la superioridad moral religiosa. Su apertura hacia otras tradiciones espirituales demuestra que la verdad ética es más amplia que cualquier confesión particular. Tanto su identidad cristiana, como el diálogo interreligioso y sus lecturas sobre las religiones, no representaron un obstáculo, ya que no entendía dichas tradiciones como desviaciones de una revelación única, sino como expresiones históricas y culturales de la búsqueda de lo divino. De hecho, afirma que si no fuera por las religiones que precedieron al cristianismo, difícilmente el cristianismo pudiera haber existido tal como lo conocemos hoy. 

El aprendizaje interreligioso se convirtió en una vía de discernimiento teológico, particularmente en diálogo con comunidades marginales. Es fruto de su praxis pastoral y de su comprensión teológica y existencial de las Escrituras. Con criterio ético del amor y la justicia, no de doctrinas. Dios, desde esta comprensión, no ama de manera exclusiva ni selectiva; no se limita a una etnia, cultura o confesión religiosa. Trasciende los límites visibles del cristianismo y se manifiesta en la doctrina imago Dei: todo ser humano, independientemente de su pertenencia religiosa, participa de la imagen y semejanza de Dios. 

En efecto existe en nuestros tiempos una religión mucho más avanzada que el “cristian-ismo”, es una religión que se pronuncia con la práctica de la ética, contiene un solo dogma y doctrina, un solo lugar teológico, y un solo contenido; amar al prójimo, como a ti mismo.

Frederick Xavier Rodríguez-Castro es investigador, historiador y teólogo puertorriqueño. Candidato a doctorado en Teología en la Universidad Interamericana de Puerto Rico.