Pronunciamiento del “Primer Encuentro de Espiritualidades y Teología Política desde Abya Yala”

Mazatenango, Suchitepéquez, Guatemala 9 de noviembre, 2025

Reunidos en Mazatenango, Guatemala, del 7 al 9 de noviembre de 2025, representantes de comunidades eclesiales, movimientos sociales, organizaciones populares, teólogas, teólogos y académicos de diversos países de Abya Yala nos congregamos para compartir experiencias, reflexiones y búsquedas comunes en torno a la espiritualidad y la teología política. Este primer encuentro surgió como un espacio de escucha y discernimiento para repensar la fe, la justicia y la esperanza desde nuestras realidades del continente y desde la sabiduría ancestral de nuestros pueblos.

A lo largo de los tres días de diálogo, se fue configurando una comprensión común: la espiritualidad que nace en Abya Yala no puede separarse de la historia, de los cuerpos ni de la tierra. Es una espiritualidad encarnada, que se expresa en las luchas cotidianas de los pueblos, en la memoria de quienes entregaron su vida por la justicia y en el cuidado de la vida en todas sus formas. Frente a la herida abierta del colonialismo, el patriarcado, el racismo y las nuevas formas del capitalismo global, reconocemos la necesidad urgente de una teología que se piense y practique desde las comunidades, en clave política, liberadora y decolonial.

Comprendemos que la espiritualidad de las y los seguidores del Nazareno se caracteriza por el compromiso con la vida y la dignidad de los oprimidos, diferenciándose de las lógicas de poder que a lo largo de la historia han configurado la cristiandad como sistema de dominación. En este sentido, afirmamos que la espiritualidad auténticamente cristiana no puede desligarse de la praxis transformadora ni del horizonte del Reino de Dios, entendido como justicia, equidad y fraternidad universal.

Durante el Encuentro emergió con fuerza la convicción de que toda teología política debe partir del sentir, del cuidar y del reparar. Estas tres dimensiones expresan una metodología profundamente humana y espiritual. Sentir supone dejarse afectar por el sufrimiento y la esperanza de los pueblos; cuidar implica asumir la responsabilidad mutua entre los seres humanos y con la creación; reparar, finalmente, remite a la acción transformadora que busca restaurar la dignidad y construir nuevas condiciones de vida.

Asimismo, se destacó la importancia de habitar críticamente los espacios digitales, reconociendo que las redes pueden ser tanto lugar de dominación como territorio de encuentro y resistencia. Desde la teología política, urge construir narrativas que promuevan el discernimiento, la solidaridad y la comunión en medio de un mundo fragmentado por la desinformación y la indiferencia.

Las reflexiones compartidas también nos llevaron a reconocer el valor de la memoria ancestral como fuente de sabiduría para la acción política. La llamada “mochila ancestral” es símbolo de la herencia espiritual y cultural que los pueblos de Abya Yala portan consigo: una memoria que resiste al olvido, que enseña a caminar con humildad y que inspira a tejer comunidad en medio de la adversidad.

En este contexto, expresamos nuestro reconocimiento a las prácticas de organizaciones comunitarias del Comité de Desarrollo Campesino (CODECA), y a las delegaciones de diversos países que, desde su compromiso con los derechos humanos, el territorio y la dignidad de los pueblos, encarnan el Evangelio como fuerza de vida frente al fascismo, el racismo y las múltiples formas de exclusión y genocidio. Sus acciones son testimonio vivo de una espiritualidad que se hace cuerpo y se convierte en resistencia.

El encuentro nos deja la convicción de que pensar las espiritualidades no es un ejercicio teórico aislado, sino una necesidad urgente para sostener y orientar las luchas políticas de nuestros pueblos. Una teología política sin espiritualidad corre el riesgo de vaciarse de sentido, y una espiritualidad sin compromiso político se vuelve estéril ante el sufrimiento del mundo. Ambas dimensiones deben entrelazarse para que la fe se vuelva praxis transformadora.

Desde Abya Yala, enviamos al mundo un mensaje de esperanza, resistencia y comunión. Invitamos a las comunidades de fe, a las instituciones eclesiales y académicas, y a los movimientos sociales a seguir tejiendo caminos comunes. Convocamos a una espiritualidad que se encarne en la historia, que mire con compasión y que actúe con valentía frente a las injusticias.

Creemos firmemente que sin espiritualidad no hay transformación política duradera, y que sin justicia no puede haber verdadera espiritualidad. Con esta certeza, reafirmamos nuestro compromiso con la vida, con los pueblos y con la construcción de un horizonte de paz, equidad y dignidad para todas y todos.

Con esperanza y determinación,

Equipo organizador del primer encuentro de espiritualidad y teología política desde Abya Yala: CODECA, ÑAWI y PUBLICA

Claudio Ramírez, Yenny Delgado y Ollantay Itzamná

Abya Yala, el nombre proviene de la lengua Guna, una comunidad indígena entre Panamá y Colombia, y significa “tierra en plena madurez y tierra de sangre vital”. En la década de 1970, activistas, historiadores, políticos y teólogos con un fuerte sentido de identidad y trabajo descolonial adoptaron el término Abya Yala como un nombre unificado para el continente, en lugar de referirse como América Latina, Latinoamérica entre otros nombres que perpetúan las divisiones coloniales (Delgado & Ramírez, 2022).

Published by

Unknown's avatar

Publica

PUBLICA encourages active theologians to distill thoughts into written works for sharing and discussion. Follow us @PublicaTheology