Hoy hace mucha falta pasar por Damasco

Por Daniel Andrés Rivera Rosado

Hoy se sigue “respirando amenazas y muerte” contra la humanidad. La noción de lo que es vida está en cuestión. No por su diversidad, no por su riqueza, no por la importancia de estar unidos sino, porque el poder quiere dominar por encima de las oportunidades, el poder quiere cegar la luz para nuevos caminos, el poder quiere sentenciar la esperanza. 

La fuerza politiquera y militar, el uso de la religión y la fe cristiana como amuleto de guerra y sinónimo de falta de inteligencia, la explícita intención de redefinir la democracia, y los pasos a la esperanza ahogan. 

Tal como en la antesala de Damasco, se dan órdenes para aprisionar a mujeres y hombres que se encuentren en el Camino. Sin embargo, hoy esto ha llegado demasiado lejos. 

Pasar por Damasco no es un cambio de nombre; es vivir el poder liberador de la transformación total que Jesús ofrece a quienes viven anclados al mal. Un mal que, a los ojos de los populares, como religiosos, es justificado. Creo que esa justificación, como en la antesala a Damasco, es por miedo. ¿A eso nos llamó Jesús, al miedo? Pasar por Damasco no es querer cambiar; es una intervención divina total. 

Necesitamos que una luz del cielo nos rodee: luz de justicia, redención y paz. Necesitamos ser esa luz para tantas personas a las que hoy la orden de los poderes humanos es oprimir con la oscuridad. Ante tanto avance tecnológico, psicológico, educativo y empresarial, ¿la oscuridad sigue siendo una opción? El encuentro con la luz no es para alumbrar espectáculos mediáticos que tergiversan el dolor, la angustia y la amargura la cual se está convirtiendo en la orden del día. El encuentro con la luz es la posibilidad de vivir, caminar y estar en paz. No, no, la luz no es una utopía; es posible irrumpir en las estructuras. El detalle está en reconocer que la luz no es nuestra; la luz es un artefacto divino. Su divinidad no estriba en dominio sino en inclusión, por tanto, es vital esa luz. 

Necesitamos que la voz de Dios irrumpa en nuestra postura política, religiosa, legal, mental, emocional y espiritual, y nos confronte: “¿por qué me persigues?” Esta pregunta nos tiene que conmover igual que “¿Dónde está tu hermano?” (Gen. 4:9) y “¿Dónde están los que te acusaban?” (Jn. 8:10). Pasar por Damasco es dejar de perseguir y comenzar a reconstruir. La reconstrucción comienza con una tarea profunda de deconstrucción de quién manda y quién no, quién tiene poder y quién no, quién es bueno y quién no; la deconstrucción comienza recordando que todos y todas somos iguales. La deconstrucción de este camino a Damasco, como en la realidad de hoy, es que Jesús es quien hace la pregunta. Desde un punto de vista teológico, aquí se observa una acción kenótica, donde la divinidad busca entendimiento con relación a su creación. Aquí hay un punto de inflexión, Jesús está en el interés de entendernos, saber qué pasó, qué cambió, por qué y para qué. Jesús se hace preguntas de nuestra humanidad, así como nosotros de su divinidad. Esto nos ayuda a trascender que la igualdad no es un lujo o bastión político, es la fábrica de nuestra humanidad. Por tanto, es importante recobrar la visión de igualdad para profundizar en el sentido de justicia y ética, que no solo modifica, sino que transforma conductas, sentimientos personalistas y prejuicios generalizados. 

Todo lo que ha pasado en tan solo los primeros días de este 2026, todo lo que se lleva tramando e ideando, forma parte de una estructura del mal. Si fuera bueno, escucharías su voz: “Yo soy Jesús.” Sin embargo, la persecución globalizada ha fragmentado nuestra humanidad, eso no proviene de Jesús. 

Pasar por Damasco significa que, ante nuestra ceguera, del bando que sea, podamos reconocer que Jesús es el Señor, no hay otro. Y el Señorío de Jesucristo tiene implicaciones más fuertes que darte claridad sobre si perteneces a la religión “correcta”.”

Pasar por Damasco nos tiene que impulsar a ser o encontrados por Ananías. Creo que mucho se nos pierde cuando profundizamos en que no solo fue Saulo quien tuvo que abrir sus ojos, que en Damasco algo pasó; Ananías tuvo que trascender los prejuicios y recordar el lado del evangelio. Tenemos que recobrar el imponer las manos para que otros y otras recobren la vista. Manos para sanidad y no para vanidad, manos para construir y no para destruir, manos para estar y no aprovecharse. Ser Ananías es un desafío, pero hay escamas que deben caerse hoy.

Al final, la historia de Damasco no se trató de Saulo; se trataba de Jesús. Hoy lo que necesitamos es que el camino del Mundo se vuelva a tratar de Jesús. 

Daniel Andrés Rivera Rosado educador, autor y ministro ordenado de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en Puerto Rico. Actualmente es candidato doctoral en Educación de la University of Arizona Global campus.

Profecías: Paz para este mundo traerá

“Ya está cerca venir aquel que nos va a explicar sin violencia ni gritos, paz para este mundo traerá”

Por Diego Ramos

“Profecías” es la canción de Vox Dei que a la fecha todavía repica como una advertencia ética para Argentina y América Latina. En un tiempo donde se suman cada vez más las conciencias a la campaña para reducir al mínimo el uso estrepitoso de pirotecnias por los graves impacto de salud, otros ruidos que lesionan la dignidad humana se naturalizan al punto tal que se vuelven silenciosos.  


En un continente históricamente atravesada por la desigualdad, la violencia estructural y la tentación recurrente de los liderazgos salvadores, “Profecías” resuena como una advertencia ética de notable actualidad. El pesebre afirma que la dignidad no la otorgan los palacios ni los mercados, muchos menos los ritos; solo las acciones por mayor humanidad. “Sin violencia ni gritos” interpela de lleno el presente argentino y latinoamericano: un tiempo marcado por la polarización, el descrédito de la política y el desgaste del lazo social que nos hacen perder el sentido de la otredad. 

La figura que “viene a explicar, sin violencias ni gritos”, contrasta con una escena pública saturada de discursos agresivos, de simplificaciones extremas y promesas redentoras. El pesebre es una crítica silenciosa a todo orden, programa o esquema que expulsan a las sociedades más allá de las periferias. Para el Teólogo Gustavo Gutiérrez, el pesebre es una epifanía (aparición-revelación) del Dios de los pobres. No es un dato folclórico, sino una toma de posición histórica que nos interpela de qué lado queremos estar. Si estamos donde un niño pobre es cuidado en un pesebre, habremos decidido por un mundo nuevo posible.


La paz no nace del enfrentamiento permanente, ni de la imposición, sino de la palabra que ordena, del diálogo que reconoce al otro y de la justicia que se traduce en condiciones de vida dignas. El pesebre es siempre la proclamación que sin justicia no hay salvación. El Papa Francisco afirmaba que la opción preferencial por los pobres “es un criterio-clave de autenticidad cristiana”, “una exigencia ético social que provienen del amor de Dios”, que impulsa “a pensar y a diseñar una economía donde las personas, y sobre todo lo más pobres, estén en el centro”  


Es el hijo del hombre, paz para este mundo traerá”, es la frase que devuelve el foco a lo esencial: lo humano como medida de toda acción pública. No hay proyecto político legítimo si no pone en el centro la dignidad humana, el trabajo, el acceso a derechos y la inclusión real. La salvación, que cristianas/os por estos días proclamarán, no vendrá de soluciones mágicas ni de recetas importadas, sino de decisiones históricas asumidas con responsabilidad colectiva.


En una de sus estrofas, Vox Dei entona “De dónde viene, y como se llama, nadie lo sabe, ni yo lo sé”. El nombre del salvador no importe, y no es un detalle menor. La canción desnuda uno de los grandes problemas de la política latinoamericana: el personalismo. Cuando los nombres pesan más que los programas, cuando las figuras eclipsan a las instituciones, la democracia se debilita y la esperanza se vuelve rehén de biografías individuales. La tradición profética bíblica es contundente: no hay autoridad verdadera sin justicia, ni liderazgo auténtico sin servicio.


La profecía no desciende del cielo: emerge de la historia. Las crisis no son inevitables; son el resultado de decisiones reiteradas. La pobreza estructural, la fragmentación social y la violencia no son destino, sino consecuencia. “Profecías” no ofrece consuelo fácil ni soluciones inmediatas, ofrece algo más incómodo y necesario: una llamada a la responsabilidad histórica. En la Argentina y en América Latina, la paz social no será fruto del grito, ni del ajuste sin rostro humano, ni del mesianismo político. Será el resultado de una democracia fortalecida, de un Estado presente y ético, y de una ciudadanía que asuma que el futuro no se espera: se construye.

Diego Ramos es educador popular argentino, militante político, licenciado en Ciencias Políticas, profesor de Filosofía y Ciencias Sagradas. Presidente del  Partido Nacional  “República Modelo”, dirige y coordina el Centro de Educación popular Antonio Gramcsi en Santiago del Estero.


 

Eva y María: Caída y Redención desde la Perspectiva Femenina

Por Rosaly Guzmán

Desde los albores de la creación hasta la plenitud de los tiempos, la figura femenina ha ocupado un lugar clave en la historia de la salvación. En este ensayo reflexionaremos sobre dos mujeres fundamentales: Eva, símbolo de la fragilidad humana y del inicio del drama del pecado; y María, la madre de Jesús, cuyo “sí” a Dios se convierte en el punto de inflexión redentora para toda la humanidad. A través de un análisis teológico y tipológico, examinaremos cómo estas dos figuras no son meramente contrastes, sino profundamente complementarias. Eva y María representan la tensión entre caída y redención, desobediencia y obediencia, oscuridad y luz. Ambas reflejan aspectos de la experiencia humana en su dimensión femenina, y nos invitan a contemplar el papel vital que la mujer desempeña en el plan divino. Este ensayo busca no solo profundizar en estas figuras bíblicas, sino también provocar una reflexión más amplia sobre la dignidad, vocación y misión de la mujer en la Iglesia y en el mundo.

La narrativa bíblica no es neutral en cuanto a género: está tejida con voces masculinas y femeninas que juntas revelan el corazón de Dios. En este contexto, Eva y María destacan como figuras clave dentro de una visión teológica de la humanidad. Aunque separadas por siglos de historia, estas dos mujeres representan polos teológicos entre los cuales se mueve el drama de la redención. La caída del ser humano, en la que Eva juega un papel activo, no es el final. En María, la nueva Eva, la historia encuentra su reverso redentor. Este ensayo propone una lectura tipológica y teológica de ambas figuras, no para confrontarlas como culpable y salvadora, sino para descubrir en ellas una pedagogía divina que exalta lo femenino como lugar de encuentro entre Dios y la humanidad.

Eva: La humanidad en caída

La primera mujer, Eva, aparece en el relato de Génesis como compañera del hombre y coimagen de Dios:“Y creó Dios al hombre a su imagen… varón y hembra los creó” (Génesis 1:27).

Eva, cuyo nombre significa “madre de todos los vivientes” (Génesis 3:20), se convierte en símbolo de la humanidad que busca el conocimiento fuera de la obediencia. Su acto de comer del fruto prohibido no debe interpretarse simplemente como un error individual, sino como la representación arquetípica del deseo humano de autonomía absoluta, sin Dios.

San Ireneo de Lyon, en su obra Contra las herejías, observa que Eva desata el nudo de la desobediencia que será anudado nuevamente por la obediencia de María. Él escribe:“Así como por la desobediencia de una mujer el hombre fue condenado, así también por la obediencia de una mujer el hombre fue salvado” (Ireneo, Adversus Haereses 3.22.4).

Eva no es condenada a ser una figura eternamente culpable, sino que representa a la humanidad en su búsqueda, caída y necesidad de redención. Su historia es la nuestra: una historia de fragilidad, deseo, error y, sin embargo, nunca fuera del alcance de la gracia divina.

María: La nueva Eva y el amanecer de la redención

En la plenitud de los tiempos, María aparece como la mujer por medio de la cual entra al mundo el Salvador. Su respuesta al anuncio del ángel Gabriel es un acto de fe radical:“He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lucas 1:38, RVR1960).

En este momento, María se convierte en el reverso redentor de Eva. Donde Eva escuchó a la serpiente, María escucha al mensajero de Dios. Donde Eva dudó del mandato divino, María confía plenamente. La tradición patrística vio en esta oposición una clave teológica para entender la redención.

Hans Urs von Balthasar expresa este paralelismo con claridad: “Eva se afirma en su voluntad sobre la de Dios, María se entrega. Donde Eva dijo ‘no’, María dice ‘sí’. Y ese sí es el canal por donde entra la gracia al mundo” (von Balthasar, María, Primera Iglesia, 1980).

La obediencia de María no es pasividad, sino un acto de libertad iluminada por la fe. Su maternidad es física, pero también espiritual: ella es madre de Jesús y, por extensión, madre de todos los redimidos (Juan 19:26–27).

Tipología: De la desobediencia al fiat

La lectura tipológica permite ver en Eva y María dos mujeres entrelazadas en la historia sagrada, no como rivales, sino como imágenes opuestas de la misma humanidad. Según San Justino Mártir:

“Cristo fue hecho hombre por medio de la Virgen para que la desobediencia provocada por la serpiente comenzara por medio de Eva y terminara por medio de María” (Diálogo con Trifón, 100).

En este sentido, María no borra a Eva, sino que la redime desde dentro. La tipología no anula el pasado, sino que lo resignifica. La historia de la salvación no avanza destruyendo lo antiguo, sino cumpliéndolo.

Ambas mujeres tienen una relación directa con el Árbol: Eva con el árbol del conocimiento, María con el madero de la cruz. Al pie de ese nuevo árbol, María se mantiene firme, convirtiéndose en testigo del nuevo pacto:“Mujer, he ahí tu hijo… He ahí tu madre” (Juan 19:26–27).

Implicaciones actuales: La mujer en la historia sagrada y en la Iglesia

La visión teológica de Eva y María tiene profundas implicaciones pastorales y eclesiales. Si la historia de la redención comienza con una mujer y culmina con otra, entonces la mujer ocupa un lugar indispensable en la economía de la salvación. Lejos de ser secundaria, la figura femenina es mediadora, portadora de vida y de fe.

El Papa Juan Pablo II, en su carta apostólica Mulieris Dignitatem (1988), escribió: “La mujer es introducida en la historia de la salvación de un modo insustituible: es la primera en recibir al Redentor y en cooperar con Él en el misterio de la redención.”

En una época en que la dignidad femenina sigue siendo amenazada por estructuras patriarcales, estereotipos culturales o incluso por silencios eclesiales, estas figuras bíblicas invitan a una recuperación profunda del valor de la mujer. La Iglesia necesita redescubrir la voz profética de María y aprender a mirar con nuevos ojos a Eva, no como culpable eterna, sino como parte de una humanidad redimida.

Conclusión

Eva y María, más que símbolos opuestos, representan las posibilidades y tensiones del corazón humano. Eva nos recuerda nuestra fragilidad, pero también nuestro anhelo de plenitud. María nos muestra que la redención no es una idea abstracta, sino una realidad encarnada en la fe y obediencia de una mujer común. En ambas, la historia sagrada nos invita a mirar la vida con esperanza: la caída no tiene la última palabra, la gracia sí. Y es en lo femenino donde esta gracia encuentra tierra fértil para dar fruto eterno.

Preguntas para la reflexión y aplicación pastoral:

  1. ¿Cómo podemos redescubrir a Eva como símbolo de la humanidad en búsqueda y no solo como figura de culpa?
  2. ¿Qué significa para ti que María haya dicho “sí” a Dios desde su condición de mujer joven, humilde y anónima?
  3. ¿De qué manera el ejemplo de María puede inspirar a las mujeres de hoy en su vida de fe, liderazgo y servicio?
  4. ¿Cómo puede la Iglesia valorar mejor la dimensión femenina en su misión pastoral y teológica?
  5. ¿Qué aspectos de tu vida personal podrían transformarse si pasas de un “no” temeroso a un “sí” confiado como el de María?

Sobre la autora:

Rosaly Guzmán Torres es puertorriqueña con una maestría en Divinidad y estudios doctorales en Consejería. Rosaly es profesora universitaria, maestra bíblica y líder activa en la iglesia Bautista del Sur. Además de sus múltiples roles profesionales, es madre y mentora, con un compromiso firme de guiar a otras mujeres hacia el crecimiento espiritual, emocional y personal.

Políticas anti-migratorias: Una muestra de un patriarcado colonizador

El crecimiento de políticas anti-migratorias a lo largo del continente sigue creciendo. En los últimos años diversos países han demostrado poco o nada de entendimiento sobre las diversas migraciones que existen. En el caso sobre todo de las mujeres, la migración puede ser la muestra más grande de sobrevivencia, la cual se le denomina “migración forzada.” Las mujeres con sus familias deben salir de sus casas o pueblos de origen por la violencia, las guerras, la hambruna. Muchas mujeres lo hacen tomando el riesgo de viajar solas o hasta con sus bebes en brazos, esta difícil situación nos muestra no solo la fragilidad de las mujeres, sino la dureza de las fronteras entre países que comparten territorios. Estas situaciones parecen ser desconocidas por los políticos de turno, que asumen el poder con políticas discriminatorias, supremacistas y opresoras que nos muestra el legado colonial al que hemos sido sujetas por varios siglos.

A lo largo del continente no solo estamos viendo fronteras tan duras entre Estados Unidos y México, sino que las políticas fronterizas se han extendido entre Guatemala y México, Venezuela y Colombia. Bolivia y Chile. Argentina y Brasil, Perú y Ecuador por mencionar algunos, estas políticas son diseñadas y compartidas cada vez con más dureza, como es el caso de una pequeña isla en el caribe, las políticas anti-migratorias entre República Dominicana y Haití. 

Hace unos días el presidente de República Dominicana, Luis Abinader, ha anunciado medidas contra la migración haitiana, con el argumento de “proteger la República Dominicana y asegurar el respeto a las leyes del país”. Pero ¿acaso deportar mujeres recién paridas con sus bebés en brazos, o mujeres en estado de gestación, es una forma legítima y humana de protección nacional? 

La historia de Haití y República Dominicana está entrelazada desde los inicios del proceso colonial y esclavista ejecutadas por los europeos, específicamente del reinado español y francés. Ambos se establecieron a un extremo de la misma isla, y sus poblaciones afro-descendientes de esa época y que hasta ahora habitan lo que es hoy, Dominicana y Haití provienen de una historia común de esclavismo, lucha, resistencia y deseo de emancipación. Entonces, ¿por qué se actúa como si Dominicana quiere proteger su territorio de una forma exclusiva? que seguridad nacional está cuidando?- Sigue perpetuándose las rivalidades español/francés en las actualidades repúblicas? ¿siguen sosteniéndose el colorismo, la blanquitud entre ambos pueblos? – Si no se comprende esta historia compartida de colonialismo, esclavismo y supremacías en una misma isla, ya nos podemos imaginar lo que ocurre en el resto del continente, lleno de países inventados durante las independencias republicanas, nos siguen atontando con historias de protección de fronteras, que ya con cuento viejo. Las famosas fronteras son cuestión natural de poder, control, división, reparto y despojo sobre la madre tierra.

Las actuales deportaciones masivas plantean preguntas fundamentales: ¿a quienes beneficia estas leyes? ¿a quiénes se está deportando? ¿A quiénes está enriqueciendo estas leyes anti-migratorias? ¿Hacia dónde y hasta cuándo? Una y otra vez se repite el mismo patrón colonial. Un continente repartido en fragmentos “republicanos”, donde aún gobernantes con mentalidad colonial, descendientes de europeos o con cuerpos racializados por un contexto clasista sigue escondiéndose tras máscaras de blanquitud, ejercen el poder y control. 

Se trata de élites patriarcales, con cortes coloniales, que se imponen sobre los cuerpos de los más vulnerables, las mujeres, las niñas, los hombres empobrecidos. Ya sean que se deporten desde Estados Unidos a El Salvador hombres tatuados, despojándoles de derecho a un proceso penal, despojándoles de sus nombres, de historia, de familia.En Dominicana en el primer día del plan anti-migratorio, 87 mujeres y 48 niños fueron arrestados en los hospitales, la mitad de ellas embarazadas y otras que recién habían dado a luz. La verdad es que detrás de estas dolorosas noticias que nos llegan casi de inmediato gracias a las redes sociales y la cobertura de noticias, la población recibe estas noticias con mas dolor y miedo, las iglesias tratando de entender estos tiempos violentos en silencio, los partidos políticos más cómplices, y así nos vamos sumergiendo en un continente más aislado y complice. 

Esta situación anti-migratoria, si les prestamos mayor atención, se dan a más grande escala, solo para mencionar el caso de Bolivia que firmó un acuerdo con Chile para recibir de regreso a bolivianos y hasta venezolanos que se encuentran en Chile indocumentados. Cada uno de estos ejemplos muestran la cara de preocupación nacional, pero en el fondo es la cara de un modelo colonial fronterizo, de un supremacismo álgido, descarado e histórico que muchos se niegan a denunciar en la tan presumida “Latino América” donde seguimos negando el colorismo, los derechos a los pueblos originarios, y existe una nebulosa idea de “mestizaje” sin identidad. Mientras tanto van tomando ventaja, los de siempre, los blancos descendientes europeos que siguen al mando de las decisiones políticas y siguen perpetuando un patriarcado colonizador. 

Sin duda este tema da para seguir reflexionando, entre nuevas políticas, firma de acuerdos, construcción de muros, control de mega cárceles, entre otras medidas inhumanas. Se repite de una manera de “defensa nacional” el control sobre la población históricamente empobrecida y oprimida en Abya Yala. 

“Espiritualidades y Teologías Políticas desde Abya Yala: Desafíos y perspectivas descoloniales”

Encuentro Continental – Guatemala, 7-9 Noviembre,2025

Las comunidades organizadas en resistencias, articuladas en CODECA, el forum de teología política PUBLICA y la comunidad de diálogo intercultural, ÑAWI, invitamos a teólogos, teólogas, académicos, portavoces de comunidades en resistencias sociopolíticas, sabios y sabias de pueblos originarios, y actores comprometidos con la transformación socio-política, a participar en un espacio de diálogo y aprendizaje que explora las experiencias de resistencias de los movimientos sociales y eclesiales a través de las espiritualidades y esperanzas comunitarias en Abya Yala.

CONVOCATORIA DE PONENCIAS

Se invita a presentar ponencias que aborden, desde una perspectiva teológica política, los desafíos y oportunidades en las comunidades en resistencias, como promotoras del “Buen vivir” en los siguientes ejes temáticos:

  1. Acción eclesial en la política pública: Estrategias para la incidencia en políticas sociales y públicas en defensa de los derechos humanos.
  2. Educar para las resistencias transformadoras: Metodologías de educación popular para la formación en teología política.
  3. Salud y restauración de los equilibrios: Organización comunitaria para el acceso equitativo a la salud y justicia.
  4. Ecología integral desde Abya Yala: Cuidado de la madre tierra desde una perspectiva indígena y teológica.
  5. Teología política y migración: Reflexionar sobre los procesos migratorios en Abya Yala, y cómo estos exponen las políticas fronterizas, la exclusión y discriminación de los y las migrantes
  6. Identidades nativas y afro-descendencia: Reflexionar desde las perspectivas de la teología y espiritualidades nativas, indígenas, africana o teología negra, los desafíos actuales de las comunidades nativas y afro descendientes en Abya Yala.
  7. Mujer y derechos: Visibilizar las luchas de las mujeres en los diferentes contextos sociales y políticos desde una perspectiva mujerista y feminista comunitaria.

APOYO A LA PARTICIPACIÓN: Las y los seleccionados para presentar sus ponencias o talleres, se les ofrecerá: alojamiento, alimentación y traslado terrestre en el territorio de Guatemala.

Idiomas del Encuentro: Para garantizar la inclusión de voces diversas, contaremos con traducción durante las presentaciones en los siguientes idiomas:

●  Idiomas originarios de Abya Yala

●  Español

●  Portugués

●  Inglés

ENVÍO DE PROPUESTAS

Formato:
Resumen de máximo 300 palabras. Breve biografía del autor/a o autores/as. Institución. Nacionalidad. Identidad ancestral. Idioma de presentación.

Las propuestas deben enviarse con fecha extendida hasta el 15 de Julio al correo electrónico teologiaabyayala@publicatheology.org

Este encuentro es una invitación a construir colectivamente un pensamiento teológico-político desde la perspectiva de Abya Yala, capaz de responder de manera inclusiva, justa y sostenible a los desafíos contemporáneos.

¡Esperamos contar con tu participación!

Mujeres Haciendo Teología en Europa

Las 10 teólogas europeas más influyentes que necesitas conocer

Por Yenny Delgado

La influencia de las teólogas europeas es significativa, desde los inicios de la teología cristiana las mujeres han estado inmersas en el trabajo teológico y reflexivo tanto como los hombres. Aún así, han sufrido invisibilidad debido a que desde la tradición católica no se les dio un lugar, espacio y voz sino hasta las últimas décadas. La misma suerte han corrido las teólogas de tradición protestante dentro de sus iglesias. Desde los inicios del movimiento de las mujeres por la igualdad y las reflexiones desde el feminismo, han sido las teólogas europeas que han dado inicio a una teología feminista y de hacer una academia comprometida con su reflexión. Por tanto, la lista que ahora les ofrezco tiene como objetivo nombrar a las teólogas más significativas y mostrar brevemente su trayectoria y publicaciones.

Aquí les presento a las diez teólogas europeas más influyentes que deben conocer:

1- Elisabeth Schüssler Fiorenza (Alemania)

Elisabeth es reconocida como pionera en la interpretación bíblica feminista. Estudió teología en la Universidad de Würzburg y en la Universidad de Münster en Alemania, donde completó su doctorado en Teología Sagrada. Su trabajo, que destaca el papel de las mujeres en el cristianismo primitivo y aboga por la igualdad de género en la teología. Ha inspirado a una nueva generación de teólogos y teólogas ha tenido un impacto significativo en el campo de la teología feminista.

Libro destacado: 

“En memoria de ella: una reconstrucción teológica feminista de los orígenes cristianos”

2. Sarah Coakley (Reino Unido)

Sarah es una teóloga y filósofa británica. Su camino en teología lo comenzó en la Universidad de Cambridge, donde estudió su licenciatura y maestría. Posteriormente obtuvo su doctorado en teología y, para ampliar sus estudios, una maestría en teología de la Escuela de Divinidad en Harvard. Es una teóloga sistemática y filósofa de la religión conocida por su perspectiva única sobre la teología trinitaria y sus implicaciones para el género y la sexualidad. 

Su trabajo como teóloga anglicana promueve una mayor comprensión inclusiva y holística de estos conceptos teológicos, agregando una perspectiva única y valiosa al campo de la teología. Ha influido significativamente en el campo de la teología feminista, desafiando las interpretaciones tradicionales y allanando el camino para una comprensión más inclusiva de los orígenes cristianos. 

Libro destacado:

“Poderes y Sumisiones: Espiritualidad, Filosofía y Género”: Ensayos sobre espiritualidad, filosofía y género.

3. Halyna Teslyuk (Ucrania)

Halyna estudió teología y filosofía en la Academia Teológica de Lviv. Halyna. Tiene una licenciatura en Escritura Sagrada por el Instituto Pontificio Bíblico (Roma) y un doctorado del Ministerio de Educación de Ucrania.

Como profesora asociada de Antiguo Testamento en la Universidad Católica Ucraniana de Lviv, el trabajo de Halyna Teslyuk ha hecho avanzar significativamente los estudios bíblicos, la memoria cultural y los estudios de la mujer en el antiguo Cercano Oriente. Sus conocimientos y perspectivas han impactado profundamente el campo, subrayando la importancia de sus contribuciones.

4. Maggi Dawn (Reino Unido)

Maggi es una teóloga ordenada en la iglesia anglicana. Estudió la teología de Samuel Taylor Coleridge en el Selwyn College, en Cambridge. Fue directora del St Mary’s College de la Universidad de Durham y profesora del Departamento de Teología y Religión. 

Maggi Dawn, es músico y compositora que aporta una perspectiva única a su trabajo teológico, centrándose en la teología y las artes. Su obra diversa abarca: ‘Teología y artes’, ‘Teología y poesía’ y ‘Liturgia y adoración, música’, interactuando con la teología de una manera rica y multifacética.

Libro destacado: “La escritura en la pared: arte culto, cultura popular y la Biblia”

5. Tina Beattie (Reino Unido)

Tina se graduó con honores en teología y estudios religiosos por la Universidad de Bristol en Reino Unido. Luego, completó un doctorado centrado en la teología mariana y el simbolismo cristiano. Es una teóloga católica especializada en teología mariana, misticismo medieval y teología ambiental. Ha estado involucrada en investigaciones sobre teología ecológica en el contexto de la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco de 2015, abordando cuestiones ecológicas desde las perspectivas de la literatura, el arte, la música, la poesía, la teoría de género y la sacramentalidad. Es conocida por defender la justicia de género y reinterpretar la doctrina católica desde una perspectiva feminista.

Libro destacado:

“Nuevo Feminismo Católico: Teología y Teoría”: Análisis del feminismo católico contemporáneo.

6. Anne-Marie Pelletier (Francia)

Anne–Marie es Exegeta y teóloga católica francesa, miembro ordinario de la Academia Pontificia para la Vida. Estudió Teología en el Instituto Católico de París y obtuvo su doctorado en Ciencias Religiosas. Su tesis defendida en la Universidad de París , “Lecturas del Cantar de los Cantares, del enigma del sentido a las figuras del lector,” fue publicada por el Instituto Bíblico de Roma en 1989.

Su trabajo teológico contribuye a una comprensión más profunda del papel de la mujer en la Biblia. Actualmente es parte de la comisión de estudio sobre el diaconado femenino instituida por el Papa Francisco.

Libros destacados:

“El Signo de la Mujer”: Representación de la mujer en la Biblia.

“Figuras de la mujer en la Biblia”: Estudio de las figuras femeninas en las escrituras.

7. Teresa Forcades (España)

Teresa es una monja benedictina, médica y teóloga española. Se licenció en medicina por la Universidad de Barcelona, ​​especializándose en medicina interna en la Universidad Estatal de Nueva York. Posteriormente, completó una maestría en teología protestante en la Universidad de Harvard. Teresa aboga por una mayor justicia y equidad en la Iglesia y la sociedad. Se le conoce por su pensamiento critico al capitalismo y la industria farmacéutica.

Libros destacados:

“La teología feminista en la historia”: Estudio sobre la evolución de la teología feminista.

“La Trinitad, hoy”: Reflexión sobre la relevancia contemporánea de la Trinidad.

8. Elisabeth Moltmann-Wendel (Alemania)

Elisabeth fue una teóloga feminista alemana (1926-2016). Mejor recordada como fundadora de la Sociedad Europea de Mujeres en Investigación Teológica (ESWTR) en 1986. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Göttingen.

Pionera en teología feminista, centró su trabajo en la teología del cuerpo y la importancia de la experiencia corporal en la vida espiritual, así como en la valorización de las relaciones entre humanos y la amistad.

Libros destacados:

“Yo soy mi cuerpo: nuevas formas de encarnación”. Explora la teología del cuerpo y la espiritualidad encarnada.

“Redescubriendo la Amistad”. Reflexionar sobre la importancia de la amistad desde una perspectiva teológica.

9.Serena Noceti (Italia)

Serena estudió teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, donde obtuvo su doctorado en teología. Es conocida por su trabajo sobre eclesiología y teología litúrgica. Serena aboga por una comprensión reformada del papel de la Iglesia en la sociedad moderna, incluida una mayor inclusión de las mujeres en las estructuras de la Iglesia.

Libro destacado: 

“Eclesiología en diálogo: la Iglesia como comunidad y comunión”.

10. Anne-Marie Reijnen (Holanda)

Anne-Marie es una teóloga protestante y educadora de origen holandés, conocida por su trayectoria académica y su compromiso con la reflexión teológica en temas contemporáneos. Actualmente es catedrática en la Universidad Católica de París, tras haber enseñado durante varios años dogmática en Bruselas. Obtuvo su doctorado en Teología Sistemática de la Universidad de Estrasburgo, Francia. Fue ordenada en 1986. Reijnen es reconocida por su trabajo en eco-teología, cristología y diálogo interreligioso, destacando un enfoque feminista y una profunda preocupación por la responsabilidad ecológica. Ha sido comisionada de Fe y Constitución. Actualmente vicepresidenta de la Asociación Internacional Paul Tillich. 

Libro destacado: 

“El extranjero y el otro: hospitalidad e identidad en diálogo”.

Estas diez teólogas han contribuido al discurso teológico europeo con diversas perspectivas. Sus relevantes reflexiones teológicas, su compromiso inquebrantable con el mundo académico y la sociedad hacen de estas diez mujeres teólogas una lectura esencial.

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Yenny Delgado

Psicóloga y teóloga peruana. Yenny es candidata doctoral en Psicología de la Religión en la Universidad de Lausana, Suiza. Desde el 2020 es convocante de Mujeres Haciendo Teología en Abya Yala y Directora de Publica Theology.

Los cuerpos femeninos crucificados a causa del conflicto armado en Colombia

Por Claudia Chaurra

En el continente se viven realidades de pobreza, migración, violencia, desempleo corrupción, abusos, precariedad en ámbitos de salud, educación y en todo aquello que debe asegurar unas condiciones de vida digna. Los cuerpos en este contexto han sufrido las consecuencias de la injustica social en su mayor extensión, en especial los pueblos indígenas, campesinos y afro han vivido el mayor impacto de este mal encarnado.

En el caso particular de Colombia, en el año 2022, la comisión de la verdad presentó el informe final sobre el conflicto armado del País, en medio del discurso a cargo de Francisco de Roux se resaltó lo siguiente: “ Si hiciéramos un minuto de silencio por cada una de las víctimas del conflicto armado, el país tendría que estar en silencio durante 17 años”, es decir es una historia manchada de sangre, de impunidad e indiferencia, porque viendo lo que pasaba, se permitió que continuara la barbarie.

Más que cifras de las víctimas del conflicto, fueron rostros concretos, de campesinos, indígenas, de hombres, de mujeres, de niños, de jóvenes, que pagaron con su propia vida un precio muy alto. Una de las publicaciones entregadas por la comisión, tiene como protagonistas las experiencias de mujeres en el contexto del conflicto armado. Al pasar las páginas se leen los testimonios de mujeres que más allá del sufrimiento, hablan de sus esperanzas y sus anhelos de cambio para poder vivir en paz. La verbalización de estos hechos, tienen como función, romper el silencio, para redimirlos y luchar por su resurrección.

Estas mujeres fueron doblemente heridas: por el conflicto armado y por la sociedad que, aun viendo su dolor y sufrimiento, las condenó al olvido y a la impunidad, a esto se refiere el documento. Y… ¿Quiénes fueron estas mujeres? Como allí lo expresan: fueron mujeres de diferente edades, etnias, de distintas regiones del país, trabajadoras, amas de casa, lideresas, que experimentaron un profundo sufrimiento y enorme perdidas (cfr,. Comisión de Verdad y Memoria de Mujeres Colombianas, 2022,  p13), por ello, se habla de un doble circulo de confirmación de la violencia: La minusvalorización de las mujeres que permite la agresión con la que se ejerce el control sobre sus vidas y del funcionamiento social en que se da un normalización de la violencia y un silenciamiento de la misma ya sea porque no se visualiza o que se debe se teme a denunciarlo debido a que se estigmatiza y culpabiliza a las mujeres víctimas de la violencia. (cfr, p 20).

En el documento: “Guía para la pedagogía del volumen mi cuerpo es la verdad.” sección mujeres (2022), se exponen las siguientes cifras que reflejan este flagelo:  

  • Víctimas de desplazamiento forzado 7.760.771, 4.031.539 Mujeres.
  • Las mujeres indígenas que contaron su historia a la Comisión reportaron desplazamiento forzado en el 31,6 %  de los eventos de violencia; amenazas, en el 18,8%; violencias sexuales, en el 7,2%; y despojo, en el 3,21%.
  •  El 68,53% del total de mujeres víctimas que dieron su testimonio a la Comisión de la Verdad son campesinas.
  • De acuerdo con el Registro Único de Víctimas (RUV), en Colombia al menos 32.446 personas han sido víctimas de actos en contra de la libertad y la integridad sexual. Las mujeres y niñas son el 92 % del total de víctimas.
  • Las violencias sexuales y reproductivas se exacerbaron en el período de mayor degradación de la guerra entre 1996 y 2007. La mayor parte de las violencias reproductivas se cometieron al interior de los grupos armados. Las FARC en algunos de sus bloques impusieron la planificación y el aborto para las combatientes.
  • La Comisión identificó 173 violaciones de DDHH a mujeres que, en el momento de los hechos, ocupaban algún cargo político o eran funcionarias públicas. Fueron blanco de amenazas, persecuciones y homicidios.

Estos cuerpos en medio del conflicto, vivieron la inclemencia de la violencia, ya fuera física, sexual o psicológica, llevándolas a sentirse sin valor, sin rumbo y sin esperanzas; fueron  niñas, jóvenes, adultas y ancianas que sintieron que su cuerpo era un campo de guerra, sintieron cómo la muerte las rondaba, se sintieron señaladas, perseguidas, con miedo, pensaron quizá merecían esa realidad y que eran culpables de lo que les ocurría. Sufrieron en silencio, lloraron sin consuelo, enterraron sus muertos, perdieron sus tierras y dañaron sus sueños.

Algunas narrativas que permiten ampliar nuestra visión al respecto, son las siguientes:

  • “Había mucha corrupción, robos, infidelidades, estropeo de mujeres, robos de gallinas,  violaciones;  en ese tiempo una mujer no podía salir a hacer una diligencia,  mejor dicho  solo por fuerza mayor,  porque si alguien salía se reunían 10 o 20 hombres para abusar de ella. Nosotros le llamamos a esto “vaca muerta”. ¿A dónde se iba a quejar la pobre mujer? a ninguna parte, todo lo aguantaba” –Entrevista 140 VI-00095 mujer mestiza, ama de casa.
  • “Las mujeres tenían que estar en sus casas a cierta hora, ellos no querían ver mujeres en los billares, en discotecas. Una mujer infiel, podía ser asesinada en ese momento (…) todas bajo este tipo de regulación de la vida de las mujeres, eran castigadas” Entrevista 203 PR00198, mujer investigadora psicóloga.
  • “Yo quiero terminar con esta historia que me hace tanto daño. Primero que todo fui abusada a los seis años por un pariente de mi mamá. Era la más pequeña y siempre abusaban de mí. A los 15 años tomé la peor decisión de mi vida: Me fui de la casa y conocí al padre de mis hijos… A los 18 quedé en embarazo de mi primer hijo y todo ese tiempo fue maltrato, intentos de homicidio hacia mi y hacia mis hijos. Sufrí mucho.” – Entrevista 070- VI-00041 Mujer indígena nasa, empleada doméstica.

Esta dura realidad y otras narrativas que no se alcanzan a compartir en este escrito, representan las heridas de este mal encarnado en la historia, que muestra una vez más como los cuerpos femeninos han estado a merced de estructuras de poder, que oprimen y condenan a la soledad y muerte. Sin embargo, es muy significativo ver cómo la esperanza repunta, y cómo aquellas que se exiliaron de sí mismas y caminaron a oscuras sin tener a donde ir o a quién llamar, encontraron en otros cuerpos femeninos miradas y brazos sororos que las sostuvieron y animaron a continuar. El sufrimiento en común, hizo posible su encuentro, constituyéndose así, como portadoras y protectoras de vida, que acogen y defienden la misma, sea cual sea la circunstancia. En este sentido es muy coherente Margot Bremer, al afirmar que “un pueblo que sufre la pasión de muerte, despierta en la mujer la pasión por la vida”.

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Claudia Lorena Chaurra Romero. Teóloga colombiana. Vive y escribe desde  Cali- Colombia. Es licenciada en filosofía y ciencias religiosas, con maestría en teología latinoamericana por la Universidad Centroamericana ‘José Simeón Cañas’ (UCA) .

LA REDENCIÓN DEL CUERPO COMO EJE FUNDANTE DE LA ESPERANZA

El cuerpo en perspectiva histórica y teológica

Por Claudia Chaurra

Para iniciar esta reflexión sobre el cuerpo, es necesario acercarnos a una definición sobre el mismo, donde encontraremos aportes de diferentes ciencias que nos acercan a su realidad. Aunque es lo más cercano y palpable que tenemos, hay un sesgo muy marcado desde el ámbito cultural y religioso, que ha generado que se asuma la corporeidad como obstáculo de realización y trascendencia.

Regularmente se piensa que simplemente “tenemos un cuerpo”, sin embargo, esto ha sido tema de discusión antropológico, llevando a plantear que no solo tenemos uno, sino que “somos un cuerpo”, es decir, somos una unidad en sí misma que supera los límites de la materialidad y se configura como lugar privilegiado de creación, humanización y relación con todo aquello que lo rodea.  Según los idearios colectivos de la Grecia Clásica, el Medioevo, el renacimiento-Barroco y la sociedad contemporánea, se ha relacionado metafóricamente con elementos tales como:  cosmos, cárcel, máquina o mercancía, de manera respectiva, siendo el concepto de “cárcel” del alma el imaginario más marcado, reflejando así una herencia helenista muy fuerte que ha sido asumida a lo largo de la historia y que ha generado una visión fragmentada de lo que realmente somos, asumiéndolo como algo condenable, que está destinado a la  marginación, el desprecio e inferioridad.

Ivone Gebara, teóloga brasileña, insiste que la reflexión sobre el cuerpo – la carne humana, siempre ha estado exiliado como reflexión positiva, se le ha exiliado de la teología misma y relacionado como un obstáculo para lo divino. Esto ha generado que se convierta en el lugar de la manifestación de los miedos, en especial de la culpa, del dolor, odios y persecuciones , realidad que se potencia si se habla de un cuerpo femenino, ya que se relaciona, según el mito de la creación en el Génesis, como un segundo cuerpo creado y un deseo de otro cuerpo, que tienta y conduce al pecado, condenando a la humanidad  al destierro, el sufrimiento y la muerte. En este sentido Eva, representa para la teología, la “caída” y el “mal” en sí mismo, que solo a través de la maternidad se incorpora a la pareja, imagen de Dios, según el pensamiento de san Agustín.

Esta interpretación androcéntrica y patriarcal, ha hecho mucho daño en la relación a la visión sobre la mujer,  por esto mismo la teología y la moral hecha por hombres solo podía concebir demonios con cara de mujer, relacionándola con el sexo y la sexualidad y en el rechazo de ambas, rechazándola a  ella también.  A este sentimiento intenso de pecado, desde el ámbito religioso, se ligó el deseo profundo de purificación, por ende, vinieron las indulgencias, las confesiones, las penitencias, las flagelaciones y romerías, la culpa acusaba al cuerpo, había más pecados pero todo se reducía a él y aquellas que se revelaban en sus ideas y acciones, fueron castigadas con su propio cuerpo a través de violaciones, abusos, señalamientos, persecuciones, condenas y asesinatos, se las tildaba de “brujas”, “hijas del mal y de la oscuridad”, cuando lo único que hacían eran expresarse y defender su vida de las injusticias y la desigualdad que iban tomando cada vez más fuerza.

De esta manera  se comprende que  los cuerpos  han  asumidos  como objeto de dominación, instrumentalización, señalamientos y experiencias que han desvirtuado su esencia. Por ello,  Seibert expresa que el cuerpo trae consigo una historia de desencuentro, de dominación, de negación, de dualismos,  de jerarquías y ha sido controlado – dominado  en relación al placer, a la reproducción, al trabajo, al servicio y al compromiso. 

Toda la humanidad ha estado expuesta a ello, sin embargo, quienes han sufrido con mayor fuerza este flagelo, han sido los cuerpos femeninos, que han enfrentado y se enfrentan en la actualidad, a sistemas e ideologías que las convierte en blanco de opresión mayor; han sido objeto opresión e injusticia,  ejerciendo sobre ellas diferentes tipos de violencia que hacen pender de un hilo su dignidad, experimentando con mayor  frecuencia la explotación laboral, abusos sexuales, desplazamientos forzados, trata de personas, pobreza, exclusión, silenciamientos y feminicidios que suelen quedarse en la impunidad.

En este sentido y en concordancia con Ellacuría y Sobrino en relación las víctimas de la historia y el pueblo crucificado,  los cuerpos femeninos representan esta realidad,  comprendiendo que viven potencialmente muerte, en especial, si son mujeres pobres, viudas, madres cabeza de hogar, de avanzada edad, con limitaciones de salud y movilidad, afrodescendientes, indígenas, campesinas, extranjeras o con una orientación sexual diversa. Son quienes han cargado cruces individuales, colectivas y de pueblos enteros, afrontando la realidad histórica del tercer mundo. Algunas de ellas experimentan como lo escribe Sobrino la muerte lenta de la pobreza, la muerte rápida y violenta, por causa de la represión y de las guerras o la  muerte indirecta, pero eficaz, cuando se les priva incluso de sus culturas para someterlas, debilitarlas en su identidad y hacerlas más indefensas.

A nivel de la tradición eclesial, las mujeres han sido blanco de marginación dentro de la misma estructura patriarcal y jerárquica, ya que son ellas las que integran y lideran con mayor fuerza los procesos pastorales, pero siempre se les ha excluido de algunos ministerios “exclusivamente masculinos” y se le ha señalado como se mencionó anteriormente, como fuente de pecado. En este sentido, Gebara indica que las iglesias tienen miedo a los cuerpos femeninos, temen abrirle paso porque esto exigiría una nueva organización del espacio y del poder “sagrado. Es por esta misma razón, que cuando ellas han reclamado  la  participación, el reconocimiento y la igualdad,  sus luchas han sido tildadas de escandalosas y por ende silenciadas.

Esto representa, ya no un simple llamado, sino un grito de auxilio, para reconocer, rescatar, resignificar y salvar los cuerpos femeninos en medio de las diversas manifestaciones del mal encarnado.  Gebara lo escribe “Si del cuerpo parten todos los problemas, de allí mismo deben converger todas las soluciones” por tanto, existe la posibilidad de redimirlo y darle el lugar que se merece.  Bajo este panorama, podemos decir que en el momento en que la iglesia, exorcice los miedos que tiene con los cuerpos, dará cabida a nuevas dinámicas integradoras, que defiendan ante todo la vida, la dignidad y configure con ello,  una experiencia de resurrección en medio de la adversidad.

Un elemento muy significativo de todas estas vivencias, es que los cuerpos femeninos crucificados en medio de una realidad histórica adversa, no se quedan quietos, hay una fuerza vital en ellos, que les permite buscar salidas y convertir la “fragilidad” y el sufrimiento, en valentía, resistencia, encuentro y libertad. Las muertes de tantas mujeres, al mismo estilo del resucitado, se convierten en germen e impulso para el cambio y para la paz. 

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Claudia Lorena Chaurra Romero. Teóloga colombiana. Vive y escribe desde  Cali- Colombia. Es licenciada en filosofía y ciencias religiosas, con maestría en teología latinoamericana por la Universidad Centroamericana ‘José Simeón Cañas’ (UCA) .