El camino entre la gestación, el parto y la lactancia
La maternidad es una relación profunda basada en la interdependencia mutua entre la mujer y su bebé. Las mujeres no nacemos con el ser maternal, sino que aprendemos a ser maternales en el proceso que sentimos a nuestro bebe en el vientre, experimentamos el proceso de parto, y sobre todo cuando lo recibimos en brazos y le amamantamos. Es a través de la relación de meses que se entreteje ese sentimiento materno, a la vez que la oxitocina que se produce durante la lactancia nos promueve el apego, y el sentimiento de amor hacia nuestro recién nacido.
La maternidad es un viaje transformador que abarca diversas experiencias y responsabilidades, configurando nuestras identidades como mujer y madre a la vez. Sin embargo, el camino hacia la maternidad está lejos de ser fácil. Entre madres a hijas y abuelas muchas veces se aprende de la convivencia mutua y lamentablemente se guarda silencio de los sufrimientos que la mujer asume en la maternidad causando entre muchas cosas, que las nuevas generaciones estén mejor preparadas para la labor de asumir una maternidad saludable.
En una sociedad donde las mujeres aún enfrentamos discriminación, es doble aún si una mujer tiene hijos. Muchas mujeres sufren y son más vulnerables en esta situación por lo que reflexionar sobre la maternidad es crucial para mejorar las condiciones de vida de las mujeres que asumen la maternidad.
Es cierto que ser maternal es amor incondicional, sonrisas, alegrías, pero también la maternidad implica noches sin dormir, llanto, limitaciones sociales, criar es asumir la responsabilidad de nutrir y cuidar a otro ser humano en camino a su independencia por lo que requiere tiempo y compromiso de por vida. Por lo cual es crucial reconocer la complejidad de la maternidad en su totalidad. Sin el apoyo adecuado durante este período de transformación, las mujeres corremos el riesgo de vivir en pobreza, tener problemas de salud, sufrir violencia por parte de nuestras parejas y otras situaciones que dejan a la mujer y al bebe en riesgo.
Las mujeres en el proceso de la maternidad asumen la gestación del bebe, el parto y la lactancia en un proceso de mucha transformación física, emocional y espiritual que muchas veces desconocemos.
Por mi propia experiencia de ser madre de una preciosa bebe de seis meses, escribo en manera de reflexión e información para ir abriéndonos al diálogo sobre este bello y desafiante proceso de maternidad.
Embarazo
Es una etapa notable en la vida de una mujer, nuestro cuerpo pasa por ciclos naturales que le permiten convertirse en co-creadora de la vida. La concepción marca el comienzo de este viaje, y las mujeres experimentamos el embarazo en diferentes circunstancias. El embarazo puede ser por elección, por presión social o por asistencia médica. Sea el camino que se haya dado el embarazo es en todo caso milagroso, esto porque, aunque sea deseado o no, nuestro cuerpo encuentra el camino para multiplicarse. La fusión de un óvulo y un espermatozoide da como resultado el desarrollo de un embrión, que alrededor de la semana 12 define su sexo a través de los cromosomas.
Un bebé con cromosomas XY será incapaz de reproducirse o tener un ciclo menstrual. En contraste, un bebé con cromosomas XX desarrollará un sistema reproductivo completo, incluyendo un útero y ovarios que contienen millones de óvulos que la acompañarán durante su vida y ciclo menstrual para poder en un momento dar una nueva vida.
Durante la gestación, el o la bebé experimenta un notable crecimiento y desarrollo, revelando gradualmente cada una de sus extremidades, latidos del corazón y órganos vitales en desarrollo. A lo largo de este proceso, la bebé y la madre comparten una conexión especial caracterizada por un delicado equilibrio de interdependencia e independencia. El bebé se desarrolla como un individuo distinto mientras depende del útero de la madre para su nutrición y sustento. Esta relación simbiótica es un testimonio de la labor co-creadora que tiene la mujer en la medida que albergamos una nueva vida en nuestro vientre.
Durante el embarazo, las mujeres debemos priorizar nuestro propio bienestar y el de nuestro bebé en desarrollo. Esto implica mantener una dieta nutritiva, hacer ejercicio adecuadamente, controlar el estrés y el bienestar emocional. A pesar de estas recomendaciones, muchas mujeres continúan haciendo malabarismos con su vida laboral, ya sea dentro o fuera del hogar, realizando actividades académicas o participando en actividades agrícolas o de mano de obra intensiva. Sin embargo, el embarazo también presenta desafíos, ya que el cuerpo de una mujer sufre transformaciones significativas durante los nueve meses de preparación para dar a luz a un recién nacido.
Parto
El proceso de parto, ya sea por vía vaginal o por cesárea, es una mezcla de momentos mágicos y de dolor. Si bien las mujeres tienen la autonomía para tomar decisiones sobre su experiencia de parto, a menudo somos guiadas a un entorno hospitalario por varias razones. La capacidad de monitorear la salud del bebé durante el nacimiento ayuda a evitar posibles complicaciones, lo que hace que la atención médica sea un aspecto crucial del proceso.
En algunos casos, las mujeres pueden optar por dar a luz en casa, acompañadas de la orientación de una partera. Muchas comunidades tienen tradiciones de larga data en las que las parteras y curanderas tradicionales son fundamentales para facilitar el parto. Estas ceremonias, arraigadas en prácticas tradicionales, reconocen que una atmósfera de amor y apoyo promueve una experiencia de parto pacífica y armoniosa. La creación de un ambiente sereno relaja a la mujer y reduce el dolor, lo que garantiza un entorno favorable para el parto y contribuye al bienestar general de la madre y el recién nacido.
Independientemente del método y lugar elegido, las mujeres se embarcan en un viaje transformador para traer nueva vida al mundo. La búsqueda de preservar el bienestar de la madre y el bebé durante el embarazo y el parto ha sido un punto central de luchas y derechos por recibir una atención digna durante el proceso de parto
Es importante entender nuestro cuerpo, así como hemos tenido nueve meses de cambios, después del parto, entramos a un período de recuperación. Los órganos vuelven gradualmente a sus posiciones regulares mientras el bebé asume su existencia externa, requiriendo cuidado y nutrición. Esta fase posterior al nacimiento marca un momento crucial para que la madre y el bebé se unan y se ajusten a sus nuevos roles y responsabilidades.
Lactancia
La lactancia materna (amamantar) es un aspecto crucial de alimentación como de cuidado, ya que brinda numerosos beneficios tanto para el bebé como para la madre. Amamantar establece una conexión profunda, haciendo que el bebé pase de estar conectado a través del cordón umbilical a alimentarse del pecho y la boca. Mientras que algunas mujeres pueden producir suficiente leche inmediatamente después del parto, otras pueden tardar horas, días o incluso semanas en establecer un suministro de leche suficiente para su bebe. Los senos de la madre nutre al bebé a través del amamantamiento, ofreciéndole alimentación, cobijo y protección.
El acto inicial de amamantar puede ser tanto mágico como doloroso para la madre a medida que su cuerpo se adapta al proceso y sus pezones se moldean a la succión del bebe. Amamantar requiere tiempo y aunque muchas mujeres lo asumen en su vida diaria, muchas mujeres que deben de regresar a trabajar fuera de casa optan por usar el “saca leche” que les permite seguir produciendo leche, guardarla y luego dársela al bebe con un biberón. De esta forma las mujeres siguen dando de la leche materna, aunque no le den el pecho directamente.
El cuerpo de una mujer produce leche adaptándose para satisfacer las demandas de alimentación del recién nacido y puede amamantar hasta un año o hasta dos. Sin embargo, una nutrición inadecuada puede afectar la calidad de la leche materna. Puede conducir a deficiencias de vitaminas y minerales para la madre. El éxito de la lactancia materna y el desarrollo integral del bebé depende de varios factores, como el contexto del embarazo, la alimentación de la madre, la relación de la madre con el bebé, su edad y el apoyo que recibe.
Las mujeres que deciden asumir la sagrada responsabilidad de la maternidad, deben ser tratadas con respeto y recibir la atención necesaria para asegurar que ambos, madre y bebe tengan las condiciones necesarias para una maternidad saludable.
Comparto algunas sugerencias que pueden ayudar a mejorar la experiencia de la maternidad:
- Promover la educación sexual integral en las escuelas y comunidades para empoderar a las mujeres con conocimientos sobre salud reproductiva, anticoncepción y atención del embarazo.
- Garantizar que las mujeres accedan a servicios de atención médica de calidad durante el embarazo, el parto y el posparto.
- Abogar por políticas de licencia por maternidad extendidas y bien compensadas que permitan a las mujeres recuperarse del parto, vincularse con sus recién nacidos y establecer rutinas de lactancia sin preocuparse por la inestabilidad financiera.
- Reconocer los desafíos emocionales y psicológicos de la maternidad y garantizar el acceso a los servicios de salud mental para las mujeres que experimentan depresión posparto, ansiedad u otros problemas de salud mental.
- Promover grupos de apoyo y servicios de consejería para abordar el bienestar emocional de las nuevas madres.
- Alentar a las mujeres madres a priorizar el autocuidado y el bienestar personal. Promover iniciativas que ayuden a las mujeres a equilibrar sus funciones de cuidadoras con sus necesidades y aspiraciones personales.
Al implementar estas medidas, las mujeres podemos tener una experiencia positiva sobre la maternidad, de tal manera que la gestación, parto y lactancia sea aceptada como un derecho básico, asegurando un ciclo de vida saludable para toda madre y recién nacido.
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