Teología Mujerista desde las Mujeres Negras de Abya Yala

Método teológico para la liberación

Por Dra. ELENA VÁZQUEZ GONZÁLEZ

El acercamiento a lo empírico no es una consecuencia de la teoría, sino que pudiera ser el centro de la teología mujerista negra en Abya Yala. El propósito es establecer el valor de la historia negra como punto de partida de la reflexión teológica con el fin de llegar a ser un instrumento concreto y eficiente para la transformación del mundo. 

Hay cuestiones fundamentales que se hacen necesarias de abordar en este ensayo: primero, que se entienda el lugar desde donde surge la reflexión teológica mujerista de la mujer negra en Abya Yala, quien ha sido silenciada por décadas dentro de la propia teología negra, la teología mujerista y la teología de la liberación. 

En segundo lugar, la búsqueda de la integración de este nuevo lugar teológico dentro del quehacer disciplinar de la teología, de una manera metodológicamente fundamentada. Esto se ha convertido en un desafío para mi investigación, la cual he ido explorando la forma de hacerlo en los últimos catorce años. La importancia de la hermenéutica dentro del quehacer teológico y para la teología mujerista negra, ese lugar sería el mundo de la mujer negra. 

Sin embargo, apoyo lo novedoso de los teólogos Segundo y Sobrino, quienes reconocen la historia como lugar y fuente teológica y, no únicamente como lugar hermenéutico. Bajo esta base, es relevante tomar la historia de la mujer negra en Abya Yala, tratándose de un pueblo particular, que deja evidencia de la exclusión vivenciada y que refleja la imagen de Dios. A partir de nuestra historia con su densidad teologal y autoridad, se establece el diálogo hermenéutico con otras fuentes teológicas, como las Escrituras y la Tradición. Así se propone el círculo hermenéutico de la teología práctica de creer, ver, juzgar y actuar de forma dialéctica.

Creer: En el Dios que defiende y camina junto a la mujer negra

En la teología negra mujerista el enfoque “creer” permite integrar la espiritualidad y la fe de las mujeres negras, en plena libertad para expresar su espiritualidad y conocer lo que Dios le dice a ella como imago Dei. Es crear una norma teológica que esté en armonía con la condición de la mujer negra y la revelación de la Biblia. La fe de la mujer negra y su relación personal con Dios, como su consuelo, amigo, padre, defensor, es parte de las tesis principales de la teología negra feminista. La Biblia es importante para la tarea de la teología y trae a la Escritura la perspectiva de la comunidad. La fe en Cristo es la que imparte fuerza a la comunidad negra para la resistencia y la lucha por la liberación el cual brinda dignidad y valor a la mujer negra oprimida. La teología negra nace en un contexto de lucha y resistencia a la esclavitud, pero no se queda ahí, sino que se enfoca también en que la persona negra oprimida recupere su valor y dignidad en Cristo. 

El Dios de la teología negra es el Dios de y por los oprimidos quien se da a conocer a través de sus liberaciones. Desde los comienzos de la formación teológica de la teología negra norteamericana de James Cone, se ha mostrado a Dios luchando a favor de los oprimidos, a favor de los negros, que han sido víctimas no tan solo de pobreza sino también de opresión.

Ver: La experiencia de las mujeres negras en Abya Yala

La teología negra mujerista tomaría el método inductivo para ver por qué su punto de partida no son las ideas, los conceptos, los dogmas o las doctrinas sino la realidad histórica de la mujer negra. Esta mediación socio analítica nos desafía a ver la pobreza, discriminación, la falta de oportunidades y la soledad de la mujer negra. 

Es un llamado a ver la realidad que vive la mujer negra, el ver también exige una aproximación y presencia, al reconocer las condiciones de opresión que enfrentan como mujeres negras en diversas comunidades; racismo, sexismo, exclusión económica y violencia estructural. El ver también es una invitación a escuchar los testimonios de las mujeres negras y darle importancia a la voz y experiencias de cada una de nuestras historias del pasado y en la actualidad.

Como teología del proceso histórico gracias a las narrativas religiosas afrodescendientes y prácticas de resistencia se puede ver cómo se ha atentado contra el proyecto salvífico de Dios para la mujer negra. La mujer negra que fue traída como esclava a Abya Yala, venía con sus propios patrones de cultura, religión y costumbres muy arraigadas y la teología negra mujerista, que toma esta realidad de la mujer negra y su experiencia, para rescatar lo valioso de cada uno de estos elementos. 

A pesar de la cruenta esclavitud que se vivió desde el siglo XVI al XIX , no lograron arrancar la fe, todo lo contrario, los negros y negras tomaron su fe como un medio para luchar contra la opresión que padecían. Es importante ver y conocer cómo las prácticas de fe les ayudaron a sobrevivir.

Las iglesias anglosajonas ignoraron a los creyentes negros, los esclavizaron y oprimieron. Se hicieron necesarias las iglesias negras para vivir su propia espiritualidad, por lo que es necesario conocer la historia, aprender de ella y no repetir los mismos errores. A continuación, veremos el tercer paso, juzgar.

Juzgar: La crítica desde la fe y la justicia

Juzgar es el acto teológico de evaluación, mediación hermenéutica y en consecuencia con el Reino de Dios sobre la praxis eclesiástica y religiosa. ¿Se ha analizado teológicamente e interpretado la Biblia y la tradición cristiana desde una perspectiva liberadora hacia la mujer negra? Se hace necesario utilizar teorías feministas negras o mujerismo africano, para una crítica teológica que desafié las estructuras de poder dentro y fuera de la iglesia. Sin lugar a duda, la teología negra feminista necesita evaluar las instituciones eclesiásticas y sociales a la luz de valores como la identidad, la equidad y la comunidad. El criterio del reino de Dios para la mujer negra debe apuntar a una vida plena y digna. Si aplicamos el acercamiento de Martín Hoffmann a la teología negra feminista se puede decir que el reino de Dios para la mujer negra despunta y puede experimentar signos de libertad, paz, justicia y amor, como experiencias básicas que corresponden al Espíritu de Dios manifestado en Jesús. 

El paso de juzgar implica interpretar la realidad de opresión a la luz de la fe y la justicia, lo que en la teología feminista negra significa una lectura crítica de la Biblia, la tradición cristiana y la sociedad desde la perspectiva de las mujeres negras. Este aspecto es crucial para juzgar y generar nuevas interpretaciones teológicas que reflejen la dignidad y la resistencia de las mujeres negras. La imagen de Dios ha sido utilizada históricamente para justificar sistemas de opresión, la teología feminista negra propone al igual que la teología de la liberación una visión de Dios como libertador y compañero en la lucha, pero de la mujer negra. El juzgar implicaría una revisión de pasajes donde las mujeres marginadas, desempeñan roles claves en la historia de la salvación. En la Escritura tenemos mujeres como la esclava egipcia Agar, ella puede ser vista como esa figura de resistencia y revelación del Dios que se detiene, mira y conversa con una mujer esclava dándole una promesa. El Dios que libera a Agar, hoy desafía estructuras de poder dentro y fuera de la iglesia. El feminismo negro, pone en evidencia su inconformidad ante el feminismo blanco, porque la teología negra incorpora en su agenda la lucha contra la opresión racial, sexual y clasista; e introduce su propuesta basada en la intersección de los sistemas de opresión, simultáneos y múltiples.

Actuar: La praxis transformadora

El cuarto paso del círculo hermenéutico describe la praxis, como lo dice Ezequiel Martín Silva: “es la mediación práctica, y en cada una de las mediaciones anteriores se hace necesario disponer los medios e instrumentos adecuados para la construcción de la teología pastoral”. El actuar implica el promover espacios de diálogo para escuchar las necesidades de la mujer negra y promover liderazgo para mujeres negras en las iglesias y la sociedad. Es una participación constante en movimientos de justicia racial y de género. Es levantar la voz desde nuestros espacios para dar a conocer la teología que se identifica con nosotras como mujeres negras, nuestra historia, cultura y luchas. Solo así será posible crear narrativas que reflejen la espiritualidad y la identidad de las mujeres negras que han encontrado en el Dios de las Escrituras a su Dios. El Dios no solo de Abraham, Isaac y Jacob sino el Dios de las mujeres como la Cusita, Agar y muchas que han sido olvidadas y silenciadas. En muchas instituciones no es frecuente la presencia de personas de piel negra y menos aún de mujeres negras, en los puestos más altos de jerarquía, tampoco las iglesias cristianas acostumbran a convocar para sus puestos de dirigentes a personas cuyo color no se encuadre con los patrones dominantes, así lo comparte Paulo al narrar la realidad de Brasil.

Esta realidad se puede apreciar en toda Abya Yala. El actuar implica el bajar y encarnar el proceso de descubrimiento de una hermenéutica negra de la Biblia, enseñando al Dios que no hace acepción de personas. Una hermenéutica mujerista negra que enseñe el creer, el ver, el juzgar y el actuar como lo haría Jesús. Una actitud fundamental sería la del despojamiento y vestirse de amor al prójimo, siendo esta la mujer negra, el amor cómo lo enseña Jesús.

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Dra. ELENA VÁZQUEZ GONZÁLEZ es de nacionalidad cubana y actualmente reside en Guatemala.Desde el 2009 forma parte del cuerpo docente del Seminario Teológico Centroamericano SETECA. Es autora de varios libros y escritora de la revista digital “Entre niños”, ha desarrollado un amplio ministerio de exposición bíblica y teológica, impartiendo conferencias y predicaciones en distintas iglesias en Centro Abya Yala.

Espiritualidades e Teologias Políticas de Abya Yala: Desafios e perspectivas Descolonial

Encontro Continental – Guatemala 7,8 e 9 de novembro, 2025

INTRODUÇÃO

Comunidades organizadas em resistência, articuladas em CODECA o Forum de teólogas e teólogos Políticas PUBLICA e a comunidade de teólogas Interculturales Ñawi, Convidamos teólogos, acadêmicos, porta-vozes de comunidades em resistência sócio-políticos, sábios e sábias de comunidades e povos indígenas, e atores comprometidos com a transformação sociopolítica, para participar de um espaço de diálogo e aprendizagem que explora as experiências de resistência dos movimentos sociais e eclesiais através das espiritualidades e esperanças comunitárias no Continente Abya Yala.

Este encontro visa refletir sobre as esperanças transcendentais das comunidades na resistência sócio-política, comunidades eclesiais e povos indígenas que promovem processos de profundas mudanças estruturais em e a partir de diferentes territórios do Continente com o objetivo de contribuir com teologias políticas para as lutas pela restauração/construção do Buen Vivir com uma perspectiva decolonial e plurinacional.

CHAMADA PARA TRABALHOS

São convidados artigos que abordem, de uma perspectiva teológica política, a desafios e oportunidades nas comunidades em resistência, como promotores do “Bom vivendo” nos seguintes eixos temáticos:

1. Ação eclesiástica na política pública: Estratégias para influenciar políticas sociais epúblico em defesa dos direitos humanos.

2. Educar para a resistência transformadora: Metodologias de educação popular para formação em teologia política.

3. Saúde e Restauração do Equilíbrio: Organização Comunitária para Acesso Equitativo à saúde e à justiça.

4. Ecologia integral de Abya Yala: Cuidando da Mãe Terra de uma perspectiva indígena e teológica.

5. Teologia política e migração: Refletir sobre os processos migratórios em Abya Yala e como estas expõem as políticas de fronteira, a exclusão e a discriminação dos e das migrantes.

6. Identidades nativas e afrodescendentes: refletindo a partir das perspectivas da teologia e espiritualidades teológicas nativas, indígenas, africanas ou negras, os desafios atuais da comunidades nativas e afrodescendentes em Abya Yala.

7. Mulheres e direitos: Tornar as lutas das mulheres visíveis em diferentes contextos sociais e políticos. Desde una perspectiva muherista decolonial.

REQUISITOS DA PROPOSTA


Formato:
Resumo de no máximo 300 palavras. Breve biografia do(s) autor(es). 

Critérios de avaliação: Membros: Grupo de pesquisa – Organização – Movimento eclesiástico ou social – Comunidades nativas.
● Relevância temática.
● Abordagem prática e participativa.

APOIO À PARTICIPAÇÃO

Os selecionados para apresentar seus trabalhos ou workshops receberão: acomodação, alimentos e transporte terrestre dentro do território da Guatemala.

Idiomas do Encontro

Para garantir a inclusão de vozes diversas, teremos tradução no seguinte línguas:
● Línguas nativas (a coordenar)
● Espanhol. Português. Inglês

PRAZO FINAL PARA ENVIO DE PROPOSTAS

As propostas devem ser enviadas de 15 de fevereiro a 30 de maio para o e- mail teologiaabyayala@publicatheology.org

Este encontro é um convite à construção coletiva de um pensamento teológico- político da perspectiva de Abya Yala, capaz de responder de forma inclusiva, justa e sustentável aos desafios contemporâneos.


Aguardamos sua participação!

“Espiritualidades y Teologías Políticas desde Abya Yala: Desafíos y perspectivas descoloniales”

Encuentro Continental – Guatemala, 7-9 Noviembre,2025

Las comunidades organizadas en resistencias, articuladas en CODECA, el forum de teología política PUBLICA y la comunidad de diálogo intercultural, ÑAWI, invitamos a teólogos, teólogas, académicos, portavoces de comunidades en resistencias sociopolíticas, sabios y sabias de pueblos originarios, y actores comprometidos con la transformación socio-política, a participar en un espacio de diálogo y aprendizaje que explora las experiencias de resistencias de los movimientos sociales y eclesiales a través de las espiritualidades y esperanzas comunitarias en Abya Yala.

CONVOCATORIA DE PONENCIAS

Se invita a presentar ponencias que aborden, desde una perspectiva teológica política, los desafíos y oportunidades en las comunidades en resistencias, como promotoras del “Buen vivir” en los siguientes ejes temáticos:

  1. Acción eclesial en la política pública: Estrategias para la incidencia en políticas sociales y públicas en defensa de los derechos humanos.
  2. Educar para las resistencias transformadoras: Metodologías de educación popular para la formación en teología política.
  3. Salud y restauración de los equilibrios: Organización comunitaria para el acceso equitativo a la salud y justicia.
  4. Ecología integral desde Abya Yala: Cuidado de la madre tierra desde una perspectiva indígena y teológica.
  5. Teología política y migración: Reflexionar sobre los procesos migratorios en Abya Yala, y cómo estos exponen las políticas fronterizas, la exclusión y discriminación de los y las migrantes
  6. Identidades nativas y afro-descendencia: Reflexionar desde las perspectivas de la teología y espiritualidades nativas, indígenas, africana o teología negra, los desafíos actuales de las comunidades nativas y afro descendientes en Abya Yala.
  7. Mujer y derechos: Visibilizar las luchas de las mujeres en los diferentes contextos sociales y políticos desde una perspectiva mujerista y feminista comunitaria.

APOYO A LA PARTICIPACIÓN: Las y los seleccionados para presentar sus ponencias o talleres, se les ofrecerá: alojamiento, alimentación y traslado terrestre en el territorio de Guatemala.

Idiomas del Encuentro: Para garantizar la inclusión de voces diversas, contaremos con traducción durante las presentaciones en los siguientes idiomas:

●  Idiomas originarios de Abya Yala

●  Español

●  Portugués

●  Inglés

ENVÍO DE PROPUESTAS

Formato:
Resumen de máximo 300 palabras. Breve biografía del autor/a o autores/as. Institución. Nacionalidad. Identidad ancestral. Idioma de presentación.

Las propuestas deben enviarse con fecha extendida hasta el 15 de Julio al correo electrónico teologiaabyayala@publicatheology.org

Este encuentro es una invitación a construir colectivamente un pensamiento teológico-político desde la perspectiva de Abya Yala, capaz de responder de manera inclusiva, justa y sostenible a los desafíos contemporáneos.

¡Esperamos contar con tu participación!

EL CAOS GENERATIVO: REFLEXIÓN DESDE EL GÉNESIS

Por Steve Privat

En la narración del Génesis, específicamente en la creación, Dios parte desde el desorden: “y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo” (Gn.1:2), este es uno de los mitos fundacionales más poderosos y universales en la historia de la humanidad. Desde una perspectiva antropológica, esta historia no solo tiene relevancia teológica sino también cultural y psicológica, ofreciendo una profunda comprensión de cómo los seres humanos han percibido y manejado el caos y el orden a lo largo de milenios.

En el mismo texto no nos relatan por qué todo era caos, pues ya el segundo verso del inicio de la Biblia nos menciona que hubo un momento en que todo estaba desordenado y vacío; pero no sabemos cómo se llegó a esa condición. Este misterio sobre el origen del caos nos deja reflexionando sobre la naturaleza de la existencia y su tendencia a veces inexplicable hacia el desorden. Nuestras vidas pueden tomar ese rumbo de manera inesperada. Nos encontramos viviendo en una aparente normalidad y, en un cerrar y abrir de ojos, nos vemos sumidos en un escenario similar al descrito en el Génesis: un vacío abrumador y un estado de desorden caótico. Es en estos momentos de crisis personal cuando la narrativa bíblica cobra un nuevo sentido y relevancia.

Los desafíos cotidianos, las pérdidas inesperadas y los cambios abruptos pueden dejarnos sintiéndonos desorientados y vacíos. Muchas veces, ante estos momentos de oscuridad, podemos quedarnos absorbidos por la desesperanza, incapaces de ver una salida o de reconocer algún potencial en ese estado caótico. Sin embargo, cuando Dios comenzó a trabajar en la creación, la tierra estaba desordenada y vacía. Esta imagen inicial del Génesis no es simplemente una descripción de un estado físico, sino una metáfora profunda que se puede aplicar a nuestras propias vidas. Nos recuerda que no importa cuán caótico o vacío pueda parecer nuestro mundo interior, hay siempre la posibilidad de transformación y renovación.

El relato bíblico nos muestra que la creación no fue un proceso instantáneo, sino una serie de pasos meticulosos y deliberados. Primero, Dios dijo: “Hágase la luz” (Gn.1:3), y la luz se hizo. Este acto de traer luz a la oscuridad es simbólico de la claridad y la dirección que se introduce en una situación caótica. Cuando nos encontramos en medio de la confusión y el vacío, el primer paso hacia la transformación es permitir que la luz de la verdad y la esperanza ilumine nuestras vidas. Esta luz puede venir en muchas formas: la sabiduría de un mentor, la comprensión profunda de una experiencia dolorosa, o la guía espiritual que nos brinda una nueva perspectiva.

Después de la creación de la luz, Dios separó las aguas de los cielos y las aguas de la tierra (Gn.1:6-7). Este acto de separación y organización es crucial para la creación de un mundo habitable. En nuestras vidas, este paso puede reflejarse en la necesidad de poner límites, de ordenar nuestras prioridades y de establecer un sentido de propósito. Separar lo que es valioso de lo que no lo es, identificar nuestras metas y trabajar hacia ellas con determinación, nos permite transformar el caos en orden.

El siguiente paso en la narrativa de la creación es la aparición de la tierra seca y la vegetación (Gn.1:9-12). Aquí, Dios no solo crea un espacio habitable, sino que también introduce la vida y la capacidad de crecimiento. Este es un recordatorio poderoso de que no solo necesitamos orden, sino también la capacidad de florecer y desarrollarnos. En la vida humana, esto puede significar nutrir nuestras pasiones, desarrollar nuestras habilidades y cultivar relaciones significativas. Es el proceso de descubrir y alimentar lo que nos da vida, lo que nos llena de propósito y alegría.

A medida que avanza la creación, vemos la introducción de los cuerpos celestes (Gn.1:14), los animales (Gn. 1:20-21; 24-25) y, finalmente, los seres humanos (Gn.1:26). Cada uno de estos elementos añade complejidad y belleza al mundo, transformándolo de un estado de desorden y vacío a uno de armonía y plenitud. En nuestras propias vidas, esto nos recuerda que la transformación no es un proceso solitario. Involucra la interacción con otros, la creación de conexiones significativas y la contribución al bienestar de la comunidad. Al igual que la creación del mundo, nuestras vidas pueden alcanzar un estado de plenitud y belleza a través de la colaboración y la interdependencia.

El proceso de la creación culmina con Dios viendo todo lo que había hecho y declarando que era “bueno en gran manera” (Gn.1:31). Este es un momento de satisfacción y realización, donde el trabajo arduo y la dedicación culminan en un resultado que supera todas las expectativas. En la vida humana, alcanzar este punto puede parecer una tarea monumental, especialmente cuando estamos atrapados en el desorden y el vacío. Sin embargo, la historia de la creación nos enseña que, con paciencia, fe y esfuerzo, es posible transformar cualquier situación en algo extraordinario.

Es importante recordar que este proceso de transformación no es lineal ni exento de dificultades. A lo largo de nuestras vidas, enfrentaremos desafíos y retrocesos que pueden hacernos dudar de nuestra capacidad para crear algo “bueno en gran manera” (Gn.1:31). Sin embargo, en muchas ocasiones, nuestras vidas pueden sentirse de esta manera. Los retos, las pérdidas, las dudas y los fracasos pueden dejar nuestro corazón desordenado, y a menudo, experimentamos un vacío que parece insuperable. Es en estos momentos cuando la narrativa de la creación se vuelve especialmente relevante y consoladora.

La historia del Génesis nos enseña que Dios no se asusta ante el caos, pues “su espíritu se movía sobre la faz de las aguas” (Gn.1:2). No se desanima por el desorden. En lugar de eso, comienza su obra creativa precisamente en medio de ese desorden y vacío. La creación de la luz, la separación de las aguas, el surgimiento de la vida y la belleza, todo empieza desde un punto de caos total. Esta verdad es una fuente de esperanza, sugiriendo que no importa cuán desordenadas o vacías sean nuestras vidas, Dios tiene el poder y la intención de crear algo bueno y hermoso en medio de ello.

Cuando reflexionamos sobre nuestros propios mierderos – esos momentos en que nuestra vida parece ser un caos absoluto – es crucial recordar que estos no son puntos finales, sino puntos de partida. La obra de Dios en la creación nos muestra que el desorden no es un estado permanente, sino una fase transitoria. El vacío puede ser doloroso, pero también es un espacio donde algo nuevo puede nacer. Al igual que la tierra al principio de los tiempos, nuestras vidas pueden ser moldeadas, llenadas y transformadas.

La promesa de la creación es que el final de la obra de Dios siempre es algo “bueno en gran manera”. Esto no significa que todos los problemas desaparezcan mágicamente o que la vida se convierta en una sucesión ininterrumpida de alegrías. Más bien, sugiere que, a pesar de los desafíos y las dificultades, el resultado final de la intervención divina será algo que vale la pena, algo que trasciende nuestro entendimiento y expectativas.

Esta perspectiva puede cambiar radicalmente nuestra forma de ver las dificultades. En lugar de ver el desorden y el vacío como una señal de fracaso, podemos verlos como una oportunidad para la creación divina. Cada caos, cada vacío, es una oportunidad para que algo nuevo y maravilloso emerja. Es un recordatorio de que Dios no solo ve nuestras vidas en su estado actual, sino en el potencial de lo que pueden llegar a ser.

La narrativa de la creación también nos invita a participar en este proceso. No somos simplemente observadores pasivos. Se nos llama a ser co-creadores, a colaborar con Dios en la transformación de nuestras vidas y del mundo que nos rodea. Esto implica fe, paciencia y la disposición a ver más allá del caos presente hacia la posibilidad de un futuro redimido y lleno de propósito.

En última instancia, la historia de la creación es una invitación a la esperanza. No importa cuán desordenada o vacía sea nuestra situación actual, hay siempre la posibilidad de renovación. Dios tiene la capacidad de tomar el caos y transformarlo en cosmos, de llenar el vacío con vida y propósito. Y así como el Génesis concluye con la declaración de que todo era “bueno en gran manera”, podemos confiar en que, a través de la intervención divina, el final de nuestra historia también será bueno en gran manera. Esta es la promesa que nos sostiene, la luz que brilla en la oscuridad de nuestro desorden y vacío, guiándonos hacia un futuro lleno de esperanza y belleza.

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Steve Privat: Activista peruano por la justicia climática. Estudiante de antropología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Los cuerpos femeninos crucificados a causa del conflicto armado en Colombia

Por Claudia Chaurra

En el continente se viven realidades de pobreza, migración, violencia, desempleo corrupción, abusos, precariedad en ámbitos de salud, educación y en todo aquello que debe asegurar unas condiciones de vida digna. Los cuerpos en este contexto han sufrido las consecuencias de la injustica social en su mayor extensión, en especial los pueblos indígenas, campesinos y afro han vivido el mayor impacto de este mal encarnado.

En el caso particular de Colombia, en el año 2022, la comisión de la verdad presentó el informe final sobre el conflicto armado del País, en medio del discurso a cargo de Francisco de Roux se resaltó lo siguiente: “ Si hiciéramos un minuto de silencio por cada una de las víctimas del conflicto armado, el país tendría que estar en silencio durante 17 años”, es decir es una historia manchada de sangre, de impunidad e indiferencia, porque viendo lo que pasaba, se permitió que continuara la barbarie.

Más que cifras de las víctimas del conflicto, fueron rostros concretos, de campesinos, indígenas, de hombres, de mujeres, de niños, de jóvenes, que pagaron con su propia vida un precio muy alto. Una de las publicaciones entregadas por la comisión, tiene como protagonistas las experiencias de mujeres en el contexto del conflicto armado. Al pasar las páginas se leen los testimonios de mujeres que más allá del sufrimiento, hablan de sus esperanzas y sus anhelos de cambio para poder vivir en paz. La verbalización de estos hechos, tienen como función, romper el silencio, para redimirlos y luchar por su resurrección.

Estas mujeres fueron doblemente heridas: por el conflicto armado y por la sociedad que, aun viendo su dolor y sufrimiento, las condenó al olvido y a la impunidad, a esto se refiere el documento. Y… ¿Quiénes fueron estas mujeres? Como allí lo expresan: fueron mujeres de diferente edades, etnias, de distintas regiones del país, trabajadoras, amas de casa, lideresas, que experimentaron un profundo sufrimiento y enorme perdidas (cfr,. Comisión de Verdad y Memoria de Mujeres Colombianas, 2022,  p13), por ello, se habla de un doble circulo de confirmación de la violencia: La minusvalorización de las mujeres que permite la agresión con la que se ejerce el control sobre sus vidas y del funcionamiento social en que se da un normalización de la violencia y un silenciamiento de la misma ya sea porque no se visualiza o que se debe se teme a denunciarlo debido a que se estigmatiza y culpabiliza a las mujeres víctimas de la violencia. (cfr, p 20).

En el documento: “Guía para la pedagogía del volumen mi cuerpo es la verdad.” sección mujeres (2022), se exponen las siguientes cifras que reflejan este flagelo:  

  • Víctimas de desplazamiento forzado 7.760.771, 4.031.539 Mujeres.
  • Las mujeres indígenas que contaron su historia a la Comisión reportaron desplazamiento forzado en el 31,6 %  de los eventos de violencia; amenazas, en el 18,8%; violencias sexuales, en el 7,2%; y despojo, en el 3,21%.
  •  El 68,53% del total de mujeres víctimas que dieron su testimonio a la Comisión de la Verdad son campesinas.
  • De acuerdo con el Registro Único de Víctimas (RUV), en Colombia al menos 32.446 personas han sido víctimas de actos en contra de la libertad y la integridad sexual. Las mujeres y niñas son el 92 % del total de víctimas.
  • Las violencias sexuales y reproductivas se exacerbaron en el período de mayor degradación de la guerra entre 1996 y 2007. La mayor parte de las violencias reproductivas se cometieron al interior de los grupos armados. Las FARC en algunos de sus bloques impusieron la planificación y el aborto para las combatientes.
  • La Comisión identificó 173 violaciones de DDHH a mujeres que, en el momento de los hechos, ocupaban algún cargo político o eran funcionarias públicas. Fueron blanco de amenazas, persecuciones y homicidios.

Estos cuerpos en medio del conflicto, vivieron la inclemencia de la violencia, ya fuera física, sexual o psicológica, llevándolas a sentirse sin valor, sin rumbo y sin esperanzas; fueron  niñas, jóvenes, adultas y ancianas que sintieron que su cuerpo era un campo de guerra, sintieron cómo la muerte las rondaba, se sintieron señaladas, perseguidas, con miedo, pensaron quizá merecían esa realidad y que eran culpables de lo que les ocurría. Sufrieron en silencio, lloraron sin consuelo, enterraron sus muertos, perdieron sus tierras y dañaron sus sueños.

Algunas narrativas que permiten ampliar nuestra visión al respecto, son las siguientes:

  • “Había mucha corrupción, robos, infidelidades, estropeo de mujeres, robos de gallinas,  violaciones;  en ese tiempo una mujer no podía salir a hacer una diligencia,  mejor dicho  solo por fuerza mayor,  porque si alguien salía se reunían 10 o 20 hombres para abusar de ella. Nosotros le llamamos a esto “vaca muerta”. ¿A dónde se iba a quejar la pobre mujer? a ninguna parte, todo lo aguantaba” –Entrevista 140 VI-00095 mujer mestiza, ama de casa.
  • “Las mujeres tenían que estar en sus casas a cierta hora, ellos no querían ver mujeres en los billares, en discotecas. Una mujer infiel, podía ser asesinada en ese momento (…) todas bajo este tipo de regulación de la vida de las mujeres, eran castigadas” Entrevista 203 PR00198, mujer investigadora psicóloga.
  • “Yo quiero terminar con esta historia que me hace tanto daño. Primero que todo fui abusada a los seis años por un pariente de mi mamá. Era la más pequeña y siempre abusaban de mí. A los 15 años tomé la peor decisión de mi vida: Me fui de la casa y conocí al padre de mis hijos… A los 18 quedé en embarazo de mi primer hijo y todo ese tiempo fue maltrato, intentos de homicidio hacia mi y hacia mis hijos. Sufrí mucho.” – Entrevista 070- VI-00041 Mujer indígena nasa, empleada doméstica.

Esta dura realidad y otras narrativas que no se alcanzan a compartir en este escrito, representan las heridas de este mal encarnado en la historia, que muestra una vez más como los cuerpos femeninos han estado a merced de estructuras de poder, que oprimen y condenan a la soledad y muerte. Sin embargo, es muy significativo ver cómo la esperanza repunta, y cómo aquellas que se exiliaron de sí mismas y caminaron a oscuras sin tener a donde ir o a quién llamar, encontraron en otros cuerpos femeninos miradas y brazos sororos que las sostuvieron y animaron a continuar. El sufrimiento en común, hizo posible su encuentro, constituyéndose así, como portadoras y protectoras de vida, que acogen y defienden la misma, sea cual sea la circunstancia. En este sentido es muy coherente Margot Bremer, al afirmar que “un pueblo que sufre la pasión de muerte, despierta en la mujer la pasión por la vida”.

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Claudia Lorena Chaurra Romero. Teóloga colombiana. Vive y escribe desde  Cali- Colombia. Es licenciada en filosofía y ciencias religiosas, con maestría en teología latinoamericana por la Universidad Centroamericana ‘José Simeón Cañas’ (UCA) .

LA REDENCIÓN DEL CUERPO COMO EJE FUNDANTE DE LA ESPERANZA

El cuerpo en perspectiva histórica y teológica

Por Claudia Chaurra

Para iniciar esta reflexión sobre el cuerpo, es necesario acercarnos a una definición sobre el mismo, donde encontraremos aportes de diferentes ciencias que nos acercan a su realidad. Aunque es lo más cercano y palpable que tenemos, hay un sesgo muy marcado desde el ámbito cultural y religioso, que ha generado que se asuma la corporeidad como obstáculo de realización y trascendencia.

Regularmente se piensa que simplemente “tenemos un cuerpo”, sin embargo, esto ha sido tema de discusión antropológico, llevando a plantear que no solo tenemos uno, sino que “somos un cuerpo”, es decir, somos una unidad en sí misma que supera los límites de la materialidad y se configura como lugar privilegiado de creación, humanización y relación con todo aquello que lo rodea.  Según los idearios colectivos de la Grecia Clásica, el Medioevo, el renacimiento-Barroco y la sociedad contemporánea, se ha relacionado metafóricamente con elementos tales como:  cosmos, cárcel, máquina o mercancía, de manera respectiva, siendo el concepto de “cárcel” del alma el imaginario más marcado, reflejando así una herencia helenista muy fuerte que ha sido asumida a lo largo de la historia y que ha generado una visión fragmentada de lo que realmente somos, asumiéndolo como algo condenable, que está destinado a la  marginación, el desprecio e inferioridad.

Ivone Gebara, teóloga brasileña, insiste que la reflexión sobre el cuerpo – la carne humana, siempre ha estado exiliado como reflexión positiva, se le ha exiliado de la teología misma y relacionado como un obstáculo para lo divino. Esto ha generado que se convierta en el lugar de la manifestación de los miedos, en especial de la culpa, del dolor, odios y persecuciones , realidad que se potencia si se habla de un cuerpo femenino, ya que se relaciona, según el mito de la creación en el Génesis, como un segundo cuerpo creado y un deseo de otro cuerpo, que tienta y conduce al pecado, condenando a la humanidad  al destierro, el sufrimiento y la muerte. En este sentido Eva, representa para la teología, la “caída” y el “mal” en sí mismo, que solo a través de la maternidad se incorpora a la pareja, imagen de Dios, según el pensamiento de san Agustín.

Esta interpretación androcéntrica y patriarcal, ha hecho mucho daño en la relación a la visión sobre la mujer,  por esto mismo la teología y la moral hecha por hombres solo podía concebir demonios con cara de mujer, relacionándola con el sexo y la sexualidad y en el rechazo de ambas, rechazándola a  ella también.  A este sentimiento intenso de pecado, desde el ámbito religioso, se ligó el deseo profundo de purificación, por ende, vinieron las indulgencias, las confesiones, las penitencias, las flagelaciones y romerías, la culpa acusaba al cuerpo, había más pecados pero todo se reducía a él y aquellas que se revelaban en sus ideas y acciones, fueron castigadas con su propio cuerpo a través de violaciones, abusos, señalamientos, persecuciones, condenas y asesinatos, se las tildaba de “brujas”, “hijas del mal y de la oscuridad”, cuando lo único que hacían eran expresarse y defender su vida de las injusticias y la desigualdad que iban tomando cada vez más fuerza.

De esta manera  se comprende que  los cuerpos  han  asumidos  como objeto de dominación, instrumentalización, señalamientos y experiencias que han desvirtuado su esencia. Por ello,  Seibert expresa que el cuerpo trae consigo una historia de desencuentro, de dominación, de negación, de dualismos,  de jerarquías y ha sido controlado – dominado  en relación al placer, a la reproducción, al trabajo, al servicio y al compromiso. 

Toda la humanidad ha estado expuesta a ello, sin embargo, quienes han sufrido con mayor fuerza este flagelo, han sido los cuerpos femeninos, que han enfrentado y se enfrentan en la actualidad, a sistemas e ideologías que las convierte en blanco de opresión mayor; han sido objeto opresión e injusticia,  ejerciendo sobre ellas diferentes tipos de violencia que hacen pender de un hilo su dignidad, experimentando con mayor  frecuencia la explotación laboral, abusos sexuales, desplazamientos forzados, trata de personas, pobreza, exclusión, silenciamientos y feminicidios que suelen quedarse en la impunidad.

En este sentido y en concordancia con Ellacuría y Sobrino en relación las víctimas de la historia y el pueblo crucificado,  los cuerpos femeninos representan esta realidad,  comprendiendo que viven potencialmente muerte, en especial, si son mujeres pobres, viudas, madres cabeza de hogar, de avanzada edad, con limitaciones de salud y movilidad, afrodescendientes, indígenas, campesinas, extranjeras o con una orientación sexual diversa. Son quienes han cargado cruces individuales, colectivas y de pueblos enteros, afrontando la realidad histórica del tercer mundo. Algunas de ellas experimentan como lo escribe Sobrino la muerte lenta de la pobreza, la muerte rápida y violenta, por causa de la represión y de las guerras o la  muerte indirecta, pero eficaz, cuando se les priva incluso de sus culturas para someterlas, debilitarlas en su identidad y hacerlas más indefensas.

A nivel de la tradición eclesial, las mujeres han sido blanco de marginación dentro de la misma estructura patriarcal y jerárquica, ya que son ellas las que integran y lideran con mayor fuerza los procesos pastorales, pero siempre se les ha excluido de algunos ministerios “exclusivamente masculinos” y se le ha señalado como se mencionó anteriormente, como fuente de pecado. En este sentido, Gebara indica que las iglesias tienen miedo a los cuerpos femeninos, temen abrirle paso porque esto exigiría una nueva organización del espacio y del poder “sagrado. Es por esta misma razón, que cuando ellas han reclamado  la  participación, el reconocimiento y la igualdad,  sus luchas han sido tildadas de escandalosas y por ende silenciadas.

Esto representa, ya no un simple llamado, sino un grito de auxilio, para reconocer, rescatar, resignificar y salvar los cuerpos femeninos en medio de las diversas manifestaciones del mal encarnado.  Gebara lo escribe “Si del cuerpo parten todos los problemas, de allí mismo deben converger todas las soluciones” por tanto, existe la posibilidad de redimirlo y darle el lugar que se merece.  Bajo este panorama, podemos decir que en el momento en que la iglesia, exorcice los miedos que tiene con los cuerpos, dará cabida a nuevas dinámicas integradoras, que defiendan ante todo la vida, la dignidad y configure con ello,  una experiencia de resurrección en medio de la adversidad.

Un elemento muy significativo de todas estas vivencias, es que los cuerpos femeninos crucificados en medio de una realidad histórica adversa, no se quedan quietos, hay una fuerza vital en ellos, que les permite buscar salidas y convertir la “fragilidad” y el sufrimiento, en valentía, resistencia, encuentro y libertad. Las muertes de tantas mujeres, al mismo estilo del resucitado, se convierten en germen e impulso para el cambio y para la paz. 

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Claudia Lorena Chaurra Romero. Teóloga colombiana. Vive y escribe desde  Cali- Colombia. Es licenciada en filosofía y ciencias religiosas, con maestría en teología latinoamericana por la Universidad Centroamericana ‘José Simeón Cañas’ (UCA) .

Mulheres fazendo Teologia na África

As 10 teólogas africanas que você precisa conhecer

Por Yenny Delgado e Aline Frutuoso

Nos estudos teológicos contemporâneos, a voz e o impacto das teólogas africanas têm sido fundamentais na redefinição de paradigmas religiosos e éticos em todo o mundo. Suas contribuições não apenas enriquecem a teologia com perspectivas historicamente marginalizadas, mas também desafiam e transformam as estruturas de poder dentro das comunidades de fé.

O trabalho teológico das mulheres visibiliza e denuncia, bem como investiga e ensina em favor da justiça social para compreender as intersecções entre práticas espirituais, construções de gênero, sexo, etnia e justiça social, que se entrelaçam para aprofundar e enriquecer a reflexão teológica das mulheres.

A seguir, apresentamos as 10 teólogas africanas mais inspiradoras. Cada uma delas não apenas ampliam o cânon teológico, como também motivam e capacitam a uma nova geração de acadêmicas e crentes a pensar criticamente sobre o fazer teológico das mulheres no seio da igreja e da sociedade.

  1. Mercy Amba Oduyoye (Gana)

Mercy Amba Oduyoye, nascida em Gana em 1933, é uma acadêmica, teóloga e ativista conhecida como a “mãe das teologias das mulheres africanas”. Foi educada nas escolas metodistas e depois estudou na Faculdade de Tecnologia Kumasi. Fez seu mestrado em Teologia Sagrada na Universidade de Cambridge. Oduyoye foi a primeira mulher na África a ter um título universitário em Teologia e com esta formação ensinou em diversas universidades na África, como Cidade do Cabo e Nairobi. Além disso, foi professora visitante na Universidade de Gana e em instituições nos Países Baixos, África do Sul e Estados Unidos.

Éfundadora do Círculo de Teólogas Africanas e diretora fundadora do Instituto de Mulheres na Religião e Cultura do Seminário Teológico Trinity em Legon, Gana. Alcançou avanços significativos nas discussões teológicas e éticas contemporâneas. Mercy, é uma teóloga influente na compreensão da espiritualidade africana e na defesa dos direitos das mulheres.

Publicações:

 “Contas e fios: reflexões de uma mulher africana sobre o cristianismo na África.”.

  1. Musa W. Dube (Botsuana)

Musa W. Dube é uma acadêmica, teóloga e ativista de Botsuana. Ela obteve seu doutorado em Novo Testamento pela Vanderbilt University em Nashville, Estados Unidos. Musa é professora de Novo Testamento na Universidade do Botswana e é amplamente reconhecida pelas suas contribuições à teologia feminista e pós-colonial. O seu trabalho sobre a interpretação bíblica a partir de uma perspectiva africana tem sido influente em ambientes acadêmicos e práticos. Ela é a coordenadora geral do Círculo de Teólogos Africanas Preocupadas. As suas contribuições para a descolonização da teologia e a sua defesa da justiça de gênero fizeram avanços significativos nas discussões teológicas e éticas contemporâneas. Vencedora do Prêmio Gutenberg Ensino (2017) da Universidade Gutenberg, Alemanha.

Musa trabalha arduamente e consistentemente na intersecção de gênero, raça, etnia e ideologia colonial e no seu impacto na produção e uso de textos bíblicos na história. Explorou formas de ler a Bíblia para uma resposta eficaz no contexto do VIH/SIDA, integrando o género e desafiando as instituições teológicas a reverem o seu currículo. Ele é um membro ativo da Igreja Metodista Unida e da Sociedade de Literatura Bíblica.

Publicações:

“Interpretação Feminista Pós-colonial da Bíblia.” (Chalice Press, 2000)

“A Bíblia sobre HIV e AIDS: alguns ensaios selecionados.” (Scranton Press, 2008)

3. Isabel Apawo Phiri (Malauí)

Isabel Apawo Phiri é uma acadêmica, teóloga e ativista do Malawi. Obteve seu doutorado em Teologia pela Universidade de Cambridge, Reino Unido. Phiri é conhecida pelo seu trabalho em teologia feminista africana, estudos de gênero e justiça social no contexto africano. Ela trabalhou em diversas instituições acadêmicas e é amplamente reconhecida por suas contribuições à teologia e à defesa dos direitos das mulheres.

Ela é Secretária Geral Adjunta para Testemunho Público e Diaconia do Conselho Mundial de Igrejas. Professora de Teologia Africana e Reitora da Escola de Religião, Filosofia e Clássicos da Universidade de KwaZulu-Natal. Isabel é uma figura proeminente na teologia africana contemporânea e o seu trabalho tem sido fundamental para o avanço das discussões sobre gênero e religião na África.

Publicações:

“Mulheres africanas, religião e saúde: ensaios em homenagem à misericórdia” (Coeditora).

  1. Musimbi Kanyoro (Quênia)

Musimbi Kanyoro é um acadêmico, teólogo e ativista queniano. Ela obteve seu doutorado em Teologia Feminista pelo San Francisco Theological Seminary, Estados Unidos. Musimbi é reconhecida pelas suas contribuições significativas para a teologia feminista africana e pelo seu trabalho incansável na defesa dos direitos das mulheres e da justiça social. Ocupou posições de liderança em diversas organizações internacionais e continua a ser uma voz influente no campo da teologia e dos estudos de gênero.

Ela foi diretora executiva da Associação Cristã Mundial de Jovens Mulheres (YWCA) e secretária geral da Federação Luterana Mundial por vários anos. Ela tem sido uma figura chave na promoção da justiça de género e dos direitos das mulheres em contextos religiosos e seculares. Seu trabalho abordou questões críticas como saúde, direitos reprodutivos e empoderamento das mulheres.

Publicações:

“Apresentando a Hermenêutica Cultural Feminista: Uma Perspectiva Africana.”

  1. Oluwatomisin Olayinka Oredein (Nigéria)

Oluwatomisin Olayinka Oredein é uma acadêmica e teóloga nigeriana. Ela obteve seu doutorado em Teologia e Estudos de Gênero pela Duke University, Estados Unidos. Oredein é reconhecida pelas suas contribuições para a teologia feminista africana e pelo seu trabalho na intersecção de género, raça e religião em contextos africanos e diaspóricos. Ele lecionou em diversas instituições acadêmicas e é uma voz respeitada nos estudos teológicos contemporâneos.

Vencedora inaugural do Prêmio Notre Dame de Imprensa pelo seu livro: “A Teologia da Misericórdia Amba Oduyoye: Ecumenismo, Feminismo e Prática Comunal”. Recebeu o prêmio Louise Clark Brittan Endowed Docente de Excelência no Ensino. Ela abordou criticamente a teologia a partir de perspectivas mulheristas e pós-coloniais. Seu trabalho influenciou a compreensão de como as identidades raciais e de gênero afetam as práticas religiosas e teológicas.

Publicações:

“Teopoética em cores: abordagens incorporadas no discurso teológico”.

  1. Léocadie Lushombo (Congo)

Léocadie Lushombo é uma teóloga consagrada, membro da Instituição Teresiana. Ela obteve seu doutorado em Ética Teológica pelo Boston College, Estados Unidos, e possui vários mestrados em ética teológica, desenvolvimento sustentável e economia e desenvolvimento. A sua principal área de investigação é a ética cristã, com foco na teologia política, teologia descolonial e da libertação, economia católica e pensamento social, ética teológica africana e inculturação, não-violência e ética da paz justa. É consultora e formadora em questões de justiça, paz e gênero na África Central e em Abya Yala.

Publicações:

“Uma Ética Cristã e Africana da Participação Política das Mulheres: Vivendo como Seres Ressuscitados” (2023).

“Teologias das Mulheres Africanas” (2023).

  1. Kate Coleman (Gana)

Kate Coleman é teóloga e ministra. Ela nasceu em Gana e mudou-se para a Inglaterra, onde se tornou a primeira mulher africana a ser ministra batista credenciada e ordenada. Mais tarde, tornou-se a primeira mulher africana presidente da União Baptista (2006-2007).

Ele fundou a Next Leadership, uma organização dedicada ao desenvolvimento de liderança em diversas áreas e especialmente na igreja. Em 2017, ela foi reconhecida como uma das 20 líderes negras cristãs mais influentes do Reino Unido.

Publicações:

“7 pecados capitais das mulheres na liderança” (2010).

  1. Elizabeth W. Mburu (Quênia)

Elizabeth W. Mburu é uma teóloga queniana que ensina Novo Testamento e Grego na Internationale Leadership University, na África internacional University e na Pan África Christian University em Nairobi. Ele obteve um Mestrado em Divindade pela Escola Internacional de Teologia de Nairobi e um Mestrado em Teologia Sagrada pelo Seminário Batista do Noroeste. Concluiu seu doutorado em Novo Testamento no Southeastern Baptist Theological Seminary, nos Estados Unidos.

Atualmente é professora de Novo Testamento e Grego em diversas universidades de Nairóbi.

Publicações:

“Hermenêutica africana” (2019)

“Qumran e as origens da língua e simbolismo joaninos” (2010).

  1. Loreen Maseno. (Quênia)

Loreen Maseno obteve seu doutorado pela Universidade de Oslo, Noruega, em um programa acadêmico interdisciplinar que abrange estudos de parentesco, teologia e gênero. A sua investigação de pós-graduação concentrou-se em estudos etnográficos entre o povo Abanyole da zona rural do oeste do Quênia.

Ao regressar ao Quênia, se deparou com um acesso limitado às bases de dados online, mas o programa HRAF Global Scholars deu-lhe acesso a um extenso repositório de informação etnográfica e arqueológica, que utiliza para citações em publicações de investigação e para ministrar cursos de pós-graduação. Ela é professora sênior do Departamento de Religião, Teologia e Filosofia da Universidade Maseno.

Publicações:

“Mulheres nas religiões: patriarcado, feminismo e o papel das mulheres em religiões mundiais selecionadas” Oregón, EE. UU.: Wipf y Stock (2019).

  1. Teresa Okure (Nigeria)

Teresa Okure é uma freira católica nigeriana e a primeira africana a tornar-se membro da Companhia do Santo Menino Jesus. Ela é professora residente no Departamento de Teologia Bíblica do Instituto Católico da África Ocidental em Port Harcourt, Nigéria, onde leciona Novo Testamento e Hermenêutica de Gênero desde 1999. Ela obteve seu doutorado na Universidade Fordham e foi mencionada como possível candidata. para a nomeação de cardeal pelo Papa Francisco em 2013.

Reitora Acadêmica e Reitora de Assuntos Estudantis do Instituto Católico da África Ocidental. Membro de diversas associações teológicas e bíblicas nacionais e internacionais. Presidente Fundador da Associação Bíblica Católica da Nigéria. Estudioso bíblico reconhecido com inúmeras conferências proferidas.

Publicações:

Ela é coeditora da série de comentários bíblicos Texts @ Contexts (2010-) y Global Bible Commentary (2004).

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Aline Frutuoso

Economista e teóloga brasileira. Doutoranda em Ciências da Religião pela Pontifícia Universidade Católica de São Paulo. Membro do Movimento Evangélico Negro e da Rede Teomulher. Ela escreve sobre teologia feminista negra, mulherismo e descolonização.

Yenny Delgado

Psicóloga e teóloga peruana. É doutoranda em Psicologia da Religião na Universidade de Lausanne. É a organizadora do Mulheres Fazendo Teologia em Abya Yala e diretora da Publica Theology. Ela desempenha um papel fundamental na promoção de diálogos que amplificam as vozes das mulheres e promovem a reflexão mulheristas e descolonial.

Mujeres Haciendo Teología en África

Las 10 teólogas africanas que debes conocer

Por Yenny Delgado y Aline Frutuoso

En los estudios teológicos contemporáneos, la voz y el impacto de las teólogas africanas han sido fundamentales en la redefinición de paradigmas religiosos y éticos en todo el mundo. Sus contribuciones no solo enriquecen la teología con perspectivas históricamente marginadas, sino que también desafían y transforman las estructuras de poder dentro de las comunidades de fe.

El trabajo teológico de las mujeres visibiliza y denuncia, así como investiga y enseña en favor de la justicia social para comprender las intersecciones entre prácticas espirituales, construcciones de género, sexo, etnicidad y justicia social, que se entrelazan para profundizar y enriquecer la reflexión teológico de las mujeres.

A continuación, les presentamos a las 10 teólogas africanas más inspiradoras. Cada una de ellas no solo amplía el canon teológico, sino que también motivan y capacitan a una nueva generación de académicas y creyentes a pensar críticamente sobre el quehacer teológico de las mujeres en el corazón de la iglesia y sociedad.

  1. Mercy Amba Oduyoye (Ghana)

Mercy Amba Oduyoye, nacida en Ghana en 1933, es una académica, teóloga y activista conocida como la “madre de las teologías de las mujeres africanas”. Fue educada en las escuelas metodistas y luego cursó estudios en la Facultad de Tecnología Kumasi. Obtuvo su maestría en Teología Sagrada de la Universidad de Cambridge. Oduyoye ha sido la primera mujer en África en obtener un título universitario en Teología y con esta formación enseñó en diversas universidades en África, como Ciudad del Cabo y Nairobi. Además, ha sido profesora visitante en la Universidad de Ghana y en instituciones en los Países Bajos, Sudáfrica y Estados Unidos.

Es fundadora del Círculo de Teólogas Africanas y directora fundadora del Instituto de Mujeres en Religión y Cultura del Seminario Teológico Trinity en Legon, Ghana. Ha logrado avances significativos en las discusiones teológicas y éticas contemporáneas. Mercy, es una teóloga influyente en la comprensión de la espiritualidad africana y la defensa de los derechos de las mujeres.

Publicaciones:

 “Cuentas e hilos: reflexiones de una mujer africana sobre el cristianismo en África”.

  1. Musa W. Dube (Botsuana)

Musa W. Dube es una académica, teóloga y activista de Botsuana. Obtuvo su doctorado en Nuevo Testamento de la Universidad de Vanderbilt en Nashville, Estados Unidos. Musa es profesora de Nuevo Testamento en la Universidad de Botsuana y es ampliamente reconocida por sus contribuciones a la teología feminista y poscolonial. Su trabajo sobre la interpretación bíblica desde una perspectiva africana ha sido influyente en entornos académicos y prácticos. Es la coordinadora general del Círculo de Teólogas Africanas Preocupadas. Sus contribuciones a la descolonización de la teología y su defensa de la justicia de género han logrado avances significativos en las discusiones teológicas y éticas contemporáneas. Ganadora del Premio Gutenberg de Ensino (2017) de la Universidad de Gutenberg, Alemania.

Musa tiene una labor ardua y consistentemente en la intersección de género, raza, etnia e ideología colonial y su impacto en la producción y uso de textos bíblicos en la historia. Exploró formas de leer la Biblia para una respuesta eficaz en el contexto del VIH/SIDA, integrando el género y desafiando las instituciones teológicas a revisar su currículo. Es miembro activo de la Iglesia Metodista Unida y de la Sociedad de Literatura Bíblica.

Publicaciones:

“Interpretación feminista poscolonial de la Biblia”. (Chalice Press, 2000)

“La Biblia sobre el VIH y el SIDA: algunos ensayos seleccionados”. (Scranton Press, 2008)

3. Isabel Apawo Phiri (Malauí)

Isabel Apawo Phiri es una académica, teóloga y activista malauí. Obtuvo su doctorado en Teología de la Universidad de Cambridge, Reino Unido. Phiri es conocida por su trabajo en teología feminista africana, estudios de género y justicia social en el contexto africano. Ha trabajado en diversas instituciones académicas y es ampliamente reconocida por sus contribuciones a la teología y su defensa de los derechos de las mujeres.

Es Secretaria General Adjunta para Testimonio Público y Diaconía por el Consejo Mundial de Iglesias. Profesora de Teología Africana y decana de la Escuela de Religión, Filosofía y Clásicos de la Universidad de KwaZulu-Natal. Isabel es una figura prominente en la teología africana contemporánea, y su trabajo ha sido fundamental para avanzar en las discusiones sobre género y religión en África.

Publicaciones:

“Mujeres africanas, religión y salud: ensayos en honor a la misericordia” (Coeditora).

  1. Musimbi Kanyoro (Kenia)

Musimbi Kanyoro es una académica, teóloga y activista keniana. Obtuvo su doctorado en Teología Feminista en el Seminario Teológico de San Francisco, Estados Unidos. Musimbi es reconocida por sus importantes contribuciones a la teología feminista africana y por su incansable trabajo en defensa de los derechos de las mujeres y la justicia social. Ha ocupado cargos de liderazgo en varias organizaciones internacionales y sigue siendo una voz influyente en el campo de la teología y los estudios de género.

Fue directora ejecutiva de la Asociación Mundial de Mujeres Jóvenes Cristianas (YWCA) y, secretaria general de la Federación Luterana Mundial por varios años. Ha sido una figura clave en la promoción de la justicia de género y los derechos de las mujeres tanto en contextos religiosos como seculares. Su trabajo ha abordado temas críticos como la salud, los derechos reproductivos y el empoderamiento de las mujeres

Publicaciones:

“Presentación de la hermenéutica cultural feminista: una perspectiva africana”.

  1. Oluwatomisin Olayinka Oredein (Nigeria)

Oluwatomisin Olayinka Oredein es una académica y teóloga nigeriana. Obtuvo su doctorado en Teología y Estudios de Género en la Universidad de Duke, Estados Unidos. Oredein es reconocida por sus contribuciones a la teología feminista africana y por su trabajo en la intersección de género, raza y religión en contextos africanos y diaspóricos. Ha enseñado en varias instituciones académicas y es una voz respetada en los estudios teológicos contemporáneos.

Ganadora inaugural del Premio Notre Dame Press por su libro: “A Teologia da Misericordia Amba Oduyoye: Ecumenismo, Feminismo e Práctica Comunal”. Recibió el premio Louise Clark Brittan Endowed Docente de Excelencia en Ensino. Ha abordado críticamente la teología desde perspectivas mujerista y poscoloniales. Su trabajo ha influenciado la comprensión de cómo las identidades de género y raciales afectan las prácticas religiosas y teológicas

Publicaciones:

“Teo poética en color: enfoques incorporados en el discurso teológico”.

6. Léocadie Lushombo (Congo)

Léocadie Lushombo es una teóloga consagrada, miembro de la Institución Teresiana. Obtuvo su Doctorado en Ética Teológica en Boston College, Estados Unidos, y posee varias maestrías en ética teológica, desarrollo sostenible, y economía y desarrollo. Su área de investigación principal es la ética cristiana, con un enfoque en teología política, teología decolonial y de la liberación, economía y pensamiento social católico, ética teológica africana e inculturación, no violencia y ética de la paz justa. Es consultora y formadora en temas de justicia, paz y género en África Central y Abya Yala.

Publicaciones:

Una ética cristiana y africana de la participación política de las mujeres: vivir como seres resucitados” (2023).

“Teologías de las mujeres africanas” (2023).

7. Kate Coleman (Ghana)

Kate Coleman es teóloga y ministra. Nació en Ghana y se trasladó a Inglaterra, donde se convirtió en la primera mujer africana en ser ministra bautista acreditada y ser ordenada. Más tarde, se convirtió en la primera mujer africana presidenta de la Unión Bautista (2006-2007).

Fundó Next Leadership, una organización dedicada a desarrollar el liderazgo en diversos ámbitos y sobre todo en la iglesia. En 2017 fue reconocida como una de las 20 mujeres líderes cristianas negras más influyentes del Reino Unido.

Publicaciones:

“7 pecados capitales de las mujeres en el liderazgo” (2010).

8. Elizabeth W. Mburu (Kenia)

Elizabeth W. Mburu es una teóloga keniana que ejerce como profesora de Nuevo Testamento y griego en la International Leadership University, África International University y Pan África Christian University en Nairobi. Obtuvo una Maestría en Divinidad de la Escuela Internacional de Teología de Nairobi y una Maestría en Teología Sagrada del Seminario Bautista del Noroeste. Completó su doctorado en Nuevo Testamento en el Southeastern Baptist Theological Seminary en los Estados Unidos.

Actualmente es profesora de Nuevo Testamento y griego en varias universidades de Nairobi.

Publicaciones:

“Hermenéutica africana” (2019)

“Qumran y los orígenes del lenguaje y el simbolismo juaninos” (2010).

9. Loreen Maseno. (Kenia)

Loreen Maseno obtuvo su doctorado de la Universidad de Oslo, Noruega, en un programa académico interdisciplinario que cubre estudios de parentesco, teología y género. Su investigación de posgrado se centró en estudios etnográficos entre el pueblo Abanyole de la zona rural del oeste de Kenia.

Tras su regreso a Kenia, se enfrentó a un acceso limitado a bases de datos en línea, pero el programa HRAF Global Scholars le brindó acceso a un extenso depósito de información etnográfica y arqueológica, el cual utiliza para citas en publicaciones de investigación y para impartir cursos de posgrado. Es profesora titular del Departamento de Religión, Teología y Filosofía de la Universidad de Maseno.

Publicaciones:

“Mujeres dentro de las religiones: patriarcado, feminismo y el papel de mujeres en religiones mundiales seleccionadas”  (2019).

10. Teresa Okure (Nigeria)

Teresa Okure es una monja católica nigeriana y la primera africana en convertirse en miembro de la Compañía del Santo Niño Jesús. Es profesora residente del Departamento de Teología Bíblica del Instituto Católico de África Occidental en Port Harcourt, Nigeria, donde enseña Nuevo Testamento y Hermenéutica de Género desde 1999. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Fordham y fue mencionada como posible candidata para el nombramiento de cardenal por el Papa Francisco en 2013.

Decana académica y decana de asuntos estudiantiles en el Instituto Católico de África Occidental. Miembro de varias asociaciones teológicas y bíblicas nacionales e internacionales. Presidenta fundadora de la Asociación Bíblica Católica de Nigeria. Reconocida biblista con numerosas conferencias impartidas.

Publicaciones:

Es Coeditora de la serie de comentarios bíblicos “Texts @ Contexts” (2010-) y “Global Bible Commentary” (2004).

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Aline Frutuoso

Economista y teóloga brasileña. Estudiante de Doctorado en Ciencias Religiosas en la Pontificia Universidad Católica de São Paulo. Miembro del Movimiento Evangélico Negro y de la Red Teomulher. Escribe sobre teología feminista negra, mujerismo y descolonización.

Yenny Delgado

Psicóloga y teóloga peruana. Es candidata doctoral en Psicología de la Religión en la Universidad de Lausana. Es convocante de Mujeres Haciendo Teología en Abya Yala y directora de Publica Theology. Escribe sobre teología publica, mujerismo y feminismo descolonial.

The Embrace of the Spirit in Abya Yala

By Yenny Delgado & Claudio Ramírez

The Spirit has been with us from the beginning of times, accompanying us from all around, providing hope and freedom that is neither static nor exclusive. As we witness in the journeys of the original peoples of Abya Yala who keep their spiritualities alive, there is a profound embodiment of the vital cosmic force that dances alongside in harmony, pulsating within their traditions with the Spirit.

The Spirit’s influence extends throughout the lives of the people of Abya Yala, fostering a consciousness deeply rooted in their cultural identity and fostering free and respectful relations. In traditional and spiritual practices in Abya Yala, we can learn from the Guaraní people who believe and understand the land without evil, an ideological process that fills all life with meaning. The path to the land without evil is not a utopia but a strenuous and accessible walk without hunger and oppression. The land without the evil of the Guarani would be nothing more and nothing less than land that lives in the movement and embraces the Spirit of God, the creator; for the Guarani, this consciousness embodies a dual nature: “oréva,” representing their unique individuality tied to their land, language, beliefs, and customs, and “ñandeva,” embracing inclusivity and acknowledging the existence of other cosmologies and rationalities. 

Central to understanding native spirituality is the recognition that it is experiential, narrative, and symbolic, drawing nourishment from a rich tapestry of myths, ceremonies, communal gatherings, dreams, and artistic expressions. The movement of the Spirit evokes a profound spirituality, where every practice becomes sacramental, infused with the diverse cultures, languages, and spiritualities that thrive across the expanse of Abya Yala. This sentiment echoes the sentiments expressed in the “Holy Spirit and Native Peoples” document by the Episcopate Conference of Mexico, which celebrates the beauty of unity within diversity, recognizing that various theological perspectives are not contradictory but complementary, enriching the understanding of the divine mystery.

In embracing the Spirit, the people of Abya Yala find strength in their interconnectedness, forging pathways towards a future where diversity is celebrated, and all are united in their pursuit of land without evil, where the Spirit of God moves freely.

The history of domination and colonization in Abya Yala unfolded within the framework of a patriarchal system, where women endured violation, abuse, and subsequent silencing of their transformative power. However, despite these oppressions, the flame of resistance flickered in the Women, the cornerstone of vitality and life within native communities, embracing the power and the holy of the Spirit. The Spirit, akin to breath, light, and movement, guides original peoples in confronting the challenges wrought by colonization. It is paramount to acknowledge that spiritual practices harmonize with ancestral.

Following centuries of colonization’s oppressive grip, the original peoples of Abya Yala strive to reclaim their existence, affording freedom and hope in spiritual expression. The Spirit propels resistance against the veiled neo-colonialism perpetuated by modern states, which marginalizes and disregards the knowledge, wisdom, and spirituality of original peoples. Across Abya Yala, many communities embark on a journey of decolonization, invoking the Spirit of their ancestors to heal and reconnect with ancestral inheritance memories, fostering new pathways of existence amidst the pervasive messages of colonialism, anthropocentrism, and hegemony.

The assertion that the Spirit of God permeates Abya Yala carries political and decolonial implications. It envisions a realm of goodness where encounters with roots, masculinity and femininity, and fluidity transpire because the Spirit is both and embraces all. The Spirit, acting as both agent and repository of historical memory, shapes perceptions of time and instills hope amidst present turmoil, reminding humanity of the enduring struggle for justice and the persistence of dedication and faith through the ages.

The embrace of the Spirit is not only resistance but also a spirit of liberation to truly live in the lifeblood of ancestral promise and spiritual practices. The Spirit sustains ancestral memories, transforming the pain into a healing force— anamnesis— that transcends personal, social, and historical wounds. We believe the Spirit engenders solidarity, community, organization, and hope of resurrection in Abya Yala.

Read more about Abya Yala’s Theology

About the authors

Yenny Delgado is a psychologist and theologian. She is a Ph.D. candidate in Psychology of Religion at the University of Lausanne. She is also the Convener of Women Doing Theology in Abya Yala and Director of Publica Theology. Yenny plays a pivotal role in fostering dialogues that amplify women’s voices and promote theological discourse rooted in native perspectives in Abya Yala.

Claudio Ramírez is a theologian and Ph.D. student at the Jujuy National University of Argentina. He is a founding member of the ÑAWI intercultural dialogue community, underscoring his commitment to fostering mutual understanding and collaboration across diverse cultural and spiritual practices, enriching academic discourse and community engagement.

América grita, ¿Por qué grita América?


Por Diego Pereira Ríos

América grita*

¿Por qué grita América?

Por la gran mentira

Por la burda veritas,

Traída desde Europa

En barcos flamantes

Ansiando en sus popas

Ilusión de ignorantes.

América grita

Desde la colonia.

El Espíritu anima

A invertir la gloria

De aquellos que llegaron

Con la civilización

Y nos arrancaron

Nuestra tradición.

América grita

¿Por qué grita América?

La sangre se anida

En grietas desiertas:

Sudor de esclavos

Desde la conquista,

Que hasta hoy lavamos

Manchadas camisas.

América grita

Y su voz es la nuestra

La que nos anima

La que nos despierta

A la lucha del indio,

Dueño de estas tierras,

Que alza con su lanza

Todas las banderas.

América grita

En la voz de los pobres

De cómo se agitan

Al oír sus nombres,

en la boca de un ser

Que se les hace extraño,

Que lo quiere poseer

Hasta el fin de sus años.

América grita

Por sus pies descalzos,

Por su espalda morena

Cargada de sacos,

De café, de maíz,

Se desgastan sus huesos,

Que desde la raíz

Cansados van sus sueños.

América grita

¿Por qué grita América?

Porque se le hinchan

Sus manos morenas

De la tierra dura

Va surcando ideas,

El alma se apura

A encontrar la senda.

América grita

Con dolores de parto,

Ya no quiere ser hija

Es madre de tantos…

Sus hijos ya crecen

Con fuerte identidad

Mientras otros perecen

Por nuestra libertad.

América grita

Y su voz ya se escucha.

El mundo se irrita,

Ya no hay más excusas

Para ocultar lo verdadero

Que gime en su vivencia:

Dolor y sufrimiento,

Revela su experiencia.

América grita

¿Por qué grita América?

La pequeña niña

Está ya despierta.

Haciendo preguntas

Molestas, inquietas,

Que a todos asusta

Por su inteligencia.

América grita

Con lentos gemidos

Que vienen desde siempre,

Que nunca son olvido.

Están en la memoria

Del latinoamericano

Que ama su historia,

Que ama a sus hermanos.

América grita

Y se oye desde lejos

De las pequeñas migas

Dejada por abuelos,

Se alimentan niños

A lo largo del tiempo

Y aprenden del martirio

De todos sus ancestros.

América grita

Con gran convicción

Hoy ya se palpita

La liberación.

Sentados a la mesa

Sus hijos comerán,

El fruto de sus lágrimas:

El vino y el pan.

*Poema que integra el libro “La fuerza transformadora de la esperanza” (Montevideo: Nueva Visión Editorial, 2016).

Diego Pereira Ríos, es escritor uruguayo. Profesor de Filosofía y Religión en Enseñanza Media, Magister en Teología Latinoamericana (UCA El Salvador), actualmente es doctorando en Filosofía en la Universidade Estadual do Oeste do Paraná (UNIOESTE) de Brasil.