Mujeres haciendo teología en los Estados Unidos

Estas son las 10 teólogas que debes conocer ¡sí o sí!

En Estados Unidos se han desarrollado estudios teológicos cristianos entre los protestantes y católicos, que son de largo recorrido, pero muchas veces se les ha criticado por replicar una teología europea, centrada en una ideología de superioridad y discriminación, centrada sólo en obras desarrolladas por teólogos varones y blancos. Como consecuencia, se redujo la mirada crítica de la diversidad que se vive en el país. Esta crítica ha permitido dar valor a otras perspectivas que en las últimas décadas se han ido desarrollando, como es el caso del trabajo de las teólogas de diversas etnicidades y ancestralidades, que vienen buscando abrir nuevos caminos y formas de hacer teología en los Estados Unidos. 

A continuación, les presentamos el aporte de las 10 teólogas estadounidenses más influyentes que debes conocer:

1. Katie Cannon

Especialista en ética y la teología negra. En 1974 se convirtió en la primera mujer afroamericana ordenada en la Iglesia Presbiteriana Unida. Se le atribuye la fundación de la teología y la ética mujerista como campo. La Dra.Cannon fundó y organizó el Centro para el Liderazgo de Mujeres en el Seminario Presbiteriano de la Unión.

Publicaciones:

  • El capricho feroz de Dios: las implicaciones del feminismo para la educación teológica.
  • El canon de Katie: el feminismo y el alma de la comunidad negra.

2. Emilie M. Townes

Ha sido una pionera en teología Mujerista, un campo de estudios en el que las ideas históricas y actuales de las mujeres afrodescendientes en los Estados Unidos que ponen en relieve el compromiso crítico y las tradiciones de la teología cristiana. La Dra. Townes ha forjado un gran interés en el pensamiento crítico sobre las perspectivas mujeristas en temas como el cuidado de la salud, la justicia económica, y la teoría literaria.

Fiel a su trabajo académico ella continúa su investigación sobre la mujer y la salud en la diáspora africana en Brasil y Estados Unidos.

Publicaciones: 

  • Ética teológica feminista.
  • La ética Mujerista y la producción cultural del mal entre otros.

3. Elizabeth Conde- Frasier

Es pastora ordenada de la Iglesia Bautista con más de diez años de experiencia pastoral y como teóloga práctica.

Fue fundadora del Programa de Ministerios Hispanos y Latinoamericanos Orlando E. Costas en la Escuela Teológica Andover Newton, se desempeñó como profesora titular de educación religiosa en la Escuela de teología Claremont y como decana académica y vicepresidenta de educación en Esperanza College of Eastern University. La Dra. Conde-Frazier es actualmente directora de AETH.

Publicaciones:

  • Atando Cabos: Aportes Latinx a la Educación Teológica.
  • Latinas Evangélicas: Un Estudio Teológico desde los Márgenes.
  • Institutos Bíblicos Hispanos: Una comunidad de construcción teológica.

4. Diana Hayes

Profesora emérita de Teología Sistemática en la Universidad de Georgetown. Sus áreas de especialización son la

teología mujerista, la teología negra, las teologías de la liberación de EE. UU., las teologías contextuales, la religión y la vida pública, y la espiritualidad afroamericana y mujerista.

La Dra. Hayes es la primera mujer afroamericana en recibir el título de Doctora Pontificia en Teología Sagrada (S.T.D.) de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) y también ha recibido tres doctorados honorarios.

Publicaciones:

  • Sin Escalera de Cristal: Espiritualidad Mujerista.
  • Forjado en el horno de fuego: espiritualidad afroamericana.
  • Pararse en los Zapatos que Hizo Mi Madre: Una Teología Mujerista.

5. Kathryn Tanner

Su investigación relaciona la historia del pensamiento cristiano con temas contemporáneos de interés teológico utilizando la teoría social, cultural y feminista.  Durante ocho años ha sido miembro del Comité de Teología que asesora a la Cámara de Obispos de la Iglesia Episcopal.

Publicaciones:

  • Dios y la creación en la teología cristiana: ¿tiranía o empoderamiento? 
  • La política de Dios: teologías cristianas y justicia social.
  • Teorías de la cultura: una nueva agenda para la teología Jesús, la humanidad y la Trinidad: una breve teología sistemática.

6. Kelly Brown 

Decana de la Escuela de Divinidad Episcopal en el Seminario Teológico Unión en la ciudad de Nueva York. En 2019, fue nombrada para dictar la cátedra de Teología Bill y Judith Moyers.

La Dra.Brown es considerada una líder en el campo de la teología mujerista, la reconciliación racial, la justicia social y la sexualidad.

Publicaciones:

  • Defender su posición: cuerpos negros y la justicia de Dios. La sexualidad y la iglesia negra: una perspectiva mujerista. Resurrección Hope: un futuro donde las vidas de los negros importan.

7. Wonhee Anne

Teóloga, profesora y conferenciante cuya influencia en las disciplinas de la religión, la igualdad de la mujer y la experiencia asiático-estadounidense ha creado una gran cantidad de pensamiento y discurso positivo.

Publicaciones:

  • Corazón de la Cruz: una cristología poscolonial
  • Terror, trauma y luto: una teología poscolonial de la esperanza. Bajo contrato y de próxima publicación con Fordham University Press.

8. Mary Shawn Copeland

Teóloga católica y ex hermana religiosa. Es profesora emérita de teología sistemática en el Boston College y es conocida por su trabajo en antropología teológica y teología política.

La Dra. Copeland ha ocupado cargos en la Universidad Xavier de Luisiana, la Escuela de Divinidad de Yale y la Universidad de Marquette. Trabajó como profesora adjunta en el Departamento de Teología de Boston College durante varios años.

La Dra. Copeland fue la primera afroamericana en ocupar el cargo de presidenta de la Sociedad Teológica Católica de América también fue el coordinador del Simposio Teológico Católico Negro.

Publicaciones

  • Libertad encarnada: cuerpo, raza y ser.
  • Conociendo a Cristo Crucificado: El Testimonio de la Experiencia Religiosa Afroamericana.
  • Fidelidad poco común: la experiencia católica Negra.

9. Loida Martell-Otero

Doctora en Teología por la Universidad de Fordham y ministra ordenada por las Iglesia Bautistas. Actualmente es decana del Seminario Teológico de Lexington, donde también se desempeña como profesora de teología constructiva. La Dra. Martell fue pionera en el estudio de la teología evangélica en Estados Unidos. Ha publicado artículos sobre soteriología evangélica, cristología, doctrina de Dios, hermenéutica bíblica, encarnación, escatología, globalización y vocación.

Publicaciones:

  • Teología en Conjunto: una teología protestante hispana colaborativa.
  • Latinas Evangélicas: un estudio teológico desde los márgenes. 

10. Rosemary Radford Ruether

Teóloga católica conocida por sus importantes contribuciones al campo de la teología feminista. Su campo de conocimiento y escritura es amplio, con temas que van desde la teología feminista y la teología ecofeminista, hasta temas como el antisemitismo y el conflicto palestino-israelí.

La Dra.Radford es una defensora de la ordenación de mujeres, un movimiento entre personas religiosas católicas que afirman la capacidad de las mujeres para servir como sacerdotes, a pesar de la sanción oficial. 

Publicaciones:

  • La Iglesia contra sí misma.
  • Mujeres y redención: una historia teológica. 
  • Mujeres curando la tierra: mujeres del tercer mundo sobre ecología, feminismo y religión.

El aporte de las mujeres en el campo de la teología en los Estados Unidos es amplio, y se encuentra en crecimiento, en constante evolución y en una continua exploración de aspectos que antes pasaron inadvertidos y que ahora se ponen en relieve, ya que responden a nuestros contextos actuales donde las mujeres toman roles protagónicos y sin duda, aportan no solo en el terreno eclesial sino también en la sociedad misma.

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Yenny Delgado

Psicóloga y teóloga. Directora de Publica Theology y columnista en Unbound. Escribe sobre las intersecciones entre memoria ancestral, etnicidad, mujerismo y fe pública.

Anti-racism through Holistic Healing


By Joshua Long

I remember turning to the news on August 12, 2017, tiki torches, and white militias paraded the streets of Charlottesville, Virginia. I watched as ministers from a wide range of faiths and denominations put their bodies on the line to stand against the deadly white supremacist rally that was taking place. Just eight months into the presidency of Donald Trump gave many men of European descent the permission they needed to outwardly March again the equality of black and brown bodies.


Four years later, we have a semblance of justice. Derrick Chauvin is found guilty of the murder of George Floyd. His sentence does not meet the crime as he will get out in 22 years, but the conviction gives a small shroud of hope that things may eventually change. While I believe our continued analysis of systemic racism in our legal structures is essential, I’ve spent the past year reflecting on the ways racism is found in our bodies. Resmaa Menakem’s bestselling book My Grandmother’s Hands has led me into this work of self-reflection and holistic activism.


When I heard they had announced the verdict for the trial of Derek Chauvin, my body became warm and tingly. I felt my nerves electrify, and blood began to rush as adrenaline spread throughout my body. I was physically bracing for the trauma of “not guilty.” Before reading Menakem, I would have only paid attention to what I was thinking. My thoughts about the not guilty probability and the coming protest. Will I protest as well? However, having just done one of the meditations Menakem instructs in his book a few hours earlier that day, I had become more aware of what my body was doing in its moment of anxiety. My body was also creating trauma as a response to protect itself.


I appreciated Menakem’s book “My Grandmother’s Hands: Racialized Trauma and the Pathway to Mending Our Hearts and Bodies” where he approach to racial justice as he speaks from his profession as a licensed clinical therapist. His expertise connects a large portion of what is missing in our conversations around dismantling racism. So much of western (European descended) discourse is solely linked to the cognitive. Post-enlightenment ideologies dominate American Culture. My denomination, Unitarian Universalism, comes out of a deep appreciation for a reason, science, and human ingenuity. However, we struggle to dismantle white supremacy because of our inclination to ignore the body and only talk about the mind. Menakem writes, “We will not change this situation through training, traditional education, or other appeals to the cognitive brain. We need to begin with the body and its relation to trauma.”


Before I began my recent mental health trauma therapy journey two years ago, I believed I didn’t carry any trauma with me. I thought trauma was this weighted thing that only “damaged people” or “rape victims” have. My therapist would define trauma similar to Menakem’s. “Trauma is not a flaw or a weakness. It is a highly effective tool of safety and survival. Trauma is also not an event. Trauma is the body’s protective response to an event or series of events that it perceives as potentially dangerous.” Trauma is a natural part of the human or even living experience. The body, the lizard brain, and the soul nerve all work together to protect us without consideration, morals, ethics, who, what, where, why!


This is an argument against the doctrine of Original sin. If trauma is the natural response for protecting our entire being, and if Genesis 1 repetitively states that God’s creation is Good, and if Jesus has liberated us through the resurrection and invites us to redeem as well, then what about the human being is so depraved? White supremacy has taught that the body is the place of sin and shame. Paul’s letter to the Romans can become problematic if it is taken out of its context of redemption through Jesus Christ. Romans 7:6 reads, “To set the mind on the flesh is death, but to set the mind on the Spirit is life and peace.” Paul’s words are appropriated in European theology and permit Europeans to destroy white bodies.


There were many ways to butcher, torment, and murder a human body. When the Europeans cross the Atlantic to invade and conquer the Americas, they carried this trauma. When European settler-colonizers encountered Africans and Native Peoples, they took their dirty pain out on the bodies of those they deemed inferior. Only a theology that demonizes the body allows for this type of trauma to exist for a thousand years and then justifies the passing on of trauma to other communities. White Christianity becomes the tool that allows for the cycle of dirty pain to exist; it justifies the crucifying of black bodies for white bodies to live.


Earlier this year, I visited my great-grandfathers grave and walked the ground that he walked. My body reacted to my ancestors’ trauma—living conditions in Southwest Virginia during the Jim Crow Era. My ability to heal from this trauma is 2-fold. It requires me to go through the trauma through clean pain. But, as a Christian, I must also strip my entire being of European Christianity and decolonize my faith. I would argue that the latter is more challenging because of our shared culture of White Supremacy. When I let go of the doctrine of Original sin and adhere to a theology of original blessing, I see my body and all bodies as good.


As I explored my healing of radicalized trauma, I discovered that my love for music and passion for the environment is deeply embedded in my body, soul, and spirit. I sang I want Jesus to walk with Me as I walked along the Appalachian Trail. The Jesus that I walk with must not have any blemish of European Christianity. The Black Jesus I call upon knows my trauma and is with me through my times of pain.


For those of African and Indigenous descent, we must let go of the reflex to soothe white bodies to heal fully. “There will surely be times when soothing someone is exactly the right thing for you to do. Sometimes that person will be white. But from now on, when you soothe another body, I encourage you to do it by choice, not out of reflex.” That may be one of the most healing things that I can do while working with people of European Descent. This will also challenge white bodies to do their healing and decolonizing work.


Theological conversations for dismantling racism are not solely a cognitive or academic experience. These discussions involve holistic healing of heart and body and a commitment to decolonizing our individual and collective faith. As a person of African descent who has decided to follow Jesus, I must work on my healing to not harm other bodies.


My calling to minister through music and support the climate justice movement must be grounded in a faith that centers my black body and the liberation of all marginalized peoples. Do People of European descent need to be liberated from the lie of white supremacy? Absolutely! However, my work is to create healthy cultures through music and activism, hoping that all peoples will one day come together for collective healing and liberation.

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Joshua Long is the Director of Music Ensembles at the Unitarian Universalist Church of Annapolis. He serves on board of the UU Ministry for Earth and is currently a student at Wesley theological seminary working on an M.div with a specialization in Public Theology. His heart for faith, climate justice, and social change is made clear in both his music and ministry.